lunes, 19 de mayo de 2014

Novias como extensiones de colegas


El sabado nos reencontramos unos cuantos colegas. Hablamos de una cosa, de otra, y uno de ellos contó una historia en la que su novia se había sentido algo acomplejada. Yo le dije:
- Tío, desde el mayor de los respetos y con toda la distancia posible, tu parienta es un pibón absolutamente brutal.
Me salió así y uno de los colegas comentó, riendose, que no lo digo porque me sorprenda en absoluto que él tenga una novia buenisima ni nada. -Ironias despiadadas on-. No. Lo que me sorprendió realmente es que la chica atravesó mi barrera de amistad y llegó a hacerme arquear una ceja.
No nos confundamos. Soy un cerdo. Me gustan las tías tanto como a cualquier primate normalmente constituido. Pero soy un tío de honor y yo respeto muchisimo algunas cosas. Entre ellas los colegas. Así que para mi, en casi todos los casos, la piba de un colega es la extensión de ese colega. Esto no es machismo. Si conozco a la piba de otro lado, será una piba y tendré una relación con ella como la que puedo tener con cualquiera. Pero desde el momento en que la veo como "la piba de", pues deja de ser ella. ¿Exagerado? De acuerdo. Pero es una forma de evitarme problemas y, hasta ahora, ninguno de mis amigos se ha quejado.
Lo siento sita Silvia. Para mi, la novia de un amigo tiene el atractivo sexual de un sofá. Así vivo muy tranquilo, gracías. Por eso cuando alguien atraviesa esa venda que me pongo yo me sorprende. No por nada propio de la relación sino por mi reacción. Me encanta sorprenderme a mi mismo.

Por supuesto esto no es una norma absoluta. Toda norma existe para ser rota. Por eso, no confiad en mi. Pero de verdad de la buena que lo intento. Palabrita de niño bueno.

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