domingo, 11 de mayo de 2014
Let the misery flow
Deja que la miseria escape por el sumidero. Deja que resbale, que no te afecte, que caiga donde tenga que caer. Aprende a valorar las cosas en su justa medida. Inspira. Expira. Y recuerda que tu vida es lo que tu haces de ella, que te afecta lo que tu dejes que te afecte. Quierete. Cuidate. Y reconoce que eres una persona importante por ti misma. No dejes de mirar tus defectos, pero concentrate en tus virtudes. Sonríe. Es muy facil dejarse caer por esa pendiente, y una vez caes se te empiezan a pegar grumos de otras cosas que luego te costará mucho quitarte.
No pienso contar abrazos. La gente grande es aquella que da sin esperar a cambio. Tampoco voy a ser la niñera de nadie. Quiero cuidar y que me cuiden, como algo natural, fruto del conocimiento, el respeto y la actitud. Reconozco las trampas del sentimiento de culpa, de las expectativas. He visto el camino facil y no me gusta, no es para mi. Pero tampoco voy a entrar en el laberinto a dar vueltas hasta morir de inanición.
La vida no es tan complicada como queremos hacerla. Una relación entre personas, amistad o lo que sea, surge de la energia compartida. Que te aporto. Que me aportas. Cuando está corrompida, cuando una de las personas está profundamente enferma y se hace daño a si misma y hace daño a los demás... hay que aislarlo. Poner cortafuegos. Filtros. No sirve darse cuenta de algo una semana, un mes, medio año después. Porque todo caduca. La vida se vive aquí y ahora. Decía Pepe Mujica que en la vida llevamos una mochila de dolor y nos pesa. Pero que no se puede vivir mirando para la mochila.
Yo me equivoco. Lo corrijo. Vuelvo a equivocarme. Vuelvo a corregirlo. Con el tiempo aprendo. O no. Pero si algo tengo claro es que la gente que está en mi mundo, y son unos cuantos, están aquí para hacer de mi mundo algo mejor. Y yo el de ellos. Y si no, ya puede irse por donde ha venido. Me cansé de mendigar amor.
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