domingo, 25 de octubre de 2015

Cosas de las nuevas tecnologias


Como termina uno vinculado a cosas que, realmente, no le afectan. Este año, debido a circunstancias profesionales, he estado siguiendo una navegación desde diferentes puntos de vista y lugares. Lo  he seguido por internet, lo he seguido en el trabajo, lo he seguido por conversaciones con compañeros y amigos que estaban allí. He ido viendo días buenos y días malos, mientras que a la vez, por otro lado, veía el aspecto profesional de la historia.
Este viernes acabó. Volvieron a casa. Y aunque a mi ni me va ni me viene, me he emocionado. Me ha gustado ver las fotos de una compañera volviendo con su novio, de la recepción, los mensajes, la historia.
Durante años, yo he sido el que se iba. Hace un par de años hice amistad con la novia de un amigo mío, ahora su mujer, y me asomé "al otro lado". A las noches sola en casa, sabiendo que estás fuera. A mirar el teléfono quince veces al día, preguntandote si tendrá cobertura, si estará bien. A seguir con tu vida, sin echarle cuenta ninguna, y de repente ver algo en la tele y que la cabeza te viaje miles de kilometros.
Es raro. No creo que me acostumbrara, ni aunque quisiera hacerlo (esta ocasión es especial, no creo que me vuelva a ver haciendo un seguimiento como este). En cierto sentido soy demasiado empatico. Pero es una experiencia bonita y es positivo, compartir desde lejos e intentar apoyar cuando y como se pueda. Y luego cuando todo termina bien y no hay nada que lamentar y están otra vez de vuelta... el alivio y la satisfacción. Todo ha ido bien. Ahora que descansen y hasta la próxima.
Realmente, es mejor cuando eres tu el que te vas.

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