domingo, 9 de octubre de 2016
Un toque aleatorio
Hace poco hablaba de lo triste que es la falta de comunicación moviendose por el mundo. Y precisamente hoy me ha pasado lo contrario. Me he sentado en el tren con el móvil, en un momento dado he levantado la cabeza y había ahí una señora. "Oh, disculpe. Estaba metidisimo en esto". Y nos hemos pegado el viaje, cuatro horas, hablando. Ha sido interesantisimo, porque empiezas tratando temas neutros (origen y destino, trabajo, noticias) y poco a poco van surgiendo historias. Opiniones. Cuestiones personales. Consejos. Es mucho tiempo y te da para tratar a la persona que tienes al lado pero, sobre todo, para tomar una impresión de su actitud general.
Yo intento ser una persona positiva. Mi hermano me enseñó que, si uno quiere, puede sacar una sonrisa casi de cualquiera. Y es bueno eso. Yo creo que, si podemos, tenemos que intentar mejorar el mundo. Hacer feliz a la gente. Apoyarles. Y a veces, eso te viene de vuelta. A veces das con alguien que está en una onda parecida y que cree que el mundo merece la pena.
Esto es más fácil con viajeros, claro. Ellos ya están mentalmente condicionados a salir de su zona de confort. Han decidido irse a otro sitio, probar otras cosas. Gente así reacciona facilmente a una visión positiva del mundo. Quieren que las cosas sean mejores. Y a veces, basta con eso. Con querer, para poder cruzar esa barrera que nos separa de otra persona, de un nuevo libro, de otra historia y volver a conectarnos con nosotros mismos, con nuestro optimismo, nuestra curiosidad. Podemos volver a ser ese niño que mira por la ventana y señala "¡mire mire! ¡campos de algodón!" como si fuera algo nuevo. Como si todo el mundo fuera algo nuevo y pudieramos aprender, descubrir, crear cada día.
Ha sido un buen fin de semana. Poder sentarse en la playa con un libro y oír el mar. Tumbarse en el sofá y rascarle la garganta al perro de tu hermana, que te golpea con la pata en el hombro "Penny, penny, penny" para que le acaricies y le mimes. Cuidame. Soy especial. Y sobre todo, poder sentirse uno mismo. El hogar es donde queremos y somos queridos, como le decía hace un rato a Olena. Por eso el hogar es importante. Porque el hogar es donde recuperamos energías para seguir creando historias que merezcan la pena ser contadas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario