jueves, 24 de agosto de 2017
El amor no se acaba
Hace muchos años me pasó algo muy curioso. Una chica me dijo que, cuando daba un abrazo a alguien que no era "Él" (sí, con mayúsculas), sentía que el abrazo se desperdiciaba. Años más tarde, le pregunté a Moe, el sabio de Veliko Tarnovo, que pasaba cuando el amor se acababa. Y él me dijo algo que aún pienso, y es que el amor nunca se acaba. Solo crece, cambia, muta. Uno no tiene un cupo finito de abrazos. Puede abrazar cuanto quiera, hasta agotarse. Y cuando se agota, descansa y vuelve a tener ganas de abrazar.
Pero cuando dices lo de arriba, estás pasandote al lado oscuro. Estás hablando desde el miedo. Piensas que tu tiempo es finito (que lo es), pero en lugar de verlo como una oportunidad lo ves como una desventaja. No quieres entender, como un niño pequeño, que llegará la hora de irse a dormir. Pero lo que yo saco en conclusión de esa frase es que estamos en caminos distintos. En querer crecer o querer encogerse. Y ahí está la diferencia principal y el motivo para apartarse.
A veces pasa. Y a veces es mejor que pase.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario