sábado, 16 de julio de 2016
Nacionalismo 1 - Globalización 0
Mustafa Kemal Ataturk es un personaje polemico. Fundador de la Republica de Turquia, en medio del convulso periodo comprendido entre las dos guerras mundiales para los Balcanes (casi todos los países de la zona tuvieron alguna guerra a raíz de la disolución de los imperios Austro-hungaro y Otomano), el señor Kemal fue partidario radical de una occidentalización de su país. Al igual que los japoneses antes que él o que Pedro el Grande de Rusia, Ataturk consideró que la forma más exitosa de sociedad en el mundo era la occidental, y que la obtención de los beneficios materiales y sociales que se desprendían de ella eran consecuencia de sus mecanicas internas. Así pues, decidido a introducir plenamente a Turquia entre los países más avanzados del mundo, impulso una serie de medidas secularizadoras que originaron el conflicto identitario en el que siempre se ha encontrado dicho pais, un estado entre Asia y Europa, entre el laicismo europeo y el integrismo religioso, enemigo de Israel pero amigo de USA.
El ejército turco ha sido el defensor a ultranza de los valores laicos durante todo el siglo XX. Pero siguiendo la crisis de identidad tan bien expuesta por Huntington en "El choque de civilizaciones" a raíz de la caída de los grandes bloques, uno de los principales campos de batalla identitarios es la religión contra el nacionalismo. Turquia, desde la subida al poder de Erdogan como consecuencia de la constante frustración por la no entrada en la Unión Europea, se desliza progresivamente hacía un dominio de la religión sobre el legado de Ataturk, que no debemos olvidar encontró resistencia constante por parte del medio rural y de buena parte de la población turca.
Ayer hubo un intento de golpe de estado en Turquia. Entre sus detonantes, probablemente tendremos la posición ambigua del gobierno turco ante el ISIS, las polemicas elecciones repetidas de otoño, la persecución a periodistas, el aumento de poder de las figuras religiosas. El uso por parte de los servicios de inteligencia del Ejército, en ocasiones en clara contradicción con los intereses que el Estado dice perseguir. Y por supuesto, el atentado del aeropuerto de Estambul y el de Niza.
Intento de golpe de estado que ha fracasado. Como fracasó el intento de mantener a Gran Bretaña en la Unión Europea, de integrar a Ucrania (de forma muy sucia) en Europa, como triunfa la extrema derecha en todo el mundo y Trump promete construir un muro para separar paises y culturas. La occidentalización en Turquia da un paso atrás que puede tomar mucho impulso, la Unión Europea hace aguas, Siria se desangra.
Y sin embargo... vivimos en la epoca de la comunicación. El otro día conocimos a una chica que trabajaba con un ordenador. Llevaba ocho meses viajando. El inglés como lingua franca permite comunicaciones y relaciones personales nunca imaginadas. Internet es una puerta al mundo. Los aviones son más baratos que nunca y existe una cantidad enorme de gente que viaja, se mezcla, se inquieta. Somos más manipulables que nunca al estar saturados de información, pero las tendencias cada vez serán más globales y menos nacionales. Al igual que la fabrica venció al taller, el ser humano global vencerá al ser humano nacional. Es el precio que pagamos por desarrollar tecnologias que hacen el mundo cada vez más pequeño, aunque paradojicamente cada vez estemos más solos.
En este dos mil dieciseis, la Globalización está perdiendo todas las batallas. Pero sigo creyendo que, al final, ganará la guerra. La tribu fue superada por la polis y la polis fue superada por el Estado. Llegaremos al siguiente estadio.
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