viernes, 18 de agosto de 2017
Se asoma el dragón
A veces vas por la vida a tu aire. Tan tranquilo. Convencido de que los demonios que mataste siguen en su tumba y enfrentandote a los nuevos. Focalizando. Y de repente, se abre la puerta de atrás y escuchas un "ejem, ejem". Algo que habías olvidado o creías olvidado, algo que dejaste por listo.
¿Está listo de verdad? Te pones a prueba. Pero tienes que superarlo. Por orgullo, porque tienes un concepto de si mismo que dice que eso ha pasado.
Sé honesto. Mira hacia atrás y reconoce que fue algo fundamental para ti. Importantisimo. Que te costó noches sin dormir y disgustos y discusiones y ansiedad. Y que no podrás olvidarlo nunca, aunque quieras. Que marcó un antes y un después en tu vida.
Y una vez hecho eso, sigue adelante. Porque esa era tu vida de entonces y tu yo de entonces y ahora puedes asumir la situación desde otra perspectiva. Con otros objetivos y otro entorno, con otra realidad. ¿Qué duele? Dolerá siempre. Pero no eres el que fuiste ni eres esclavo del que fuiste. Tu tomas tus decisiones. Así que actua como eres, sé fiel a ti mismo, se honesto. Y deja que el dragón pase a lo lejos, mientras le saludas con la mano.
No todas las batallas merecen la pena ser luchadas. Ni todos los fantasmas vienen a atormentarnos. A veces, solo quieren compartir una cerveza antes de seguir su camino. Solo eso. Un instante. Y luego volver a lo de siempre.
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