domingo, 23 de octubre de 2016

De estereotipos y percepciones


" Así que te comportaste como un perfecto caballero."
" La mina no tiene criterio ninguno."

Como persona absolutamente exagerada (los andaluces manejamos la hiperbole que da gusto; te he dicho sieneh y sieneh de vehse), esas dos frases que he recibido (una con un marcado carácter étnico pero aún así facilmente comprensible para aquellos de fuera de Castilla) me han sorprendido. La primera porque es una metonimia (lo  he tenido que buscar en google, definición de la parte por el todo) y la segunda porque es una ignorancia de un rasgo para explicar una situación. Como cuando cogemos una foto, borramos a alguien que no nos apetece que aparezca ahí y cambia totalmente el sentido de la composición.

Ya ayer escribí sobre que percibimos la realidad a través de numerosos filtros. A los filtros "temporales" que dije ayer debemos sumar aquellos más firmemente asentados, nuestra cultura. Un prejuicio se convierte en cultura al cabo de mucho tiempo, pero una vez lo hace ya no conseguimos quitarnosla ni con agua caliente. Ya deja de ser algo "que pensamos que es así" para "ser así". Esa figura del "perfecto caballero" de la que hablaba mi colega (a veces es jodido encontrar una palabra neutra en español), lleva consigo una serie de juicios de valor asociados que, dependiendo del contexto, serán positivos o negativos. Pero es lo que en programación se denominaría un "objeto", una serie de variables reunidas en una única etiqueta o un objeto de objetos. En este caso, un conjunto de caracteristicas y juicios, un rol. Una figura de cartón detrás de la que esconder a una persona de verdad.
No, no me comporté como un perfecto caballero. No puedo hacerlo. Soy lo que soy. Pero tampoco quiero encontrarme encasillado en un rol, prefiero ser más fluido y deshacerme entre los huecos. Prefiero ajustar mi comportamiento al entorno, dar lo que recibo y ser yo mismo. Realizar una evaluación constante. Y por favor, evitar las etiquetas. Son tan insalubres.

En cuanto a la segunda frase, estamos ante un caso de zoom. Aplicamos a otra persona nuestra óptica del mundo y el resultado que nos da produce una sensación de superioridad moral que nos satisface. Es érroneo. Todo el mundo tiene criterio, aunque no se ajuste a los patrones que nosotros aplicamos. Estamos aplicando un zoom tan lejano que se nos escapan los detalles y nos confundimos a la hora de identificar. Es un error. Vemos una mancha y pensamos que es un coche. No tiene porqué. Aún así me gusta lo directo del lenguaje, lo explicito de la prosa.

Tanto en un caso como otro, estamos aplicando filtros que no nos corresponde aplicar. Pero resulta divertido, siempre y cuando evitemos convertirlo en costumbre. La realidad es demasiado compleja y a la vez demasiado simple para analizarla en terminos tan absolutos. Mejor fluir. Mejor dejarse fluir.

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