viernes, 19 de junio de 2015

Cocinarse uno mismo


O hacerse un Juan Palomo. Es curioso como en tantas novelas americanas sale como el personaje empieza a caer en picado a partir de que abandona su rutina culinaria. O esas escenas de las peliculas, de la familia cocinando y todos de bromas y tal. Nos parece algo sin importancia, porque estamos acostumbrados a tenerlo constantemente, pero la tiene. Incluso hacerse un bocadillo por la noche es mucho más sano emocionalmente que encargar una pizza.
Ahora que estoy por aquí arriba me hago más consciente de ello. Llego por la noche de vuelta, me bajo en un pub y encargo un hot dog. A mi alrededor hay grupos de gente pero yo estoy solo. No he hecho nada, voy a la barra, pago y mi comida aparece por arte de magia. No existe un proceso en el cual yo participo. No creo, no construyo, y lo que me como, me lo como con desconfianza. No son cosas que yo he ido a comprar al supermercado, no he elegido en función de lo que me apetece sino de lo que me ofrecen. Soy solo un elemento más del mercado.
A ver, en mi cocina también. Si me apetece hacerme una sardinada, igual tengo un poco dificil comprar sardinas frescas en Vallecas. Dependo del mercado. Pero es una cosa privada, intima. Y eso que yo no soy Arguiñano, que mis conocimientos culinarios se reducen a "freir" y "cocer". Y a veces incluso echar algo a la olla, pero con cuidado que no me fio mucho. Pero el caso es que... sabeis? Es algo que echo de menos. Y entiendo que una persona que no cocina, que compra algo y se lo come sin apreciarlo y luego se bebe un lingotazo, va en picado hacia abajo. Dormir, ejercicio, un poco de cariño y comida para funcionar. Lo que nos mantiene en el mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario