domingo, 18 de mayo de 2014

Rol pureta


Ayer un colega se metía conmigo porque soy un chico que "juega a Gurps" y "lee kingdoms of kalamar". Realmente no hago ninguna de las dos cosas, aunque me encantaría. El tema es que, como le intentaba explicar a mi colega, hay un momento en que uno se aburre de infinitas hordas de orcos gratuitamente, y quiero fenomenos explicables desde un punto de vista geo politico. Es decir, hordas de orcos geopoliticas.
¿Y por qué? Bueno, yo creo que en esto hay una evolución vital. Con quince años descubres el rol y quedas con tus colegas para "hacer cosas guays". Es decir, vuestras partidas se reducen a ver quien la tiene más grande, quien la lia más gorda y los porqué os dan bastante igual. Es la "epoca videojuego". De esa epoca salen grandes historias, la verdad.
Luego uno se hace mayor. O no. En mi caso, a veces, me dan ataques de responsabilidad y decido vivir como se supone que tengo que hacerlo. Dejo el rol. Los muñequitos. Voy a discotecas.
Luego se pasa, claro. Viene la segunda adolescencia. Suele coincidir con una epoca en que uno deja de tener problemas u ocupaciones terribles a la vista (ya ha comprado la casa y está estable en el trabajo, acaba de quedarse soltero, cosas así) y se caracteriza por hacer lo mismo que de pibe, pero a lo grande. Si antes te gustaba la bici, pero eras un cutre con la bici más barata del Alcampo, ahora te compras una tunning con luces de neón. Que total, se mueve igual, pero tu estás haciendo las paces con ese pequeño niño ansioso consumidor que vivió frustrado.
En esa epoca vuelves al rol. Pero ya no es la epoca de videojuego. Quieres lo mismo pero... por dios, ya no tenéis granos y os da un poco de vergüenza eso de querer ir a por la princesa para yatusabeh. Así que os da por el rol introspectivo. Personajes con trasfondo, grupos coherentes... No os vale con "el posadero tiene pinta de ex-militar", que es la forma elegante del master de decir "como la lieis aquí os mato". Ahora preguntais "¿muy ex-militar? ¿de los muy chungos?". Y dejais de centraros en la historia para concentraros en como robarle el pasaporte. Los jugadores son jugadores.

Claro, yo tengo un problema. Soy jugador-master. Estoy en los dos campos. Y debido a la evolución personal, sigo queriendo ir a por la princesa para yatusabeh... pero a la vez quiero que eso provoque consecuencias diplomaticas y alguien dimita. Quiero que mis personajes recorran tribunales, hospitales y ayuntamientos, además de posadas. Quiero una partida con profundidad, donde los personajes se desarrollen empaticamente, tengan emociones y se perciba una cierta... sustancia en el trasfondo. Lo de "es magico" no me basta. Supongo que es como las peliculas, quiero que Batman, además de ser un tío rico y poderoso y atormentado, tenga un despertador. Por eso D&D o Pathfinder se me quedan pequeños, y por eso me gustan los productos de Kenzer&Co. Pero como soy un perezoso y me gusta lo que conozco, no quiero abandonar la fantasia epica.
Y todo esto, para decir que soy demasiado flojo para trabajar, demasiado calvo para el rock and roll. Y que cada uno juegue a lo que le dé la gana, pero sin juzgar por favor.

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