viernes, 18 de septiembre de 2015
La selección de baloncesto lo ha vuelto a hacer
Y esta vez me lo he perdido. Me lo contó ayer Marc mientras estabamos sentados en el sofá. Con 40 puntos de Gasol. Esta mañana me meto en el facebook y hay un mensaje del señor Pau. "ENORME partido de nuestro equipo!! Fue una noche muy especial. Feliz y orgulloso de formar parte de este grupo de grandes personas! ". Luego hay un mensaje de la campaña "todos somos niños sirios" y otro sobre como llevar una vida más saludable los chavales.
A ver. No es la primera vez que digo que Pau Gasol es lo que los españoles seriamos si nos dejaran serlo. O dicho de otra manera, es a lo que los españoles deberiamos aspirar a ser. Un tío que levanta en peso a su gente, se carga a una campeona de Europa como Francia y al día siguiente felicita al equipo. Como si él solo pasara por allí, como si no fuera el faro al que todos miran cuando no se sabe que hacer.
Demonios. Que rabia habermelo perdido. Desde hace años y años el campeonato de baloncesto es lo unico que veo en la tele. El otro día ví el partido contra Grecia y lo disfruté enormemente. Pero se me escapó la semifinal. No pensé que fueramos a pasar, la verdad. Ví al equipo muy flojo, más flojo que en años. Gasol y cuatro colegas. Rudy muy flojito, Llull que siempre me ha parecido un invento del Marca, Sergio Rodriguez al que no puedo ni ver. Mirotic me sorprendió, es muy bueno pero es más alero que pivot. Y teniendo en cuenta lo que nos pasó con Francia la ultima vez opté por no verlo.
Error. En las repeticiones se vé a Gasol dándose golpes en el pecho, vamos vamos. Impresionante. Que demostración de orgullo, de rabia, de raza. De lo que hemos sido siempre, unos desgraciaditos a los que solo nos queda batirnos, al menos por caer de una forma que merezca la pena volver a casa con la cabeza alta. Y así, poco a poco, con rabia, con inteligencia, con habilidad, ganaron. Ganaron como llevan haciendo años, en los tiempos buenos con exceso, pero siempre con respeto y, a medida que el hombre que es la selección española se hace mayor, con esfuerzo y coraje. Ya pueden celebrarlo en Chicago y lamentarlo en Los Angeles. El mejor jugador español de todos los tiempos, y probablemente uno de los mejores de la historia, se hace mayor. Pero si Dios quiere, el domingo se colgará al cuello otra medalla. Sigamos disfrutandolo mientras podamos porque, algún día, yo podré contarle a un chaval de ojos abiertos como platos "yo ví jugar a Pau Gasol".
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