viernes, 2 de octubre de 2015

Hasta luego Cádiz


Ya acaban mis vacaciones. Hasta luego a la playa, al viento, al sol. He sido extranjero en tu tierra una vez más. Llevo tanto tiempo fuera que no contemplo el lenguaje de la ciudad, la musica de su paisaje, sus expresiones, su ritmo. Se me escapa. Hay algo aquí, en la forma de vida de mi familia, en el entorno que me rodea que me hace sentir pequeño, inseguro, incomodo.

Tengo que salir de aquí. Tengo que volver al circuito, hacer cosas, sentirme útil. Tengo que huir de la espiral de orgullo y prejuicio, del sentimiento de culpa, de la comparación constante. De las pequeñas rencillas, del confinamiento. Es curioso como una ciudad donde el horizonte se extiende hasta el infinito, todos parecemos encogernos y construirnos una prisión mental. Mentalmente, tengo que salir de Cádiz.

Y desde fuera, enamorarme otra vez. Como la semana pasada. Disfrutar de sus paisajes, de su velocidad pausada, de su comida, de sus sonidos. Del atardecer infinito, de las canciones junto al mar, del viento secandote la piel y arrugandote la sonrisa. De la ilusión que crece en el pecho, de las pequeñas cosas, de ser util y sentirme util. Del movimiento, olas que van y vienen. De sacudirse la tristeza y las tonterias, de olvidar las excusas. De hacer cosas. Así que hasta luego Cádiz, hasta que vuelva a necesitar aire, sal, mar. Y ahora a por Madrid.

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