lunes, 28 de agosto de 2017
Gracias por hacerme pensar
Ayer me hicieron una pregunta fascinante. ¿En qué consiste ayudar a los demás? Hacía mucho, ya no recuerdo cuanto, que en lugar de ser yo quién intrigara a la gente alguien me dejara reflexionando.
Ojo que la pregunta tiene miga. La respuesta más natural sería "dándoles aquello que quieren" o "haciéndoles felices". Pero es mentira. Porque muchas veces lo que queremos o lo que nos hace felices no es lo mejor para nosotros. Aún así, ¿ quién puede juzgarlo mejor que nosotros mismos?
Yo soy de la opinión de que ayudar a los demás consiste en ayudarnos a nosotros mismos. Está conectado y va junto. Y una vez te has ayudado a ti mismo, puedes empezar a hacer lo mismo con los demás. Desde el ejemplo y teniendo claro el objetivo común. Creo que la clave está en encontrar un punto intermedio entre lo que quieren y lo que es mejor para ellos pero, sobre todo, hay que trabajar la honestidad. La gente tiene que aprender a conocerse a sí mismos, sus virtudes y sus defectos, sus capacidades y limitaciones. Ya conociéndote tienes la mitad de la respuesta a la pregunta "¿qué necesito?".
Decían los Rolling Stones que no siempre puedes conseguir lo que quieres. Pero que si te esfuerzas mucho, consigues lo que necesitas.
Así pues, pongamos que ya sabes lo que necesitas. Ahora viene la primera parte de la canción de los Rolling, esforzarte mucho. Y ahí entra la parte de ayudar a los demás. Y ayudarte a ti mismo. Porque no es nada fácil pedir ayuda. Uno tiene que aceptar que no es todopoderoso y además tiene pelaso. Tiene que cuestionarse cosas, hacerse preguntas y escuchar sinceramente las respuestas que el mundo pueda darle. Y una vez ha acabado la fase de preparación, comienza la ejecución. Con dudas. Con fallos. Con problemas. Uno tiene que ser flexible y aceptar los cambios que sucedan, pero tiene que ser firme y mantenerse en su propósito. Tiene que asumir que habrá rechazo y habrá dolor, pero porque ese es el precio que pagamos por las cosas que realmente merecen la pena. O quizás no lo haya, porque somos autosuficientes emocionalmente y estamos tan en forma que damos miedo. Pero nadie es perfecto y, lo que nos sobra por un lado, nos falta por el otro. Para eso necesitamos a los demás.
Ayer también me dijeron que, las personas más exitosas, son aquellas que construyen entornos saludables. Física, mental, social, emocionalmente. Aquellos que evitan la frustración mediante la aceptación, la soledad mediante la compañía sin expectativas ni prejuicios, los que entrenan y disfrutan del entrenamiento. Y sí, ahora estoy pensando en gente como tu, James, maldito roedor. Esto va por ti también. Porque construir ese entorno es uno de los primeros pasos para ayudar y ser ayudado.
Es un ciclo. Y se renueva a si mismo. Gracias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario