miércoles, 30 de septiembre de 2015
Falling in love
Me gusta la expresión. "Caer enamorado". Porque realmente es lo que hace uno, caer. Se siente debil, pierde la autoestima, se vuelve adicto a una droga que segrega la otra persona. Es ridículo. Sobre todo porque sucede unilateralmente, en parte debido a las carencias afectivas, en parte debido a las proyecciones que uno derrama sobre esa persona. Principalmente, es una mutilación emocional autista, una obsesión gratuita.
Pero mola muchísimo.
Aún así tiene ciclos y procesos. Yo estoy en un momento crítico. Ya he pasado la fase de necesidad. También la de desencanto. Ahora estoy en la de odio. Esto no deja de ser como el periodo de abstinencia de una droga, pero en mi caso tiene facil remedio. El viernes me vuelvo a Madrid y el reloj suena. Clic clic. Reloj que espero sirva para cortar esto y desprenderme de las sensaciones de indefensión, de soledad, de tristeza. De rabia. Porque durante un momento he abierto la puerta y he dejado que todo pase como una tromba, y lo que ha quedado dentro está encogido tiritando. Pero enseguida volveran a sonar los clarines y habrá que ponerse en pie y pelear, y todo lo demás quedará atrás. Así ha sido siempre y así tiene que ser. Es muy bonito ser un loco enamorado, pero eso no paga facturas y a mi siempre me ha ido mejor con la cabeza fria y con distancia de por medio.
Así que aire. Mejor encerrarme en mi mismo, darme dos bofetadas, seguir adelante. Porque sé que, si ella no me hace caso, seguramente es por mi bien. Y así a la humillación de saberme idiota, sumo la de provocar lastima.
No. No soy quién soy para verme así. ¿Orgullo? El orgullo es reconocerse a uno mismo. Nadie merece que nos anulemos. Y si se cae, es para levantarse.
Rabia infantil
A veces sucede. Te levantas por la mañana y tu primera emoción del día surge en una oleada. Te sientes estático y feliz. Te sientes agotado y triste. Te sientes energizado y rabioso. Alguna de las cinco emociones primarias dibujadas en "Inside Out" aparece.
Luego lo racionalizas. A ver. ¿Por qué? ¿Qué es tan importante? Y normalmente, terminas ampliando el sentimiento original o matizandolo.
Me han mentido. Se han reído de mi en la cara. Me han dicho literalmente "pasaría horas contigo". Bien, llevo aquí dos días y ni se vé, ni se espera. Y lo peor es que yo, que soy idiota, me lo he creído y me he ilusionado. Supongo que ese es el origen de la rabia, la decepción.
Hace mucho tiempo que vengo reflexionando sobre el valor del tiempo. No es una cosa pequeña. Cuando uno vive como yo, con responsabilidades y horarios, se hace complicado coordinarse. Cuando a eso le sumamos que vivo en otra ciudad, es cuando la cosa empieza a adquirir un tinte dramático. Y soy muy afortunado, porque tengo muy buenos amigos que están deseando verme y siempre tengo algo que hacer.
Llevo unos días que facebook me da la respuesta a mis problemas sin buscarlo. Lo abro y aparece una imagen. Ayer hablaba sobre espejos. Hoy, sobre no volver a donde no queremos. Voy a seguir el consejo. La rabia es un sentimiento que cansa mucho, aporta muy poco y solo nos sirve para darnos cuenta de por donde no queremos ir. Es mejor concentrarse en lo que nos hace feliz y lo que nos gusta que en aquello que nos mutila y encierra, que nos hace más pequeños. Mejor seguir adelante.
lunes, 28 de septiembre de 2015
En los brazos de la fiebre
Como me gustan las canciones de Heroes del Silencio. Que bien explican mis estados mentales, como conectan con mi ridícula y apasionada biografia.
Son días absurdos. Pero los días absurdos empiezan con un gesto, una tonteria, una actitud. Te bajas del tren y tu hermana, que iba a venir a recogerte, decide que mejor se va al centro a ver Semana Santa. Llegas a casa, comentas a tu madre de hacerse la cena y prefiere ver una peli. Y de repente tu, que clamas por atención, que llevas semanas y meses poniendote al final de la cola, te sientes agraviado y furioso. ¿Qué pasa? ¡Se supone que yo era la estrella! Y sacas las cosas de contexto y te comportas de forma ridicula y te enfadas. Y todas las emociones se exageran y te sientes a la deriva y te encoges y el miedo y la tristeza se cuela en tu vida...
Pero eh. Tranquilo. Que ya hemos tenido bastante de eso. Así que llegas a casa con una sonrisa y cuentas chistes y te ríes. Y te echas una siesta. Y te tumbas en la playa con un libro. Y te das cuenta de que la felicidad es algo muy simple, que está ahí. Que no te hace falta más que un sitio donde estés contento y estar a gusto contigo mismo. Y las emociones hacen un remolino dentro de ti y sabes que todo irá bien, porque de una forma o de otra siempre lo hace.
- Continua -
Y al día siguiente, más y mejor. Te despiertas dando vueltas en la cama. Aún es de noche, no hay prisa. Cuando vuelves a mirar el reloj el sol ya está saliendo. Bien. Te pones el bañador, te pones unas chanclas, das unos saltitos, bebes un vaso de agua. A la playa. Empiezas a correr. Te duele la cadera, te duele el gemelo, te duele... da igual. Sigues. Al cabo de un rato cambias de fase. Sientes que te ahogas, que no puedes más, pero ya lo conoces. Sigues corriendo. Tu cuerpo necesita menos oxigeno, te sientes genial. Haces más con menos. Sigues un rato más. Notas un dolor en los pies y decides tomartelo con calma. Aún estamos empezando y quedan muchos días. Estiras. El sudor cae por todas partes, el mar no cesa. Estiras las piernas, te metes en el agua. Demonios está helada. Cuando metes la cabeza debajo sientes que se te encoge el corazón. ¡Que bueno! Primeras brazadas. Sigues. Das una vuelta. Te tumbas boca arriba y dejas que el mar te abrace, te acune. Esto es estar vivo.
Y todo lo demás, las chicas, la soledad, el trabajo, el dinero... todo está lejos. Muy lejos. Y subes a casa y te duchas y desayunas y todo está bien. A por otro día. Esto es justo lo que necesitabas. Algo que te baje la fiebre, te coloque en tu lugar y arrastre la piel muerta, las emociones, la oscuridad que se enrosca dentro de ti y te mancha las manos y la cara.Y ya vuelves a estar listo para hacer tu magia, para reir, para crear, para pelear.
A veces, uno solo necesita recordar quién y qué es, para volver a ser poderoso.
Cuando tu trabajo es el tronco de tu vida
Esto es un poco triste, pero me doy cuenta de que, por más que haya intentado evitarlo, mantengo la maldición familiar. No somos esclavos del trabajo en mi familia, pero somos gente que necesita hacer cosas, y necesita hacerlas bien. Yo he salido un poco trapo por ser de Cádiz, y mi estandar de calidad está bastante más bajito que el de mi madre por ejemplo. Corrupción y esas cosas. También soy más bajito que cualquiera de mis primos.
El caso es que me gusta hacer algo que se me dé bien. Me gusta trabajar, como me gusta estudiar. De pequeño me enseñaron a cumplir con mi deber, de forma que cuando alguien vea mi trabajo diga "esto lo hizo Ale" y lo diga con orgullo. Me gusta que mi gente pueda contar conmigo, porque yo cuento con mi gente.
¿A qué viene todo esto? A que estoy pensando en mi actitud y mi presente y veo que han cambiado muchas cosas. Que ha cambiado mi enfoque. Pero ha cambiado sobre todo porque me siento seguro. Y cuando llegas al final del camino y miras por lo que has pasado para llegar... joder. Vaya tela. Cuantas semanas y meses de inseguridad, de tristeza, de soledad. De insatisfacción. De levantarte triste pensando que vas al trabajo, de no querer llegar. De ansiedad, de ir al baño cinco y seis veces en la mañana. De no dormir por las noches. Y todo en parte por una relación con una persona, pero en parte por un enfoque equivocado por mi parte. Por no querer asumir que, a veces, el trabajo no nos hace felices sino es solo "algo que hacemos".
Pero ya todo está mejor. El tiempo en Inglaterra me ha servido para replantearme cosas, para revalorizarme y para hacer las paces conmigo mismo. Para cerrar una etapa. Ahora estoy preparado para esforzarme y aprender, asumiendo que habrá errores, pero contento con quién soy y como hago las cosas. Haciendo eso que decía Jose de "llevarlo a mi terreno", asumiendo que tengo virtudes y defectos que deben formar parte de mi personalidad profesional y no ser aplastados por esta. Y asumiendo, a su vez, que no es cuestión de sobreesforzarse sino de realizar un esfuerzo de calidad. No echar más horas que nadie, sino que las que echo realmente merezcan la pena. Estar centrado y satisfecho, pero no aspirar a la perfección porque eso solo provoca frustraciones innecesarias.
Hay que seguir sonriendo. Joe decía que soy de los pocos que a las siete de la mañana sonríen. Quiero seguir haciendolo.
Demasiado independiente
He estado un rato pensando titulo para esta entrada. "Sigo con mi vida" es el primero que se me ocurrió. "What do you want from me?" fue el siguiente. Pero hace un año intenté una relación con una chica que no funcionó, según ella, por el título de este. Y creo que ahora empiezo a entenderlo de otra manera, como pasa con casi todo en la vida cuando el tiempo y la experiencia nos coloca en una posición incomoda.
Realmente, tengo un problema con mis emociones. Tengo la capacidad de poner el botón "on/off". O quizás no sea tanto eso sino que siempre estoy un poco a la defensiva, y por eso cuando la mina explota ya me he apartado. Estas han sido semanas un poco locas, como casi siempre que vuelvo de navegar pero peor. ¿Por qué? Porque en cierto sentido esta ha sido una navegación que ha durado años y ya vuelvo a ser yo. A estar yo. Y de repente las opciones de vida son multiples y variadas y mucha gente se da cuenta de que soy un tío divertido, inteligente, más o menos atractivo y fiable.
Que palabra tan curiosa. Fiable. En inglés se usaría "reliable", que yo lo traduzco más como "digno de confianza" que es lo mismo pero dicho más bonito. Tanto Inna como Maria han estado siempre convencidas de que no lo soy, proyectando sus miedos. Pero Wenn alle untreue werden... no, no es el momento.
¿De qué hablaba? Ah sí. De cuando nada vale nada, otra canción pero esta de Soziedad Alkoholica. Al final somos quienes somos y no hay como cambiarlo. Yo quería un poco de amor romántico, despiadado y apasionado, y me asomé a verlo. Me gustó y no supe que hacer. Al final me encogí de hombros y deje que la vida decidiera por mi, como suele. Bueno, ya acaba de hacerlo. Vuelvo a la posición anterior. Ha estado bonito asomarse a eso pero, dado que para mi el amor es un proceso y no un momento, apenas he empezado a verlo cuando se acaba. Quizás mejor así, quizás solo existió en mi mente. Demasiada hambre.
Ese "ser demasido independiente" del que me acusaba Alisa entronca directamente con esto. Ser "demasiado independiente" supone aislar la sección del barco que está ardiendo y dejarla que se consuma, o directamente cortarla del cuerpo principal y tirarla al mar. No he perdido nada que tuviera, y mi vida tal y como está ahora mismo me hace bastante feliz. No necesito deshojar margaritas ni subirme a un tren nervioso, preguntandome si la veré o no, y como será ese encuentro. ¿Que es un poco triste y que a algunos y a casi todas os gustaría verme con alguien? Sí bueno. No estaría mal. Pero dado que el amor es comunicación, es posible que mi mensaje aún no haya encontrado receptor. No hay prisa. Yo estoy contento como estoy.
Aunque reconozco, con la boca pequeña, que ojalá las cosas fueran diferentes.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Hasta luego, romantica camarera
Y así acaba la semana. Reconozco que al final ha sido un quemazo. Estres, sueño, hambre... no soy tan buena compañia. El viaje en bus desde Cádiz me ha quemado muchisimo. ¡Pero que bien nos lo pasamos! Que forma de hacer el tonto, de escuchar canciones, de ver cosas, de reirnos. De meterse con Marc, de llevarse bien con mi familia. De echarnos fotos y fotos. Así cualquiera.
¿Que tengo que decir? Que es demasiado joven, demasiado romantica, demasiado viva. Demasiado... demasiado. En el fondo, demasiado normal. Pero que es mi amiga, que me preocupa, que cuida de mi, que se rie. Que le digo que estoy "fuera del juego" y a la media hora está riendose de mi por ello. Que ha sido genial que haya venido. No sé si le ha gustado lo que ha visto. Tampoco sé que piensa de mi pais, de mi vida, de mi gente. Pero me gusta que se haya asomado, que haya visto un poquito de ello, que haya participado. Que haya comido con mi familia y escuchado a mi hermana quejarse del trabajo.
Me gusta que sea mi amiga. Y que volvamos a vernos. Supongo.
P.D: Gracias por Damian Rice. Gracías por las canciones oscuras, por These boots, por Say Something Stupid. Y gracías por ser mi mejor gurú, aunque te rías de mi y me amenaces con "ya te acordarás de mi. Mujeres rusas o ucranianas. Ya te acordarás de mí".
Bueno bueno bueno
Good good good. Maldita sea. Otra vez me he levantado con el corazón lleno de alfileres. Eso me pasa por dormir encima de un costurero. También me he levantado con la cara rara, caida, con un tacto como de cera. Estaría bien que me hiciera alguna cosa fashion en la barba con ella, aprovechando. No está la cosa como para desperdiciar el trabajo de unas diligentes abejitas.
¿Soy sabio? Que va. Soy un pobre idiota que va dando tumbos, que escucha y recuerda, que intenta aprender. Pero que, como deciamos el otro día Rali y yo, vive demasiado enamorado del Caos y siempre pulsa el botón rojo. Aunque, al menos en mi caso, me quiero lo bastante como para cerrar las compuertas y dejar que la inundación fluya fuera. Lo cual es muy importante, no os confundáis. Tanto el enfangarse en un mar de emociones como el saber sacar la cabeza fuera y verlo desde el otro lado.
El otro lado. Siempre he tenido miedo. Siempre he pensado que era mala. Y no, no soy un misionero. Yo no cambio a nadie, la mitad de las veces ni siquiera hago preguntas. Acepto lo bueno cuando viene, soporto lo malo cuando no tengo más remedio. El estoicismo encarnado, ese soy yo -pasame el bote de ironia britanica, plis-.
Y sin embargo... cuando duermo sin ti, contigo sueño. Y sin embargo espero el tren, espero el movil, espero y dejo que los segundos goteen densos, sanguinolentos, empapando el reloj y llenandome de miedo y dudas que trago, enjuago con agua y jabón, vuelvo a tragar. Me rio de mi mismo. Demasiado deprisa, demasiado atravesado. ¿Qué quieres? Yo no como melancolia presente. Lo guardo para despues, metida en un tupper. La bajo con cosas que hacer, siempre mirando adelante, siempre pensando en el futuro.
Me he abierto demasiado y ha entrado de todo por la puerta. Pero... ¿sabéis? Merece la pena. Porque aunque ahora me sienta algo encogido, porque dentro de unas horas me puedan las prisas... habrá merecido la pena. Siempre lo hace. Y más con ella. Maldita mariposa de coral, que se mete debajo de tu piel y crece allí.
Aprendiendo a luchar
Hay una canción de Reincidentes que se llama así y me gusta bastante. Hoy venía de vuelta del aeropuerto pensando en eso. En que, una de las cosas que más le agradezco a mi familia, es haberme enseñado a valorar determinadas cosas y a plantarme y defenderlas. Aday, un compañero del curro, lo resumía perfectamente en la anecdota que le pasó cuando apenas era un chaval. Volvía del colegio con el ojo morado y su padre le preguntó que había pasado. El joven Aday le contó a su padre que un compañero le había dicho que era un hijo de puta y el padre, en su sabiduria veterana, le dijo
"Está mal que te metas en peleas. No debes pelearte con otros niños. Pero tampoco puedes dejar que insulten a tu madre".
Esto, que suena tan paradójico y difícil, es tan sencillo como la tabla del uno. Es decir, hay cosas que no se pueden tolerar. Y como no se pueden tolerar, no se toleran. Yo no soy una persona conflictiva. No me gusta enzarzarme con gente, prefiero estar tranquilo y a mi aire. Pero creo que determinadas cosas no se deben ceder, porque empiezas cediendo una... cedes otra... y cuando te das cuenta has perdido tu capacidad de decisión. La voluntad de poder, que decía Nietzsche, que no es otra cosa que nuestro natural impulso de convertir nuestros deseos en realidad. Y eso solo es posible cuando hemos defendido dicha capacidad.
Así que bueno, una cosa de la que estoy agradecido a mi familia es de ello. De haberme preparado para un mundo en el cual la fuerza existe. Mi principal conflicto deontologico con las escuelas que defienden la libertad educativa y la capacidad del niño de aprender "a su aire", es precisamente esa. La necesidad del conflicto como parte del proceso de aprendizaje, y de la resolución de conflictos mediante elementos externos. Esa forma de desprenderse del ego y de asumir que, sí, ok, este es el mundo que me rodea... pero hay muchas cosas que no alcanzo a ver o controlar y que también ejercen influencia sobre mi mundo.
Quiero terminar agradeciendo, aparte de a mi familia, al entorno en el que vivo y me muevo, y a la Armada, a darme algo por lo que merece la pena plantarse. Dice una ley de murphy que todo hombre está dispuesto a morir por una idea, siempre y cuando no la tenga demasiado clara, pero el otro día Pau Gasol definió muy bien que era su nación. Su barrio, sus amigos, su familia. Ya está. Eso somos. Una pequeña tribu pero, en mi caso, una pequeña tribu maravillosa interconectada con otras pequeñas tribus que también son geniales. Un album de historietas, no una gran historia, pero cuantas historietas interesantes!
sábado, 26 de septiembre de 2015
Se equivocó la paloma
Se equivocaba. Creía ir al norte y fue al sur. O al revés. No me acuerdo de como era el poema, pero tengo esta frase metida en la cabeza. Mi madre era muy de cantautores de la transición (le cogió muy de cara) y, como buena adolescente, le encantaba la poesía. El caso es que se equivocó la paloma. Y así y todo... que equivocación tan fantástica.
Me encanta que de tu boca salga lo que piensa mi cerebro. Me encanta que te rías con esa risa de ratón pequeñito, jijiji, timida. Me encanta que seas como los niños pequeños y te emociones hasta dar saltitos cuando aprendes algo y puedes compartirlo. Me encanta que tengas sueños sin pies ni cabeza y me los cuentes. Me encanta que me digas que envejezco bien y te rías de mis arrugas de sonreír.
Pero sobre todo, me encanta interactuar contigo. Me encanta inspirar tus dibujos, me encanta que empapes mis escritos. Me encanta que discutamos una idea y la diseccionemos, como un par de cientificos con un bisturi, mientras nos tiramos trozos el uno al otro y nos reimos. Me encanta que te escandalices, o me escandalices, o nos escandalicemos. Me encanta sentir tu espalda apoyada contra la mia mientras nos contamos cuentos y miramos al cielo.
Y tengo miedo. Tengo un miedo atroz de liarla, de hacerme daño, de hacerte daño. Pero... ¿no es el miedo lo que nos empuja a dar un paso adelante e intentarlo? ¿Qué tenemos que perder? El ¿y por qué no? perpetuo. El juego de miradas. Tengo fé. Tengo hambre. Igual me hago un bocadillo. Sin queso claro. Quizás algo de lomo adobado con mucho limón. Gua, eso estaría genial.
O quizás no. O quizás el miedo es solo la excusa para quedarme parado, para esperarme, para ser táctico. No lo sé. A veces en mi vida las decisiones se toman solas. Otras veces soy yo quién las toma. Casi siempre es una mezcla de las dos, el hombre propone y Dios dispone o algo así. Yo intento ser fiel a mi mismo, dar lo mejor y tener fé. Y si la paloma se equivoca, que coja el GPS y se organice. Aunque si soy yo, ni el google maps para tontos me salva. Aunque, ¿sabéis una cosa? Al final lo interesante no es el sitio al que llegamos, sino el camino que hacemos hasta llegar.
La no aceptación del rechazo
Una de las cosas con que me ha tocado lidiar en estas semanas ha sido el rechazo. Y me tocará seguir lidiando. Es parte de la vida y, al igual que hay exitos inesperados, también hay fracasos. Una de las cosas que más me gustó de Inside Out es ese mensaje, el de que hay que asumir que a veces las cosas no salen como nos gustaría.
Curiosamente, vivimos tan expuestos a la cultura del éxito que entendemos el rechazo como fracaso. Como si tuvieramos que gustarle a todo el mundo, como si la compatibilidad fuera algo automático. Y, ante el miedo al choque o a la perdida, construimos relaciones de papel, donde no decimos por miedo a ofender, donde no hacemos porque no es apropiado. Al final pasamos al extremo contrario, como esa gente que es tan libertaria y tan tolerante que excluye a todo el que no comparte su modo de vida. Y relaciones basadas en la libertad de pensamiento y opinión, en la libre expresión de ideas y el constante desafio acaban convertidas en una suerte de cinta de contestador, con dialogos tipicos, por miedo a cruzar determinadas líneas. No sea que.
Toda relación construye sus normas a medida que se va desarollando y definiendo sus espacios. De esto se habla. De esto no. Entre hombres y mujeres surge el tema de la atracción. Sí o no y como se gestionará. Son cosas que pasan. Pero cuando dejamos que los árboles nos impidan ver el bosque, es decir confundimos la atracción, que no deja de ser un factor de la relación, en la clave de esta, entonces estamos destruyendo una forma de comunicación. Toda relación contiene un componente fundamental de confianza, construida sobre el lenguaje común y las experiencias compartidas. Si una persona a la que conocemos establece una barrera por la atracción, esa barrera terminará siendo un elemento fundamental de nuestra relación. Yo soy una persona que da mucha confianza, pero también necesito esa confianza. Construyo un lenguaje de posibilidades, de "¿y por qué no?". Cuantas más muros me encuentro, menos ganas tengo de construir columnas y ampliar el espacio.
Y así y todo, soy afortunado. Mucho. Tengo gente con la que puedo hablar y compartir con la mayor naturalidad, tengo gente que me inspira, gente con la que comparto, gente que crea. A veces sale mal... pero eso no nos quita que merezca la pena seguir intentandolo. Así que me siento agradecido y sigo aprendiendo.
Una vida virtuosa
Hoy andaba reflexionando sobre el orden y el efecto que tiene en nuestro espíritu. Precisamente en estas semanas que voy saltando de una situación a otra, es maravilloso poder levantarme un día temprano, ponerme unos tenis, irme a correr. Volver, darme una ducha, desayunar. Limpiar la casa. Comer a la misma hora. Dormir temprano. Hacer cosas que me gustan. Disfrutar de la gente que quiero. Dedicarle un rato al ordenador, solo un rato. Salir a la calle y que me dé el sol. Leer un libro. Discutir algunas ideas.
La norma monastica existe desde hace siglos por algo. Funciona. La repetición, el ritual, lleva a la percepción una vez uno se acomoda en él. Todo entrenamiento se basa en la repetición y en la mecanización. Y reconozco que, a pesar de ser una persona eminentemente caótica, me siento muy atraído por el orden. Quizás por ese contraste. Y me gusta saber donde tengo mis cosas, tener pocas y controladas. Me gusta conocer a la gente que tengo cerca, me gusta identificarme con mi entorno.
Tengo la suerte de tener un compañero de piso que piensa parecido y de que en mi casa haya armonia. Porque lo que yo entiendo como vida virtuosa no es una virtud en lo moral, sino una virtud en lo espiritual. En el sentido de que cuido mi cuerpo, cuido mi mente y cuido mi espiritu. Me entreno, me formo, reflexiono. Pruebo algo y, si no me gusta, lo corrijo. Mantengo la curiosidad. Mis diez pequeñas reglas para ser feliz siguen ahí, pero no enumeradas sino manifiestas en una forma de vivir que me hace feliz. Cuidarme y cuidar de lo que valoro. Defenderme de lo que me perjudica. Compartir lo que aprendo y lo que soy. Intentar ayudar a mejorar lo que tengo alrededor a medida que lo conozco. Una vida virtuosa es aquella que me permite crecer y es la que intento llevar. Hay cosas muy interesantes que aprender de los budistas, los hinduistas, los sijs, los musulmanes, los católicos... sobre lo que es una forma de vida virtuosa. Y llevarla a cabo es mucho más sencillo de lo que parece. Como dijo Rali, estoy hecho para ser feliz. Solo necesito mantenerme equilibrado.
viernes, 25 de septiembre de 2015
Lo de ayer fue un sueño o que.
Me imagino que no, porque aun me duelen las quemaduras de los brazos. Pero me cuesta creer que ayer fueramos al Puerto en Catamaran, comieramos en una tasca, esperaramos al ferry sentados em el muelle cantando, luego fueramos al museo historico arqueologico, luego al Parqhe genoves, al Falla, a los 100 montaitos de la Catedral. A casa y un rato con Mar, que fue un mundo, y luego a ver series con mi madre y horas de musica, conversacion, bromas con Rali.Hasta las 3 de la mañana. Que maravilla. Que maldita maravilla.
Y ahora el reloj hace tic tac y estoy acoatado sintiendo dolor en los brazos. Pero que bien se está.
Y ahora el reloj hace tic tac y estoy acoatado sintiendo dolor en los brazos. Pero que bien se está.
No dejamos a uno de los nuestros atras
Estas semanas están siendo una locura. Pero una locur guay. Primero Mss A aparece y nos salva el día, luego nos vuelve locos, cocina papas bravas. La amamos. Luego una tregua y llega Rali. Y hora cuando mejor estoy, de vuelta a Cadiz con la familia, todo el mundo se vuelve loco. Unos días con mi camarera favorita, una guerrera, y parece que todo Dios quiere saber de mi o me necesita o tiene un plan o un proyecto o...
Y eso me frustra. Porque para mi mis amigos son importantes. Todos. Algunos mas que otros, pero tambien hay situaciones. Entre un buen amigo con su madre en el hospital y un mejor amigo con ganas de ver baloncesto hay prioridades. Y sí y todo, fallo. Y me sienta mal fallar, porque yo no abandono a los mios. Pero a veces es imposible.
Tambien está el tema de la reciprocidad. Del grado de compromiso. No lo sé. A veces, parece que la vida no quiere que algo salga. A veces parece que soy yo. Pero de una forma o de otra, sigo interando ser honesto, autentico y hacer del mundl un lugar un poquito mejor. A ver u tal se da.
Y eso me frustra. Porque para mi mis amigos son importantes. Todos. Algunos mas que otros, pero tambien hay situaciones. Entre un buen amigo con su madre en el hospital y un mejor amigo con ganas de ver baloncesto hay prioridades. Y sí y todo, fallo. Y me sienta mal fallar, porque yo no abandono a los mios. Pero a veces es imposible.
Tambien está el tema de la reciprocidad. Del grado de compromiso. No lo sé. A veces, parece que la vida no quiere que algo salga. A veces parece que soy yo. Pero de una forma o de otra, sigo interando ser honesto, autentico y hacer del mundl un lugar un poquito mejor. A ver u tal se da.
domingo, 20 de septiembre de 2015
Asomandose a historias
Hoy he ido a un bar a ver el partido de la selección. No tenemos tele en casa y, realmente, para encender la tele una docena de horas al año es una tontería tener un cacharro más en casa.
De repente me he visto en una sesión de Maquinavaja. Inmigrantes, jubilados, delincuentes. Not bad. Al poco de estar ahí ha pasado una mujer, muy atractiva, algo mayor ya. Rubia y elegante, sabedora de que es guapa. Poco después entró. Con un chaval algo más joven, duro, cara de mucho tiempo en la carcel o en sitios peores. Eslavos los dos, no reconocí el idioma. A las siete de la tarde pidieron una cerveza y una copa. Discusión fuerte. Ella, serena, le mantiene el tipo. A él se le pasa la rabia y vuelve a hablar normal. Parece algo normal.
¿Qué clase de vida tendrán? Me pregunto. Ella me recuerda a Alisa. Y no me extraña plantearme que esa sería la vida que ella habría tenido de seguir con la carrera que llevaba. Que aún puede llevar. Y es una lastima como gente inteligente, fuerte, capaz, creativa, se vé arrastrada por topicos historicos, por complejos, por inseguridades a ser un desperdicio. Bueno, eso también me vale a mi. Pero por suerte a mi me enseñaron desde muy pequeño a no depender de nadie, a ser yo mismo.
Me gusta asomarme a historias. Sobre todo a historias interesantes, de gente que hace cosas, que puede hacer cosas. Pero a veces, cuando miro y asocio cosas, prefiero no mirar. Prefiero venirme a casa, poner el partido por internet y escuchar algo de musica. Reirme con mi compi de piso. Dejar que llueva afuera y la lluvia pegue contra el cristal. Porque a veces, uno vé historias, proyecta escenarios y finales y decide que no quiere tener nada que ver con eso. Que bastante tengo con lo mío, que no estoy para salvar vidas ni mundos.
A veces, una sonrisa desconocida corta. Y corta mucho.
sábado, 19 de septiembre de 2015
De cuando el miedo te hacia avanzar
Acabo de sufrir la muerte dulce que acompaña el recuerdo de noches suspiradas, secretos enterrados en el estruendoso suspiro de tu respiración. Acabo de desaparecer para aparecer, de romper el nudo gordiano del continuo espacio tiempo con ma fantasia disfrazada de memoria. Acabo de revolcarme en el pasado.
Y a que sabe ese pasado? A tiempo y distancia. A fotos congeladas en una sonrisa joven que no volverá. Al tiempo en que todo parecia nuevo y misterioso, donde las preguntas solian ser contestadas con un ' por que no? '. Al tiempo de los pajaros muertos en la puerta de casa.
Dicen que agua pasada no mueve molino, y que el agua no pasa dos veces por debajo del piente. Defecto de marino, de tener interruptor on y off en mi vida, a veces espero que el mundo gire a mi voluntad. Y la vida tiene la condenada mania de desarrollar iniciativa propia y desenredar la maraña de historias en infinitos matices de color. Me pierdo. Me pierdo queriendo ser y dejar de ser y termino encogidl de hombros. Antes... Antes parecia que todo empezaba y ahora parece que todo termina. Y sin embargo...
Y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño.
Dejadme lamentar los susurros de la noche que los coches pasean por mi ventana. Dejad que el alba arrastre los ultimos fantasmas, que se vuelvan borrachos a casa a dormir la mona. Dejadme volver a mi lapida, donde los dedos de piedra apartan el sol de mi. Dejad que la sonrisa siga congelada en la foto, porque ahí no hace preguntas, ni duele.
Y a que sabe ese pasado? A tiempo y distancia. A fotos congeladas en una sonrisa joven que no volverá. Al tiempo en que todo parecia nuevo y misterioso, donde las preguntas solian ser contestadas con un ' por que no? '. Al tiempo de los pajaros muertos en la puerta de casa.
Dicen que agua pasada no mueve molino, y que el agua no pasa dos veces por debajo del piente. Defecto de marino, de tener interruptor on y off en mi vida, a veces espero que el mundo gire a mi voluntad. Y la vida tiene la condenada mania de desarrollar iniciativa propia y desenredar la maraña de historias en infinitos matices de color. Me pierdo. Me pierdo queriendo ser y dejar de ser y termino encogidl de hombros. Antes... Antes parecia que todo empezaba y ahora parece que todo termina. Y sin embargo...
Y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño.
Dejadme lamentar los susurros de la noche que los coches pasean por mi ventana. Dejad que el alba arrastre los ultimos fantasmas, que se vuelvan borrachos a casa a dormir la mona. Dejadme volver a mi lapida, donde los dedos de piedra apartan el sol de mi. Dejad que la sonrisa siga congelada en la foto, porque ahí no hace preguntas, ni duele.
Besos con hambre
En lo profundo de la noche, entre la musica de infinitos coches que vienen, van, historias que nacen y mueren, musica, sueños, un recuerdo ha rascado la pata contra la puerta de mi mente. Afuera está oscuro y he entornado el dintel. Demasiado tarde, ya lo tengo encima.
Era verano. Hacia calor, yo llevaba una maleta y estabamos en un semaforo. Yo dejé caer la maleta y me apoyé en su cuello delgado, fragil. Lo besé, y al no recibir rechazo la miré a los ojos con una pregunta que ambos respondimos a la vez. Cuando sus labios encontraron mis labios su lengua buscó la mía y el mundo ardió. Hambre, fuego, miedo, curiosidad. Todo en un instante explosivo, feroz, desnudo. Cuando nuestras cabezas se separaron volvimos la vista, avergonzados de cuanto habiamos mostrado y el semaforo y el mundo volvieron a existir. Y al cruzar, escondiendo una sonrisa, mi mano encontró la suya y eso estuvo bien.
No es el único recuerdo intruso. Cazan en parejas, depredadores ocelotes. Recuerdo un banco frente al Bar Stop, tambien un langido día de sol. Preguntas lanzadas como dardoa, miradas
sardonicas, miedo trepidante que hace temblar las manos, escondidas en trucos de magia. Una ceja arqueada. 'Sabes que me apetece ? Me apetece darte un beso de verdad.' Una media sonriaa que invita, un desafío. Hazlo. Y cuando mis labios se apoyan en los tuyos, otra pregunta escondida en una caricia, tu boca se abre depredadora y es comer o ser comido. Y durante tres deliciosas embestidas de la lengua, tres liquidos nudos en los que desentierras mi alma y, aceitosa la derramas, sellas el pacto que habrá de perderme. Ese dulce deslizar de las palabras, esa sonrisa llena de dientes. Con ese beso, mi veneno favorito, abriste la vena en la que te derramaste y desde entonces, siempre quise callarte con besos, y despertarte con preguntas.
Fue el verano de dos mil once. Y aún estabamos naciendo. Malditos sean los recuerdos de dedos largos, que me agarran la camisa y me preguntam porqué. Malditos sean, pero venid a arroparme y contadme el cuento de las noches llenas de estrellas, del reflejo de unos dientes y unos ojos. De besos con hambre.
Era verano. Hacia calor, yo llevaba una maleta y estabamos en un semaforo. Yo dejé caer la maleta y me apoyé en su cuello delgado, fragil. Lo besé, y al no recibir rechazo la miré a los ojos con una pregunta que ambos respondimos a la vez. Cuando sus labios encontraron mis labios su lengua buscó la mía y el mundo ardió. Hambre, fuego, miedo, curiosidad. Todo en un instante explosivo, feroz, desnudo. Cuando nuestras cabezas se separaron volvimos la vista, avergonzados de cuanto habiamos mostrado y el semaforo y el mundo volvieron a existir. Y al cruzar, escondiendo una sonrisa, mi mano encontró la suya y eso estuvo bien.
No es el único recuerdo intruso. Cazan en parejas, depredadores ocelotes. Recuerdo un banco frente al Bar Stop, tambien un langido día de sol. Preguntas lanzadas como dardoa, miradas
sardonicas, miedo trepidante que hace temblar las manos, escondidas en trucos de magia. Una ceja arqueada. 'Sabes que me apetece ? Me apetece darte un beso de verdad.' Una media sonriaa que invita, un desafío. Hazlo. Y cuando mis labios se apoyan en los tuyos, otra pregunta escondida en una caricia, tu boca se abre depredadora y es comer o ser comido. Y durante tres deliciosas embestidas de la lengua, tres liquidos nudos en los que desentierras mi alma y, aceitosa la derramas, sellas el pacto que habrá de perderme. Ese dulce deslizar de las palabras, esa sonrisa llena de dientes. Con ese beso, mi veneno favorito, abriste la vena en la que te derramaste y desde entonces, siempre quise callarte con besos, y despertarte con preguntas.
Fue el verano de dos mil once. Y aún estabamos naciendo. Malditos sean los recuerdos de dedos largos, que me agarran la camisa y me preguntam porqué. Malditos sean, pero venid a arroparme y contadme el cuento de las noches llenas de estrellas, del reflejo de unos dientes y unos ojos. De besos con hambre.
viernes, 18 de septiembre de 2015
Volviendo a puerto
Hace unos años llegabamos de navegar y mis colegas decían "Que ganas de llegar a casa". Y yo cogía una mochila y me iba de viaje. Realmente esas ganas de estar en casa... no mira. A mi me llegaba con estar un rato cuando volvía de trabajar por las tardes. Casa era trabajo, de otra manera, y yo era yo recorriendo Europa de una punta a otra, metiendome en historias ridiculas y absurdas, aprendiendo.
Luego me fui. Y me fui mucho. Y durante un tiempo, vacaciones han sido volver a casa. Es curioso. Antes no me pasaba. Pero antes tampoco tenía una casa. Ahora me apetece quedarme aquí. Tenerlo todo ordenado. Escuchar mi musica. Pintar mis muñequitos. Tener un rato de reflexión, hacer acopio de fuerzas. Y luego irme por el mundo adelante a probar una cosa, y otra, y otra. El caso es que estoy repartido entre dos casas, la de mi madre y la mía, y ninguna es mía del todo. La de mi madre nunca lo fue. Su casa, sus reglas. La mía es alquilada y me iré. No sé cuando, pero tengo un periodo aproximado de uno a dos años. Y eso implica un relativo caos. Ropa. Cosas. Mudanzas. No es una vida comoda y, si le sumamos mi adaptación a una nueva ciudad, he estado bastante tiempo agotado.
Pero ahora vuelvo a ser yo y vuelvo a tener ganas de viajar. Necesito un tiempo de aterrizaje. Yo controlo mis ritmos. Pero una vez esté ahí, sé que volveré a ser yo. Tengo mucha energia. Tengo ganas de hacer cosas, tengo fuerza. Soy yo. Y a medida que voy aterrizando voy sintiendo mi espacio. Antes no entendía esa necesidad de "desintoxicarse", porque mi hermano me conectaba a tierra en automático. Ahora, a medida que se acumulan los años y las sensaciones, cada vez me parezco más a mis compañeros y a la gente con la que me relaciono. Pero sigo siendo distinto. Y es esa diferencia la que hace que, aunque vuelva a puerto para atarme a "mi gente, mi sitio", no deje de mirar al horizonte y tantear el peso en la mochila. Hacía el próximo destino. Hacía el siguiente viaje.
La selección de baloncesto lo ha vuelto a hacer
Y esta vez me lo he perdido. Me lo contó ayer Marc mientras estabamos sentados en el sofá. Con 40 puntos de Gasol. Esta mañana me meto en el facebook y hay un mensaje del señor Pau. "ENORME partido de nuestro equipo!! Fue una noche muy especial. Feliz y orgulloso de formar parte de este grupo de grandes personas! ". Luego hay un mensaje de la campaña "todos somos niños sirios" y otro sobre como llevar una vida más saludable los chavales.
A ver. No es la primera vez que digo que Pau Gasol es lo que los españoles seriamos si nos dejaran serlo. O dicho de otra manera, es a lo que los españoles deberiamos aspirar a ser. Un tío que levanta en peso a su gente, se carga a una campeona de Europa como Francia y al día siguiente felicita al equipo. Como si él solo pasara por allí, como si no fuera el faro al que todos miran cuando no se sabe que hacer.
Demonios. Que rabia habermelo perdido. Desde hace años y años el campeonato de baloncesto es lo unico que veo en la tele. El otro día ví el partido contra Grecia y lo disfruté enormemente. Pero se me escapó la semifinal. No pensé que fueramos a pasar, la verdad. Ví al equipo muy flojo, más flojo que en años. Gasol y cuatro colegas. Rudy muy flojito, Llull que siempre me ha parecido un invento del Marca, Sergio Rodriguez al que no puedo ni ver. Mirotic me sorprendió, es muy bueno pero es más alero que pivot. Y teniendo en cuenta lo que nos pasó con Francia la ultima vez opté por no verlo.
Error. En las repeticiones se vé a Gasol dándose golpes en el pecho, vamos vamos. Impresionante. Que demostración de orgullo, de rabia, de raza. De lo que hemos sido siempre, unos desgraciaditos a los que solo nos queda batirnos, al menos por caer de una forma que merezca la pena volver a casa con la cabeza alta. Y así, poco a poco, con rabia, con inteligencia, con habilidad, ganaron. Ganaron como llevan haciendo años, en los tiempos buenos con exceso, pero siempre con respeto y, a medida que el hombre que es la selección española se hace mayor, con esfuerzo y coraje. Ya pueden celebrarlo en Chicago y lamentarlo en Los Angeles. El mejor jugador español de todos los tiempos, y probablemente uno de los mejores de la historia, se hace mayor. Pero si Dios quiere, el domingo se colgará al cuello otra medalla. Sigamos disfrutandolo mientras podamos porque, algún día, yo podré contarle a un chaval de ojos abiertos como platos "yo ví jugar a Pau Gasol".
Un regalo de tiempo y espacio
Decía Pepe Mujica en un video que me encantó que, cuando compras una moto, no la compras con plata. La compras con el tiempo que te ha costado ganar esa plata. Es una frase que se me ha quedado clavada, muy hondo, y tengo claro que el principal regalo que podemos hacer a alguien es nuestro tiempo, que es finito y cada vez más.
Así pues, ¿qué somos? ¿qué hacemos? Lo que podemos para ayudar a aquellos que nos ayudan. Durante cuatro meses en Uk he estado bien, pero he sentido la falta de mi gente. Y ahora que vuelvo puedo regalar algo y recibir algo a cambio. Esta semana he dormido en el suelo del salón y he tenido mis vacaciones "secuestradas". Pero ha merecido la pena porque a cambio he recibido sonrisas e historias y cariño a espuertas. Porque he ayudado a alguien que me ha ayudado a mi muchas veces y porque hemos ampliado un poco nuestra pequeña familia. Y oye, quizás no sea algo que vaya a durar en el tiempo, pero tampoco todo tiene porqué durar en el tiempo. A veces, basta con que lo parezca.
La semana que viene llega Rali. A veces, cuando volvía de navegar, me quedaba en casa cuidando de Jose para que mi hermana tuviera unas vacaciones. Esto es un poco así. Es alguien que me cuida y me ayuda y se merece que la cuiden y ayuden. No sé si recibimos lo que damos, pero si creo que hay que dar. Y que luego, cuando nos pasan cosas buenas, muchas veces es por eso. Porque hemos dado. Ser generoso es una forma de ser honesto, porque damos gracias de la suerte que tenemos compartiendo con quien no puede. Aunque yo sea un limón y me pongo todo antipatico cuando duermo mal y como mal, aunque sea un dragón en lo que refiere a mi espacio personal... estoy contento de poder tener gente a mi alrededor y poder verles sonreír. Así que vamos a regalar lo que podamos, antes de que se me acabe y tenga que volver a recargar mis baterias.
Entre el exceso y la apatia
Ayer venía para casa en el metro y miraba a la gente a mi alrededor. Es muy entretenido, se aprende mucho tanto de ellos como de ti. Miraba a la gente y pensaba, ¿por qué me balanceo entre los extremos? ¿Por qué ese conflicto, ese eterno vivir en la paradoja?
Soy extremadamente sofísticado y a la vez, extremadamente vulgar. En mi se combinan el intelectual de salón con el rudo marinero. Y me gusta. Me gusta decir cosas que alzan cejas, me gusta hacer preguntas incomodas, me gusta tener medio pie fuera del encuentro social. Debe ser ese matiz provocador adolescente, pero a la vez es algo tremendamente vital. Encuentro motivos para alegrarme siempre. Me gusta la anganga más tópica y la refinada señorita. Siempre y cuando sean auténticas. Me he dado cuenta de que me define la honestidad. La busqueda de algo real.
Dudo. Durante mucho tiempo he sentido el halito del tiempo en la nuca. La busqueda de la estabilidad, de algo que continue. De una historia que se extienda en el tiempo, en lugar de una burbuja de relato que queda enterrada entre otras burbujas, baul que cargo por el mundo adelante. Es importante dar lo que recibes, así que he optado por dejar esa tensión de lado y confiar en el equilibrio. La busqueda de reciprocidad se torna amarga cuando las expectativas suben.
Así pues, ¿por qué esa pasión por la paradoja? ¿Por qué ese contraste? Porque es en el conflicto donde se crea y yo quiero crear. Aunque aun tengo miedo de exponerme, aun tengo miedo de sufrir, aun tengo miedo de tomarme las cosas en serio. Miedo miedo miedo. El gato que se quema rehuye el agua hirviendo y mis emociones me han quemado demasiado. Mantener un perfil bajo, no llamar la atención, no esperar demasiado. Dejar que un día suceda al siguiente sin hacer mucho ruido.
¿Es eso vivir? Pero no se vive de hoy para mañana. Estoy creandome a base de pedacitos que voy encontrando tirados por el suelo. Y a veces, como ayer, eso sucede simplemente levantando la cabeza y mirando a tu alrededor. Tanto... y tan poco.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Rabia
Es curioso como somos sistemas químicos. Dormir mal, sentirse desplazado en tu entorno... y ahí lo tienes. Rabia. Deseando pelearse con alguien, deseando tener problemas. Llevo fatal las frustraciones. Sobre todo las que me provoco yo mismo, claro.
Decisiones. Ya desde Inglaterra sabía que iba a tomar decisiones equivocadas. ¿O no? Toda decisión que tomamos siendo sinceros con nosotros mismos es correcta. Broes before hoes. Pero duermo en el suelo en un colchón hinchable. Hace cinco días recibí un mensaje que me permitiría, probablemente, disfrutar del dulce olvido, enterrado en carne amiga, satisfecho y gozoso. ¿O no? Nadie garantiza el éxito y es facil manipularme. Pongo la cabeza en el tajo y dejo que la cuerda de la guillotine vibre, y luego me enfado porque la gente decide algo que no quiero que decidan.
Infantil. Infantil como un niño que quiere que lo mimen, que pide atención y cosas que hacer. Infantil como un niño que hace planes, ignorante de que el mundo tiene su propio ritmo en el que no están incluidos mis caprichos. Infantil como un niño hambriento, siempre hambriento, que se acuesta tarde porque quiere ver que pasa y se levanta temprano esperando que el día le sorprenda.
Y llega la rabia. Y se cura con unos tenis y kilometros por correr, con una piscina y musculos que se estiran hasta casi romperse, con dientes apretados y canciones en la cabeza. Sabedor de que lo que me quema por dentro no se va a apagar, sabedor de que la nostalgia y la soledad sigue ahí. Preguntaba Mar si aún medro en la melancolía. Demonios. Es el movimiento del pendulo, ese giroscopo que te hace ponerte derecho mientras la brujula apunta al norte. Sé lo que quiero. Sé quién soy. Pero sigo dejandome engañar constantemente por lo que creo que quiero, por lo que creo que me gustaría ser, por lo que creo que valoro. Y sigo equivocandome. Se equivocó la paloma, se equivocó.
domingo, 13 de septiembre de 2015
Un amor de tu vida... o vidas
Hoy he tenido una conversación interesante que me ha recordado como, cuando crees que lo sabes todo, viene la vida y te da una voltereta. Y como me gusta que suceda así.
Decía mi amiga Eva que los hombres, una vez nos enamoramos de verdad, es para siempre. No olvidamos. Y hasta cierto punto es verdad. No digo que no seamos infieles, ni que busquemos otras historias... genéticamente estamos diseñados para esparcir nuestros genes. Pero emocionalmente es otra historia. Oscar Wilde decía que, en la vida de un ser humano, existe con suerte un momento de amor verdadero: y todas las demás relaciones son intentos de reproducir ese momento. También es cierto. Existe mucha gente que va por la vida sin saber lo que es el amor en el sentido amplio del termino y eso es una tristeza.
Yo soy muy afortunado. Incluso en eso. Porque yo me enamoré como un idiota de una mujer fantástica -y terrible- a la que no olvido, ni olvidaré. Era joven e idiota y fue maravilloso. Y fue amor del de verdad, en el sentido de que mi vida era ella y yo era su vida. No en el sentido de obsesión enfermiza, sino en el de sana convivencia. Simbiosis, como decía el otro día una literata colega. Ella tenía su vida, yo tenía mi vida y las dos iban paralelas, de una forma natural y cómoda. Compartiamos un lenguaje y una forma de vivir. Era maravilloso.
Pero se acabó. Y claro, el mundo se acabó. Cuando acaba una relación así pensamos que nadie sabe por lo que estamos pasando, cuando hasta cierto punto todo el mundo ha pasado por un fin de relación más o menos duro y, llevandolo a su terreno, casi todo el mundo sabe como es. Entonces recoges tus pedazos y rehaces tu vida, seguro de que volverá a pasar. Si lo hice una vez, puedo hacerlo otra.
Pero no va así. Y con el tiempo mitificas tu relación y piensas que ya está. Que ahí se acabó. Sin ser consciente de que tu no eres una formula x = y, sino que tienes altibajos, cambios, evoluciones, y que el individuo que eres a los veinte no es el individuo que serás a los treinta. De hecho, si eres una persona más bien liquida que solida, es posible que acabeis siendo casi opuestos o tan diferentes que cueste reconoceros.
Y entonces surge otra oportunidad. U otra historia. Porque el amor de tu vida puede ser uno, si tu vida es una, o varios, si tu vida son varias. Si queremos estamos en constante evolución, diseñando nuestra identidad, afrontando desafios, creando, creyendo. Algunas personas no estamos hechos para vivir como un río que baja por una colina, sino para ser una tormenta que atraviesa valles, montañas, ciudades, oceanos. El mundo está ahí para crear, creer y criar. Así que a por ello. Y sin miedo, porque cada vez que nos equivoquemos estaremos encontrandonos con una nueva oportunidad de arreglarlo.
viernes, 11 de septiembre de 2015
La familia crece
Que cosas pasan. El miercoles andaba medio ansioso con recoger a nuestra princesa Disney favorita. Marc estaba libre y siempre es complicado meter a alguien en casa, maxime alguien que se ha pegado 30 horas de viaje para llegar. Tal y como llegó, cayó inconsciente y hasta por la noche, que saludó un rato y volvió a dormir.
El jueves fui a trabajar. A la vuelta, resulta que estos dos se habían ido a recorrer Vallecas. Habían estado charlando. Y, como quien no quiere la cosa, a la tarde en vez de ser uno más uno más uno eramos tres. Y nos fuimos a un parque a charlar, como si tuvieramos quince años, a nuestro rollo. Y nos fuimos a un bareto. Y al burger king.
Yo sabía que Aliusha era una de nosotros. Ha tenido un novio de Cádiz, es sarcástica y malvada, es inteligente y sensible, culta y nerviosa. Es demasiado buena para alguna gente que tiene a su alrededor. Y nosotros somos unos trapos, pero somos unos trapos guays. Gente de categoria. Así que era fácil y logico que encajara con nosotros y estuviera comoda.
Ayer no me quería ir a dormir. Nos quedamos en el salón, metiendonos los unos con los otros, riendonos. Tirados en el sofá. Dormir en una cama hinchable no es lo que se diga una fiesta, pero por cosas como esta merece la pena. Marc está contento y hacía tiempo que no lo veía así. Mola que seamos tres. Mola que estemos a gusto.
jueves, 10 de septiembre de 2015
Sobre la cultura de la excelencia
Decía Simon que es importante crear un ambiente de trabajo en el cual la gente "florezca". Cuando uno se siente bien, se siente comodo, le gusta lo que hace... da un poquito más. Intenta inventar cosas, busca nuevas formas, se inspira. Hace lo que puede. La motivación intrinseca surge, porque uno se siente parte del proceso.
Hay gente con la que eso no funciona. O gente que no es parte del proceso. Hoy he tenido un momento de eso y ha sido muy desagradable, cuando alguien te dice "yo no tengo que hacer meritos". Como si la idea misma de que alguien quisiera hacer un trabajo extra por el gusto de hacerlo no fuera posible.
Sé que soy una persona distinta. A lo largo de mi vida me lo he encontrado siempre. No soy tan altruista ni desinteresado ni noble ni bueno como parece creer la gente que me conoce. Al fin y al cabo, soy un niño grande. Pero me niego a creer en un mundo que se mueve solo por intereses, en un mundo sin valores. A mi me enseñaron a dar más y a ser más. Y en eso consiste mi orgullo. En que quizás no seré el mejor, pero si soy la mejor versión posible de mi mismo. Y sigo trabajando para mejorar.
Aquellos que no quieran eso, pueden salirse de mi camino. Y me da pena, porque convivir a veces consiste en chocar. Pero quiero evitar la cultura de la mediocridad.
martes, 8 de septiembre de 2015
Vicio y vertigo
Que fácil lo hace, maldita sea. Tengo mis guardias, mis puertas, mis defensas. Le digo adios al amor. Tengo una cara de poker sumamente respetable.
Y llega la maldita, arranca a correr y me salta encima. Y nos caemos de espaldas en el suelo y me río a carcajadas. Así. Una y otra vez. Es un ariete contra mi cordura. Y me encanta, que le voy a hacer, me encanta. Salta todas mis barreras y me deja hecho un flan.
Pero hay que saber parar. Hay que desengancharse. No tengo quince años, por el amor de Dios. No puedo ponerme a soltar risitas como un niño idiota ni salir corriendo y dejarlo todo. Tengo una vida que vivir en tiempo presente. Así que me toca centrarme, olvidar esto y aparcarlo para más tarde, hacer como que no existe. Ella es una maestra en eso. Dentro de media hora ni se acordará de haber hablado conmigo. O eso me repito a mi mismo hasta que parece verdad, igual que hace ella a unos tantos kilometros. Que absurdo.
Lo que no quita que me vuelva loco y me encante. Supongo que eso es el amor. Mierda.
domingo, 6 de septiembre de 2015
Welcome home
Ayer salí del aeropuerto nervioso. Con las maletas de aquella manera, charlando con Domi. Aún sigo nervioso. No sé que me encontraré mañana ni como lo haré. Voy bien de animo, tengo confianza en mi mismo. A ver que me encuentro.
Ayer salí del aeropuerto nervioso. Pero llegó Guille y todo estuvo bien. Llevamos las cosas al coche, las dejamos en casa, nos apalancamos. La gente fue viniendo, poco a poco. Fuimos a cenar. En un momento dado estabamos todos sentados charlando y me sentí genial. Realmente había llegado. Estaba cansado, hacía calor, estaba ansioso por el lunes. Pero todo estaba bien.
Acostado en cama, me di cuenta de que no me había acercado al ordenador. Ni al facebook. El ordenador era una herramienta, algo a lo que acudir para leer noticias, buscar una calle o encargar algo. Mi vida social, la real, estaba a mi alrededor. Estaba preparando la ropa, ordenando mi cuarto, charlando. He hecho planes para estos días, para mi. Ir a nadar. Correr. Ver pelis. Ir a quedadas de idiomas. Muñequitos y tal sí claro... cuando me organice. Cuando vengan las visitas que se supone que vienen y organice cosas y tal.
La verdad, no sé que me voy a encontrar mañana. Pero sea lo que sea, lo cogeré con animo y con ganas. Ha sido una de las mejores experiencias profesionales de mi vida. Ahora a ver que hago con el resto de mi vida.
sábado, 5 de septiembre de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (FIN)
Bueno, ya es oficial. Ya se termina. Dentro de unas horas Diego, mi relevo, vendrá a llevarse las cosas, dejaré la llave y la tarjeta en la entrada y me iré del Ohq. Ayer cené con Axelle y Ludo para despedirnos, después de hacer las maletas, imprimir el billete...
Ha sido un día de despedidas en una semana de despedidas. Y han sido despedidas increíbles. Simon me ha sacado los colores. Simon es el inglés del que dependo funcionalmente, a efectos de controlar mi trabajo y dirigirlo. Ayer me dijo, cuando me iba, que mantengamos el contacto. Que tanto él como el oficial están impresionados por mi trabajo, no solo por mi compromiso sino por mi talento. Por mi capacidad para encontrar soluciones creativas y hacerlo rápido. Dijo que yo soy un tío que le gusta hacer cosas, no venir al trabajo a calentar la silla, y que siga así. Que crea en mi mismo y que siga creando y que, si tenía algún proyecto, le avisara por si pudiera ayudarme o participar. Le dije que, a medio plazo, he pensado estudiar psicologia y buscarme algo de recursos humanos. Me dijo que a mi se me da mejor la gestión de proyectos, que me mire eso. Y me fui de allí más ancho que alto. Mi experiencia aquí se resume en "llegué como una tortuga, con la cabeza entre los hombros, preguntandome de donde me iban a llover los palos, y me voy como un señor, con la cabeza bien alta y el reconocimiento y aprecio de mis compañeros. Habiendome ganado respeto por quién soy y por lo que hago. "
A nivel profesional, esta ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Me han dado una tarea y me han dicho "necesito esto. Tomate tu tiempo, piensa como hacerlo, y dentro de un rato me cuentas algo". Me han explicado de que iba la tarea, me han dado indicaciones hacia un resultado. Todo el mundo ha aportado. Si tenía cualquier duda, no tenía más que ir a la mesa de al lado y preguntar. Y una vez presentaba algo, casi siempre teniamos algún matiz "me gustaría cambiar esto. ¿Qué tal si probamos esto otro?". En un entorno en el que sabíamos para que servía nuestro trabajo. Un trabajo que normalmente no era para ayer, con tiempo para la reflexión, para organizarme, en un entorno en el que podía irme al gimnasio una hora y media si sentía que lo necesitaba, o no, sin criticas, sin nadie juzgando a nadie. Si habia envidias se callaban. Durante cuatro meses, las unicas quejas que he escuchado han sido sobre el tiempo.
A nivel personal no ha sido tan bueno. Llevo treinta y tantos artículos diciendo, pero se resume en "aquí he tenido menos vida que un cangrejo en un cubo". Estas últimas semanas, primero con Paul y luego con Dominik, le he visto un poco de color. Sobre todo con Domi. Pero entre semana mi vida ha sido de la oficina a la habitación y de la habitación a la oficina, con parada en el gimnasio cuando la pierna o la espalda me dejaba. Los fines de semana he hecho muchas cosas y me han cundido. Mi valoración es muy positiva, pero estoy cansado. Mucho. Me apetece estar con amigos, reirme, estar en un sofá, dormir en una buena cama, comer a gusto. Disfrutar. Ayer fui al restaurante italiano de aquí y me gasté "una pasta" (para mi treinta euros es un dineral) en comer a muerte. Me lo merezco. Aquí he reencontrado el Ale que disfruta de lo que hace, que se siente apreciado y respetado, que llega al trabajo con una sonrisa. He bromeado con mis oficiales, algunos de los cuales ahora tengo en facebook porque, que coño, porque les tengo cariño. He hecho colegas. Y aunque estoy deseando volver a España y que me dé el sol, sé que en el EMA no voy a encontrar lo que tengo aquí ni en broma. Ni en cuanto a horario, ni en cuanto a ambiente, ni, sobre todo, en cuanto a satisfacción personal. Me voy de aquí, como le dije al ACOS, con la satisfacción de que he hecho todo lo que debía y un poco más.
Bueno. Ha sido una experiencia maravillosa. Cuando me iba, algunos oficiales de otros destinos me han dicho que con suerte, esperan verme aquí de nuevo. Eso es lo mejor que alguien te puede decir. Y me voy con eso, con el orgullo de saber que soy bueno, y que lo he demostrado.
viernes, 4 de septiembre de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XXXII)
So. And the story ends. O algo así. Hoy ha sido la penultima noche. He recibido mi diploma, he dicho unas palabras, me han felicitado. Me he puesto un uniforme muy guapo, de esos que follan solos. Luego a la noche he ido a tomar unas cervezas con unos amigos. Ha venido Tino, lo que ha sido maravilloso. Ha venido también Ronald. Axelle, la francesa, ha comentado que va a echar de menos tener que esforzarse por hablar inglés, hablar de cosas interesantes. Yo, un poco a mi pesar, también.
Ha sido bueno estar en el Ohq. Ir por la mañana a entender lo que la gente decía. Coger el teléfono preguntando que pasará. Subirse al metro, ir a un pub, poner la tele. Enfrentarse al idioma a diario a la vez que vives una vida. Que cuentas historias, que aprendes, que te ríes. Yo reconozco que también lo voy a echar de menos.
También ha sido bueno conocer a la gente. He hecho buenos amigos, conocido gente que merece la pena. Ayer Domi y yo nos tomamos unas cervezas en la escalera de incendios y hablamos de todo lo divino y lo humano. Ya he dicho alguna vez que esto merecería, solo por la experiencia. El dinero es casi secundario ante todo lo que aporta a nivel personal.
Y la dignidad. Hoy me han felicitado. No contaba con ello, pensaba que mis jefes tenían peor criterio de mi. Pero me han felicitado de corazón y, gente que no me conoce, lo ha comentado sorprendida. "Gua, están contentisimos contigo". No me sorprende. Me lo he ganado. Tampoco presumo, simplemente he hecho lo que tenía que hacer. Pero hoy he dado un discursito y he dicho algo que era verdad. Que yo vine aquí con la cabeza entre los hombros como una tortuga y me voy con la frente bien alta. Como un señor. Sabiendo que la gente que trabaja conmigo me respeta y cuenta conmigo. Incluso los ingleses, que para eso son mortales. Que Axelle, mi compañera, es respetada y querida por media base. Que hemos hecho un buen trabajo. Y que la medalla que me han dado, aunque se la dan a todo el mundo, yo me la he ganado.
Así que estoy contento. Y no voy a echarlo de menos, porque las despedidas lo bueno que tiene es que son hasta luegos, y que nos llevamos montones de historias, recuerdos y buenos momentos en la mochila. Así que gracías. A por los últimos dos días y el sabado dormiré en Madrid. Que ganas tengo ya.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
¿Quién me creo que soy?
El otro día tuve una situación un poco extraña. Extraña incluso para mi, claro. Tengo una amiga que está fuera de su país trabajando. Esta amiga, con la que tengo trato desde hace años, lleva semanas y meses obsesionada con conseguir dinero para volver a su país para las vacaciones de su hijo. Se siente culpable por haberse ido, pero antes se sentía culpable por no vivir su propia vida.
Me ha pedido dinero. Para un regalo para su hijo por su cumpleaños. Y yo he salido por la vía de tarifa. En parte porque no tengo confianza con ella como para mandarle ese dinero, pero en parte porque creo que el amor de un hijo no se compra. Que un regalo de cumpleaños no supone esa diferencia enorme. Yo he sido niño, con padres separados, y he hecho mucho chantaje. Y he medido el amor de mis padres en juguetes. Lo sé. Lo he hecho y me imagino lo que duele. Pero luego he madurado y he visto las cosas como son.
Cuando uno está al otro lado, es muy difícil ser objetivo. Ayer hablaba con un lituano, sobre como su hijo se enfada porque se va fuera. He vivido muchas despedidas de esas. Pero los niños no son tontos y aprenden. Hay que confiar en ellos. Hay que darles espacio para que demuestren lo que valen. Así que, si no le he prestado el dinero a mi amiga, aparte de por confianza es sobre todo porque no creo en ese metodo.
¿Y quién soy yo para tomar esa decisión por una persona? Bueno, pues el que pone el dinero. El otro día comentaba con Joe sobre el tema del respeto al Islam. Hay una cuestión fundamental que no se puede olvidar: el que tiene el poder toma la decisión. Asume la responsabilidad, pero toma la decisión. La democracia puede (y muy a menudo se convierte) en la dictadura de las minorias y no está hecha para ser eso. Si permitimos que el niño, que debe ser educado por el padre, tome las decisiones por él estaremos haciendo mal. Y si permitimos que la persona que va a ser invitada obligue a invitar, entonces también estaremos haciendo mal.
Creo que soy alguien que merece la pena. Un buen amigo. Una buena persona. Y creo que lo soy porque me escucho a mi mismo, escucho a los demás y soy honesto. Eso creo que soy.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)