viernes, 11 de septiembre de 2015

La familia crece


Que cosas pasan. El miercoles andaba medio ansioso con recoger a nuestra princesa Disney favorita. Marc estaba libre y siempre es complicado meter a alguien en casa, maxime alguien que se ha pegado 30 horas de viaje para llegar. Tal y como llegó, cayó inconsciente y hasta por la noche, que saludó un rato y volvió a dormir.
El jueves fui a trabajar. A la vuelta, resulta que estos dos se habían ido a recorrer Vallecas. Habían estado charlando. Y, como quien no quiere la cosa, a la tarde en vez de ser uno más uno más uno eramos tres. Y nos fuimos a un parque a charlar, como si tuvieramos quince años, a nuestro rollo. Y nos fuimos a un bareto. Y al burger king.
Yo sabía que Aliusha era una de nosotros. Ha tenido un novio de Cádiz, es sarcástica y malvada, es inteligente y sensible, culta y nerviosa. Es demasiado buena para alguna gente que tiene a su alrededor. Y nosotros somos unos trapos, pero somos unos trapos guays. Gente de categoria. Así que era fácil y logico que encajara con nosotros y estuviera comoda.
Ayer no me quería ir a dormir. Nos quedamos en el salón, metiendonos los unos con los otros, riendonos. Tirados en el sofá. Dormir en una cama hinchable no es lo que se diga una fiesta, pero por cosas como esta merece la pena. Marc está contento y hacía tiempo que no lo veía así. Mola que seamos tres. Mola que estemos a gusto.

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