jueves, 14 de julio de 2016

Let it flow


Acabo de llegar de Sofia (Bulgaria) tras pasar una semana increíble, conclusión a un mes bastante disparatado. Realmente El Viaje ha sido el de esta semana, aunque lo demás no ha estado mal.
Y me siento genial. Estoy agotado, sucio, desordenado... vivo. He caminado por montañas, visitado monumentos, comido y bebido demasiado, reído. He dejado aparte el móvil, el reloj, la cartera... incluso mi idioma. Durante una semana me he asomado a otras vidas y he permitido que otras se asomaran a la mía, viendome a través de sus ojos. Me he expuesto y he creado, he reflexionado (he escrito demasiado, algo caerá aquí), he leído. He disfrutado de la musica, montado en bici, compartido. He creado.

Y, como pasa cuando uno se asoma al mundo con la actitud adecuada, he encontrado respuestas. He aprendido sobre cosas que estaban dentro de mi y no lo sabía, otra gente me ha regalado sabiduria, calma, fuerza, valor. En concreto, a lo largo de una serie de kilometros y horas, estas vacaciones han asomado a mi vida cuatro personas que quiero mencionar. Ricardo de Lisboa, Rafa de Almeria, Adri de Virginia y Moe de... digamos Veliko. Gente que han aparecido en un momento dado y, casi siempre entre cervezas y sonrisas han compartido historias, viajes, optimismo, recuerdos. Gente que me ha recordado que la felicidad no necesita un porqué, que el amor es creer y crear, que la vida tiene su propio ritmo. Que, al fin y al cabo, no somos más que una hoja al viento pero que podemos ser felices. Solo tenemos que escucharnos a nosotros mismos y hacerlo. Cruzar el enorme valle que nos separa de esa persona, de esa historia, de nuestros sueños. Un pasito a cada vez y, cuando nos damos cuenta, estamos al otro lado. Y ya que estamos, seguimos. Porque la vida se va viviendo paso a paso y dura lo que tenga que durar, como todas las buenas historias.

¿Sabéis lo que más le agradezco a esta gente? Que me hayan recordado que no estoy solo. Que ahí fuera con una mochila, o con una furgoneta, o detrás de un mostrador o sabe Dios haciendo que hay gente que entiende que la vida es algo que se vive solo, que se define a sí misma. No hay guias ni manuales, no existe una sola forma de hacer las cosas. Somos dueños de nuestro destino cuando elegimos serlo y que cambiar el mundo es tan facil cómo sonreir. Todo parece dificil o inalcanzable o imposible... hasta que vamos y lo hacemos.
Me siento bendecido. Muchas gracias, gente. La próxima va a vuestra salud.


No hay comentarios:

Publicar un comentario