viernes, 14 de octubre de 2016

Expectativas y cartas


Hoy me decía una amiga algo curioso. Según parece, mi dolor de muelas puede deberse a que estoy enfadado con un hombre. Al menos según ella, que es cardiologa, debido al psicosomatismo esa rabia puede transformarse en dolor. Curioso.
No lo sé. El caso es que hablamos de como las expectativas que se generan en torno a una persona producen frustración, y dicha frustración se convierte en dolor. El lunes me sentí inspirado después de un buen fin de semana en Cádiz (curioso como, cuando estamos mal, cualquier pequeña cosa se convierte en un gran acontecimiento) y me harté de escribir cartas. Van a la basura. La gente a la que iban dirigidas no está o no se la espera. Y en cierto sentido eso es frustrante pero por otro lado... es una lección de vida. Un esfuerzo que hagamos pensando en una persona nunca está mal. El esfuerzo es algo bonito y el cariño, la buena voluntad y las ganas de compartir algo son una cosa positiva. Aunque a veces parezca que nos equivocamos pero... si algo no es una buena experiencia es una lección. Así aprendemos.

No sé. A veces simplemente estás cansado. A veces parece que todo Dios se lo está pasando genial y está haciendo montones de cosas, mientras tu vas de casa al trabajo y del trabajo a casa. A veces parece que todo Dios está siendo super mimado mientras tu no. A veces, parece que estás andando en circulos mientras que todo Dios avanza a toda velocidad.
Ese es el momento de tomarse un respiro y sacar la cabeza de la caja. Es el momento de darse cuenta de que, por un par de días, alguien te recibe con un abrazo cuando vuelves de trabajar. Que, aunque tu trabajo está lejisimos de hacerte feliz, haces cosas interesantes y te pagan por ello. Que hay gente buena a tu alrededor que te trata con respeto y cariño. Que aunque haga frío y estés lejos de casa, al menos tienes un piso donde cobijarte, libros y té.
A veces hay que darse cuenta de que, una carta, es tan importante como nosotros queramos que sea. Como todo lo demás. Y que mañana, si nada lo impide, podrás dormir hasta que quieras. ¿Qué más necesitas? Las cosas irán saliendo. Poco a poco. Pero deja que las expectativas se vayan al lugar al que tengan que irse y continua con tu vida, día a día. Día a día.

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