sábado, 17 de mayo de 2014

Las trampas de una sonrisa


Ya voy aprendiendo. Es complicado, no creerse. Dicen que el gato escaldado rehuye del agua, pero en sentido contrario también sirve. Cuando alguien lleva mucho tiempo sin comer, un pollo puede matarlo porque su estomago no está preparado para digerirlo.
Pero ya pongo filtros. Me disciplino. Sé cuando solo quieren mi atención, cuando me reclaman para que haga mi magia. Ok. ¿Y qué me dais a cambio? Es interesante como Raya me dejó de hablar cuando consideró que no podía aprender más de mi, cuando la curva de aprendizaje se truncó. En su momento lo consideré absurdo y no lo entendí, pero ahora con el tiempo lo agradezco. ¿De qué sirve "zombificar" una relación? Una amistad no es eso. No es hablarme cuando te sientes sola o aburrida, cuando no encuentras algo mejor. Yo no soy un muñeco que utilizar. Pero cuando estoy mal, cuando me arrastro por la cuesta... puedo dejarme utilizar. Y luego me siento mal, porque dejo de ser yo.
Así que vamos a tomar espacio y tiempo. Vamos a hablar claro y hacernos respetar. Que al final, es lo que te queda. El respeto a ti mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario