domingo, 27 de marzo de 2016
El acto reflejo de la busqueda de justicia
Existen muchas formas de educar a alguien, de adoctrinarlo. Una de las más comunes en nuestra cultura es la parabola, o la historia con moraleja. Así, mediante tecnicas narrativas como son los ganchos (o cliffhanger), la impersonificación o los leitmotiv, vamos consiguiendo que determinadas verdades calen hasta convertirse en hechos incontestables, algo que no se duda, que no se pregunta, sino que se da por hecho. Así determinados conceptos (el viaje del heroe, la redención mediante el sacrificio... ) quedan imbrincados en nuestro subconsciente, hasta ser parte de nuestra propia personalidad, tanto individual como colectiva.
Hoy me he paseado por ese espacio. Y es algo que no suelo hacer a menudo, más que como turista, visitante del zoologico, pero casi nunca (conscientemente) como sujeto activo de dicho jardín.
La naturaleza, que es muy aficionada a las simetrias, hoy me ha acercado a una de ellas. Algo que me encanta de mi cerebro es su afición a coger tres elementos, unir los puntos y trazar entre ellos una narrativa.
Hace una semana fui a tomar algo con una amiga. Al volver, dijo algo que me atravesó como un flechazo. "Nadie me había dedicado tanto tiempo antes".
Yo, que suelo ir siempre medio inconsciente con la vida, reaccioné a esa frase levantando las orejas e inquieto. Algo no estaba bien. Una chica inteligente, divertida, simpatica... algo no encajaba ahí.
Hoy me ha escrito Korytko. Contestaba a un mensaje, "hola, ¿qué tal?" que le había mandado yo en Octubre. Korytko es una chica alta, rica y guapa, con la madurez emocional de una niña de seis años y la empatía de un gato. Hace un año me habló sobre Tinder y como tenía una media de cuatro citas al día.
No es justo. Algo en mí, ese viejo instinto adquirido durante años de adoctrinamiento, se rebeló. NO es justo.
Y luego, como en aquella enorme novela de Terry Prattchet Mort, pude imaginar a la Muerte diciendo que, en el mundo, no existe justicia o injusticia. Solo existe ella. Y que la justicia, como sale en los cuentos, en las telenovelas y en los videoclips de Meat Loaf, solo existe como referente estético, plástico, un ideal carente de contenido al que dedicar un momento de reflexión. Que en la vida lo que existe es la armonía, la proporcionalidad y nuestra capacidad para proyectar nuestra voluntad y cambiar nuestro entorno. Quizás el famoso karma, que tantos debates me ha causado, quizás el cinismo y el humor negro. Quizás no exista nada. Pero el jardin por el que he paseado hoy, me ha hecho ser muy consciente de algo.
Tengo mucha suerte de que en mi mundo haya determinada gente. Y para que esa gente siga ahí, voy a seguir intentando hacer que, en su mundo, sea una suerte que esté yo.
Y lo demás, para Freud.
P.D: Dedicado a Y.
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