domingo, 23 de octubre de 2016
Sobre abusados y abusadores
Hace mucho mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana... Ok ok, no va por ahí, pero quería una introducción espectacular y me dije "¿por qué no tirar de clásicos?"
El paisaje siempre se difuminaba. Daba igual que estuvieramos sentados en un parque, tumbados sobre el asfalto, mirando al mar. Nos besabamos sin mirarnos o nos mirabamos hasta hundirnos en el otro. Cuando nos abrazabamos siempre dolía, dolía por dentro y dolía por fuera, pero era un dolor bonito. Nunca he querido así. Creo que nunca volveré a querer así.
"Existen lobos porque existen corderos. Hay gente que va por la vida pidiendo que abusen de ella. ¿Por qué tengo que dejar de hacerlo? A ellos les gusta. "
Ya no es la primera vez que me pasa. Me pongo en la picota voluntariamente. Elijo dar, para quizás recibir. A veces soy generoso de verdad y, simplemente, no me importa. Pero tanto en un caso como en otro, dependo de la buena voluntad de la persona objeto de mis atenciones. A veces, esa persona es empática, honorable y comprensiva. Comparte un concepto cultural de sostenibilidad y entiende que, si uno hace pastel de semillas con todas las semillas, el año que viene no podrá plantar. Concretamente recuerdo la resistencia de Rali a que la invitase a nada, o la numantina Aliusha negandose a salir si ella no podía pagar. Son gestos que, si bien no son necesarios, hablan mucho de uno mismo. Un codigo moral funciona cuando el juez más severo que tenemos somos nosotros mismos. La disciplina, esa virtud que en exceso nos aleja de nosotros mismos, es lo que hace que nos podamos relacionar como iguales.
Pero sigue siendo cierto lo que decía la adolescente, aunque esa chica ya no exista. Voluntariamente permitimos que abusen de nosotros y, haciendolo, justificamos el abuso. Hay que cortar el ciclo. Hay que analizar en que nos estamos equivocando e impedir que se repita. Hay que quererse a uno mismo. Y a partir de ahí, exigir lo que damos. Ni más, ni menos. Porque la justicia, como leí en cierta ocasión, consiste en no depender del favor ni temer de la arbitrariedad. Consiste en ser equilibrados, honestos. La justicia surge de la verdad, aunque la verdad sea fea como ahora. Tenemos que mirarnos a nosotros mismos y salir del ciclo.
Así que a por ello. A construir un mundo en el que la gente que esté sea la que de verdad deba estar, no cualquiera. Y a hacerlo mediante la comunicación, el respeto, el carácter. A creer y crecer y aprender. A seguir viviendo.
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