viernes, 26 de junio de 2015
Patriota y federalista
Hoy, cuando he salido del super y venía de vuelta a la cueva, me he encontrado a tres adolescentes hindues vestidas para matar. Tremendas. Me pregunté que pasaba hoy, que ya era el tercer grupo que veía, y caí en la conclusión de que puede que hayan acabado los examenes. También caí en la cuenta de que ni he salido, ni creo que salga aquí. Que estoy cerrado a la posibilidad de adaptarme, porque total cuatro meses no son nada, y por eso no he querido aprender a conducir como conducen aquí ni acostumbrarme más de lo que ya venía de casa. Eso es malo. Hay que ser más flexible, hacerse al sitio donde estás. Pero siempre lo dejo para "al día siguiente".
Mientras, la alergia y el dolor de la pierna me tienen bajo minimos. El no hacer deporte me afecta el humor, así que me estoy hartando de leer y de Dwarf Fortress. Espero seguir recuperandome, al menos de la alergia, y poder ir el domingo a Londres.
¿Y qué tiene esto que ver con el título del artículo? Ya voy ya voy. Como tengo tanto tiempo estoy leyendo bastante y pensando bastante. De hecho el otro día me reencontré con el 4 de Diciembre, pasodoble de Martinez-Ares sobre la muerte de Caparros. Y entre los periodistas, buscando cualquier motivo para atacar a Podemos, y los colegas que le hacen el trabajo a los periodistas, y los otros que de vez en cuando devuelven los golpes, estoy un poco hasta las pelotas de politica española. Pero no puedo evitarlo, es esa fascinación que decían que ejercía Hitler sobre las masas. Uno lo vé, piensa "es repugnante", pero sigue mirando. Coge palomitas. Pues una cosa así me viene pasando a mi.
¿Y como enlazo esto con el título? Verán, señores, en mi país existe el problema de la polarización que provocó la Guerra Civil. Que o eras de una, grande y libre o eras "algo", donde "algo" significa "cualquier otra cosa". Pero si se fijan un momento, verán que son tres cosas. Una. Grande. Libre. ¿Por qué tengo que comerme el discurso entero sin matices? Pedro Sanchez el otro día planteaba que uno puede ser de izquierdas y sentirse patriota. Bueno, eso es un poco matizable, si creemos en la idea de una izquierda internacionalista. Ya el otro día tuve una discusión sobre el nacionalismo con un colega, que decía que "patriota es con mi pais a tope, nacionalista es con mi país con razón o sin ella". Dentro del patriotismo, como de todo, existen grados. Pero yo no tengo empacho ninguno en, cuando voy por ahí, decir que soy español. Me gusta serlo. Me identifico en una cultura que toma forma en el Renacimiento y en el Siglo de Oro, en un idioma que hablan quinientos millones de personas, en una historia que arranca cuando unos fenicios decidieron poner minas y hacerse de oro en "Tierra de Conejos". Tengo un nombre español del que me siento orgulloso, un apellido gallego del que incluso más y me he recorrido el pais casi de punta a punta, encontrando en cada sitios cosas que me han gustado y cosas que no pero, en general, sé de lo que hablo cuando hablo de España.
El problema entra cuando hablamos, como decía antes, de política. Porque la política es como la religión, todos creemos, cada uno a nuestra manera, pero en la practica nos metemos en dogmas y etiquetas. Y en este bendito pais de Dios, si uno se siente patriota es de derechas. Fin. Y si cree en una forma del Estado distinta de la centralizada (sea en Madrid, en Barcelona o en Sevilla), es "algo". Y fin también. Cuando, como he dicho anteriormente, una democracia madura, con Imperio de la Ley, libertad de opinión, derechos civiles... debería permitir que todas las opiniones entraran en ella. Incluso las criminales, aunque estás iban a estar en circulación lo que tardaran en pasar de palabras a casi actos y entonces se les acabaría el juego. Y yo, que he recorrido el país de punta a punta, creo que sería buena cosa que cada territorio se organizara y decidiera como hacer las cosas a su manera. Si en mi familia, donde se mezclan gallegos y andaluces, tenemos problemas para organizar cualquier cosa por nuestras diferentes formas de ver el mundo, ¿por qué no ibamos a poder estar juntos y a la vez ser autonomos? Y sobre todo... ¿qué tiene de malo que se plantee eso? Los cambios, si son para peor, se deshacen. En esta vida todo tiene arreglo, menos la muerte. Y no me siento mal por pensar como pienso. Faltaría más.
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