sábado, 13 de junio de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XI)
Esta mañana me he levantado perezoso, engolfado, sin ganas de nada. Aquí hace unos diez grados y el cielo es de un gris plomizo, de ese que se te mete por dentro. Y me he dicho "hoy paso de ir a jugar a rol. Me voy de museos. "
El finde pasado me ví un poco arrastrado a eso, pero reconozco que no es lo que quiero. Dedicar mi sabado (una hora de metro para ir, otra para volver) a sentarme en torno a una mesa, pillar algo de lo que va pasando, tirar un par de dados y volverme para casa no me pitufa mucho. Me sale más a cuenta aprovechar y rematar un museo que tengo pendiente. Me he intentado apuntar a otras actividades, veremos que sale de aquí.
Porque la cosa es así. Hoy he conocido a un par de españoles en el metro y hemos estado charlando. Aquí tus opciones son: "apuntate a algo y hazlo" o "procrastina". Y dado que hay tantas cosas fascinantes por hacer... pues a por ello. Las actividades sociales están casi descartadas, pero hay muchisimas cosas que se pueden hacer solo y disfrutarlas si uno sabe organizarse.
Como ayer el paseo por Candem. Que bueno... es muy "moderno" y la gente allí es "muy guay". Me pasa un poco lo que Brighton. Cuando uno se construye torres de marfil sucede una cosa curiosa, tanto protege lo de adentro como lo aisla, evitando el contagio. Pero eso no quita que sea un lugar especial, con una atmosfera muy bonita con libros, musica, convivencia. Me gustó, aunque, como casi todo de lo que he visto en Londres, es más la fama que lo que hay detrás.
Hoy he rematado la visita al Imperial War Museum (IWM) que había dejado a medias la otra vez. Son cinco plantas, entendedme. He visitado la de "Secret Wars", que está entretenida sobre el espionaje, las SAS y etc. He visto la del periodo de la Guerra Fría, la sala Ashcroft sobre gente a la que le habían dado una Cruz Victoria (espectacular. Entre otras cosas, no sabía la cantidad de hindues que la tenían. Me gustó mucho el video de los sij explicando su relación con el ejército britanico) y, para rematar, me he dado otro paseo por la exposición sobre el Holocausto. Ayer estuve comentando sobre nacionalismo con un colega y, de verdad, TODO el mundo debería pegarse un estudio serio sobre el Holocausto. Hoy me ha pegado un poco más duro que el otro día (es muy difícil no empatizar con toda esa gente que fue tratada como ganado) y he dedicado media hora a escuchar testimonios de supervivientes. El último que escuché, que se me queda, es una mujer que decía que no creía que hayamos aprendido del pasado. Porque si lo hubieramos hecho, no habría más dictadores, no habría más discriminación. La lección de lo que les pasó a ellos fue que, igual que les pasó a los judios, mañana le puede pasar a los negros. O a los cristianos. O a los musulmanes. Y otro que decía que no conocía ni un solo caso, en su pueblo, de un no-judio que hubiera salvado a un judio. Y que eso le demuestra que no conocemos a nuestros vecinos y que él nunca volvería a sentirse seguro en un sitio donde no conociera a sus vecinos. Son cosas que te hacen pensar. Que te dan una idea de lo humano como superior a una serie de rasgos.
Y todo esto gratis. Así que bueno, es una putada estar a dos mil kilometros de un contacto humano "real" (y no profesional), pero poder disfrutar de cosas como esta compensa. Así que a seguir aprendiendo, creciendo, viviendo. A sentirme afortunado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario