sábado, 10 de octubre de 2015

El peso del pasado abierto

A veces vas caminando por la calle y ves una cara, una silueta, un gesto. Y todo vuelve al punto donde se quedó y los recuerdos lo saturan todo. Oyes su voz en tu cabeza, ves la forma que tenía de sonreír. Y corta. Corta por dentro, inmisericorde, haciendo un desastre de tu interior y dejandote lleno de preguntas. ¿ Por qué? ¿ Por qué no?
No sirve de nada. Se acabó. Hay que saber soltar lastre, olvidarlo y seguir adelante. Si fue un buen recuerdo, honralo. Si fue una historia dolorosa, aprende de ella. Pero cierralo y sigue adelante, no le des tanta importancia. Si realmente quieres vivir "aquí y ahora", tienes que saber aislar cosas.

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