domingo, 13 de septiembre de 2015
Un amor de tu vida... o vidas
Hoy he tenido una conversación interesante que me ha recordado como, cuando crees que lo sabes todo, viene la vida y te da una voltereta. Y como me gusta que suceda así.
Decía mi amiga Eva que los hombres, una vez nos enamoramos de verdad, es para siempre. No olvidamos. Y hasta cierto punto es verdad. No digo que no seamos infieles, ni que busquemos otras historias... genéticamente estamos diseñados para esparcir nuestros genes. Pero emocionalmente es otra historia. Oscar Wilde decía que, en la vida de un ser humano, existe con suerte un momento de amor verdadero: y todas las demás relaciones son intentos de reproducir ese momento. También es cierto. Existe mucha gente que va por la vida sin saber lo que es el amor en el sentido amplio del termino y eso es una tristeza.
Yo soy muy afortunado. Incluso en eso. Porque yo me enamoré como un idiota de una mujer fantástica -y terrible- a la que no olvido, ni olvidaré. Era joven e idiota y fue maravilloso. Y fue amor del de verdad, en el sentido de que mi vida era ella y yo era su vida. No en el sentido de obsesión enfermiza, sino en el de sana convivencia. Simbiosis, como decía el otro día una literata colega. Ella tenía su vida, yo tenía mi vida y las dos iban paralelas, de una forma natural y cómoda. Compartiamos un lenguaje y una forma de vivir. Era maravilloso.
Pero se acabó. Y claro, el mundo se acabó. Cuando acaba una relación así pensamos que nadie sabe por lo que estamos pasando, cuando hasta cierto punto todo el mundo ha pasado por un fin de relación más o menos duro y, llevandolo a su terreno, casi todo el mundo sabe como es. Entonces recoges tus pedazos y rehaces tu vida, seguro de que volverá a pasar. Si lo hice una vez, puedo hacerlo otra.
Pero no va así. Y con el tiempo mitificas tu relación y piensas que ya está. Que ahí se acabó. Sin ser consciente de que tu no eres una formula x = y, sino que tienes altibajos, cambios, evoluciones, y que el individuo que eres a los veinte no es el individuo que serás a los treinta. De hecho, si eres una persona más bien liquida que solida, es posible que acabeis siendo casi opuestos o tan diferentes que cueste reconoceros.
Y entonces surge otra oportunidad. U otra historia. Porque el amor de tu vida puede ser uno, si tu vida es una, o varios, si tu vida son varias. Si queremos estamos en constante evolución, diseñando nuestra identidad, afrontando desafios, creando, creyendo. Algunas personas no estamos hechos para vivir como un río que baja por una colina, sino para ser una tormenta que atraviesa valles, montañas, ciudades, oceanos. El mundo está ahí para crear, creer y criar. Así que a por ello. Y sin miedo, porque cada vez que nos equivoquemos estaremos encontrandonos con una nueva oportunidad de arreglarlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario