En cierto sentido, somos esclavos de nuestra naturaleza. Ayer tuve un día fantástico en el que volví a quedar con Luichi, marujeamos y nos pusimos al día. Le confesé que, cuando me enfrié y pensé en la conversación con nuestra princesa disney favorita, me sentí avergonzado. Yo me quejaba de echar de menos a mi familia, cuando las veo una vez al mes, a alguien que hace un año que no vé a los suyos (ni sabe cuando lo hará). Luichi apuntó que todos vemos el mundo a través de nuestra ventana, y que ya demasiado es que me dí cuenta de que estaba cometiendo un error.
Esa ventana de la que hablaba Luichi es clave. Estamos dominados por nuestros impulsos. El último mes he conocido a dos chicas que un amigo definió como "divas". Para ellas es natural ser adoradas y que el mundo gire en torno a ellas. Por tanto, no le puedes pedir que empaticen o actuen de forma distinta a su forma de ser. Aliusha también hablaba de eso, de como compañeras que tienen veintipocos años y la vida les ha venido de cara, se quejan de una situación que para ella es una bicoca.
Al final, es lo que comentaba en cierta ocasión de que todos vemos el mundo a través de diferentes opticas y esas opticas condicionan nuestra interpretación del mismo. Y cuanto más limitadas son nuestras opticas, menos "personajes" somos capaces de interpretar, más previsibles van a ser nuestras reacciones y más limitados nos vamos a ver en nuestras elecciones. Es una simple cuestión de entender cuales son nuestras necesidades y como las satisfacemos. Una vez alguien descubre eso de nosotros, es posible prevenir como vamos a actuar. El error de aquellos que estamos fuera y lo vemos es introducir un factor de aleatoriedad absurdo, cerrar los ojos. "Puede pasar cualquier cosa" "la gente es irracional" "nada tiene sentido".
No. Eso es pereza. Si lo analizas encuentras la pauta. Y como dice el título, haters gonna hate. Los estupidos son aquellos que, sabiendolo, esperan encontrar un resultado distinto.
P.D: Esto también tiene un enfoque positivo. Todo lo que hagamos vendrá condicionado por nuestra naturaleza. Luichi es un tío simpatico y no puede vender juguetes, o guiar un grupo, sin contar tonterías de Cádiz y hacerlos reír. Yo, cuando veo que un grupo está parado, tengo que activarlo. Existen cuestiones propias de nuestra naturaleza que no podemos evitar, y a veces esos rasgos son buenos. Dependerá siempre del contexto y del lugar.
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