jueves, 21 de julio de 2016

No eres tu, soy yo.



Acabo de terminarme "Instrumental", de James Rhodes. Una señora autobiografía, muy entretenida y humana, apasionada, divertida. Me ha gustado mucho.
En una de las criticas sobre el libro que he leído, dicen que es un canto al optimismo. Tiene su parte de razón. Y en la parte en la que el Sr Rhodes habla sobre las relaciones, extrae una conclusión fascinante.
Es culpa tuya.
El hombre dice que no pongas excusas. Que si quieres, puedes hacer feliz a esa persona que está al lado tuya. Que tienes que dejar de plantearte los "y si..." o los "ojalá". Que vivimos en una sociedad donde todos queremos, y creemos tener derecho a, el último modelo. Más rápido, más elegante, más potente. Y en esa psicosis, nunca tenemos suficiente, lo cual también se aplica a las parejas.


Me parece muy interesante. En primer lugar, porque coloca la responsabilidad de una cuestión que yo considero armónica en un solo individuo. Pero no le falta razón. El Sr Rhodes dice que, si quieres, puedes. Es decir, debe existir algo que te motive lo suficiente como para dedicar tantísima energía, entusiasmo y pasión a una persona.
En segundo lugar, al igual que Rali, habla de un compromiso real. Yo, que me mantengo cínico y no creo en eso de "para toda la vida", me alegro mucho cuando la gente sale de mi cinismo y me demuestra que estoy equivocado. Tengo amigos a los que, efectivamente, me los imagino dentro de cincuenta años sentados en un banco de la mano de sus parejas. No creo que eso sea para mí (de hecho, no me veo así ni dentro de cinco años. Ni de cinco meses), pero la forma de pareja que configura el Sr Rhodes, como su forma de trabajo o de relacionarse, es una forma admirable. Poniendo mucho esfuerzo, paciencia, voluntad, entusiasmo.


La última palabra es la clave. Entusiasmo. Dice el Sr Rhodes que él "no quiere llegar a creerse que se la merezca. Quiere seguir sorprendiéndose día a día de su suerte, haciendo todo lo posible para merecerse la suerte de tener a esa persona a su lado." Mientras mantengamos ese espíritu, mientras sigamos esforzándonos día a día por ello... irá bien.
A mi me pasa en el trabajo. Hace poco me propusieron para una felicitación y no me lo creía. "Si yo tampoco hago nada así increíble...". Pero se vé que lo hago. Y cada día me esfuerzo, no para conseguir nada, sino para ser merecedor de la suerte que tengo de estar aquí.


Así que sí, tiene razón. No es la otra persona Somos nosotros. Con nuestros prejuicios, nuestras expectativas, nuestro ego, nuestro constante "yo yo yo" que no se molesta en cuidar del otro, en hacerle sentir especial, en respetar su espacio y sus momentos. Queremos el momento mágico, el flechazo, la música de violines, y no entendemos que la vida se vive a sorbitos, que a veces quema y a veces está demasiado frío pero que, en general, podemos hacer de este un lugar mejor para vivir si lo intentamos, creemos y nos adaptamos. Es posible. Tiene que serlo.

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