sábado, 22 de octubre de 2016

Percepción y realidad


Hace muchos años me contaron un chiste que decía así.
- ¿Cual es la diferencia entre una puta y una hija de puta? Una puta se acuesta con todos. Una hija de puta se acuesta con todos menos contigo.

Y en la primera frase ya me he cargado el principio de mi anterior artículo de no levantar ampollas. Palabra prohibida en Cádiz, por cierto, por su rima fácil. Y hablando de brevedad, ¿sabéis ese que dice "cuente brevemente una historia que incluya religión, sexo, monarquía y misterio: "¡Dios! ¿Quién se ha acostado con la reina?".

Volviendo al tema, tras esta introducción o proemio (no sé si estoy de resaca o borracho, pero la manzanilla entra que da gusto), voy a hablar de mi libro. De un tiempo a esta parte vengo percibiendo señales equivocas. Como ya he escrito alguna vez, lo que pensamos que es la realidad objetiva no existe. Solo existen nuestras percepciones de esta que, aunadas, dan lugar a un imaginario colectivo. Como planteaban en "Matrix", el hecho de que miles de personas piensen que el agua cae en un sentido no significa que lo haga, sino simplemente que todos se han puesto de acuerdo en interpretar sus percepciones en una determinada dirección. El éxito, como acostumbra, conlleva su propia inercia. Y como dijera Hannah Arendt, polemica como ella sola, cuando la masa empuja en una dirección es un acto de valentía asombroso cuestionar.
Aún así, dado que aún no soy capaz de conectarme a la Mente Colmena y dejar que los prejuicios, opiniones, creencias y, en general, sistemas mentales del colectivo me posean, sigo limitado a mi escasa percepción humana. A lo que me dicen mis sentidos e interpreta, abstrae, analiza y cognisciona (¿esa palabra existe? mi mente. Claro que todos esos procesos mentales se encuentran viciados por mi estado mental, mi salud, mis experiencias y, en general, lo que en inglés se llama "mood" o estado de ánimo.

¿Y a qué viene todo esto? A que, de un tiempo a esta parte, sufro una percepción de pagafantismo. Lo cual es pésimo para mi autoestima. Hace una semana tuve una discusión con una amiga, chica inteligente, que resumió en "ok ok. Dejaré de tratarte como si fueras una amiga mía". Eso es importante. Chicas, recordad. Aunque él sea un chico sensible e inteligente y os escuche, sigue estando al otro lado de la valla. Es como los jefes o los padres; nunca dejan de serlo. Puede parecer tu amigo, puede escucharte y comprenderte, pero cuando llegues a casa dos horas tarde oliendo a whisky te va a fulminar con dos semanas de castigo.
¿Y en que se traduce esto? Como dijera Karen (hoy es día de citas: "Nao come diante de pobre nao" -me encanta esa doble negación brasileña- ). El fallo es mío, claro. Doy pie a que la gente se sincere conmigo y me cuente cosas que no estoy preparado emocionalmente para manejar. Y lo hago asumiendo roles que se pueden malinterpretar. Con lo que termino sufriendo por exposición, por inconsciencia y, curiosamente, sin recibir ningún refuerzo positivo. El otro día pensaba que me gustaría enamorarme. O sentirme atraído. Algo. Y me resulta curioso que, sin haber recibido los estimulos positivos (mariposas en el estomago y etc) sí he recibido los malos (perdida de autoestima y sensación de inutilidad, etc). Aunque bueno, menos drama. No ha habido celos ni inseguridad, así que not 100% bad.

Todo esto solo para explicar que he tenido una semana mala en lo sentimental, en un mes malo en lo sentimental, en otro año malo en lo sentimental. Aunque, como decía alguien más sabio que yo (probablemente con barba), si va bien es una historia; si va mal una lección. Y como dijera el Doc, "Nada puede contigo, es cosa tuya". Es percepción contra realidad y podemos ajustar la percepción a nuestra interpretación de la misma. Y nuestras relaciones las vamos definiendo a medida que van teniendo lugar y no tenemos más limites que nuestra voluntad, nuestra capacidad de comunicación y lo que valoremos dicha relación. Todo esto entendiendo como "nuestra" por ambas partes. Así que bien. A por ello. Vamos a vivir otro día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario