domingo, 27 de septiembre de 2015
Bueno bueno bueno
Good good good. Maldita sea. Otra vez me he levantado con el corazón lleno de alfileres. Eso me pasa por dormir encima de un costurero. También me he levantado con la cara rara, caida, con un tacto como de cera. Estaría bien que me hiciera alguna cosa fashion en la barba con ella, aprovechando. No está la cosa como para desperdiciar el trabajo de unas diligentes abejitas.
¿Soy sabio? Que va. Soy un pobre idiota que va dando tumbos, que escucha y recuerda, que intenta aprender. Pero que, como deciamos el otro día Rali y yo, vive demasiado enamorado del Caos y siempre pulsa el botón rojo. Aunque, al menos en mi caso, me quiero lo bastante como para cerrar las compuertas y dejar que la inundación fluya fuera. Lo cual es muy importante, no os confundáis. Tanto el enfangarse en un mar de emociones como el saber sacar la cabeza fuera y verlo desde el otro lado.
El otro lado. Siempre he tenido miedo. Siempre he pensado que era mala. Y no, no soy un misionero. Yo no cambio a nadie, la mitad de las veces ni siquiera hago preguntas. Acepto lo bueno cuando viene, soporto lo malo cuando no tengo más remedio. El estoicismo encarnado, ese soy yo -pasame el bote de ironia britanica, plis-.
Y sin embargo... cuando duermo sin ti, contigo sueño. Y sin embargo espero el tren, espero el movil, espero y dejo que los segundos goteen densos, sanguinolentos, empapando el reloj y llenandome de miedo y dudas que trago, enjuago con agua y jabón, vuelvo a tragar. Me rio de mi mismo. Demasiado deprisa, demasiado atravesado. ¿Qué quieres? Yo no como melancolia presente. Lo guardo para despues, metida en un tupper. La bajo con cosas que hacer, siempre mirando adelante, siempre pensando en el futuro.
Me he abierto demasiado y ha entrado de todo por la puerta. Pero... ¿sabéis? Merece la pena. Porque aunque ahora me sienta algo encogido, porque dentro de unas horas me puedan las prisas... habrá merecido la pena. Siempre lo hace. Y más con ella. Maldita mariposa de coral, que se mete debajo de tu piel y crece allí.
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