martes, 30 de junio de 2015
Dignitas y Autorictas
Estaba pensando hace un momento en porqué, sin conocer a alguien, de repente me cae bien. Y se me ha venido a la cabeza esas figuras de la cultura romana, que decían que era una especie de "aura". Como dice Leti, la actitud es lo principal. Pero la actitud se basa en nuestra personalidad y nuestras circunstancias.
Hay gente que tiene una cierta presencia. Fruto de su seguridad en si mismo, su forma de afrontar la vida, su sentido del humor, su espiritualidad. Lo que sea. Hay gente que pisa con más contundencia que otra, incluso aunque parece que está haciendo eses. Y eso, los que dedicamos mucho tiempo a observar, lo notamos.
Esto viene a cuento de una colega con la que hablo una vez cada no se cuantos, pero que me cae razonablemente bien. Lo curioso es que cuando la conocí, ya veía que me iba a gustar. No porque fuera guapa -hay mucha gente guapa que me cae mal-, sino porque la veía... mmmm... ¿curiosa? Quizás esa sea la palabra. Alguien que se hace preguntas. Creo que es de las cosas que más me atraen en alguien, las ganas de aprender. Y eso se puede notar por la forma de observar el entorno, por la forma de hablar con los demás, por la forma de conducirse.
Ayer se me ocurrió un juego simpatico. Imaginaros que ponéis un anuncio en una pagina de contactos. ¿Como sería? El mío sería algo así como "se busca chica curiosa con ganas de preguntar porqué, aficionada a leer, viajar y crear, con pocos prejuicios y mucho sentido del humor. Abstenerse moralistas y amantes de los absolutos." No sé que puedo ofrecer a cambio de esto. ¿Qué soy yo? Esa es una pregunta bastante interesante.
Hoy recordaba algo que me pasaba de pequeño. Yo le venía a mi abuelo con un problema y le decía "¿como se hace?" y el me contestaba "¿tu que crees?". Yo quería una respuesta. Él quería que la obtuviera yo, que hiciera el esfuerzo y encontrara mi propia solución. Esa es probablemente la mejor lección que podemos darle a los niños, enseñarles a conseguir las cosas por sí mismos. Solo así desarrollan esos dos conceptos del título, los que lo convierten en seres dignos de respeto y admiración, que cuando hablan son escuchados y que son tenidos en cuenta. Y los que hacen que, la gente que los tiene, esté dispuesto a compartir su tiempo -el más valioso de sus bienes- con ellos.
lunes, 29 de junio de 2015
Ya van cinco años
Parece mentira. Dicen que el tiempo pasa volando. Es mentira. Pero para algunas cosas, sí. El otro día venía de vuelta para aquí y pensaba si esa sensación mía, esa apatia a la hora de empezar nada por miedo a que se termine, no es más que una consecuencia de la muerte de mi hermano. De tanta energia, cariño, dedicación y esfuerzo que invertí en una relación que ahora, apenas cinco años después, es un recuerdo al que acudir muy de vez en cuando.
¿Realmente es eso? No, claro que no. Tanto es así, que estos ultimos años han pasado en el limbo. Apenas ahora empiezo a ser consciente de todo lo que he dejado por el camino y como estos años del curso han sido una pausa que no me ha hecho bien ninguno. No había pasado un año de la muerte de Jose y apenas acababa de recibir la bofetada de Raya que me puso en funcionamiento, cuando me ví metido en el curso. Y desde entonces he ido posponiendo mis problemas emocionales. Para después del curso. Para después de adaptarme al trabajo. Para después de la comisión. Para después, para después...
Y los problemas no se resuelven después. Tengo una grave falta de motivación o, hablando claro, no sé lo que quiero. Supongo que eso le pasa a casi todo el mundo pero yo, que me he pasado toda la vida con una serie de objetivos claros, me siento perdido. Y ante la duda y antes de meter la pata, no hago nada. A veces surge algo que parece que... ná, falsa alarma. Seguimos. Pero seguimos no sé a donde.
Hoy, como todos estos años, celebro todo lo bueno que Jose me ha dado. Toda la entereza, la empatia, la paciencia, la humanidad en su sentido más amplio. Hoy, con el mundo volviendose loco entre terrorismo y crisis economicas, basta con recordar su sonrisa y esos abrazos tan fuertes que te daba para que todo vuelva a tener sentido. El mundo, la vida, son cosas muy pequeñitas. La risa de un niño y el amor que sentimos por ellos es una de ellas, pero a la vez es gigantesca, lo más grande que podemos crear. Mi hermana escribió hoy en el facebook una pastelada emotiva de esas suyas que acababa con "un beso al cielo". Yo hoy, cuando me acueste, soñaré que viene a abrazarme. Es todo lo que necesito para ser feliz. Solo eso.
domingo, 28 de junio de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XV)
Lo diré una vez. Tankfest. No, lo diré dos veces. Tankfest Tankfest. Y no sigo, que me embalo.
Que día más bueno. Mira que me ha costado. Otra noche sin dormir por culpa de la alergia. Me levanto a las seis y tengo trabajo. ¡Que no llego! El ordenador no ayuda, llego a lo justo. Horas de coche y horas de coche charlando. Llegamos al sitio. Hace calor. ¿Donde estará la entrada? ¿Podré acceder con el ticket?
Sí. Todo va bien. ¿Donde queda esto? Este es el museo, ahí está la pista... que de gente. Vamos a ver los talleres. Eh, que hay ruido ahí fuera. Parece que esto ya ha empezado. Vehiculos de oruga, transportes de tropas paseando a la gente. Que guapo. Está todo lleno. Donde lleno quiere decir miles de personas al sol. Hay gente de uniforme, montones de gente disfrazada de epoca, gente mimeta. Y más heavys de los que uno vé fuera d eun concierto nunca. Este es un lugar extraño.
Empiezan a desfilar vehiculos. Aviones. La megafonia nos cuenta anecdotas. Historias de vehículos blindados, de su desarrollo, de su servicio. Cuando, donde y porqué. Nosotros lo aderezamos con nuestra opinión mientras la polvareda nos hace envolvernos en pañuelos. Hay que comer. Las piernas duelen. ¡Pero que maravilla! El ruido, el movimiento. Miles de personas disfrutando de los helicopteros, de la historia. Comprando cosas, participando. Los grupos de recreación acampados en la zona de "living history".
Me siento muy agradecido a Tino que me ha llevado allí y luego hemos ido a cenar. Ha sido un día fantastico. He visto un t-34 en movimiento, he escuchado un Leopard, he contemplado un combate simulado protagonizado por los carros de Fury, he visto un Tigre. Me lo he pasado genial, me he reido mucho, he aprendido. Hoy me siento genial y, aunque tengo dolores y alergias y penas que vendrán, me siento muy agradecido. A por más.
viernes, 26 de junio de 2015
Tolerancia y religión
Hola buenas. Empiezo este artículo diciendo que me temo que estoy condicionado, pero estoy condicionado más por mi experiencia que por un prejuicio adquirido. Es decir, que no es que la Islamofobia que existe en Occidente me haya empapado, haciendome odiar a los musulmanes sin darles derecho a expresarse. No. Es más bien que la constante exposición a ataques musulmanes contra mi cultura -sí, ataques-, me tiene un poco quemado. Porque a ver, si no es un ataque, ¿como llamaría ud a un cartel que dice "respeta el ramadam, bikinis no"? O en una entrevista donde una conversa, explicando su cambio de religión comenta "muhammad, Mahoma no por favor".
A ver, señores y caballeros. Esto es importante. Uno de los principios del laicismo occidental es el respeto a la religión. Que en la practica, se traduce en trasladar la religión a la esfera de lo privado. Dentro de una casa, cada uno puede adorar al Dios que quiera. Si su religión es una religión expansiva, de comunidad, dada a manifestaciones sociales y a condicionar los comportamientos... pues eso está muy bien. En su comunidad. Puede hacer como los alemanes, irse a un pueblo y vivir allí solo con gente que hable su idioma. Y se monta su colegio musulman, su farmacia musulmana y toda su historia. Claro que cuando salga de allí, como los amish americanos, se dará de cara con el mundo real y tendrá que adaptarse a las reglas de este.
Ojo, yo sí creo que existe islamofobia. Y creo que se está empleando de forma muy miserable por un lado y por el otro para, o construirse una utopia criminal a través de la cual vivir en la Edad Media pero con Twitter y Facebook, o tener un coco contra el que ordenar prietas las filas y que aquí nadie proteste. Existe una comunidad musulmana, amplia que se integra en occidente y acepta que estas son las reglas del juego. Que probablemente no las comparte, de igual forma que los católicos en occidente han estado peleando contra el Imperio de la Ley, la División de Poderes, el Laicismo y la perdida de las buenas costumbres hasta... bueno, hasta ahora. Pero dado que todos esos avances de nuestra cultura que he dicho son nuestros, están integrados en nuestra religión. El imperio de la ley surge del derecho romano y su visión del mundo, la división de poderes es una forma más avanzada de aquel precepto cristiano de "dale al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios". Pero al igual que los catolicos que están en contra del matrimonio gay no ponen bombas, esos musulmanes que están en occidente "un poco a medias" tampoco lo hacen. Yo he visto aquí como forman comunidades y son parte de ellos, como están en el Ejército, en las escuelas, en la policia, en la administración. Y toda esa gente se merece mi respeto. El problema surge cuando, metiendo un poquito la punta del pie o metiendo la pierna entera, intentan abrir la puerta y imponer sus reglas del juego a los demás. No, mire. Sus reglas religiosas son para su comunidad, pero lo que está fuera de su comunidad tiene otras reglas y, aunque lo esté entendiendo mal, "tolerancia" no consiste en aceptar las reglas del otro y renunciar a las propias. Tolerancia consiste en encontrar un punto común de entendimiento, y solo se hace cediendo ambas partes. Lo contrario es imposición cultural y, ud me va a perdonar, pero no estoy por la labor de dejar de darme el gustazo de ver a una mujer guapa en bikini porque ud está en su mes de ayuno, o cambiar el nombre del Profeta como se le ha llamado en mi idioma desde que casi estaba vivo. O a ver si yo, cuando voy a Ucrania, les digo a las mujeres que no se pongan un pañuelo al entrar a la iglesia porque me parece machista y denigrante o cuando voy a Alemania hago botellón. ¿Tendré que aceptar las normas de convivencia de la comunidad a la que vengo? ¿O es que nos hemos vuelto todos locos de repente?
Patriota y federalista
Hoy, cuando he salido del super y venía de vuelta a la cueva, me he encontrado a tres adolescentes hindues vestidas para matar. Tremendas. Me pregunté que pasaba hoy, que ya era el tercer grupo que veía, y caí en la conclusión de que puede que hayan acabado los examenes. También caí en la cuenta de que ni he salido, ni creo que salga aquí. Que estoy cerrado a la posibilidad de adaptarme, porque total cuatro meses no son nada, y por eso no he querido aprender a conducir como conducen aquí ni acostumbrarme más de lo que ya venía de casa. Eso es malo. Hay que ser más flexible, hacerse al sitio donde estás. Pero siempre lo dejo para "al día siguiente".
Mientras, la alergia y el dolor de la pierna me tienen bajo minimos. El no hacer deporte me afecta el humor, así que me estoy hartando de leer y de Dwarf Fortress. Espero seguir recuperandome, al menos de la alergia, y poder ir el domingo a Londres.
¿Y qué tiene esto que ver con el título del artículo? Ya voy ya voy. Como tengo tanto tiempo estoy leyendo bastante y pensando bastante. De hecho el otro día me reencontré con el 4 de Diciembre, pasodoble de Martinez-Ares sobre la muerte de Caparros. Y entre los periodistas, buscando cualquier motivo para atacar a Podemos, y los colegas que le hacen el trabajo a los periodistas, y los otros que de vez en cuando devuelven los golpes, estoy un poco hasta las pelotas de politica española. Pero no puedo evitarlo, es esa fascinación que decían que ejercía Hitler sobre las masas. Uno lo vé, piensa "es repugnante", pero sigue mirando. Coge palomitas. Pues una cosa así me viene pasando a mi.
¿Y como enlazo esto con el título? Verán, señores, en mi país existe el problema de la polarización que provocó la Guerra Civil. Que o eras de una, grande y libre o eras "algo", donde "algo" significa "cualquier otra cosa". Pero si se fijan un momento, verán que son tres cosas. Una. Grande. Libre. ¿Por qué tengo que comerme el discurso entero sin matices? Pedro Sanchez el otro día planteaba que uno puede ser de izquierdas y sentirse patriota. Bueno, eso es un poco matizable, si creemos en la idea de una izquierda internacionalista. Ya el otro día tuve una discusión sobre el nacionalismo con un colega, que decía que "patriota es con mi pais a tope, nacionalista es con mi país con razón o sin ella". Dentro del patriotismo, como de todo, existen grados. Pero yo no tengo empacho ninguno en, cuando voy por ahí, decir que soy español. Me gusta serlo. Me identifico en una cultura que toma forma en el Renacimiento y en el Siglo de Oro, en un idioma que hablan quinientos millones de personas, en una historia que arranca cuando unos fenicios decidieron poner minas y hacerse de oro en "Tierra de Conejos". Tengo un nombre español del que me siento orgulloso, un apellido gallego del que incluso más y me he recorrido el pais casi de punta a punta, encontrando en cada sitios cosas que me han gustado y cosas que no pero, en general, sé de lo que hablo cuando hablo de España.
El problema entra cuando hablamos, como decía antes, de política. Porque la política es como la religión, todos creemos, cada uno a nuestra manera, pero en la practica nos metemos en dogmas y etiquetas. Y en este bendito pais de Dios, si uno se siente patriota es de derechas. Fin. Y si cree en una forma del Estado distinta de la centralizada (sea en Madrid, en Barcelona o en Sevilla), es "algo". Y fin también. Cuando, como he dicho anteriormente, una democracia madura, con Imperio de la Ley, libertad de opinión, derechos civiles... debería permitir que todas las opiniones entraran en ella. Incluso las criminales, aunque estás iban a estar en circulación lo que tardaran en pasar de palabras a casi actos y entonces se les acabaría el juego. Y yo, que he recorrido el país de punta a punta, creo que sería buena cosa que cada territorio se organizara y decidiera como hacer las cosas a su manera. Si en mi familia, donde se mezclan gallegos y andaluces, tenemos problemas para organizar cualquier cosa por nuestras diferentes formas de ver el mundo, ¿por qué no ibamos a poder estar juntos y a la vez ser autonomos? Y sobre todo... ¿qué tiene de malo que se plantee eso? Los cambios, si son para peor, se deshacen. En esta vida todo tiene arreglo, menos la muerte. Y no me siento mal por pensar como pienso. Faltaría más.
jueves, 25 de junio de 2015
Puto Cameron
No soy demasiado dado al exabrupto, pero hoy me sale del alma. Hace unas horas veía por la BBC como unos policias desalojaban a unos minusvalidos y disminuidos mentales (creo que aquí les llaman "disabled") en silla de ruedas que intentaban colarse a protestar en la Camara de los Comunes. Los han parado en el pasillo. En España no habrían podido ni entrar en el Congreso, así que bien por la tradición democratica britanica y bien por el asociacionismo, por como montan una protesta como hay que hacerlo. Resulta que, en una maniobra que comentaré más adelante, el Primer Ministro ha propuesto una ley según la cual el dinero que reciben directamente los minusvalidos britanicos para pagarse sus cuidadores y condiciones de vida, pase a ser una partida que gestionarán los ayuntamientos. El motivo de la protesta es que ya no será una partida "blindada", sino que los ayuntamientos podrán modificarla, y hay muchos minusvalidos que ya se están viendo sin dinero con el que pagar cuidadores y teniendo que depender de centros de día. Los minusvalidos pelean por su derecho a ser independientes (de hecho la asociación a la que pertenecen se llama algo así, "por una vida independiente") y me parece fantástico que el Estado del Bienestar le permita, a una persona en silla de ruedas que tiene que usar un ordenador para comunicarse con el mundo, poder disponer de su propio capital y ser dueño de fijar las condiciones, aunque no sea capaz de trabajar.
En el segundo punto del orden del día, tenemos una cita asombrosa que viene a decir algo así como "Grecia demuestra que yo tenía razón". La noticia, ampliada, viene a decir que los paises dentro de la Unión Europea tienen que ser independientes para gestionar su capital, antes de meterse en unos endeudamientos en espiral. Hay que joderse y ser hipocritas. ¿Cuanta banca extranjera ha avalado y financiado los creditos de la banca griega? ¿Cuanto endeudamiento en espiral no es más que deuda soberana, pero que te tiene soberanamente cogida por las pelotas?
Al fin y al cabo, todo esto es la misma historia de siempre. Reducir derechos sociales, poner una muralla y crear la sensación de asedio para justificar la perdida de dichos derechos, acusar siempre a los de fuera y no asumir responsabilidades. Mientras, desde Grecia dicen que la Unión Europea tienen que asumir su carácter social si quiere crecer, algo que hace dos años, cuando lo de Ucrania, ya se comentaba. Pero lo que empieza como una Unión Económica no puede ser sino... una Unión Económica. Parece mentira como hace unos años yo defendía a capa y espada que el desarrollo de España pasaba por una cultura más europea de estado de derecho, de soberania de la ley, de esfuerzo comun, de desarrollo de la excelencia... y lo que ahora ofrece Europa es colonialismo, pero desde el extremo de abajo. Pero me estoy yendo del tema. Como siempre que veo a disminuidos mentales, mi primer impulso es el de protegerlos y velar por ellos, cuidarlos, hacerlos sentir bien. Y ver que algo que les habrá costado tanto esfuerzo conseguir, el primer ministro les vende por una docena de monedas. En este pais cuna de la cultura donde ayer, hablando de Grecia, todo lo que se planteaban era "¿Cuanto nos va a costar ahora irnos de vacaciones allí?". Como si lo que allí vivieran no fueran seres humanos.
Demonios. Y al fin y al cabo, son los mismos de mi pais y de otros tantos, pero con otro nombre y otras formas. Al fin y al cabo, son la tribu que defiende que los unicos que tienen derecho a vivir bien, a crecer y a prosperar, son ellos. Y a los demás (para algunos "los demás" son otra religión, otra nacionalidad, otra cultura, otro idioma), que les vayan dando.
Puto Cameron.
miércoles, 24 de junio de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XIV)
Que buena noche. Was für ein gutes Nacht. What a good night. Que bien me lo he pasado. Y la verdad que encaja en el espiritu de los tiempos. Está siendo una semana apatica en el trabajo, casi aburrida, pero de despedidas muy agradables. Se va Jürgen, se va Martin, se va Peter. Hoy a la cena parecía un chiste, dos alemanes, un holandes, un belga, un finlandes, un par de franceses, yo... Pero una vez eliminas ese componente son gente. Gente de una edad entre la mia y unos quince años más, con experiencias profesionales distintas, hablando idiomas diferentes, pero con curiosidades, sentido del humor, gusto por las historias. Gente guay. Martin cuenta chistes en español, Peter tiene una sonrisa eterna y habla a saltos, pero saltos elegantes, para que te enteres bien, Jürgen tiene un poco de hechuras de pitufo gruñón, Eero es un tío muy inteligente. Son gente con la que, una vez olvidado el asunto del uniforme, el trabajo, el tratamiento y toda la historia se puede hablar.
Para mi, ha sido una gran noche. Me va a dar pena que se vayan pero esto es así, todos nos vamos. Pero estos ratitos que hemos compartido, las risas y los buenos momentos, me los quedo. Porque aunque aquí estoy muy solito, reconozco que cosas como hoy merecen la pena.
Por cierto, llevo una semana algo inquieto. Anthony, un chaval que trabaja de escribiente aquí, es un tío fantastico. Ha pedido colaboración porque va a correr en un maratón con recogida de fondos. Es buen tío y me gustaría ayudarle, pero está recogiendo fondos para la British Royal Legion, que es una asociación de veteranos britanicos. Y ahí ya se me atraganta un poco. Aún me lo estoy pensando.
martes, 23 de junio de 2015
Un poquito de calma publica
Un poco de por favor, señores. Hoy leyendo periodicos y ayer en el facebook veo cosas que no me gustan, ni mucho ni poco, en este país que tiene tan poca memoria. Les recuerdo, a los que leen historia con un ojo tapado, que la segunda republica en este pais se fue al carajo porque unos querian cambios para ayer y otros querian que fusilaran a los que hablaran de cambiar algo. Y entre unos y otros, nos cargamos la mejor oportunidad en un siglo y medio de ser alguien en el mundo. De hacer lo que Putin está haciendo con Rusia, aunque desde fuera de mucho asquito porque, como decia Soltzhenitsin, desde cuando el que un pais se convierta en inperio ha gustado fuera? Dejando de lado las opiniones personales que yo tengo sobre el precio futuro que está pagando Rusia por su crecimiento presente.
Pero volviendo a España, me da mucha rabia que nos empeñemos en ser nuestros peores enemigos. Que Pedro Sanchez salga con la bandera me parece cojonudo. ¿ Que tiene de malo querer creer ? Hay que aprender a respetar. Y lo que dice el colega de que es la bandera con la que ha crecido y la bandera que nos representa a la mayoria, es verdad y está bien. Y es que debería ser así, la cuestión no es demonizar al que no comulgue con una idea de un proyecto conjunto de España, sino convencerlo. Y la idea es que quién se siente a escuchar propuestas ESCUCHE. Un debate solo tiene lugar cuando uno habla, otro escucha, uno habla, el otro escucha. Cuando nadie escucha, no vamos a ningún lado.
Y me da mucha pena ver lo que estamos haciendo. Ese "y tu más", ese buscar excusas para pelearse, ese mirar el dedo constantemente en lugar de ponerse a solucionar problemas. Que no digo que todos nos cojamos de la mano y seamos super amiguitos, muaks muaks, besitos en la boca, pero cada día que miro las noticias me encuentro más crispación, más acusaciones, más polarización, más rabia. Rabia que no sirve para nada, salvo para besar el escudo de la camiseta y pegarle al de enfrente con él.
Me gustaría vivir en un pais donde se respete al de enfrente, aunque no se compartan sus opiniones.
Pero volviendo a España, me da mucha rabia que nos empeñemos en ser nuestros peores enemigos. Que Pedro Sanchez salga con la bandera me parece cojonudo. ¿ Que tiene de malo querer creer ? Hay que aprender a respetar. Y lo que dice el colega de que es la bandera con la que ha crecido y la bandera que nos representa a la mayoria, es verdad y está bien. Y es que debería ser así, la cuestión no es demonizar al que no comulgue con una idea de un proyecto conjunto de España, sino convencerlo. Y la idea es que quién se siente a escuchar propuestas ESCUCHE. Un debate solo tiene lugar cuando uno habla, otro escucha, uno habla, el otro escucha. Cuando nadie escucha, no vamos a ningún lado.
Y me da mucha pena ver lo que estamos haciendo. Ese "y tu más", ese buscar excusas para pelearse, ese mirar el dedo constantemente en lugar de ponerse a solucionar problemas. Que no digo que todos nos cojamos de la mano y seamos super amiguitos, muaks muaks, besitos en la boca, pero cada día que miro las noticias me encuentro más crispación, más acusaciones, más polarización, más rabia. Rabia que no sirve para nada, salvo para besar el escudo de la camiseta y pegarle al de enfrente con él.
Me gustaría vivir en un pais donde se respete al de enfrente, aunque no se compartan sus opiniones.
lunes, 22 de junio de 2015
Un par de notas de repaso sobre interacciones sociales
Alguna vez he escrito sobre este tema, pero es que este fin de semana precisamente me lo han recordado. Ayer, intentando dormir, me vino un chispazo y apunté en el movil, para acordarme después:
- Confundirte con el rebaño funciona para esconderte. Si quieres hacer tu camino tienes que diseñar tus normas.
Es coherente. Hay un momento para cada cosa y una cosa para cada momento. Si llegas a un sitio de paso, si no quieres darte a conocer, si te conviene mantenerte en la sombra... entonces haz lo que hace todo el mundo. Pero desde el momento que quieres marcar tu identidad, tienes que hacerlo saliendo a la luz. No te queda otra. Es una mera cuestión de logica interna.
Claro, eso va a condicionar tus relaciones con la gente. Hay gente que se siente intimidada por el exito y la primera reacción ante lo diferente, de quien duda, es el rechazo. Solo aquellos que están realmente satisfechos responden con la reacción más natural, la curiosidad. Pero hay que evitar caer en la trampa del exhibicionismo. Diseñar tus propias normas implica escucharte a ti mismo, pero la tuya es una voz con influencias. Renegar de todo tu entorno es tan falso como aceptarlo todo, lo unico que cambias es el color del uniforme que te pones. Y eso, a la larga, termina quemando tanto o más que estar en el rebaño.
Ahora, el tema de las relaciones. Hay gente con la que hablas un rato y te sientes comodo. Eres más tu. Tienes buenas ideas, te sientes inspirado, estás contento. No son personas que "te hagan ser más", sino que te "permiten ser más". Tienes una buena conexión contigo mismo a través de ellos.
Luego existen esas personas que te hacen ser menos tu. Que te hacen dudar, sentirte mal, crean situaciones de dependencia, minan tu autoestima. Personas con las que quizás compartas un vinculo especial o una relación que en un momento fue fantástica... planteatelo. Está muy de moda una canción que dice "La vida se acaba, así que intenta llevarte un buen recuerdo". Es tan facil como eso. No te conformes con explicaciones de "a veces se va bien y a veces se va mal". Escuchate a ti mismo. Es parte de esa identidad que te formas al crear tu propio camino quien y como entra en tu vida. Así que intenta que sea siempre gente positiva, que aporte, que te ayude a crecer. Que cuando te despidas lo hagas con una sonrisa. Lo demás, es hacerse trampas al solitario.
sábado, 20 de junio de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XIII)
Visita al Natural History Museum. ¡Vamos! En primer lugar, decir que el viaje en si ha sido una aventurilla, con tres trasbordos y un momento de "¿pero donde demonios estoy?". Y luego salir del metro y encontrarme, de repente, con un pedazo de palacio al lado. ¿Ein? ¿Yo no iba a un museo?
Mirar indicaciones. Ah sí. Es esto. Pues allá que voy. ¿Esta entrada o la otra? Cojo la que me pitufa más. Y escucho a una chica protestando porque la cola tarda veinte minutos. ¿Veinte minutos? Llevo queriendo ver dinosaurios treinta años. Así que me pongo en la cola, saco mi ebook y sigo con la novela que acabo de empezar. De camino echo un par de fotos al edificio, que no tiene desperdicio.
Y tal y como atravieso el control de seguridad, un tío tararea la musica de Parque Jurasico y ahí estamos. Con el esqueleto de un diplodocus por la proa. En un edificio que parece una catedral del medievo mezclada con una estación de tren del siglo diecinueve. Gente por todas partes, fotos, ruido, movimiento. ¿Qué hacer?
Vamos a posicionarnos. Primero, la exposición de dinosaurios. Otra cola enorme. Y ahí están. Esqueletos expuestos, guias, muestras. Al principio todo es "ooohhh" y "aaaahhh". Luego empiezo a recordar. Veo que casi todos los dibujos los conocía de cuando hice la colección de pequeño, que los ejemplares los conozco. Incluso hay cosas que sabía que aquí no están. Esperaba ver un esqueleto completo de un tiranosaurio rex y no lo tienen. El Albertosaurus sabe a poco. Aún así, ahí está la cola osea de un ankylosaurus, el esqueleto completo de un estegadón, dientes de tiranusaurio, vertebras de braquiosaurio. Demonios.
Es una ciencia pop, al alcance de cualquiera, lo justo para mantenerte interesado, no tanto como para abrumarte. Me gusta. Sigo el camino. De los dinosaurios paso a los mamiferos, de los mamiferos a la vida marina, de la vida marina vuelvo a la entrada. Voy a por la zona verde. Hay una colección mineral que da miedo, de ahí sale uno geologo casi sin darse cuenta. Un monumento a Darwin. ¡Hay tanto que ver! El museo es una maravilla. Está llenisimo de gente, lo que es un poco agobiante pero reconozco que me llena de orgullo. ¡Cuanta gente queriendo aprender!
Au, hace hambre. Ok. Vamos moviendonos. Salgo de allí y estoy entre más museos y universidades. ¡Que interesante todo! Pero tengo que ir al norte. Quiero ver el Albert Memorial y quiero ver Hyde Park. Tengo una ruta y la voy siguiendo. Me encuentro gente de todo el mundo por el camino. El trafico es complicado. ¿Qué pasa hoy? Hyde Park es una pequeña maravilla. Esos caminos enormes, ese silencio y tranquilidad. Es una pausa en medio de la ciudad. Y al otro lado, más movimiento, más gente, más. Voy a comer algo y me vuelvo al metro.
Hay montones de fotos e ideas pero, sobre todo, hay la culminación de algo que ni siquiera sabia que quería. Los nombres y las historias que me sonaban de mi infancia y que de repente tengo delante, y ya no sé ni como interpretar porque me he olvidado del niño que fui. Pero ese niño no se ha olvidado de mi y sigue ahí dentro. El profundo agradecimiento que siento hacia mi trabajo y hacia este pais que me permite llenar tantos huecos de mi vida. Aun así, hoy he tenido mi primera conversación "interesante" en casi dos meses aquí. Es esa paradoja entre el sentimiento de cultura, de respeto y de aprecio por lo que aprendo, y de desapego por una forma de vida y una actitud que me aparta. Aunque tengo que darle una oportunidad. Si incluso en Ferrol hice amigos, aquí no debe ser tan difícil.
viernes, 19 de junio de 2015
Cocinarse uno mismo
O hacerse un Juan Palomo. Es curioso como en tantas novelas americanas sale como el personaje empieza a caer en picado a partir de que abandona su rutina culinaria. O esas escenas de las peliculas, de la familia cocinando y todos de bromas y tal. Nos parece algo sin importancia, porque estamos acostumbrados a tenerlo constantemente, pero la tiene. Incluso hacerse un bocadillo por la noche es mucho más sano emocionalmente que encargar una pizza.
Ahora que estoy por aquí arriba me hago más consciente de ello. Llego por la noche de vuelta, me bajo en un pub y encargo un hot dog. A mi alrededor hay grupos de gente pero yo estoy solo. No he hecho nada, voy a la barra, pago y mi comida aparece por arte de magia. No existe un proceso en el cual yo participo. No creo, no construyo, y lo que me como, me lo como con desconfianza. No son cosas que yo he ido a comprar al supermercado, no he elegido en función de lo que me apetece sino de lo que me ofrecen. Soy solo un elemento más del mercado.
A ver, en mi cocina también. Si me apetece hacerme una sardinada, igual tengo un poco dificil comprar sardinas frescas en Vallecas. Dependo del mercado. Pero es una cosa privada, intima. Y eso que yo no soy Arguiñano, que mis conocimientos culinarios se reducen a "freir" y "cocer". Y a veces incluso echar algo a la olla, pero con cuidado que no me fio mucho. Pero el caso es que... sabeis? Es algo que echo de menos. Y entiendo que una persona que no cocina, que compra algo y se lo come sin apreciarlo y luego se bebe un lingotazo, va en picado hacia abajo. Dormir, ejercicio, un poco de cariño y comida para funcionar. Lo que nos mantiene en el mundo.
Un hobbit ario en Inglaterra (XII)
Walking in the British Museum... pues bueno, pues fale, pues me alegro. Hemos sobrevivido a otra semana, señores. Quería ir a Candem pero hacía un día de mierda. Luego ha hecho un calor horrible y he tenido que ir en mi tipica camiseta del gimnasio, esa que no usarías en publico nunca. Pero que demonios, aquí tampoco me conoce nadie.
En cuanto al British Museum, estaba deseando verlo con la fama que tenía y, por un lado, no me ha decepcionado. Es enorme, tiene de todo, está lleno de gente de todo el mundo y las exposiciones son impresionantes. Pero (siempre tiene que haber un pero) está muy deslavazado. No hay una idea de conjunto, no hay una evolución. En el museo naval te explican desde "de donde surge la Royal Navy" a "momentos historicos", pasando por "como lo hacemos hoy en día". En el Imperial War tienen plantas concentradas en un concepto. Aquí no. Aquí estás andando por una sala sobre europa, a la izquierda tienes relojes del siglo diecinueve, delante tienes monedas romanas, detrás tienes oriente proximo en la edad media. Las colecciones son fantasticas pero están un poco puestas "aquí mismo". Las explicaciones se concentran más en "esto fue saqueado... perdón, descubierto por Sir... ". El museo debe mucho a colecciones privadas que se han ido cediendo. Y claro, igual está un poco feo decir que el abuelo del Lord que te ha dado trescientos fondos era un pirata y un ladrón. Igual.
Aún así me ha resultado interesante. También he estado paseando al lado de la Universidad de Londres, donde los pioneros de la anestesia (hay que joderse) habían vivido. Por supuesto, un deportivo de estos de muchos millones de euros por allí. Londres, una ciudad donde viven un millón y pico de millonarios, tiene que tener su cuota de subnormales hormonados como en todas partes.
Y aún así, me gusta. Me gusta que los museos estén llenos, me gusta que no socialicen, pero le preguntes a alguien como llegar a un sitio y sean super amables y educados, me gusta que haya gente de todos los rincones del mundo (aunque no se mezclen). La semana que viene hay unas jornadas del "Liderazgo moral a través de la fé", con participantes hindues, sijs, musulmanes, budistas y cristianos de las diferentes ramas del ejército. Y se vé algo super normal y logico el que la gente disgregue su pensamiento religioso o politico de su convivencia, que mantenga una identidad individual y particular y otra colectiva.
Mañana voy al Museo de Historia Natural. No he visto dinosaurios "face to face" nunca, así que, si el tiempo y la maldad del enemigo lo permiten, mañana cumpliré otro de los sueños de mi vida. Así, como quien no quiere la cosa. Aunque duerma en una colchoneta porque la cama sea una mierda y aunque la alergia me esté matando, me siento afortunado. Gracías.
jueves, 18 de junio de 2015
Otra nota acerca de De Gaulle
Que aquí están dando la murga con Waterloo y con que se les cae el Parlamento, como siempre mirandose el ombligo.
El otro día estuve viendo un documental sobre la Novena, el grupo de españoles que fueron los primeros que entraron en Paris. Entrevistaban a un par de supervivientes, que si no están muertos ya les debe faltar un cuarto de hora, que viven en residencias de ancianos en Francia. Uno de ellos, catalan perdido, apenas se le entendía hablando español. Había otro, un asturiano de monte, que contaba como se había ido enganchando de ejercito en ejercito y de combate en combate, siempre peleando contra el fascismo.
Era algo enternecedor. Será mi vena sensiblera. El caso es que este asturiano contaba que él había querido ir a pelear con De Gaulle, porque sabía que él no se iba a rendir. Que, cuando los colaboradores de Vichy se pasaron a la Francia Libre, ellos, que estaban allí, quisieron ir con De Gaulle desde el principio. Porque ellos no peleaban por un pais ni por una bandera, ellos peleaban por la libertad. Y por lo visto a De Gaulle y a Leclerc no les gustaban, porque eran anarquistas, comunistas, gente de mal vivir. No como ellos, militares aristocratas, gente "de bien". El caso es que, según contaba el asturiano este, una vez estaban en una parada militar y De Gaulle iba dandole la mano a los soldados. Y les preguntaba "¿Ud desde cuando lucha?" y la mayoria le contestaban "desde que ud dio su discurso en la BBC, general". Hasta que llegó a los españoles. Y Amado Granell, el teniente de la compañia, por lo visto le soltó "Desde el 36, cuando uds aún eran amigos de los alemanes".
Normal que no le gustaran los españoles. Y normal que, viendolo casi un siglo después, suceda lo que escribió un novelista a proposito de esta gente. "Te reconcilian con ser español, lo que quiera que signifique eso".
Yo, que sigo admirando a la selección española de basket, que cada vez que leo o escucho a Pau Gasol asiento con la cabeza (que grande es), sigo entendiendo que a De Gaulle le sentara como una patada en las narices escuchar eso de un español moreno, mal encarado, que como decían los ingleses el aliento le olía a ajo. Un español con una cara muy parecida a la del Carli, el comparsista de Cádiz. Él, y su banda de desarrapados, que luego saldrían en una foto de un periodico en París el día de la liberación, casi sin querer. Reconciliandote con lo que ser español signifique, sea lo que sea.
miércoles, 17 de junio de 2015
Francia Eterna
Mañana, se celebran (a ver si no la lio con las matemáticas) los sesenta y cinco años del discurso de Charles de Gaulle en la BBC, donde declaró la existencia y la voluntad de resistir de una Francia Libre. Francia Libre que sería apenas una figura sobre el papel, hasta que los americanos desembarcaron en el norte de África. Francia libre que echaría de sus filas a los soldados del Chad, porque los americanos -aquella tierra de la libertad- no querían soldados negros en la liberación de Europa. Esa Francia Libre que liberaría Paris, con unos semiorugas que se llamaban Don Quijote, Belchite, Brunete... a través de una compañia de españoles a los que luego se dejó pudrirse y ahora se les llenan de homenajes. Por cierto, que liberó Paris contradiciendo ordenes de sus mandos americanos y luego se reinventó en ese discurso, precisamente en el ayuntamiento de Paris, en la "Francia que lucha... que resiste... la Francia Eterna". Una Francia que tardó poco en afeitar la cabeza y pasear desnudas a las mujeres que se habían acostado con alemanes, en expulsar a los comunistas, en torturar y masacrar en Argelia e Indochina a los mismos soldados que habían peleado para expulsar a los nazis.
Sí. Esa Francia Eterna. Y a la vez, es la Francia que creó la Unión Europea junto con Alemania y los paises del Benelux, que creó el Codigo Napoleónico, que planteó una solución al dilema del velo. La Francia del Estado de Derecho, del trato de ud, de Montesquieu y la separación de poderes, del mayo del 68, de Alejandro Dumas.
¿Como se conjugan esas dos Francias? No lo sé. Yo hasta ahora solo he tenido trato personal con media docena de franceses. Los de mi vertiente, perroflautica y viajera, no acaban de contar porque nosotros somos quintacolumnistas: tenemos una cultura transnacional, mal que nos pese. En nuestro caso el origen cultural es solo una de tantas pieles. El resto, los que se supone son franceses normales, de esos que definían como "con el corazón a la izquierda y la cartera a la derecha", pues no me inspiran confianza ninguna. Me parecen muy europeos en el sentido malo: xenófobos, oportunistas, agresivos. Y en cambio, tengo una compañera francesa que es un encanto, una persona fantastica. Francesa a lo justo, pero francesa no obstante. Y supongo que por respeto a ella, voy a saltarme mi norma que dice "respeto a las personas, desprecio a los colectivos" y voy a brindar por Francia. Porque siga dando cositas al mundo, tanto buenas como malas.
Panama y Liberia, o los primeros casos de Globalización
Hay gente que defiende que la globalización empezó en el Renacimiento, con Marco Polo y el comercio de las especias chinas y la busqueda de una ruta alternativa. Hay otros que defienden que comenzó en la era Victoriana, con el imperio britanico, la East India Company y etc. Bueno, son libres de defenderlo. Yo discrepo de esa teoría porque considero que en aquella epoca no existía la conciencia de un mundo limitado, sino que quedaba mucho por explorar y conocer. Lo que me lleva al asunto del titulo.
Ultimamente estoy trabajando bastante con la industria naval. Concretamente con la industria comercial, con lo que de toda la vida de Dios se ha llamado la Marina Mercante, pero que en esta epoca de capitalismo transnacional y banderas de conveniencia no se sabe muy bien de donde viene ni a donde va. Esto no es nuevo. Ya en las novelas de Patrick O'brian se trata el tema de los seguros navales, el flete (freight)... Pero antes de perderme historicamente, voy a ilustrar el tema del asunto.
A principios del siglo XX, en medio de las luchas por los derechos de la clase obrera, al presidente estadounidense le casi obligaron a promover una ley de derechos de los marinos. Esa ley establecia salarios minimos, pensiones, condiciones de jubilación, condiciones de salubridad en los barcos... Fue el primer intento, a nivel mundial, de regular una profesión que, desde que el mundo era mundo, había vivido toda clase de abusos. ¿Cual fue la respuesta de la industria naval?
Irse a Panama. Sí, como suena. Ante la obligación de cumplir la legislación estadounidense, las grandes flotas tomaron bandera panameña. El registro de Panama no exigía (ni exige) practicamente nada. Ante la serie de protestas que esto produjo, uno de los grandes magnates dijo que haciendo eso favorecían el desarrollo de Panama. A día de hoy, un siglo después, ya vemos cuanto se ha desarrollado Panama.
Vayamos al caso de Liberia. Pais de la costa occidental de África, creado por colonos afroamericanos que huían del racismo, en el periodo posterior a la segunda guerra mundial Panama se vé envuelto en una serie de conflictos que inestabilizan profundamente el país. Ante esa situación, una autoridad del comercio internacional propone usar la bandera de Liberia como pabellón naval. En una obra mezcla de filantropia y puro interes comercial, se pone como condición que las empresas que usen pabellón liberiano sean empresas mixtas, basadas en el pais, de forma que este también se beneficie de abanderar barcos.
Hoy en día, Panama y Liberia son dos de los veinte paises que concentran la mayor cantidad de barcos abanderados del mundo, junto a otras grandes naciones navegantes como Marshal Islands, la Isla de Man, Malta, Chipre... En su momento, insisto, hace un siglo, la industria naviera planteó retirarse de los paises donde hacía negocio para recolocar sus industrias, en algo muy parecido a lo que hacen las multinacionales que se llevan las fabricas a paises del tercer mundo, donde pueden explotar a los trabajadores sin el ojo vigilante de ninguna autoridad. Y sin que, por mucho que se rasgue las vestiduras, al consumidor le importe. Así puede comprarse cincuenta vaqueros a diez euros cada uno, aunque solo se vaya a poner dos a la semana. El objetivo es acaparar, consumir, crecer.
Pero me dejo llevar. Lo que quería ilustrar con este caso es que, realmente, ya hace un siglo que estamos dejando de lado los intereses nacionales para ver por intereses meramente particulares, a nivel global. Y que, al igual que dentro de la Unión Sovietica el nacionalismo acabó con la revolución, en el mundo lo seguirá haciendo. Todo esto viene un poco a lo que leí el otro día en Jot Down: http://www.jotdown.es/2015/06/francisco-veiga-modificar-fronteras-no-soluciona-los-conflictos-en-todo-caso-crea-otros-nuevos/
Y a mis ultimas discusiones sobre el genocidio armenio, o mis lecturas sobre los conflictos en el sudeste asiatico. Y es que al final, nos podemos poner como nos dé la gana, pero ante un problema el ser humano, que basa su supervivencia en su adaptabilidad, buscará una forma de sortearlo. Como en estos, los primeros casos de globalización (entendida como globalización capitalista) que me he encontrado hoy leyendo.
martes, 16 de junio de 2015
Un paseito por el horror humano
El finde, como comenté antes, me tragué una pelicula sobre la Segunda Guerra Mundial. Probablemente motivado por la curiosidad de la Galeria Ashcroft y el concepto de "soldado santo" de los sijs, el lunes empecé a leer sobre el Sikhismo. Eso me llevó a la independencia de la India, su partición, las guerras con Paquistán, Cachemira, los ghurkas (otra vez), la independencia de Bangladesh, la guerra civil en Camboya, Vietnam. Es asombroso cuantas matanzas, crimenes y barbaridades se han cometido en el sudeste asiatico en los ultimos treinta años. Y yo aquí, en la inopia. Solo los numeros ya dan miedo, pero las historias personales son lo peor. Cuesta encontrarle sentido a una humanidad que es capaz de destrozarse con esa facilidad, a la vez que construye monumentos a la filosofía, al arte, a la poesia. La filosofia Sij de vida es hermosisima. Recuerdo que hace algunos años leía sobre las violaciones en la India y me preguntaba "¿por qué?". Es decir, dentro de la gama de crimenes violentos... ¿por qué ese ensañamiento con las mujeres? La mezcla de culturas, castas, clases... tiene que provocar una frustración y una situación terrible allí. Y en cambio, parecen una sociedad muy sensible. La declaración del tribunal supremo sobre las matanzas de Sijs lo dejan a uno pensando.
Así que no me rindo. Quiero creer que lo peor del ser humano es superable, aunque hace falta asomarse a ello y mirarlo a los ojos para saber que existe y poder superarlo.
domingo, 14 de junio de 2015
Una peli interesante (my way)
El otro día un colega subió a youtube una escena de una peli con el Desembarco de Normandia que nos gustó. Me dió la curiosidad y decidí investigar un poco sobre el tema. La peli se llama "My way", es coreana y según parece está basada en hechos reales. Tengo que investigar más sobre el tema, porque yo sí conocía la historia de un coreano que sirvió en los cuatro ejercitos de las principales potencias durante la segunda guerra mundial, pero el tema principal de la peli no lo conocía.
Me ha encantado. Hay que joderse, pero al final hasta he llorado un poco y todo con el final. Me gusta que la peli trata sobre temas historicos muy importantes, metidos dentro de un trasfondo personal muy jodido, muy atravesado. La peli trata sobre el odio y te da muchisimos, pero muchisimos motivos para odiar. En cambio a lo largo de toda la historia el protagonista, que es un ser humano de esos que no te puedes creer que existan de verdad, una especie de Forrest Gump de la vida, se esfuerza por creer un poquito más, por dar un poquito más. No es un "poner la otra mejilla" constante, es una confianza en lo que está bien, en lo que es correcto, incluso cuando todo el universo empuje en sentido contrario. Y a veces, devolver los golpes.
La verdad, me ha gustado. No sé si es una peli que recomendaría a cualquiera o que estoy un poco nenaza por andar por aquí arriba. Reconozco que la peli pega tirones, que algunas cosas están metidas un poco con calzador, que lo epico es demasiado epico y lo dramatico demasiado dramatico. Pero igual a veces hace falta justo eso. Y lo importante, a mi me ha encantado.
sábado, 13 de junio de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XI)
Esta mañana me he levantado perezoso, engolfado, sin ganas de nada. Aquí hace unos diez grados y el cielo es de un gris plomizo, de ese que se te mete por dentro. Y me he dicho "hoy paso de ir a jugar a rol. Me voy de museos. "
El finde pasado me ví un poco arrastrado a eso, pero reconozco que no es lo que quiero. Dedicar mi sabado (una hora de metro para ir, otra para volver) a sentarme en torno a una mesa, pillar algo de lo que va pasando, tirar un par de dados y volverme para casa no me pitufa mucho. Me sale más a cuenta aprovechar y rematar un museo que tengo pendiente. Me he intentado apuntar a otras actividades, veremos que sale de aquí.
Porque la cosa es así. Hoy he conocido a un par de españoles en el metro y hemos estado charlando. Aquí tus opciones son: "apuntate a algo y hazlo" o "procrastina". Y dado que hay tantas cosas fascinantes por hacer... pues a por ello. Las actividades sociales están casi descartadas, pero hay muchisimas cosas que se pueden hacer solo y disfrutarlas si uno sabe organizarse.
Como ayer el paseo por Candem. Que bueno... es muy "moderno" y la gente allí es "muy guay". Me pasa un poco lo que Brighton. Cuando uno se construye torres de marfil sucede una cosa curiosa, tanto protege lo de adentro como lo aisla, evitando el contagio. Pero eso no quita que sea un lugar especial, con una atmosfera muy bonita con libros, musica, convivencia. Me gustó, aunque, como casi todo de lo que he visto en Londres, es más la fama que lo que hay detrás.
Hoy he rematado la visita al Imperial War Museum (IWM) que había dejado a medias la otra vez. Son cinco plantas, entendedme. He visitado la de "Secret Wars", que está entretenida sobre el espionaje, las SAS y etc. He visto la del periodo de la Guerra Fría, la sala Ashcroft sobre gente a la que le habían dado una Cruz Victoria (espectacular. Entre otras cosas, no sabía la cantidad de hindues que la tenían. Me gustó mucho el video de los sij explicando su relación con el ejército britanico) y, para rematar, me he dado otro paseo por la exposición sobre el Holocausto. Ayer estuve comentando sobre nacionalismo con un colega y, de verdad, TODO el mundo debería pegarse un estudio serio sobre el Holocausto. Hoy me ha pegado un poco más duro que el otro día (es muy difícil no empatizar con toda esa gente que fue tratada como ganado) y he dedicado media hora a escuchar testimonios de supervivientes. El último que escuché, que se me queda, es una mujer que decía que no creía que hayamos aprendido del pasado. Porque si lo hubieramos hecho, no habría más dictadores, no habría más discriminación. La lección de lo que les pasó a ellos fue que, igual que les pasó a los judios, mañana le puede pasar a los negros. O a los cristianos. O a los musulmanes. Y otro que decía que no conocía ni un solo caso, en su pueblo, de un no-judio que hubiera salvado a un judio. Y que eso le demuestra que no conocemos a nuestros vecinos y que él nunca volvería a sentirse seguro en un sitio donde no conociera a sus vecinos. Son cosas que te hacen pensar. Que te dan una idea de lo humano como superior a una serie de rasgos.
Y todo esto gratis. Así que bueno, es una putada estar a dos mil kilometros de un contacto humano "real" (y no profesional), pero poder disfrutar de cosas como esta compensa. Así que a seguir aprendiendo, creciendo, viviendo. A sentirme afortunado.
jueves, 11 de junio de 2015
No quiero quejarme más
He tomado una determinación. Si vuelvo a tener ganas de quejarme, voy a irme a dar una vuelta o al gimnasio. No puede ser. A falta de animo, endorfinas. Y sueño. Y comida. A mimarse un poco, coñe.
miércoles, 10 de junio de 2015
Volviendo a la casilla de salida
(de ayer. No había internet, mi ordenador petó. Malditas actualizaciones de seguridad de windows)
Lo reconozco. Estoy cansado. Quizas es que hoy tengo el día raro. O será el tiempo. Pero ha llegado un momento en mi vida que reconozco que estoy cansado de reinventarme. De empezar en la casilla de salida. De plantearme que ahora tengo un sitio y una vida... pero dentro de un par de años habrá que dejarla y volver a empezar.
No tengo ganas de conocer a una chica para despedirme dentro de un par de meses. No tengo ganas de cogerle cariño a un piso para meterlo todo en el Seat León e irme a donde sea. No tengo ganas de mirar el movil y ver que tengo a doscientos contactos, de los cuales puedo quedar con media docena. De los doscientos, a un buen montón no puedo ni siquiera llamarlos sin recurrir a una tarifa internacional.
Hace un rato he tenido la tipica escena de sentimiento de culpa por mi exito. Esa colega mía que no tiene trabajo y me prohibe sentirme mal, porque es su obsesión. Como si yo le echara en cara a ella que tiene pareja. Pero conozco el sentimiento, cuando te parece que a tu alrededor todo el mundo tiene lo que quiere, menos tu. El otro día ya hablaba de que ser pobre es una mierda.
Pero no puedo evitar venirme arriba, porque es mi naturaleza. Y pensar que todo pasa. Y que está en nuestra actitud el decir "no quiero otro viaje, no quiero otra pandilla, no quiero otro piso", o decir "¿y por qué no?" y probar. Cada ciudad es igual... y distinta. Cada momento tiene su propia identidad.
Llevo unos cuantos días dandole vueltas a lo de mi hermana. A que ella no ha salido de Cádiz y sigue con su novio, sus amigos, su sitio. Con mi madre. Será que hace un mes que no me dan un abrazo, y que me esperan por lo menos otros tres sin uno, que me planteo si realmente merece la pena. Siempre he tendido a banalizar bastante el dinero, supongo que por la mentalidad de estudiante y el no asumir nunca del todo eso de que soy un adulto y tengo ingresos y gastos. ¿Y si la que acierta es ella y el equivocado soy yo? Todos mis libros, mis cartas, mis viajes, mis historias románticas y locas... ¿a donde me han llevado? A otra ciudad, otro piso, otros colegas. A estar muy cansado.
El otro día estaba viendo el fútbol aquí y pensaba que ya no sonrío ante cualquier tontería como antes. Tampoco tengo esas ganas mochileras, ni soy tan independiente. Me dan chispazos, arranques del viejo Ale, ese Prosi inquieto al que el mundo le parecía pequeño, mientras iba gruñendo y protestando por todo. Pitufo Protestante. Sé que está ahí dentro, pero hay que darle de comer. Yo construía magia con los abrazos que me daba el peque, y con las fotitos con las que iba pintando el mapa de mi vida. Echo en falta esos abrazos. Y creo que voy a ser adicto a eso, al cariño de verdad de gente buena, toda mi vida.
Bueno. Hay vicios peores.
Lo reconozco. Estoy cansado. Quizas es que hoy tengo el día raro. O será el tiempo. Pero ha llegado un momento en mi vida que reconozco que estoy cansado de reinventarme. De empezar en la casilla de salida. De plantearme que ahora tengo un sitio y una vida... pero dentro de un par de años habrá que dejarla y volver a empezar.
No tengo ganas de conocer a una chica para despedirme dentro de un par de meses. No tengo ganas de cogerle cariño a un piso para meterlo todo en el Seat León e irme a donde sea. No tengo ganas de mirar el movil y ver que tengo a doscientos contactos, de los cuales puedo quedar con media docena. De los doscientos, a un buen montón no puedo ni siquiera llamarlos sin recurrir a una tarifa internacional.
Hace un rato he tenido la tipica escena de sentimiento de culpa por mi exito. Esa colega mía que no tiene trabajo y me prohibe sentirme mal, porque es su obsesión. Como si yo le echara en cara a ella que tiene pareja. Pero conozco el sentimiento, cuando te parece que a tu alrededor todo el mundo tiene lo que quiere, menos tu. El otro día ya hablaba de que ser pobre es una mierda.
Pero no puedo evitar venirme arriba, porque es mi naturaleza. Y pensar que todo pasa. Y que está en nuestra actitud el decir "no quiero otro viaje, no quiero otra pandilla, no quiero otro piso", o decir "¿y por qué no?" y probar. Cada ciudad es igual... y distinta. Cada momento tiene su propia identidad.
Llevo unos cuantos días dandole vueltas a lo de mi hermana. A que ella no ha salido de Cádiz y sigue con su novio, sus amigos, su sitio. Con mi madre. Será que hace un mes que no me dan un abrazo, y que me esperan por lo menos otros tres sin uno, que me planteo si realmente merece la pena. Siempre he tendido a banalizar bastante el dinero, supongo que por la mentalidad de estudiante y el no asumir nunca del todo eso de que soy un adulto y tengo ingresos y gastos. ¿Y si la que acierta es ella y el equivocado soy yo? Todos mis libros, mis cartas, mis viajes, mis historias románticas y locas... ¿a donde me han llevado? A otra ciudad, otro piso, otros colegas. A estar muy cansado.
El otro día estaba viendo el fútbol aquí y pensaba que ya no sonrío ante cualquier tontería como antes. Tampoco tengo esas ganas mochileras, ni soy tan independiente. Me dan chispazos, arranques del viejo Ale, ese Prosi inquieto al que el mundo le parecía pequeño, mientras iba gruñendo y protestando por todo. Pitufo Protestante. Sé que está ahí dentro, pero hay que darle de comer. Yo construía magia con los abrazos que me daba el peque, y con las fotitos con las que iba pintando el mapa de mi vida. Echo en falta esos abrazos. Y creo que voy a ser adicto a eso, al cariño de verdad de gente buena, toda mi vida.
Bueno. Hay vicios peores.
martes, 9 de junio de 2015
Los capullos no regalan flores
Ayer leí en Jot Down una entrevista a dos autoras, una de las cuales ha sacado un libro con el titulo de este artículo. Espero cotillearlo, la verdad es que promete. El caso es que me acordé de la primera vez que fui a Kiev, de una amiga, Masha Senicheva, que decía que nunca le habían regalado flores. Y yo, que soy muy cumplido para según que cosas, me fui a una vieja y, medio en ruso medio en caras y gestos, le compré dos rosas. Sin saber que, en Ucrania, el numero de flores depende de la circunstancia y dos se llevan a un entierro. Así que mi detalle hermosisimo de caballero terminó siendo una cutrez de psicopata.
Historias. El caso es que me vino bien para recordar cuantas de esas he hecho, casi siempre sin darme cuenta. El libro que le regalé a Rali. La peonada que eché con Elena la griega. Tantas y tantas cosas que he hecho, que para otra gente serían super epicas o importantisimas y a mi me parecen las mayores chorradas del mundo, porque no soy consciente de ello. Porque no considero que sea gran cosa tener un gesto con alguien, Porque cogerte un avión y colarte en la otra punta de Europa para tomar un café es, bueno, una excusa como otra cualquiera para ver una ciudad nueva. Porque mi lista de prioridades nunca fue la de la gente que tenía alrededor.
Lo curioso es que, volviendo al libro, el no ser un capullo lo unico que me ha garantizado es que mucha gente diga "ooohh". Que haya tenido historias muy locas, porque cada uno recoge lo que siempre. Que me lo haya pasado muy bien. Y que al final, haya acabado solo. Es el problema de las expectativas y el nivel, cuando uno se acostumbra a moverse por el mundo de mochila no le apetece quedarse en casa viendo "Salvame". Hay quien dice que, o encuentro a una loca como yo, o voy apañado. Hay un problema, señores. Las locas como yo hace tiempo que están cogidas, porque está muy bien coger un avión e irse por el mundo, pero el lunes hay que ir a trabajar, esos zapatos tan monos no me los puedo permitir si me pago el avión y, Ale, eres un encanto pero estás muy lejos. Siempre. De todo.
Así que bueno... quizás lo de las flores está sobrevalorado. Aunque me alegro y, como dicen los malos de las pelis, "¡volvería a hacerlo!". Porque merece mucho la pena la sonrisa que le sacas a alguien y el que, ahora, cuatro años después, puedas contar esa historia y reírte. Yo conozco a alguien que regaló flores. Y a alguien que escribe cartas. Y que se hace mil kilometros para ver a alguien y no folla. Yo.
lunes, 8 de junio de 2015
"Ser pobre es una putada"
Hoy he estado leyendo algo en Jot Down. Sucede. Tras una semana en que vienes el domingo para adelantar trabajo porque no puedes, llega el lunes y te aburres. El caso es que hoy he tenido tiempo para leer y, como suelo hacer, lo he disfrutado mucho. Jot Down es una mina, casi no hay entrevista o artículo en esa pagina que no sea un placer leer.
El caso es que me he metido con uno que se titulaba "ser pobre es una putada". Hablaba de servicios sociales en Estados Unidos pero, sobre todo, hablaba de lo que es vivir con un nivel de estres y miedo terrible por no llegar a final de mes. Me ha recordado a Rali, cuando me dijo que en dos años, ella y su novio nunca habían salido juntos a tomar algo o al cine.
¿Como debe ser eso? Dedicar toda tu energia mental a sobrevivir. No poder permitirte un capricho, ni un gesto, ni relajarte. Lo he conocido en primera persona, claro. Lo he visto en mi casa, muchos años, de pequeño. Quizás por eso le tengo tanto miedo y nunca me acerco al limite. Pero cuando tienes un proyecto que es más grande que tu, entonces te mojas. El artículo hablaba de una madre soltera, pero no es solo eso claro. Una pareja también me vale. ¿Merece la pena el nivel de estrés y lo que te hace a ti mismo? Rali tiene, no sé, diez años menos que yo? Y yo nunca la he considerado más joven. Toda la vida peleando.
Ahora parece que le va bien. Me alegro mucho por ella. Creo que por eso la respeto tanto. Siempre respeto a la gente que lucha, aunque no esté de acuerdo con sus ideales ni con el motivo. Pero leyendo hoy el artículo ese, me he acordado de ella, de mi madre, y he sido consciente, una vez más, de la suerte que tengo. De haber tomado las decisiones que he tomado y que me hayan salido bien. Y de que hay mucha gente que no tiene esa suerte y que se merecen mi compasión y, si puedo, mi apoyo. Porque ser pobre es una putada.
domingo, 7 de junio de 2015
Una sobre nacionalismo español
Antes he tenido un arranque de sentimiento caletero de la piera pico y ayer tuve una discusión con el Doctor sobre la Guerra Civil. Igual no es el mejor momento para escribir sobre esto. O igual sí. Hoy es el Día de las Fuerzas Armadas. Mi óptica sobre el susodicho día es que, siendo una institución que trabaja trescientos sesenta y cinco días al año al servicio de la sociedad, muchas veces con grandes sacrificios personales, está bien un día para ellos. Un día para que, los que llevan el uniforme o lo han llevado, se celebren. En otros paises, entras de uniforme en un aeropuerto y te aplauden. A mi, cuando me han hecho un descuento en el tren en Inglaterra me han llamado "sir". Aunque a cada uno lo suyo. Yo no quiero eso para mi, pero un día al año me parece fantastico que la sociedad nos diga "gracias". Y nosotros podamos sonreír, darnos palmaditas en la espalda y decirnos que buenos somos, aunque el resto del año no se nos haga ni puto caso o se nos insulte. Que oye, no se le puede caer bien a todo el mundo.
Pero me voy por los cerros de Ubeda. Yo quería hablar sobre nacionalismo español porque esta semana hemos tenido algo de jaleo con ese tema. Primero, por la pitada en la final de la copa del Rey. Segundo, por el susodicho monarca descubriendo una placa a los soldados españoles que combatieron al nazismo en Francia. Sobre el segundo tema, me referiré a lo que he dicho otras veces sobre los colegas de la novena, que son un clasico en mi ideario personal, añadiendo que, además de homenajes en Francia, estaría bien que se les hicieran homenajes aquí. Igual que a los de la División Azul. Porque tanto unos como otros, combatieron por aquello en lo que creían o porque no les quedó otra, y tanto unos como otros lo hicieron con honor y se destacaron, y tanto aliados como enemigos los reconocieron. Y sobre el tema primero, del que no he hablado nunca, diré otra cosa que también he dicho muchas veces: todas las opiniones no son respetables. El derecho a emitirlas sí, pero logicamente cuando esas opiniones son gravosas, uno debe asumir las consecuencias. No hablo de consecuencias penales, que ya de eso hablé el otro día, pero la censura social existe y debería funcionar. Existen cosas que no están bien. No está bien que se presuma de abusar de alguien. Y no está bien que, tu desprecio hacia un signo, te dé derecho a insultarlo. A mi no me gusta el queso, pero no voy pitando por la calle a los que comen queso. Simplemente, no como queso. Si ud, ciudadano español, no se siente parte de esta comunidad y no respeta sus simbolos, está en su derecho. Pero a mi, que sí me siento parte de él, no me insulte. Aunque sea por una cuestión de civismo, por ese tan cristiano de "trata al prójimo como a ti mismo". O a ver como le iba a sentar al individuo en cuestión que yo pitara su bandera. La que fuera.
Pero, y de eso quería hablar, en este país sucede una cosa muy curiosa. Como, ya desde hace siglos, el patriotismo tiene un color político, nacionalismo es "lo del otro". Para una determinada población, el nacionalismo español no existe sino que es "lo normal". O en vez de nacionalismo español, diga nacionalismo X. Y quién no piensa eso, es que no es un patriota. Fin. No existe nada como la critica constructiva, aquella frase de Churchil de "El patriota debe criticar siempre a su pais dentro y defenderlo siempre fuera". Porque aquí la política es una cuestión emocional, es "o conmigo o contra mi". Por eso el nacionalismo español no está, no existe, pero se siente. Y el nacionalismo, como todos los extremos emocionales, hace mucho daño a la creación de la convivencia, porque necesita de un enemigo contra el que justificar los excesos y los males. El nacionalismo es la venda con la que tapamos aquello que no nos gusta. Y el nacionalismo español, entendido como la excusa bajo la que plegamos a la gente a nuestra voluntad, es un gran mal. Existen muchisimas cosas maravillosas de ser español que no necesitan un enemigo o una comparación para justificarlas. Cuando entendamos eso, sabremos que estamos en el camino correcto. La idea de una patria grande, sana e integradora es algo hermoso. Una patria que pone barreras, que excluye, que te mira los dientes, es una patria que tiene un problema.
Y voy a dejarlo estar, que me empantano. Mañana si tal sigo.
sábado, 6 de junio de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (X)
Hoy me ha pasado una cosa muy rara. Estaba corriendo en la cinta, viendo videoclips, y ha salido uno de una inglesa a la que se le iba la cabeza y, harta de su oficina y su mierda de vida, se iba a vivir a un sitio que tenía toda la pinta de ser Canarias. El caso es que, viendola hacer la inglesa por esas playas de Dios, de repente he sentido que no estaba corriendo en una cinta eliptica en un gimnasio, sino en la playa. Y cuando acababa, harto de sudar, me metía en el mar con las piernas heladas y me tiraba a nadar. Se me llenaba la nariz y la garganta de sal y de agua, que sentía correr por dentro de mi y luego la escupia, en ese acto de comunión con el mar antes de la primera brazada, esa ablución religiosa en la que el cielo, la tierra y el mar se mezclaban y no existía gravedad, ni norte ni sur, ese punto cero del cual surgen todos los origenes y todos los destinos.
Parece mentira. ¿Cuando fue la última vez que nadé en la playa? ¿O que me tumbé al sol con un libro? Años fuera de Cádiz me hacen valorar la calidad de vida de allí. Supongo que es parte de las fases de todo viaje. Primero estás super contento de estar fuera. Luego te entra la morriña de lo que dejas atrás. Después haces balance. Yo estoy contento aquí. Me gusta mi trabajo, me gustan mis compañeros, me gusta lo que aprendo y lo que me permite para un futuro. Pero también me entra la melancolia de lo que dejé y el miedo por lo que vendrá. Supongo que en eso consiste ser humano, en esa contradición entre el disfrutar el momento y plantearse los "y si?".
En general, mola estar vivo.
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