martes, 30 de junio de 2015

Dignitas y Autorictas


Estaba pensando hace un momento en porqué, sin conocer a alguien, de repente me cae bien. Y se me ha venido a la cabeza esas figuras de la cultura romana, que decían que era una especie de "aura". Como dice Leti, la actitud es lo principal. Pero la actitud se basa en nuestra personalidad y nuestras circunstancias.
Hay gente que tiene una cierta presencia. Fruto de su seguridad en si mismo, su forma de afrontar la vida, su sentido del humor, su espiritualidad. Lo que sea. Hay gente que pisa con más contundencia que otra, incluso aunque parece que está haciendo eses. Y eso, los que dedicamos mucho tiempo a observar, lo notamos.
Esto viene a cuento de una colega con la que hablo una vez cada no se cuantos, pero que me cae razonablemente bien. Lo curioso es que cuando la conocí, ya veía que me iba a gustar. No porque fuera guapa -hay mucha gente guapa que me cae mal-, sino porque la veía... mmmm... ¿curiosa? Quizás esa sea la palabra. Alguien que se hace preguntas. Creo que es de las cosas que más me atraen en alguien, las ganas de aprender. Y eso se puede notar por la forma de observar el entorno, por la forma de hablar con los demás, por la forma de conducirse.


Ayer se me ocurrió un juego simpatico. Imaginaros que ponéis un anuncio en una pagina de contactos. ¿Como sería? El mío sería algo así como "se busca chica curiosa con ganas de preguntar porqué, aficionada a leer, viajar y crear, con pocos prejuicios y mucho sentido del humor. Abstenerse moralistas y amantes de los absolutos." No sé que puedo ofrecer a cambio de esto. ¿Qué soy yo? Esa es una pregunta bastante interesante.
Hoy recordaba algo que me pasaba de pequeño. Yo le venía a mi abuelo con un problema y le decía "¿como se hace?" y el me contestaba "¿tu que crees?". Yo quería una respuesta. Él quería que la obtuviera yo, que hiciera el esfuerzo y encontrara mi propia solución. Esa es probablemente la mejor lección que podemos darle a los niños, enseñarles a conseguir las cosas por sí mismos. Solo así desarrollan esos dos conceptos del título, los que lo convierten en seres dignos de respeto y admiración, que cuando hablan son escuchados y que son tenidos en cuenta. Y los que hacen que, la gente que los tiene, esté dispuesto a compartir su tiempo -el más valioso de sus bienes- con ellos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario