domingo, 23 de octubre de 2016

Es guay, pero no es mi tipo de guay


Esa frase ("It's cool, but it's not my kind of cool") la dije ayer varias veces con distintas personas. Me gusta, porque es una forma muy concreta de definir algo que es muy complicado de explicar. ¿Por qué con algunas personas conectamos totalmente y con otras no? Recuerdo el caso de Dominik como algo extremo. Domi, al que conocí en Inglaterra, es todo lo contrario a mí. Es un chico responsable, de buena familia, con pareja estable y la vida más standard que uno se pueda imaginar. Y en cambio, una vez empezamos a hablar y a caminar juntos vimos que compartiamos inquietudes, una forma de ver el mundo y, sobre todo, una actitud parecida. Hay comunicación y, sobre todo, respeto y atención. Domi y yo nos preocupamos el uno por el otro. Ronald, otro tío con el que me llevo muy bien, me dijo que su nombre significa "Espada fuerte" y va atribuido a gente que es buen amigo, que se preocupa de su gente. 
Al final, la comunicación existe en muchos niveles y las relaciones son más una cuestión de valores y sensaciones que de gustos y aficiones. Cuando te sientes respetado, te sientes valorado, te sientes querido, estás bien. Es volver a la frase aquella de Nora. "Fumar es bueno, porque me hace feliz. Y todo lo que me hace feliz es bueno".

Claro que a veces no es solo eso. El ser "mi tipo de guay" son muchas cosas y depende de cuanto y como quieras compartir. Cada relación se define a sí misma. Es importante tener claro que las relaciones se construyen sobre la marcha, mediante interacciones, impresiones, hitos. Es una historia larga con momentos destacados, no un montón de pequeñas historias. Quizás esa sea una de las claves que hacen que mantenga las amistades durante tanto tiempo. La capacidad de interactuar y de compartir, de mostrarte y querer saber. Tengo una amiga, Elli, que siempre me felicita mi cumpleaños y otras fechas especiales. En este mundo cada vez más egoista e insolidario, el que alguien se pare un momento para tener un gesto contigo hay que saber valorarlo.

Hace dos días iba en el metro y delante mía iba un hombre medio dormido. Se le veía acabado, cansado. Ropa sucia, pelo deshecho, esa cara de "no puedo más". Yo, que iba contento, le sonreí. Me devolvió la sonrisa. Luego no nos volvimos a mirar porque daba vergüenza, pero en ese momento sentí que había hecho algo bueno. Había tocado a otro ser humano. Y ese ser humano me había tocado a mí. Creo que fue algo en lo que ganamos los dos.

"Creo que busco un imposible. Un chico aventurero, curioso, inquieto, inteligente... y que a la vez sea responsable, serio, formal."
"Pues sí, la verdad que ese perfil que planteas es bastante complicado de encontrar."
" Bueno, no sé. ¿Alguien como tu?"
Momento en el cual clavé frenos y dije "Ni se te ocurra. Porque lo siguiente es alguien como tu, que no eres tu y tendré que mandarte a la mierda. " Los dos nos reímos. Porque sabiamos que era así. Cuando uno tiene una confianza tal con una persona, realmente es tu tipo de guay. Cuando eres tu mismo en todas sus dimensiones, cuando compartes así, sabes que estás con la gente adecuada. Dicen que uno se siente atraido por las virtudes y se enamora por los defectos. Yo estoy enamorado de los defectos de mis amigos. Lo único que lamento, animal gregario que soy, es que no hay quién los pille. A mis compis de mochila (los dos, L y R. Que curioso, como Left and Right) no los veo (ni contacto virtualmente) desde hace meses. A mi princesa favorita la he visto media hora y una tarde en tres meses, y eso que vive aquí al lado. Y estos son dos ejemplos random. Aún así, hay que reconocer que existe un valor de calidad sobre cantidad y eso es lo que hace que merezca la pena. Al final todo son elecciones. ¿Me compensa o no? Y ahí decides. Y fundamental, conocerse a uno mismo y conocer a la otra persona. No le puedes pedir a nadie algo que no puede dar, pero si puedes pedir lo que das tu. Así que relacionate con gente que entienda eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario