martes, 26 de julio de 2016

Percepciones internas contra externas



Alguna vez he hablado de algo que yo llamo "disonancia existencial". Una disonancia es un error de comprensión, de significado. Mi concepto de "verde" no es un concepto de verde aceptado objetivamente, por tanto cuando yo digo "verde" estoy diciendo otra cosa. El daltonismo es una disonancia, siguiendo con este ejemplo, pues lo percibido no corresponde con la realidad objetiva.
¿Y qué es la realidad objetiva? Una convención. Ciertamente es muy difícil discutir que la lluvia cae para abajo, pero existen otros matices de realidad que son más ambiguos y entendemos como indiscutibles, sobre todo en el campo de los usos sociales.
Bueno. Que me pierdo. Ya he dicho lo que es una disonancia. ¿Y qué es una disonancia existencial? Algo aplicado a nuestra propia naturaleza. Nosotros percibimos nuestro comportamiento y nuestra naturaleza en función de determinados parámetros... que no corresponden con la realidad objetiva. En "La corrupción de un ángel" Mishima muestra a un personaje extremo en este sentido. Hay una mujer que está loca y, a pesar de ser feísima, se considera extremadamente bella.
Si bien este es un caso extremo, en el aspecto de las relaciones sociales suceden cosas así a una escala mucho menor constantemente. Personas que se atribuyen virtudes de las que carecen, lo que lleva a una incomprensión ante las reacciones del mundo. "Si yo me preocupo muchísimo por mis amigos", dice alguien que hace dos meses que no da señales de vida. Es posible que esa preocupación sea interna pero, sin comunicación, la preocupación queda en nada. Las relaciones sociales se construyen sobre la interacción, y la interacción es otra palabra para comunicación.
Venía reflexionando sobre esto dado que, una vez más, me asomo a un cambio de fase. Ese cambio de fase, como todos, me separará de una gente y me acercará a otros. Para alguien que aspira a vivir en un equilibrio consecuente, la falta de armonía entre lo que decimos, lo que hacemos y lo que pensamos es un pecado estético. No es que esté mal.. es que está feo. Decía Wilde que la belleza es la única virtud que se justifica a sí misma. Si entendemos la belleza como armonía, como una percepción surgida de esa convención social en la que nos ponemos de acuerdo, puede ser cierto.


Sigo empleando un lenguaje muy matemático para cuestiones que son algo ambiguas. Pero entiéndame. La física parte de una serie de convenciones (un ejemplo claro, a efectos de calcular fuerzas omitimos el rozamiento porque complicaría demasiado una operación sencilla), que desvirtúan la realidad por el mero hecho de aplicar nuestros prejuicios a algo objetivo. Así que mi percepción subjetiva nunca será absolutamente coincidente con la objetiva pero, vamos a intentar encontrar un punto de acuerdo.


La armonía como tal existe y se justifica a sí misma. Es como el equilibrio o la riqueza, la persona que la posee no necesita anunciarlo. Hablaríamos de su dignitas, de su aura, de su presencia o de cualquier otra forma de percepción del individuo. Una persona que se acepta a si misma "emite" una visión de si mismo en paz con los prejuicios de aquellos que lo observan. La resistencia provoca ruido y conflicto, siendo mucho más fácil el cambio de emisión interna que de percepción externa. Porque al final la comunicación tiene cuatro fases. "Yo creo que soy" "Yo me muestro como" "Ellos me ven como" "Ellos creen lo que ven". En cualquiera de estas fases puede existir conflicto. Es más, debe existirlo porque del conflicto surge el crecimiento y el cambio. Pero cuanto más... lineal sea ese conflicto, cuanto más constante sea la pulsión en cuanto a forma, tiempo y modo, más fácil será que nos aceptemos y nos acepten. Y así, en lugar de encontrarnos con que "no entiendo porqué la gente se enfada, con lo que me preocupo por ellos", nos encontraremos con un "yo soy así y construyo mi vida con gente que me conoce, comprende y acepta".
El camino a la redención social, al fin y al cabo, pasa por la aceptación personal. Y, como en tantas otras cosas, es más fácil -e interesante- construir una vida de acuerdo a nuestra naturaleza que construirnos una naturaleza acorde con una vida idealizada.



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