domingo, 28 de junio de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XV)
Lo diré una vez. Tankfest. No, lo diré dos veces. Tankfest Tankfest. Y no sigo, que me embalo.
Que día más bueno. Mira que me ha costado. Otra noche sin dormir por culpa de la alergia. Me levanto a las seis y tengo trabajo. ¡Que no llego! El ordenador no ayuda, llego a lo justo. Horas de coche y horas de coche charlando. Llegamos al sitio. Hace calor. ¿Donde estará la entrada? ¿Podré acceder con el ticket?
Sí. Todo va bien. ¿Donde queda esto? Este es el museo, ahí está la pista... que de gente. Vamos a ver los talleres. Eh, que hay ruido ahí fuera. Parece que esto ya ha empezado. Vehiculos de oruga, transportes de tropas paseando a la gente. Que guapo. Está todo lleno. Donde lleno quiere decir miles de personas al sol. Hay gente de uniforme, montones de gente disfrazada de epoca, gente mimeta. Y más heavys de los que uno vé fuera d eun concierto nunca. Este es un lugar extraño.
Empiezan a desfilar vehiculos. Aviones. La megafonia nos cuenta anecdotas. Historias de vehículos blindados, de su desarrollo, de su servicio. Cuando, donde y porqué. Nosotros lo aderezamos con nuestra opinión mientras la polvareda nos hace envolvernos en pañuelos. Hay que comer. Las piernas duelen. ¡Pero que maravilla! El ruido, el movimiento. Miles de personas disfrutando de los helicopteros, de la historia. Comprando cosas, participando. Los grupos de recreación acampados en la zona de "living history".
Me siento muy agradecido a Tino que me ha llevado allí y luego hemos ido a cenar. Ha sido un día fantastico. He visto un t-34 en movimiento, he escuchado un Leopard, he contemplado un combate simulado protagonizado por los carros de Fury, he visto un Tigre. Me lo he pasado genial, me he reido mucho, he aprendido. Hoy me siento genial y, aunque tengo dolores y alergias y penas que vendrán, me siento muy agradecido. A por más.
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