jueves, 27 de octubre de 2016

Demasiada sinceridad


Es una maldita casualidad. Justo hoy me han preguntado por los samurai y he recordado el codigo del Bushido. Más tarde, leyendo una novela precisamente de Mishima, pensaba en lo absurdo que es un concepto del honor que te obliga a la extinción. El honor debería ser algo vivo, algo que tendiera a la excelencia y no una mohosa armadura de normas detrás de la que esconderse de la realidad.
Ajá. Ajá.
Todos vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Hoy hablaba con una colega y me he dado cuenta de que, lo que yo llamo "honestidad", realmente es cobardia. Esa costumbre de poner distancia, de justificarme en una vida nomada... no es más que mi forma de evitar el compromiso. De acomodarme. De creerme, en mi arrogancia, que mis reglas están por encima de las de la sociedad y que yo sé mejor que nadie lo que le conviene a todo el mundo.
¿De verdad me creo tan listo?
Parece que sí. Pero no es tan difícil. Dejate llevar. Comparte. Comenta. Quizás estés viviendo en otra ciudad y trabajes muchas horas. ¿Y? Habiendo voluntad puede que nos volvamos a ver. Yo puedo moverme. Tu puedes moverte. No somos arboles. Ya te pasas el día quejandote. Saca la cabeza del cubo y mira el mundo. Huele las flores. Da gracias por las cosas buenas que tienes. Deja de fijarte tanto en lo malo.
Y no golpees a los demás con cosas que sirvan para alejarlos. Guarda tus fantasmas. Tu vida tiene sus cosas malas. ¿Y? Como la de cualquiera. No te esfuerces en dar esa imagen tragica. Simplemente, acepta que puedes ser normal. Intenta vestirte como todo el mundo. No te pongas alambre de espino alrededor, deja que se acerque quien quiera. Sonríe, aunque tengas los dientes feos siguen siendo tus dientes y habrá a quién le guste. Y si no, siempre es mejor una sonrisa fea que un gruñido bonito.
Vive. Equivocate y disfruta de tus errores. Ya te pasas la vida hecho un palo en el trabajo, ¿por qué no ser más flexible en tu vida personal? Al igual que has aceptado que eres humano y que te equivocas, que pecas, y que a veces las cosas no salen bien, acepta que lo vas a pasar mal a veces. Pero que es el precio a pagar por pasarlo bien otras. Esa es la sinceridad de verdad. Esa es la que necesitas ahora.

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