jueves, 26 de septiembre de 2013

Sobre hambre y relaciones

Hace un momento he leido un artículo que me ha dejado mal sabor de boca. Venía referenciado en una reseña de "50 sombras de grey" que publicaron en la pagina definitiva, y hablaba de como la naturalización del porno en nuestra sociedad provoca terribles daños sociales. Como todo aquello que se vuelve obsesivo, el porno es terriblemente destructivo para el entorno social y para el correcto desarrollo emocional de la persona. Además, en el caso concreto del porno, al tratar un tema tan intimo y personal en relación con el carácter de una persona como es su vida sexual, la desnaturalización que produce puede ser especialmente peligrosa.
No sé si alguna vez yo he sido adicto a pornografia. No sería raro. Dado que tengo un carácter que tiende facilmente a las obsesiones, procuro mantener siempre tres o cuatro frentes abiertos para no caer demasiado en uno. Concretamente ahora estoy con videojuegos, comics, series y filosofia. Es un poco mentalidad de fusilero, si estás todo el tiempo moviendote no pueden fijarte el blanco facilmente. Pero aún con esa duda, si reconozco que los daños que el porno hace en una persona son reales. Yo los he vivido en primera persona, la desnaturalización de las relaciones, el utilizar a la otra persona (durisima la frase "te masturbas a través del cuerpo del otro"), el desprecio por uno mismo.
 ¿Y todo por qué? Para satisfacer un impulso muy humano y natural de comunicación. Lo primero que hace el ser humano, cuando nace, es llorar pidiendo a su madre. Nacemos vinculados a otro ser humano y desde el primer momento somos animales sociales. Aprendemos por imitación, entre otras cosas, y el entorno social nos condiciona hasta extremos tan brutales como para que en algunas culturas sea "natural" lapidar a alguien y en otras el contacto físico sea un tabú. Y la naturalización de conductas que no son normales, la disociación de la realidad y el progresivo autismo de nuestra sociedad no hace más que bloquearnos e impedirnos desarrollarnos.
Cuando yo tenía trece años, hacía falta un determinado tipo de valor para acercarte a una chica desconocida y hablarle. No hablo ya de interes sexual, sino de una simple conversación casual. Ya hace años que vengo denunciando como, la hipersexualización de nuestra sociedad, hace que una invitación a tomar café parezca una proposición. Estoy cansado de no entender el lenguaje de mi entorno pero, con la certeza que da años de conocerme a mi mismo, sé que en el fondo tengo razón. Que el sexo solo es una parte infima de las relaciones humanas y que la comunicación, el dialogo, las impresiones, sentimientos e ideas son el nucleo de nuestra alma. Y que por más que intenten presentarnos la idea de que el ser humano es un conjunto de hormonas destinado a satisfacerse fisicamente y que la vida es comer, dormir, fornicar, defecar y demás acciones animales, eso no nos impide tener un intelecto superior que nos impulse a "algo más". Y que tan absurdo es negar los impulsos fisicos y como ellos condicionan nuestra naturaleza, como negar que nuestra naturaleza se compone de algo más que de impulsos físicos.

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