sábado, 31 de octubre de 2015

Echale un poco de poesía


En cierta ocasión un colega me comentó que yo estoy siempre haciendo cosas y que eso está genial. Bueno, eso es así y no. Realmente no hago tantas cosas, pero "visto" las que hago. Si voy a algún sitio intento disfrutarlo, si quedo con alguien intento que sea especial. Le pongo literatura a mi vida. No es muy difícil, es una cuestión de percepción y de actitud. La "vida instagram" consiste en eso. No vas a correr, "entrenas". No tomas una cena, "disfrutas de una experiencia culinaria". La vida Instagram, que es una chorrada como un piano, es lo que hago yo a otra escala. La diferencia es que esa vida es un escaparate y la mía va por dentro.
Sinceramente, da igual lo que piense la gente. Te envidien o no, solo tu sabes como te sientes, que haces y lo que eso significa para ti. Pero puedes modificar tu propia percepción. Puedes decir "es lo que me toca, no me queda otra" - que triste suena -, o decir "Ahora que lo pienso, esto tampoco está tan mal".
Lo dicho. Llena de literatura tu vida. Vive una historia que merezca la pena ser contada. Y lo que no puedas evitar... ponle flores.

miércoles, 28 de octubre de 2015

La obligacion de la libertad

Este es un tema viejo en este blog, pero me veo obligado a recordarlo por algo que pasó el otro día.
A ver, un amigo es aquel que te habla con absoluta confianza y libertad. Si no, ni es amigo ni es nada. Si hay algo que no puedo decir, algo que no puedo hacer... entonces no somos amigos. Porque no tengo confianza absoluta. Nunca sabré si hay información importante que se está guardando porque teme hacerme daño, o porque cree que es mejor para mi, o que...
Supongo que todos conocéis la fabula del rey desnudo, que todos le decían lo bonito que era su traje. Yo no quiero algo así en mi vida, nunca. Lo temo y lo odio a la vez. Y si alguien de los que estáis por ahí no lo tenéis claro, plantearoslo. ¿Qué hay que no seríais capaz de decirme? ¿Y cuanta realidad sois capaz de digerir?
No quiero una vida cómoda. Quiero una vida real. 

Doctrina de la Wehrmacht


Un día leyendo un libro sobre la segunda guerra mundial me encontré con que la doctrina de la Wehrmacht ponía el acento en ser "rapido, eficaz e inmisericorde en la consecución de los objetivos". También dicha doctrina hacía hincapie en la autonomia de pensamiento, el amplio desarrollo de la observación y la inteligencia en cada escalón de responsabilidad y la inspiración hacía la promoción y la mejora.
Demonios. Esa doctrina es valida para todo en la vida. Claro que así los dichosos alemanes conquistaron casi toda Europa. Teniendo las cosas tan claras, es simplemente cuestión de desarrollar el procedimiento y aplicarlo. De tomar decisiones rapidas, basadas en mucha información, con autonomia para poder planificar y teniendo muy claro que resultado se espera obtener.

Vocaciones


El otro día hablaba sobre mi familia, esos rudos hombres de mar que me legaron una genetica agradecida. Esa sería mi "familia grande", el clan Sanromán. La "familia pequeña" son mis abuelos y mis padres. Mi abuelo, que empezó cargando cajas de pescado en el muelle de Vigo cuando tenía siete años y se jubiló de armador, siendo dueño de casi una docena de barcos junto con sus hermanos, se pasó la vida en la mar. Era contramaestre de un buque pesquero y vivió de todo. Me contó alguna que otra historia, la mayoria divertidas, porque mi abuelo era de esos hombres que pensaban que el sufrimiento, la miseria, la tristeza, la soledad, son para meterlos debajo de la alfombra. Yo no comparto del todo esa visión, porque me enseñó solo lo que me quiso enseñar y eso no es justo, pero no estoy aquí para hablar de eso.
Mi abuelo se mareaba. Muchisimo. También odiaba separarse de su familia. Mi madre me contó de haberlo oído llorando antes de irse al muelle. Realmente mi abuelo odiaba el mar, pero había pocas opciones cuando él era joven y... bueno, la vida le llevó por ahí. Él tomó sus decisiones e hizo las cosas lo mejor que supo. Curiosamente, a él lo que siempre le atrajo fue el campo. Habría sido muy feliz siendo granjero. Cuando se jubiló tenía un jardín, y árboles, pero todo lo que plantaba se comía o se usaba para condimento. Esa vena practica, prusiana, si la comparto.
Yo de pequeño quería ser cientifico o paleontologo. Era un niño debil fisicamente, pero con mucha imaginación y una pasión feroz por aprender. Quería descubrir cosas, quería seguir aprendiendo toda mi vida. Luego cuando me hice más mayor me dí cuenta de que a mi lo que me atraía y me hacía feliz era el cambio. Estudié lo que pensé que me garantizaría un trabajo en una zona y una epoca en la que no había nada de eso. Mi corral era pequeñito y las vallas no me permitían ver como de grande era el mundo. El caso es que, tarde, me di cuenta que podía ser lo que quisiera, porque la vida no es un camino en linea recta, como te hacen creer en el colegio "estudia y serás algo de provecho". Entonces quise ser maquinista de tren, o camionero. Mover mercancias y gente y, de camino, moverme yo. Así fue como terminé embarcado.
A veces, tu encuentras tu vocación. Otras veces, tu vocación te encuentra. Sería genial que, de pequeños, nos enseñaran montones de trabajos y vidas y nos permitieran elegir. Unos padres responsables deberían hacer eso con sus hijos, en esta epoca donde hay tanta información y todo está tan comunicado. Desperdiciamos una cantidad horrible de talento, empleando personas en tareas que no les gustan, que no les hacen felices, que no les permiten crecer.
Soy muy afortunado. Entre otras cosas, porque tengo un trabajo que me gusta, y porque tengo la suficiente libertad como para poder plantearme alternativas. Porque puedo crear, porque puedo crecer. Porque, al contrario que mi abuelo, yo sí amo el mar. Pero, en respeto a él y a todos aquellos que no han tenido esta suerte, quiero dedicar este artículo (y un saludo) a todos aquellos que pelean, que hacen algo que no le gusta y que, aún así, le ponen pasión y ganas y hacen un trabajo excelente. Porque no todos tenemos suerte, pero si tenemos orgullo, dignidad y respeto, podemos llegar a ser grandes profesionales de lo que seamos.

P.D: En la mochila llevo una medalla al trabajo que le dieron a mi abuelo en 1970 y algo. Y a veces, cuando no sé muy bien que coño estoy haciendo con mi vida, la miro y sé que, donde sea que esté, él se siente orgulloso de mi. Y con eso basta. Con eso tiene que bastar.

¿Que haremos cuando el amor se acabe?


Esta pregunta me la hizo Vicen hace unas semanas y me dejó de cubito supino (po atrinca!). Estabamos hablando sobre la vida, una de esas conversaciones nuestras donde se mezclan los problemas diarios con la filosofia con la musica con el amor con los paisajes con el humor negrisimo. Yo le dije que nuestro deber era hacer del mundo a nuestro alrededor un lugar, aunque fuera solo un poquito, mejor. Y él me preguntó esto.
Como ya he dicho, me dejó a cuadros. Y aún hoy le doy vueltas a esa pregunta.

Nos han enseñado que todo es un recurso a administrar y comercializar. Como los abrazos de Mar o ahora el amor de Vicen. Cuando realmente yo no creo que lo sean. Ni se acaban los abrazos, ni se nos acaba el amor. El amor es algo que generamos constantemente, cuando escuchamos una canción que nos hace sonreír, cuando vemos un lugar que nos gusta, cuando recordamos algo que nos pasó, cuando leemos algo que nos emociona. Podemos generar amor tan a menudo como nos sintamos bien, como creamos en aquello que estemos haciendo. Cuando tengamos la certeza de que hacemos lo adecuado y somos felices. Así que no, no creo que el amor se nos acabe.

Lo que si se nos acaba es el tiempo. La fé. La confianza. Esas cosas si se nos pueden acabar y, una vez se gastan, es muy difícil generar ese amor que decía, esa fuerza, esa esperanza. Ayer le decía a Dominik, ese amigo que encontré casi de casualidad al que, sorpresa para mi, llamo "bruder" -quizás porque en otro idioma las palabras parece que comprometen menos-, que lo que debo hacer con mi vida romantica es lo mismo que hago con el resto de mi vida. Luchar, creer, pensar, sonreír. Teniendo esas cosas claras, el resto viene detrás. Ese "creer" es la fé a la que vengo a referirme. Tenemos que sentir esa esperanza de que la vida merece la pena ser vivida, que la gente con la que nos relacionamos es aquella que nos aporta, que las cosas que hacemos tienen un sentido. Tenemos que disfrutar de nosotros mismos, de lo que somos, de lo que vivimos. El amor que generamos, esa vida a nuestro alrededor que mejoramos... lo hacemos desde la confianza en que podemos. En que tenemos algo que aportar, en que somos valiosos. Y a la vez, lo hacemos sabiendo que lo que sembramos dará fruto. No tiene sentido esforzarse en enseñar a correr a un pez, porque solo nos generará frustración y desesperación. Para que no se nos acabe el amor, tenemos que administrar nuestros recursos que SI son finitos.

Quizás Mar y Vicen tienen razón cuando dicen que esas cosas se acaban, pero no porque se acaben ellas... sino porque se acaban lo que las genera. Esa fuerza que surge de nosotros y que sacude el mundo cuando te dan un abrazo de verdad, de esos que se te mete debajo de la piel, surge de la intimidad de desnudar tu alma ante alguien. Y solo puedes hacer eso si no tienes miedo de que te lastimen o si eres lo bastante duro como para soportar el dolor de los cortes. A su vez, la capacidad de inspirar, de hacer creer, de levantar a alguien cuando está caido... surge de tu fé en que esa persona puede, en que tu eres capaz de acompañarlo y guiarlo, de que no te faltará fuerza. Tanto una cosa como otra depende mucho de como nos sintamos nosotros mismos, de como administremos esa energia. Mucha gente me ha comentado en el último año como les gusta la fuerza con que me levanto por las mañanas, mi alegria, mi entusiasmo. Pero esa alegria y ese entusiasmo no son infinitos, surgen de mi pacto con el universo que renuevo cada día. Yo me esfuerzo, creo, lucho, sueño, sonrío. Y a cambio, el universo sigue dandome motivos para ello, causas dignas de ser luchadas, inspiraciones. Porque realmente la vida merece la pena ser vivida.

Cuando el amor se acabe, nos apagaremos como se apagan las velas al final de una fiesta. Nos volveremos grises y apagados, plumbeos juguetes descartados. Volveremos a ser 'normales' y despreciaremos y odiaremos lo que fuimos. Como plomo, nos volveremos pesados y toxicos y nos iremos hundiendo en la oscuridad, para terminar desapareciendo.

Hoy voy a leerme algo de Douglas Coupland. Cuando uno se siente perdido, siempre es bueno volver a casa. Y eh. Gracías a los que aún estáis ahí. Esto merece la pena, en parte, por y para vosotros. Porque somos un círculo y cada uno da lo que recibe, o lo que percibe que debe recibir.

Una nube oscura

'Los hombres esconden a sus amantes. Las mujeres los presentan como sus amigos.'
Yo soy un firme creyente en la idea de que la vida se comunica directamente con nosotros. Solo tenemos que estar atentos a los mensajes. Esto lo leí hace un rato y me di cuenta de que llevo semanas no queriendo verlo. Muchas veces no queremos hacer daño a la gente que queremos, o pensamos tácticamente y elegimos no estropear una amistad que puede ser muy importante para nosotros.
Error. Casi siempre es mejor una vedad dolorosa que un 'ya te contaré' o un 'no sé'. Se pierden cosas y, en lugar de ahorrar sufrimientos, se alargan.
Hay sobre mi una nube negra. Una nube negra de falta de confianza en mi mismo, de tristeza, de soledad. Mataría por un abrazo. No duermo por las noches, y me despierto preguntandome como he llegado a esta casa, a esta ciudad. A esta vida sin musica, sin abrazos, sin risas.
Hay que tomar decisiones. No somos árboles, si no estamos bien en un sitio nos vamos. Voy a hacer más pequeño mi mundo. Voy a quedarme con solo aquellos que peleen por estar en él. Voy a seguir cuidando de los míos, pero esos cada vez van a ser menos. Voy a espantar esta nube negra mediante el enfrentamiento, la verdad y la exigencia, primero a mi mismo y luego a los demás. Voy a hacer una vida que me guste vivir.

martes, 27 de octubre de 2015

For you, everything is a mess

Ayer conseguí cruzar un par de frases con Rali, a la que hace mucho que no encuentro por internet. Le dije, de broma, que he mantenido lo que ella me encargó y no me he liado con rusas ni ucranianas en este tiempo. Estaba bromeando pero ella me contestó seria: 'Bien. Para ti, todo es un desastre.'
Luego se disculpó por la crudeza, pero es verdad. Yo se lo he agradecido. Creo que es la mejor definición de mi situación sentimental que he escuchado nunca.
¿ Y como he llegado a esta situación? No lo tengo muy claro. Hay una parte obvia de desidia, de no cuidar de mi mismo ni de mi jardín emocional. Hay una cierta soberbia ('yo no necesito esto'), una cierta autocomplacencia ('esto es lo que hay y no puedo cambiarlo') y un cierto miedo. Pero ninguna de estas cosas, por si sola, explica como me he metido en el callejón sin salida en el que estoy ahora.
Everything is a mess. Asi se resume. No salgo ni conozco gente nueva, me enveneno haciendo RCP, y besando labios necrosados, intentando resucitar relaciones que están enterradas hace meses y años, me drogo con placebos de internet y porno. En general, vivo en un erial de emociones, donde el amor no es que sea algo remoto e inalcanzable, es que está prohibido, es algo "not for you". Como si me faltara alguna pieza vital, como si estuviera hecho de una carne distinta que aquellos que me rodean. Y mientras la frustración toma forma, a mi alrededor veo parejas a diario y cada una es una espinita que se me clava y aumenta mi rabia, mi odio hacia mi mismo, mi frustración.
No es sano. No es nada sano y está haciendome mucho daño. Así que, antes de que la cosa se enquiste y, de ser una herida, pase a ser una mutilación emocional, vamos a ver como podemos arreglarlo. A continuación voy a poner algunas ideas.

//// Work in progress

Punto 1.- Haz una clasificación de relaciones. Sé sincero contigo mismo y no te engañes. No es "una amiga que me atrae". Es un objetivo. Las amigas son amigas, uno no se pone celoso por una amiga. Así que dividimos las relaciones en conocidas, objetivos y amigas. A veces puede haber confusión entre las dos ultimas, pero se arregla con la pregunta de Nama. ¿Qué sentirías si se besara con otro?

Punto 2.- Date plazos. Establece condiciones. Y compartelas. Si una persona con la que hablas por internet no quiere quedar para tomar un café, eso significa algo. Si sigues insistiendo esa persona se va a sentir incomoda; aclarale quién y qué significa para ti, tanto el gesto como el mensaje. Si a pesar de eso la persona quiere ser parte de tu vida, adapta la relación. Si la presión es demasiada, aborta. Una amistad, una relación... es algo positivo, algo bueno en tu vida. Cuando cuelgas el teléfono o apagas el móvil y te sientes triste, es el momento de largarse.

Punto 3.- Ya lo he dicho muchas veces pero lo vuelvo a decir. Disfrutate. Quierete. Haz cosas que te gusten, con gente con la que te sientas bien. Si estás solo y no tienes planes es porque no estás adoptando el enfoque adecuado. ¡Visita la ciudad! Vé y haz deporte. Curiosea. Ponte una peli y saboreala, con palomitas. Lee un libro. O mejor, pasea y lee, mezcla el paisaje con la lectura. No hay nada malo en estar solo, si sabes como disfrutar de esa soledad.

Punto 4.- Disengage. Entiende que todos estamos de paso, que la vida es un recorrido continuo. Si una pieza tiene quince clavijas y una encaja, eso no significa que las otras catorce vayan a encajar. Disfruta de lo bueno y aprende de lo malo.

Todos estos puntos se resumen en, aplica a tu vida sentimental lo que aplicas al resto de tu vida. Solo eso. No es una parte aislada de ti. No te falta ni te sobra nada. Simplemente eres como eres, pero conviertes en un mundo algo que es perfectamente circunstancial. Magnificas las cosas... y por eso everything is a mess for you. Relajate. Cuando la cosa parece que se te va a salir de madre... relajate.

Y por el amor de Dios, deja de intentar hacer sangrar una piedra. Lo que está muerto está muerto. Superalo y sigue adelante.

////

domingo, 25 de octubre de 2015

Cosas de las nuevas tecnologias


Como termina uno vinculado a cosas que, realmente, no le afectan. Este año, debido a circunstancias profesionales, he estado siguiendo una navegación desde diferentes puntos de vista y lugares. Lo  he seguido por internet, lo he seguido en el trabajo, lo he seguido por conversaciones con compañeros y amigos que estaban allí. He ido viendo días buenos y días malos, mientras que a la vez, por otro lado, veía el aspecto profesional de la historia.
Este viernes acabó. Volvieron a casa. Y aunque a mi ni me va ni me viene, me he emocionado. Me ha gustado ver las fotos de una compañera volviendo con su novio, de la recepción, los mensajes, la historia.
Durante años, yo he sido el que se iba. Hace un par de años hice amistad con la novia de un amigo mío, ahora su mujer, y me asomé "al otro lado". A las noches sola en casa, sabiendo que estás fuera. A mirar el teléfono quince veces al día, preguntandote si tendrá cobertura, si estará bien. A seguir con tu vida, sin echarle cuenta ninguna, y de repente ver algo en la tele y que la cabeza te viaje miles de kilometros.
Es raro. No creo que me acostumbrara, ni aunque quisiera hacerlo (esta ocasión es especial, no creo que me vuelva a ver haciendo un seguimiento como este). En cierto sentido soy demasiado empatico. Pero es una experiencia bonita y es positivo, compartir desde lejos e intentar apoyar cuando y como se pueda. Y luego cuando todo termina bien y no hay nada que lamentar y están otra vez de vuelta... el alivio y la satisfacción. Todo ha ido bien. Ahora que descansen y hasta la próxima.
Realmente, es mejor cuando eres tu el que te vas.

viernes, 23 de octubre de 2015

Sobre Madrid y el trato al público


Llevo un año y algo viviendo en Madrid. Lo de vivir en Madrid es una forma de hablar, porque con mi horario de trabajo (en el que incluyo piscina y correr y tal) y mis escaqueos, realmente vivo solo a medias aquí. He salido algunos días de vacaciones pero, cuando me quedo aquí, suele ser porque tengo que descansar o trabajar.
Resumiendo, que no tengo mucha idea de como es Madrid.
Pero el asunto del post, basado en mis cortas experiencia, es lo suficientemente llamativo como para merecer una reflexión. La semana pasada con Marc fui al Museo del Jamón y casi me escupieron a la cara. Una noche con Rob por el centro por poco acabo a puñetazos con un camarero. Y hoy, mientras preguntaba a que hora habría un local, me han echado con gesto imperativo de juez de linea como si fuera solo un pobre borracho.
A ver, entiendo que Madrid es una ciudad áspera y bronca. Entiendo que la gente tiene mucha prisa. Entiendo que, tradicionalmente, el madrileño ha presumido de arrogante y chulo. Pero no deja de resultarme llamativo que se reconozca al camarero local, no por el acento o la familiaridad con el entorno, sino por los malos modales. Como si esa fuera una muestra de identidad de la que estar orgulloso. Como si ser despota, grosero y malencarado fuera algo a cultivar, a cuidar. Que a mi, que estoy aquí de paso y casi no salgo, la verdad es que me da un poco igual. Simplemente no vuelvo al sitio y listo. Pero me resulta un poco absurdo y triste que, pudiendo ofrecer un servicio de calidad y que el visitante salga del local con una sonrisa, lo que tenemos es que, cuando vienen amigos extranjeros, yo me los llevo al sur. Porque quiero que estén comodos y se sientan bien y porque nadie tiene porqué ser maltratado en un local.
Realmente, es decepcionante ir a un sitio, pagando, y sentirte despreciado. Y es más triste aún que ese sea el modelo de negocio que crean que les va a mantener.

Porque no hay chicas

Hoy mi psicologa subió una foto fascinante. Como sería el poder sin ellos se titulaba. En la cumbre de jefes de estado de la Union Europea habian quitado a ellos y quedaban tres, de las cuales la unica que me sonaba era Frau Merkel. Era una foto rebeladora de nuestras dinamicas de poder, pero no solo en la politica. Yo trabajaba con ejecutivos y os aseguro que casi ninguno tenia falda.
Por que es asi? La respuesta basica es que es un juego de chicos con reglas de chicos. Que quiero decir? A mi mismo me cuesta entenderlo. A la hora de tratar de puestos ejecutivos y de responsabilidad, el impulso cavernicola de salir a cazar el mamut se impone. Ellas son más logicas, más racionales. Pero a la hora de conseguir un puesto, hace falta esa tendencia a la obsesion masculina. A igualdad de oportunidades, en un entorno competitivo, triunfa aquel más determinado a conseguir la victoria.
Y aquí entra el absurdo concepto de competitividad masculina, que nos ha impulsado a guerras, conquistas y a ser incapaces de ceder en cualquier discusión. No es una cuestión de ausencia de espiritu aventurero en las mujeres, sino de una cuestión cultural. Desde pequeños nos enseñan a ser resueltos, a no dudar, a avanzar pisando cadaveres - incluso nuestro propio ego - para conseguir ser algo. Y claro, llevamos ventaja en una carrera de tiburones.
Tengo compañeras que son grandes luchadores en un juego de hombres y ganadoras. Pero al final cansa. Yo salí del juego hace tiempo. No quiero el éxito ni la fama ni la riqueza. Pero porque en verdad yo soy un poco tía, tiendo a aplicar una lógica más coherente. El tiempo concebido como ahora, mañana y dentro de un mes.
Al fin yal cabo , la culpa no es ni de ellos ni de ellas. Es de las reglas que nosotros mismos nos hemos creado, de forma que el hombre es un lobo para el hombre. Y así es que no hay chicas. Primero porque la falocracia imperante se lo impide, pero sobre todo -en mi modesta opinión-, porque no son lo suficientemente agresivas.Y ya estoy dispuesto para ser crucificado.

Un mundo a medio percibir


Dado que paso horas y horas encerrado en una oficina o en un bus, esperando que pase algo y luego corriendo a hacer lo que sea, tengo muchisimo tiempo de internet y comunicación a distancia. Medios telematicos que le llaman. Hace un ratito estaba mirando fotos (facebook es el paraiso de los cotillas) y pensaba que es una relativa tragedia la incomunicación. O quizás no tanto la incomunicación sino la falta de conciencia ante la riqueza de nuestros sentidos y todas las facetas de comunicación que tenemos a nuestra disposición.
Voy a poner un ejemplo. Hace un rato recibí un correo de una compañera. Es una chica que, a simple vista, no resulta muy atractiva. Pero tiene una forma de hablar tranquila y amable, simpatica, de persona sensata. Tiene un acento que me resulta fascinante. Y tiene un lenguaje corporal muy... como decirlo. Acogedor. Es una persona con la que es muy fácil hacer amistad, porque se presta a ello. Ninguna foto de facebook muestra eso. Ningún emoticono representa la escucha proactiva, el gesto complice que provoca la risa, el silencio reproche cuando dices algo que no debes.
En un mundo acelerado, donde cada vez pasamos más tiempo pegados a una pantalla, vamos perdiendo poco a poco la capacidad de comunicar y de percibir. De apreciar la belleza de las cosas, su momento, su complejidad. Vamos corriendo del bus a casa, sin pararnos a darnos cuenta de lo bonito que está hoy el cielo. Encerrados en nuestro ipad que nos pone solo la musica que queremos escuchar, perdemos la capacidad de sorprendernos con algo nuevo y abrir nuestra mente. Fabricamos "corrales" (solo mis amigos, solo mi pareja, solo mis compañeros, solo... ) y crece el miedo a lo desconocido y nuestra capacidad de adaptarnos.
Y así, día a día, cada vez más sordos, cada vez más ciegos, cada vez más insensibles. Incapaces de entender que un piropo es una caricia hecha de palabras, que un gesto amable a un desconocido es un regalo al mundo, vamos desconfiando de todo y de todos, encerrandonos cada vez más, hasta que crece la ira, la frustración, el miedo, la tristeza. Nos hacemos más pequeños en vez de más grandes, por elegir -conscientemente-, vivir en un mundo más "seguro". Como decía Benjamin Franklin, aquella sociedad que renuncie a la libertad para conseguir seguridad no merece ni una ni otra. Y realmente no la tendremos, mientras no desarrollemos nuestro potencial, mientras no adquiramos una mayor percepción, una mayor reflexión, una mayor curiosidad. Hay que salir del corral. Hay que mezclarse con el mundo.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Stolz


Nunca he sido muy deportista. De pequeño tuve problemas respiratorios y el deporte lo veía desde la grada. Más mayor, cuando se estabilizó la cosa, me dio la vena rebelde y decidí que correr era de cobardes.
Más adelante, entré en las Fuerzas Armadas y tuve que hacer deporte. Empecé preparandome por mi cuenta. Aquí tengo que decir que, si bien tengo problemas respiratorios, probablemente herencia de dos padres fumadores, mi ficha genetica es espectacular; por parte de madre vengo de una familia de rudos hombres de mar, fuertes y sanos como lechugas.
Así pues, como iba diciendo, tuve que hacer deporte. Y me costaba, vaya si me costaba. Pero, aparte de una genetica agradecida, mis ancestros nos legaron una cantidad sorprendente de tozudez. Así que perseveré. Por las tardes, cuando mis compañeros veían la tele, yo corría bajo la lluvia. Los fines de semana, en vez de irme de fiesta, me levantaba temprano y me iba a correr. Y cuando estaba solo, en medio de la nada y el pecho empezaba a pitarme susurraba entre dientes "Stolz... stolz..."
Stolz significa "orgullo". Cuando crees que no puedes más, cuando te sientes hundir, cuando nadie te mira... es lo único que te queda. La cabeza alta de tu raza, el legado de los hombres y las mujeres que te hicieron, el golpe en el pecho que dice "esto soy yo". Cuando crees que no merece la pena, cuando te hundes... afirmas los pies en el suelo y levantas la barbilla. Que no se diga. Recuerda quien eres, recuerda que has llegado a donde estás sin que nadie te haya regalado nada. Que todo lo que eres, tanto lo bueno como lo malo, te lo has ido haciendo tu a golpe de sudor, de esfuerzo. De noches en vela, de días solitarios, de fruncir el ceño y apretar los puños. De saber, en el fondo de tu alma, que nadie te lo va a agradecer y asumir, en un pacto tacito con el universo, que es así y que, si esas son las reglas del juego, bailemos.
Stolz. Ese susurro de rabia entre los dientes, la tensión en el cuello, el cuerpo que pide más. Más. Porque cuando se apaguen las luces y de ti solo quede el recuerdo, aquellos que te conozcan de verdad sabran lo que había detrás de cada sonrisa triste, de cada mirada perdida, de cada abrazo mientras cierras los ojos, para que el otro no te vea. Porque el ser tu mismo, día a día, es una lucha atroz. Pero como te llena el pecho cuando sabes que haces lo que eres. Stolz.

No te pongas en la linea


Alguna vez, hablando con Mar, he comentado que hay lobos porque hay corderos. Es decir, que hay gente que se somete voluntariamente al capricho, el abuso y el maltrato de otros. ¿Por qué? Infinidad de motivos. Baja autoestima, miedo a no encajar, pensar que le merece la pena... lo que sea. Está en nuestras formas de socialización, hay miembros alfa y miembros beta de las manadas.
Pero hay un límite. Hay un punto en el que hay que decir "basta". Si quieres tener una vida virtuosa, no puedes desvivirte por los demás. No puedes someterte voluntariamente al abuso. Tienes que delimitar tu vida y ser egoista. Aunque sea porque todos los demás lo son.
Hay dos factores a evaluar. Tiempo y dinero. Para alguna gente, el segundo es fundamental. Yo valoro más el primero. Pero lo que está claro es que nadie puede gobernar sobre ambos en tu vida. Si algo me ha enseñado las experiencias de mi madre es a ser independiente. Compartir está bien, pero someterse lleva por mal camino. Y si eres una persona que tiende más a ser cordero que lobo, evalua. Con quién te interesa y como. Apartate de situaciones que sabes que van a acabar mal. Cuida de ti mismo.

Y no pasa nada


Durante mucho tiempo he vivido con la ansiedad de "si no hago esto ahora, no lo haré nunca". A medida que me he ido haciendo mayor he ido asumiendo que, oye, tampoco pasa nada. Si no puede hacerse ahora, pues se hará más adelante. O no se hará. No hay ningún problema. En cierto sentido, encaja muy bien con mi visión del mundo, esa especie de fé en el destino, entendido como que todo sucede por algo y algo impulsa a que suceda todo. Es en esa tranquilidad en la que duermo.
Pero hasta ahora no me pasaba con la gente. La gente era una excepción a esta norma mía de tomarme las cosas como vengan. Si existe la oportunidad de ver a alguien hay que aprovecharla, porque crecemos en el contacto social. Incluso un contacto social malo es mejor que ningún contacto social.
Bueno, pues tampoco tiene porqué ser así. Ayer fue un día raro. Tenía pruebas físicas y desde primera hora estuve con nervios y tensión. Luego fui al trabajo, pero seguí sintiendome nervioso todo el día. Cuando salí estaba agotado, pero como había quedado con alguien y era una ocasión especial y etc etc, esperé. Al no llegar esa persona, y cumplirse una de las clausulas del acuerdo, me fui a casa y caí rendido en la cama. Me hice la cena. Me tomé una cerveza para celebrar que había pasado mi examen. Y me fui a la cama, agotado, intoxicado, feliz.
Entonces llegó el mensaje. "Estoy en Sol". Justo a tiempo. Tenía dos opciones, arrastrarme mal o seguir donde estaba. Opté por la segunda. Estaba en demasiada mala forma. Ya habrá más ocasiones. Mi colega se burlaba de mi "¿tu no crees en el destino?". Bueno. Pues quizás el destino no quiere que nos veamos. Y tampoco pasa nada. Hay gente maravillosa en la vida a la que nunca conoces, noches épicas que nunca tienen lugar. Y listo. Las cosas se hacen como y cuando se puede, no hay porqué forzarlo. Every day is school day, como decía Toga. Cada día es un día de escuela. Pero no cada oportunidad tiene que ser llevada al extremo.
Quien quiere verse, termina viendose. Y si no, pues tampoco tenían tantas ganas de verse. Hoy seguiré yendo a trabajar, seguiré haciendo mis planes, seguiré con mi vida. Y como dice el titulo, no pasa nada.

lunes, 19 de octubre de 2015

Esas barbas con moño


Llevo unos cuantos días que me los encuentro por todas partes y me intriga. Hoy, sin ir más lejos, a las siete de la mañana había uno en el autobus. Tíos con lumberjack beards o barba de leñador, barba negra cerrada por el pecho, de esa que los antiguos se enceraban y echaban aceites y movidas así, y un moño samurai en lo alto de la cabeza. Una imagen que, a pesar de partir de unos iconos sumamente masculinos, me produce un desasosiego existencial casi mayor que los metrosexuales. Porque hay dos preguntas que se me vienen a la cabeza de inmediato cuando veo a uno de dichos especimenes por la calle.
1.- ¿Cuanto tiempo y pasta te gastas en champus, acondicionadores, barberia -¡barberia!- y demás cuidados?
2.- ¿De donde vienes y a donde vas? ¿Qué eras antes de tener esta pinta y, qué harás cuando deje de estar de moda?

Ninguna de las dos preguntas plantea un escenario en la que me pueda sentir comodo con nuestro amigo Barbanegra. Y es que yo, como heavy con un pasado, sé lo que supone tener el pelo largo a poco que uno practique actividad física. Sin ir más lejos, hace dos findes quedé con un amigo mío y se vé a la legua la diferencia entre, quién por trabajo tiene que ir maqueadito y quién escapó de las tijeras de la sociedad. Y si hablamos de barbas, mis intentos de Gandalfzación hablan por si solos. Esas barbas y esos pelos no son naturales. O no son naturales, de acuerdo a una concepción del mundo para la cual ir al gimnasio, meterse mierda y chutarse para tener un cuerpazo y luego no ser capaz de hacerse treinta flexiones es una broma de mal gusto. Continente sobre contenido y así vamos, haciendonos cada día más leves, menos profundos, con menos sustancia, hasta que seamos hojas de papel que nos lleve el viento. Como esos hologramas que hablaban entre ellos sin mirarse, pendientes de su propio reflejo y encantados de haberse conocido.
Por suerte para mi, el look heavirulo no lo pueden comercializar. Y cuando esta moda pase, volveremos a reconocernos los unos a los otros sin dudarlo. Pero mientras tanto, que sensaciones tan extrañas producen esos barbaros de diseño.

domingo, 18 de octubre de 2015

Cuando te gustan todas


O casi. Hace tiempo me vienen acusando de eso. Antes me lo tomaba a broma. ¡A mi! ¡Vamos!
Que arrogantes somos cuando creemos tener la verdad sentada en el hombro. Pero muchas veces la realidad es más compleja de lo que nos parece y es más una cuestión de matiz y de perspectiva.
No, no me gustan todas. Pero aprecio a la gente, les cojo cariño muy rapido. Y claro, cuando uno está solo es facil confundirse. Agarrarse a un clavo ardiendo.
Mucha tontería es lo que hay. Hace falta pensar, poner las cosas en perspectiva. Ser objetivo. Establecer un proyecto. Marcar objetivos e irlos cubriendo. Basicamente, tener un plan vital que consista en algo más que dejar pasar un día detrás de otro. Y dentro de ese objetivo, quizás haya espacio para una persona. Pero hay que entender que, de todos los contactos sociales que atraviesan el radar de nuestra vida, la mayoria se van como vinieron. Electrones de un átomo, demasiado lejos incluso para ser conscientes los unos de los otros. Que te guste todo el mundo significa que le ves potencial a cada persona, a cada historia. Y eso está bien, porque le das una oportunidad a todos, haciendo tu espectro vital más amplio. Conoces gente de diferentes nacionalidades, idiomas, religiones, formas de vida. Viajas sin moverte.  Pero hay que poner la tijera. Hay que saber distinguir el bien del mal, o en nuestro caso lo que nos hace bien de lo que nos hace mal.

Volviendo al tema del Plan, tenemos que tener claro que la vida no consiste en dejar pasar un día detrás de otro; hay que avanzar hacia algo. Y mientras tanto, esquivar tonterías. Ya no vale con entrenar.
¿Sabemos lo que queremos y como conseguirlo? Quizás sí, pero ni es algo que vaya a surgir solo ni es algo que podamos construir de la nada. El primer paso es adoptar una disposición adecuada, una actitud y un enfoque. Quizás sea la hora de volverse adultos. Lo siguiente es tomar decisiones que nos permitan ir a donde queremos. Primero, planea el viaje. Luego, preparate. Luego, afrontalo. Finalmente, haz analisis de las decisiones tomadas y vuelta a empezar. Así es como se hacen cambios en la vida.

La semana pasada fue la primera vez que no le dí una oportunidad a alguien. Y no va a ser la última. Quizás sea Madriz o quizás sea la edad o quizás sea... pero se ha acabado el tiempo de perderlo con tonterías.

By the cool kids


Curioso a estas alturas del negocio las cosas que le hacen a uno sentir inseguro. Supongo que es parte del proceso de madurez, el dudar del suelo que uno pisa, pero en mi caso ya empieza a ser exagerado.
El otro día me comentaban algo de "no perder el tiempo con gente que no me aporta nada". Yo mismo estoy en esa dinamica. La paradoja es que, mientras busco eso, sigo sentado pintando miniaturas, quedando con mis amigos, leyendo libros. En general, haciendo nada. Mañana... mañana.
Tengo mucho talento. No lo digo yo, me lo ha dicho bastante gente. Es un hecho. Y sin embargo no intento hacerme rico, ni construir un imperio. Me basta con estar bien. En cierto sentido, me siento como el erizo del cuento "Erizo en la niebla", que después de recorrer tantas experiencias solo quiere disfrutar de un té mientras escucha charlar a su amigo el osezno.

La vida es extraña. Medimos nuestro exito en nuestra capacidad de dominio (la voluntad de poder, de la que hablaba Nietzsche) o en función de nuestra posición. Y nos pasamos la vida trepando por una escalera, tan concentrados en los escalones que olvidamos lo que hay arriba o abajo.
No soy cool. No visto ropa de marca, no conduzco un coche carisimo, no viajo a lugares exoticos. Por no hacer, ni siquiera voy a spa's, tengo un movil de ultima generación o alguna de esas tecnicas que usa la clase media para creerse rica. Ni maldita la falta que me hace. Hace mucho aprendí a hacer de la necesidad virtud y me conformo con poco. ¿Qué podría tener más? Sí, pero el esfuerzo no creo que compensara. A veces he pensado que me falta la motivación que supone tener alguien a tu lado que te desafie, que te inspire. Hacer un proyecto común. Pero no tiene mucha pinta. Llego tarde a todos sitios, a este también. Así que bueno. Quizás no seré un cool kid, pero me siento bastante orgulloso de ser yo mismo y encantado de haberme conocido.
Vamos a por otra semana. A ver que tal se me da.

sábado, 17 de octubre de 2015

Apagando la magia


Ayer fui a una cena con unos colegas. En un momento dado estaba ahí, sentado con mi libro, y pensaba
"Ey. ¿Cuanta de esta gente habrá hecho alguna de esas de "tu estás to loco" en su vida?".
Me puse a pensarlo. Cuando me fui a Barcelona a tomar un café con una chavala con la que chateaba. Cuando le di dinero a una amiga que se había quedado tirada. Cuando le regalé un libro por sorpresa a otra. Cuando me llevé de mochila a un amigo a Grecia. La semana pasada, que me colé en Lisboa a felicitarle la boda a otra amiga.
Muchas de estas cosas implican dinero. Otras implican tiempo. Tanto una cosa como otra son extremadamente valiosas en el mundo en que vivimos, pero la gente prioriza de una forma distinta a la mía. Alguien dirá que soy muy generoso, pero yo no lo creo. Yo pienso que debemos dar lo que tenemos, para cuando nos haga falta que alguien haga lo mismo. Es una forma de tenderle la mano a la vida, como diciendo "Si hace falta dar el primer paso, que no se diga".
Pero de un tiempo a esta parte me doy cuenta de que no funciona. De que a la vida no le interesa lo que doy, y que cada vez me siento menos satisfecho con lo que recibo a cambio. He probado a encerrarme en mi torre de marfil y ver las cosas desde lejos, pero eso tampoco funciona. Me gusta crear magía. Me gusta hacer feliz a la gente, me gusta compartir, me gusta reír y crear. Pero no me gusta la sensación de que se están aprovechando de mí.
Quizás la clave es lo que dijo Ligia. Darle un poco más de realidad. Dejar de plantearme tanto "quiero esto, así que voy a por ello" y más "¿realmente merece la pena?". Ser más pragmatico. Más gris. E invertir esfuerzo, creatividad, energia... solo en aquello que me haga sentir bien. No ser feliz a través de la felicidad que doy, como agente externo, sino ser parte activa de esa felicidad. Compartir y crear. El truco, queridos amigos, es no aprovechar toda oportunidad de hacer algo fantástico... sino convertir algo fantástico en una oportunidad. Esa es la clave de la continuidad. Ideas que conducen a ideas.
Porque la vida es demasiado corta para pasarsela esperando una llamada que nunca llega.

viernes, 16 de octubre de 2015

Un enfoque instrumental de las relaciones


Hace tiempo, hablando con mi colega Luichi, nos surgió una discrepancia sobre las amistades. Mi colega Luis decía que todas las amistades son instrumentales, esto es, tienen un efecto. Hay gente que conoces y te vale para salir de fiesta. Gente que te vale para contarle problemas. Gente que te vale para irte de viaje. El asociaba la dupla persona-función. Yo opinaba que, por el contrario, las amistades son cualitativas. Hay gente que te cae bien y en la que confias para hacer algunas cosas, gente con la que compartes más y con la que harías cualquiera. Realmente, ni él estaba al cien por cien en su postura ni yo en la mía, sino que coincidiamos en que la realidad era un punto intermedio. Existe por un lado la instrumentalización de las relaciones, en su objeto, y la calidad de la relación, medida en la intensidad de confianza, comunicación y placer generado por la mutua compañia.

¿A que viene esto? A que, en ocasiones, una amistad no funciona simplemente por una discrepancia deontologica. En mi caso, cuestiones más estéticas que morales, basadas principalmente en una cierta visión del mundo. Rehuyo los absolutos, esquivo las certezas. Y a veces resulta que, al evitar el conflicto, uno termina cayendo en un silencio absurdo que se alarga.
Pero no solo eso. A veces también el salto cualitativo tiene lugar por una cierta idea de compromiso. Una idealización de la amistad, un nivel de expectativas que no puede ser satisfecho. ¿Realmente es así? Volviendo a la idea instrumental, no tiene nada malo que una amistad consista simplemente en "cuando lo necesite lo llamo". Resulta muy poco romantica pero... ¿que lugar tiene el romanticismo en la epoca del Whatsapp?

Ayer hablaba con un amigo de mi teoria de la rueda. Hay amistades que siguen rodando porque yo las empujo, pero en el momento que deje de hacerlo, se pararán. ¿Realmente me merece la pena algo así? Lo lógico sería empezar a moverla y, una vez cogiera inercia, simplemente dejarla llevar. Cuando se demuestra que no es así, la insistencia es absurda: es mejor concentrar energias en proyectos con mejor proyección. O volver a situaciones consolidadas y, simplemente, disfrutarlas. Mi amigo respondía que él no cree en el karma, cuando el karma realmente es una actitud: no funciona de acuerdo al principio de causa y efecto. Al menos, no es esa mi visión, que yo tampoco soy un experto en el tema. Mi teoria de la reciprocidad es que, en su conjunto, el universo reacciona bien a quien se cuida, cuida de los suyos y sigue una forma de vida virtuosa y feliz. Pero todo eso exige adaptación, constantes modificaciones y una cierta reflexión y vigilancia. El enfoque instrumental, como tal, no es algo negativo si se sabe aplicar. Creo que deberé darle un estudio y reevaluar mi clasificación de relaciones.

jueves, 15 de octubre de 2015

De Ideas y Acciones

Ayer me metí en un debate político-antropologico con unos colegas. Partiendo de la base de que yo tiendo al medio, tanto por carácter como por ideología, me suelo situar a la contra. Tanto de unos como de otros al final. El caso es que aquí yo planteaba mi idea y me contestaron con un 'Mientras hablemos de ellos y nosotros mal vamos'.
Y he aquí el motivo de mi reflexión. Las Ideas se convierten en Hechos mediante las Acciones. Así, con mayúsculas, como en alemán. Por qué? Porque me parece a mí que a mucha gente esto se le olvida, y cree que las ídeas se implementan solas. 'Hagase la luz' -let there be light- gastó el cupo. Desde entonces todo se consigue mediante esfuerzo, acuerdos o violencia. Así que, si bien lo ideal sería una sociedad sin conflictos, me temo que eso no va a pasar. Y me siento un poco idiota teniendo que explicar esto, pero hay una parte no desdeñable de mi entorno que vive muy engañada en ese sentido. Gente que considera que los Ejércitos están obsoletos, que la policia es un instrumento se represión, que hay que avergonzarse del Descubrimiento y Conquista de America -hoy va de mayúsculas la cosa-. Y oye, cada cual es libre de tener las filias y fobias que quiera. Pero haganme un favor y dejen de convertir traumas personales en conflictos nacionales. Todo debate saludable debe partir de posiciones serias y adultas, y hace ya bastante tiempo que echo de menos eso. 'Matar es malo' no me vale coml argumento para solucionar el conflicto sirio. Por ejemplo.
Vamos a respetarnos todos un poco más. Primero a nosotros mismos y luego entre nosotros.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Superando tabues

Hoy he superado una de mis barreras mentales. Hoy he borrado de mi telefono a una persona a la que acababa de conocer, sin darle la oportunidad de demostrar si ea, o no, alguien que vaya a suponer un cambio en mi vida. Por que? Porque la mujer está en Tunez y ya tengo demasiados amigos fuera. Porque invierto demasiada energia en relaciones que, si existen, es porque yo les hago el boca a boca.
Y me siento bien. Antes habria pensado que era presuntuoso por mj parte despreciar a alguien. Perk como decia Leti respecto al trabajo en Uk, habiendo para elegir... Por qué conformarse?

lunes, 12 de octubre de 2015

Feliz día de la Hispanidad '15


Hola buenos días. Como todos los años por estas fechas, aprovecho para quitarme el sombrero y desear alegria, felicidad y, que coñe, recia hispanidad, a todos.
¿Por qué me gusta tanto esta fecha? Lo he escrito montones de veces. Por el hermanamiento cultural con America Latina (hoy se celebra el Descubrimiento), por la identidad cultural, mestiza y tan humana, de lo hispano. Porque, aunque no soy un nacionalista, si soy un orgulloso miembro de mi comunidad, en este caso una comunidad que habla español, es católica (en muchos casos no practicante), defiende una ética basada en la familia, un concepto del honor casi medieval y una determinada optica del mundo.
¿Y qué tiene de particular este año? Bueno, no pocas cosas. Este año ha sido el primero que he ido a trabajar al extranjero y me he integrado en otra cultura. También ha sido un año de nacionalismo catalán, de vivir fuera de mi familia, de probar muchas cosas y en bastantes tener éxito. Ha sido un gran año. Pero ha sido un gran año, entre otras cosas, gracías a mantenernos firmes en lo que somos y en lo que creemos.
Así que un abrazo a todos aquellos que aún creen en aquella idea romantica de España como cruce de culturas, como madre amplia en la que cabemos todos, si bien nos pasemos el día apuñalandonos entre nosotros. Y citando el poema de los Tercios, conservado en una obra de teatro de Lope de Vega, ahí va:

Por España; y el que quiera
defenderla honrado muera;
y el que traidor la abandone
no tenga quien le perdone,
ni en tierra santa cobijo,
ni una cruz en sus despojos,
ni las manos de un buen hijo
para cerrarle los ojos».


 

Pero, ¿qué está pasando hoy aquí?


Feliz Día de la Hispanidad, por cierto.
Ligia llega tarde a la estación de bus después de un día aburrido en Lisboa, visitando sitios bajo la lluvia con mi paragüas y horas y horas sentado leyendo en la estación. Llega tarde y le digo lo que quería decirle, que gracías por darme una dosis de realidad, gracías por rechazarme con elegancia y cariño, gracías por enseñarme. Se queda un poco triste pero lo dejamos de lado, nos reimos, estamos bien. Es un encanto de chica y realmente se preocupa por mí y, como me conoce, me pide que no sea muy malo y que va a intentar odiarme. No lo consigue claro. Ni yo tampoco.
Tal y como salimos de Lisboa, se me sienta al lado una mujer que está buenisima. Wop. Empezamos a charlar un rato y resulta que es tunecina. Viene reventada porque ayer estuvo de fiesta, así que enseguida se queda dormida. Cuando llegamos a Madrid le comento si quiere quedar para tomar algo por la tarde, pero no me entiende y termino acompañandola a su hostal para tomar un café. Está todo cerrado, así que me pide el movil y si tal, luego a la tarde me llama. No creo que lo haga, pero me lo he pasado bien y he conocido a alguien nuevo. Guay.
Vengo para casa. Según llego a comprar el pan, una adolescente cerda goticucha vestida para matar. Medias hasta medio muslo, traje con minifalda, gafas de azafata del un dos tres. Todo impecablemente negro. Se me debe caer la mandíbula, porque la chica sonríe y me dice, ten cuidado con el pan que quema, que tengas un buen día. Según voy llegando a casa me entra la curiosidad de haberle preguntado si venía de fiesta. ¿Quién va a trabajar vestido así?
No sé que está pasando en el mundo, pero mola. Ya está saliendo el sol y enseguida todo volverá a la normalidad. Por de pronto voy a seguir los consejos de Ligia y las lecciones aprendidas de este finde, que dentro de lo que es, ha estado muy bien. Lisboa sigue teniendo algo... aunque esté tan lejos. Voy a ver si consigo arrancar el día e ir quitando cosas de la lista de tareas pendientes.

domingo, 11 de octubre de 2015

De donde sale esta rabia?

Rabia de soledad, de desprecio, de tristeza. Rabia de hambre se abrazos, rabia de cariño despreciado, rabia de preguntas sin respuesta. Rabia de misica que termina, de lluvia que golpea, de musculos que duelen. Rabia de silencios densos, pegajosos, que ensucian la ropa y se meten debajo del alma.
Rabia. Rabia de incomprensión, de no comunicación, de antiamor. Rabia llena de porqué, rabia que se escurre hacia el estomago y te llena de odio. Rabia que exige romper cosas y desahogarse.
Hay que correr. Correr con la manada, perro que golpea el suelo con patas, que encoge y agranda el pecho con la respiración, que llena la piel de sudor. Expulsar los demonios, enterrar la soledad. Viajando al fin de la noche.
Rabia. Demasiada rabia.

La escala de grises

A lo largo de toda mi vida he tenido problemas para definir la escala de grises. Gente que no sin colegas o amigos sino en medio. Compañeros. Cosas que me gustan pero no del todo. Algo que es una cosa y su opuesta.
O en este caso, amigas u objetivos. Tengo que quitarme de la cabeza esa idea mía, tan romántica y ridícula, de que una relación es una amistad con momentos eróticos. Eso es así cuando vivís pegados, teneis tiempo libre y veinte años. Ahora lo que hay son intereses, calculo, prisas. Así pues toca establecer una linea y hacer una criba.
Pero, ¿ y los que se quedan en medio? Y así pasa con todas las decisiones. Quiero irme y quiero quedarme. Quiero estudiar y quiero tener tiempo libre. Quiero...
En el fondo, siempre sabemos lo que queremos. Lo decía un prpfesor que tuve y es verdad. Solo necesitamos escucharnos a nosotros mismos y ser sinceros, dejar fuera el miedo a la perdida, al vacio, a la soledad, y actuar de acuerdo a lo que el cuerpo nos pide. Y si hacemos daño, mala suerte. Es mejor un tijeretazo a tiempo que meses de mentiras, y quien sea nos lo agradecera o deberia. Así, volviendo sobre el analisis de ayer,porá determinar si esta haciendo algo mal o si lo malo somos nosotros.
No hay que tener miedo al gris. Solo hay que tener cuidado. Pero cada desafio es una oportunidad de crecer, de equivocarnos y aprender, de disfrutar. Hay que vivir.

Asumir el fracaso

Una de las cosas más difíciles que nos vemos obligados a aprender es la derrota. Como leí el otro día, incluso el más psicolata quiere que sus seres queridos estén bien; el merito es querer que quien te cae mal también este bien. O en este caso, cuando todo te sale bien es muy fácil venirte arriba.
Pero, y cuando te dan en la de comer ? Entonces es cuandk viene el desafio. El camino sencillo es venirse abajo, echarse la culpa, odiar al mundo...
Eh. Para. Reflexiona, apaga el botón del drama. Estás haciendo algo mal? Qué? Quizás es una cuestión ambiental o mala suerte. Date un tiempo. No mates al mensajero, ni te ensañes con quien solo quiere ayudar. Sé honesto. No eres perfecto pero tampoco un desastre. Si crees en algo que estás haciendo mantente. Muchas veces un volantazl estropea más que ayuda. No pierdas el tiempo, si algo demuestra que va mal dejalo estar, no te encabezones. Lucha, adaptate,vence. Tienes todo lo que necesitas. Usalo. Ten fé y crea. Y sobre todo, no dejes de creer en ti mismo ni de quererte.

Esas tonterias filosoficas

Con las que te haces el misterioso e interesante. Así me ha desnudado, medio en broma medio en serio, una amiga mientras cenabamos. Amiga que luego se rayó diciendo 'tu tienes tu vida y yo tengo la mía', trazando dos líneas paralelas en la arena que nunca se cruzarán. La misma noche que Alisa me decía que se iba con un amigo brasileño y el mismo día que Mar lamentaba haberme confesado que se enamoró de mi hace años
Basta de perder el tiempo. Basta de deambular sin rumbo, de ser un juguete, de dejarme. Basta de hacer el tonto.
Es también el día que he vuelto a Lisboa y me he perdido -y enamorado- de sus calles en pendiente, sus edificios decrepitos, sus parques espontaneos. Es el día que he conocido a media docena de adolescentes anglosajones de viaje de fin de carrera. Es un día de luces y sombras, pero sobre todo es un día de sinceridad, en el que el peso de la historia me tira de los hombros para abajo. Ligia, como siempre, fue demoledora. Pierdo demasiado tiempo en tonterías filosoficas y así me va. Curiosamente, tambien ha dicho que envidia mi capacidad para no preocuparme de casi nada. Capacidad muy aparente, porque como en casi todo no tengo termino medio y paso de la apatia a la obsesión. Otro apunte interesante es que, al igual que ella, soy demasisdo bueno. Pero a veces me alegro de serlo.

sábado, 10 de octubre de 2015

El peso del pasado abierto

A veces vas caminando por la calle y ves una cara, una silueta, un gesto. Y todo vuelve al punto donde se quedó y los recuerdos lo saturan todo. Oyes su voz en tu cabeza, ves la forma que tenía de sonreír. Y corta. Corta por dentro, inmisericorde, haciendo un desastre de tu interior y dejandote lleno de preguntas. ¿ Por qué? ¿ Por qué no?
No sirve de nada. Se acabó. Hay que saber soltar lastre, olvidarlo y seguir adelante. Si fue un buen recuerdo, honralo. Si fue una historia dolorosa, aprende de ella. Pero cierralo y sigue adelante, no le des tanta importancia. Si realmente quieres vivir "aquí y ahora", tienes que saber aislar cosas.

viernes, 9 de octubre de 2015

Has conseguido lo que querías

Hoy una amiga me ha preguntado por el trabajo y tal. Y cuando le dije que lo he pasado mal me preguntó: "¿No habias conseguido lo que querías?"
Reconozco que soy un tipo extraño. Que muchas veces confunde el medio y el fin, eso cuando sabe lo que quiere. Que se tira al agua sin pensarlo y luego se queja de que está humeda. En general, soy un coñazo. Pero sé reconocer cuando algo es lo que no quiero y sé evitarlo. O pelear por ello.
Yo no me metí a sargento para vivir bien. Ni para ganar mas pasta. Ni para ser fijo. Yo me metí para ser dueño de mi trabajo, para ser responsable de lo que hago, para ser un experto en mi campo. Y ahora, al fin, empiezl a verme cerca de ello. El periodo en Inglaterra me ha permitido valorar mis capacidades, de acuerdo a mi personalidad. Lo necesitaba. Necesitaba la soltura, la serenidad. Eso es lo que quería. Lo demás, siendo bueno, no deja de ser secundario.

Mirando a los ojos a un grande


Esta semana he vuelto a trabajar. Y me he reencontrado con gente muy buena a la que hacia mucho que no veía, como a Vituco o a Nuria. Pero sobre todo, esta semana me he reencontrado con don Antonio.
D. Antonio es el primer jefe que tuve en el Malaspina. Toda la vida recordaré su primer saludo. " Y tu quien carajo eres?". Esa primera conversación que tuvimos nos sirvió para cogernos la medida, y para darnos cuenta de que nos gustabamos el uno al otro. Yo creo que a él le gustaba de mi el entusiasmo, el sentido del compromiso, la seriedad. O no lo sé.
A mi me enseñó la mayoria de lo que sé sobre ser un mando. Su respeto por los subordinados, su compromiso con su bienestar, su lealtad con los superiores, su feroz pasión por hacer las cosas bien. Lo he admirado y lo admiro mucho, a pesar de que la proximidad de un barco y la vida me haya enseñado muchos de sus defectos. Pero quizás sea el conocer esos defectos lo que hace que la admiración exista, dado que lo conozco como un hombre real.
Este verano coincidí con d. Constantino y ahora con él. Los llamo por el nombre de pila y la subordinacion por mi parte ha desaparecido; ahora somos compañeros. Pero la admiracion personal sigue y me llena de orgullo poder contarlos como compañeros mios. Ese es el motivo por el que hice el curso de suboficial. Para llegar a donde ellos estan y, quizás, que algún día alguien hable y piense de mi como yo hablo y pienso de ellos. Cuando la gente habla de "la satisfacción del deber cumplido"... bueno. Una de las patas de esa satisfacción, para mi, se vé en los ojos de la gente que te rodea. Y me llena de orgullo decir que puedo mirar a los ojos a gente a la que admiro y sentir respeto de vuelta.

Sobre amistades


Antes venía para aquí pensando en gente con la que mantengo una sana amistad y gente con la que no. ¿Qué compone una amistad? Tras pensarlo un rato, he llegado a la conclusión de que los dos elementos principales son la afinidad y la voluntad. En esos dos elementos se basa la capacidad de comunicación, que es lo que vertebra la relación. Por así decirlo, el origen de la amistad se encuentra en esos dos factores, que a su vez son los que la mantienen, mientras que la comunicación sería el día a día de la misma, su funcionamiento.
¿En qué consiste cada uno de ellos? La afinidad se refiere tanto a nivel moral, como de aficiones/gustos, como de experiencias... la afinidad es lo que nos hace compatibles. Ojo que no digo que tengan que ser los mismos, sino que exista una cierta armonia entre ellos. Si yo odio el fútbol y tu lo adoras, va a ser más difícil que seamos amigos que si a mi me es indiferente pero tu lo adoras. La afinidad es lo que hace que, aunque no conozcas de nada a una persona, os podáis entender bien y compartir cosas.
En cuanto a la voluntad, hablo obviamente de la voluntad de mantener esa relación viva. Hay personas más y menos independientes, pero como decía mi amigo Deivid hace más quien quiere que quien puede. A su vez, la voluntad puede manifestarse en cantidad o en calidad. En esta epoca loca en la cual todos vamos acelerados y no tenemos tiempo para nada, la mejor muestra de amistad es precisamente esa: tener tiempo para alguien. Volviendo al ejemplo anterior, incluso aunque no tengamos cosas en común, si esa persona está dispuesta a mostrar afinidad, a preocuparse y a mantener una amistad, mucha resistencia tendría que poner yo para que esa amistad no tenga lugar (porque él/ella evitará hablar de fútbol conmigo. O viceversa si la situación fuera la inversa).

¿Y qué pasa cuando se descubren diferencias de afinidad y la voluntad titubea? Ahí es complicado. Existen diferencias culturales que pueden abrir brecha en una amistad firme. El ejemplo más claro que me viene a la cabeza es el "broes before hoes" mío, opuesto totalmente al "cuando te echas novia el mundo desaparece" de Ivan. Enfrentados a dos puntos de vista tan extremos, esa amistad está condenada a desvanecerse. Algo así me ha pasado con alguna gente ultimamente, mientras que con otra me siento extremadamente bien a pesar de la distancia, el tiempo y lo que se nos ocurra. ¿Qué hace una buena amistad? Basicamente, la comunicación, surgida de compartir una optica ante la vida, unas actividades, unas emociones, y la voluntad de mantener dicha comunicación abierta. Tan poco y tanto como eso.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Sobre flujos de energia


Hace unos años, una amiga rusa me contó una historia curiosisima sobre porqué un hombre debe hacer regalos a una mujer con la que tiene una relación. Según esta muchacha, las mujeres están conectadas a la tierra y producen energia de forma natural, mientras que a los hombres esto le supone mucho más esfuerzo, y les resulta más facil obtener esa energia de las mujeres. Por tanto, un hombre debe corresponder al "regalo" que esa mujer le hace. Según ella, un hombre que tiene mucho sexo es un hombre exitoso, y debe hacer participe de ese exito a la mujer mediante detalles, en proporción a su exito. Es decir, que un millonario debe regalar abrigos de bisón y un oficinista bombones y flores.

No me convenció mucho la teoria, la verdad. Entre otras cosas porque eso tiene un nombre: prostitución. Pero como yo tampoco soy un moralista clasico (estoy a favor de la prostitución, por ejemplo) y tiendo bastante al nihilismo, me lo dejé en el cajón de "teorias absurdas que, oye, ¿y si cuelan?".
Llevo desde ayer dandole vueltas al tema ese de la gente que aparece en tu vida y aporta o no. En una ocasión, precisamente con una chica ucraniana, me pasó algo que me recuerda a esta historia. Ya he dicho alguna vez que no veo los roles masculinos y femeninos como algo orgánico. O dicho en latin vulgar, un pene no te convierte en un arquetipo masculino. Es tu forma de ser, tu cultura, tu sensibilidad, tu educación... lo que te acerca más a determinados aspectos del rol u otros, dandose el caso de personas que pueden ser perfectamente masculinas en determinadas areas y muy femeninas en otras. No sé, ahora mismo se me viene a la cabeza un compañero muy metrosexual. El hombre tiene una sensibilidad hacia la belleza y la posición social femenina (esa relativización del exito en función de la posición, mientras que la visión masculina es la contraria), pero es un pervertido sátiro como cualquier varón de la familia de los primates.
Resumiendo, que no considero que los roles masculinos y femeninos sean blanco y negro, sino que son un ying yang en el cual algunas veces tiende más hacía un lado y más hacia otro.
Dentro de ese esquema, podriamos asumir la teoria de mi amiga pero de otra manera. El regalo más valioso que tenemos es nuestro tiempo. Entonces, si alguna gente produce energia (porque son gente alegre, creativa, fuerte, inspiradora) de forma natural, esa energia debe ser recompensada. Por una forma de equilibrio, dado que lo que tu estás aportando (haciendo feliz a una persona que, sin esa energia, no lo sería) te debe ser recompensado de forma que no te sientas manipulado o vacío. Vaya. Volvemos al tema de la prostitución. ¿O debería hablar de reciprocidad? Otro tema clásico de este año, las expectativas y la reciprocidad en las relaciones humanas.

¿Alguien tiene alguna idea interesante sobre el tema? Esto me lo dejo aquí para volver más adelante. Me gusta este tema.

martes, 6 de octubre de 2015

Soltando lastre


Un compañero me ha dicho algo hoy que me ha dejado pensando. Va enla linea de lo que decía Aliusha. 'No quiero perder tiempo con gente que no me aporta nada bueno'.
A veces, invertimos esfuerzo y atención en gente que solo nos utiliza por lo que producimos, no por lo que somos.
Es interesante planter la pregunta 'Echo de menos a la persona o los momentos que pasé con esa persona?'.
Otra reflexión interesante es si nos sentimos respetados y valorados.
Y la conclusión, aportada por el compañero, es que a veces no dejamos que entre alguien interesante en nuestra vida porque estamos empantanados em una persona o relación que sabemos que no mls lleva a ninguna parte. Creemos que lo que tenemos nos hace felices y, en cierto sentido, nos conformamos. Como si no pudieramos aspirar a algo mejor o como si la felicidad, real, fuera esa.
Es complicado encontrar el equilibrio entre la arrogancia y la humildad. Pero es necesario darnos cuenta de cuando, en nuestra vida, hay mucha gente que no aporta realmente nada y ser honestos. No existe nada malo por terminar una relación que, en la practica, hace mucho que se terminó. Eso deja espacio para que entre gente nueva, otras actividades, otras ideas.
Durante mucho tiempo he tenido miedo a verme solo. Tengo una gran necesidad de atención, reconozco que, mi independencia como tal, está construida en base a una serie de mini-dependencias que cubren la Gran Dependencia que tendría si no fuera a base de esos placebos. ¿Es realmente necesario eso? ¿Cuantas de esas relaciones son insanas, basadas simplemente en el "no quiero estar solo"? ¿Y al contrario? ¿Cuanta de esa gente que me trata, a veces a diario, lo hace simplemente porque sabe que soy un chico creativo, empatico, fiable, que sabe escuchar y apoya... en resumen, una muleta?
Seamos honestos. No necesitas a nadie en tu vida por quién no estés dispuesto a sacar una tarde libre. Y si aún los mantienes, estás impidiendo que entre gente que sí se merece esa tarde. Librate del lastre. Vive más ligero de equipaje.

lunes, 5 de octubre de 2015

Hungry and foolish

Me ha pasado una amiga una pintada con la cara de Steve Jobs que dice "Keep on hungry amd foolish" (continua hambriento e idiota). Hemos hablado sobre como la gente prefiere comprarse un iphone a pagarse un curso o algo util. Prioridades.
Y, como soy hungry and foolish, he dejado pasar la referencia a esos besos hambrientos e idiotas. Al cariño desatado, generoso, naturales. Sin miedo, o escondiendolo burlandonos el uno del otro, riendonos, probando. Son buenos recuerdos.
Hay quiem dice que la melancolia es mala. Bueno. Es mala si no sabes cuando parar. La melancoia es como el alcohol, es un veneno del espiritu. Pero a veces viene bien intoxicarse de ella, dejarse llevar, saborearla. Si extrañamos es porque quisimos y el amor es lindo.
Hace un rato he hecho un test de esos raroa de las palabras que hablan de ti. Me han salido 'Inteligencia, amor y belleza'. Que Dorian Gray. Si lo hago mañana saldra otra cosa. Lastima que no incluya hungry and foolish. Lastima.

domingo, 4 de octubre de 2015

Construye. Crea. Diseña


Hoy me dijiste, bromista "voy a tener que darte un coski".
¿Quieres darme un coski? Yo no necesito coskis. Necesito besos y caricias, pero tu no puedes darme de esos. No puedes darme porque queman, y cortan, y pinchan. Porque se pesan en sangre y se negocian en horas, días, semanas de dolor. Tu no puedes darme lo que yo necesito, así que tendré que aprender a vivir como el camello, aguantando días sin tomar agua.

Pero aprendo. Crezco y aprendo y tomo lo que me gusta y desdeño lo que no. Llevo a cabo lo que decía Jose Rabanal, "llevalos a tu terreno". No consiste en renunciar a tu identidad y adaptar la que te quieren vender, ni tampoco obligar a los demás a aceptar tu postura. Al final todo se reduce a un dialogo entre nuestro entorno externo y nuestro entorno interno.

Me he sentido abrazado. También me he sentido muy solo. Hay que pensar, cuando interaccionamos con alguien, ¿qué nos produce esa interacción? ¿Nos vuelve más creativos o nos entristece? ¿Qué pasa con nuestro pasado? Muchas veces creemos estar avanzando, compartiendo algo, sintiendo... pero nos engañamos. Entonces surge la trampa del pasado, la melancolia, las comparaciones. Cuando existen demasiadas barreras a la comunicación, prejuicios, dolor... mejor dejar ir. Hay que elegir el momento y la compañia. Hay que saber crear.

Ya es oficial. Ya se acaban mis vacaciones y empieza... algo. Como dice la pelicula, "begin again". Gracias a todos por participar. Hasta mañana.

Las bicicletas son para el verano


Ese es el título de una novela que mi hermana tiene en su cuarto y que nunca me he leido. Es mi forma de despedirme del verano. Afuera está gris y oscuro: Inglaterra vuelve a mí. Hoy hace casi un mes que volví y ya se ha acabado. He tenido un mes de sol, de amigos, de risas, de aventuras, de tonterías. Ha sido maravilloso. Mañana vuelvo a la oficina, al metro, a los madrugones. Mañana empiezo la siguiente etapa, con planes, con ideas, con ilusiones.
¿Qué queda de todo esto? Poco. He entregado mucho y recibido poco, pero algo de lo que he recibido ha sido muy especial. Como siempre que vuelvo de navegar, las promesas no se han materializado y todos han seguido con su vida, como tiene que ser.
Ya no quiero sentir. Ayer leí eso, lo rebatí, y hoy lo hago mío. Ya no quiero sentir. Tengo que aprender a vivir en el aquí y el ahora. No sirve de nada plantearse "Y si estuviera...". No puedo partirme en dos. Tampoco puedo darle a nadie algo que no quiere recibir. El amor entendido como lenguaje, y vive Dios que eso no es una ñoñeria (para mi el amor es libertad y creación, espacio y tiempo compartidos. Para mi el amor es el puño alzado contra el miedo, la soledad y la muerte. Que al final, queridos niños, siempre terminan ganando. Pero nadie dice que haya que ponerselo fácil), necesita de voluntad de comunicación. Si cada uno se sienta en una esquina, lamiendo sus propias heridas sin mirar a la persona que tiene al lado, nunca va a haber comunicación.
Así que no quiero sentir. Estoy "fuera del juego" como le dije a Rali. ¡Pero hay tanto por hacer! Limpiar la casa, lavar la ropa, ordenar las cosas con las que me entretengo, planear la agenda. Limpiar y ordenar, por dentro y por fuera. Se me olvidará algo, como siempre se me olvida, pero a veces pienso que lo hago a proposito, para tener algo que corregir. La perfección es aburrídisima.

Estoy aprendiendo a cerrar puertas. A ser aún más cuidadoso conmigo mismo, con mis emociones, con a que le doy importancia y a que no. Hace mucho que hice las paces con mi pasado, pero sigue enredandose entre mis piernas en cuanto me descuido. Tengo que poner espacio entre mi familia y yo. Pero sobre todo, tengo que engancharme a esa raíz de fuerza, de energia, de ilusión que soy yo. Rali decía que soy una persona eminentemente feliz y es cierto. Voy a construirlo, creando una vida virtuosa donde haya orgullo, satisfacción. Hasta luego verano. ¡Hola otoño!
A por él. 

Abrazos en tus brazos

Cantaba Marea " No hay abrazos en tus brazos, te los vas llevando todos".
Pero es mentira. Desde antes de conocerte lo supe, pero tu lo confirmaste. Y luego, cuando pusiste un impuesto a los abrazos, me di cuenta de lo poco que sabia sobre ellos.
Hay abrazos que saben a hogar. Abrazos que te reciben cuando llevas meses fuera, abrazos que huelen a ratos en el sofá, a historias compartidas, a sentirse seguro.
Hay abrazos que saben a miedo. Abrazos de "no me dejes". Stirb nicht vor mir. Abrazos que te aprietan fuerte por miedo a romperte, que se te atraviesan en la garganta.
Hay abrazos que son como un apreton de manos, un recio contacto familiar. Abrazos... Hay un mundo de abrazos. Y no se acaban sólo porque tengamos miedo de sentir,de apretar alguien entre nuestros brazos y cotra nuestro pecho, de hacerle sentir parte de nosotros. Hay abrazos que se te quedan guardados en el espíritu y vuelves a ellos una y otra vez, cuando hace frío, cuando estás solo. Hay abrazos que son un tesoro. Pero no por ello debemos despreciar aquellos que no lo son. Un pequeño regalo de amor, un gesto generoso, es siempre mucho mejor que la avaricia o la mezquindad con los sentimientos. Es curioso que escriba esto yo, que no hace mucho tiempo defendia la idea de que hay que ser prudente con a quién y como abrimos nuestro corazón y nuestra vida. Pero el gesto no enlaza directamente con el contenido. No somos lo que aparentamos y, si somos inteligentes y sabemos aislarlo, podemos perfectamente realizar el ritual sin poner nada de nuestra personalidad en ello, protegiendonos así del rebote.
Así pues, ya no hay abrazos en tus brazos, te los vas quedando todos. 

sábado, 3 de octubre de 2015

About a call

Estoy sorprendido y halagado. Ayer leí una carta que, probablemente, sea lo más interesante, delicado y hermoso que he leido en meses. Hoy, he recibido una llamada de teléfono.
Parece que no somos conscientes de la soledad que nos regala la tecnologia. De como la escritura de un mensaje nunca va a sustituir la presencia humana, el contacto humano. De como la distancia impuesta por una pantalla nos aisla del mundo, a pesar de ser tan cómoda. Como si la comodidad fuera una virtud en si misma, olvidamos lo interesante que es dedicarnos a otra persona.
Pero cuesta tiempo. Puedes mandar un mensaje por aquí mientras esperas el bus, pero llamar por telefono o escribir exigen concentracion. Dedicacion. Y hoy en dia nadie tiene tiempo para nada mas allá de su placer individual e inmediato. Quizas por eso valoro tanto el que alguien me llame o me escriba, porque soy muy consciente del tiempo finito que tenemos en esta vida para hacer lo que tengamos que hacer, dejar nuestro mensaje y largarnos.
Así que muchas gracías, por dedicarme un ratito. Me hace sentir especial.

De presente a futuro y pasado

Cuando llegué a Inglaterra me dí cuenta de que ha ia perdido algo. Antes, cuandk me iba de un sitio me despedía rápido, porque deseaba llegar a donde fuera. No me separaba del todo, sino que lo echaba un poco de menos, pero ese echar de menos me parecía algo bonito.
Estando en el tren, me he dado cuenta de las ganas que tengo de mi sofá. De una cerveza. De mi compi de piso. Y aunque me encanta la olaya y los libros y mi familia, y aunque hay alguien en Cadiz que estoy deseando ver... Tambien quiero estar aqui. Es la unica forma de no volverse loco y me encanta. Ya estoy planeando ir a la piscina el lunes, ver a los compañeros, arreglar un par de movidas... Estoy ilusionado. A ver como va saliendo. Y de mientras, a por el finde. Pero hay que entender que, si queremos ser felices, hay que vivir aqui y ahora.

viernes, 2 de octubre de 2015

Comunicación de simbolos

Vivimos en un mundo de imagenes y comunicación, de conceptos. Hoy en día existen tantas formas de hacer llegar ideas y recibirlas como posibilidades se nos ocurran. Iconos, fotos, canciones, señales, simbolos.
Mi foto de perfil de una red social contiene un retrato mío hecho por una amiga y una cita. "El amor es comunicación". Eso lo dije una noche en Barcelona, recorriendo la ciudad y pensando, comentando, creando. No me dí cuenta, surgió solo. Pero pienso muy firmemente que el amor, entendido como la forma máxima de sincronización, de compartir, está claramente enraizado en la idea de un lenguaje común.
Ayer me dijeron que, a veces cuando aparecía en los sueños de esa persona, hablaba con mi voz. Me fascina esa idea. La posibilidad de que estemos tan presentes en la vida de otra persona que surjamos en su subconsciente. ¿No es un grado increíble de sincronización? Yo lo he intentado pero no estoy tan abierto, no estoy tan receptivo. Me encantaría. Me encantaría poder asumir como propio el lenguaje de la otra persona, volver a completar sus frases. Recuerdo que, en las dos mejores relaciones que he tenido en mi vida, la información siempre ha fluido a toda velocidad. Con una chica mantuve una conversación de un rato solo mediante emoticonos. He participado en duelos en blogs, discutido mediante canciones, compartido ideas mediante fotos... hay tantas formas de comunicación. Y lo interesante que supone el desafio de elegir otros medios, de acceder a la conciencia de esa persona por rutas alternativas.
Vivimos sometidos a un bombardeo constante de estimulos e información. Pero si queremos, podemos aprovecharlo para crear y comunicar. Me siento animado a hacerlo. Gracías por motivarme otra vez, como siempre. Aunque tengo un mordisco guardado en el bolso, y este seguro que me va a costar curarlo.

Hasta luego Cádiz


Ya acaban mis vacaciones. Hasta luego a la playa, al viento, al sol. He sido extranjero en tu tierra una vez más. Llevo tanto tiempo fuera que no contemplo el lenguaje de la ciudad, la musica de su paisaje, sus expresiones, su ritmo. Se me escapa. Hay algo aquí, en la forma de vida de mi familia, en el entorno que me rodea que me hace sentir pequeño, inseguro, incomodo.

Tengo que salir de aquí. Tengo que volver al circuito, hacer cosas, sentirme útil. Tengo que huir de la espiral de orgullo y prejuicio, del sentimiento de culpa, de la comparación constante. De las pequeñas rencillas, del confinamiento. Es curioso como una ciudad donde el horizonte se extiende hasta el infinito, todos parecemos encogernos y construirnos una prisión mental. Mentalmente, tengo que salir de Cádiz.

Y desde fuera, enamorarme otra vez. Como la semana pasada. Disfrutar de sus paisajes, de su velocidad pausada, de su comida, de sus sonidos. Del atardecer infinito, de las canciones junto al mar, del viento secandote la piel y arrugandote la sonrisa. De la ilusión que crece en el pecho, de las pequeñas cosas, de ser util y sentirme util. Del movimiento, olas que van y vienen. De sacudirse la tristeza y las tonterias, de olvidar las excusas. De hacer cosas. Así que hasta luego Cádiz, hasta que vuelva a necesitar aire, sal, mar. Y ahora a por Madrid.