domingo, 18 de mayo de 2014
No descuidemos el poder de los simbolos
Esta tarde se supone que iba a cambiar mi vida. Iba a coger los apuntes de ruso y asomarme a ese mundo que dejé hace años para meterme en esto. Pintaría muñequitos, recogería la mesa... haría lo de siempre pero distinto. Y luego, empezaría. Desde la primera casilla.
No funciona. Porque determinadas cosas están enlazadas entre si en diversos niveles. Apenas hace dos o tres días estaba de examenes hasta las cejas, tengo la maleta lista para ir mañana a clase. ¿Y me voy a poner con el ruso? ¿Con ruso? No me jodas. Ese era otro Ale. Un Ale que tenía tiempo y curiosidad, ilusiones, motivaciones ingenuas. Si quiero volver a ese Ale tendré que ritualizarlo. Tendré que cambiar de escenario, para cambiar de actitud. No puedo estar pensando en "a ver como lo hago para mandar esto a Cádiz" y a la vez preguntandome como se decía "leer" en ruso. Necesito un periodo de transición.
Y a eso me refiero. Existen determinadas cosas que necesitan un simbolo, un gesto, un momento. Y hay que darselo, porque si lo fuerzas no consigues más que frustrarte. Así que el ruso tendrá que esperar una semana. Hoy aún voy a seguir despidiendome de mi vida aquí.
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