miércoles, 30 de septiembre de 2015
Rabia infantil
A veces sucede. Te levantas por la mañana y tu primera emoción del día surge en una oleada. Te sientes estático y feliz. Te sientes agotado y triste. Te sientes energizado y rabioso. Alguna de las cinco emociones primarias dibujadas en "Inside Out" aparece.
Luego lo racionalizas. A ver. ¿Por qué? ¿Qué es tan importante? Y normalmente, terminas ampliando el sentimiento original o matizandolo.
Me han mentido. Se han reído de mi en la cara. Me han dicho literalmente "pasaría horas contigo". Bien, llevo aquí dos días y ni se vé, ni se espera. Y lo peor es que yo, que soy idiota, me lo he creído y me he ilusionado. Supongo que ese es el origen de la rabia, la decepción.
Hace mucho tiempo que vengo reflexionando sobre el valor del tiempo. No es una cosa pequeña. Cuando uno vive como yo, con responsabilidades y horarios, se hace complicado coordinarse. Cuando a eso le sumamos que vivo en otra ciudad, es cuando la cosa empieza a adquirir un tinte dramático. Y soy muy afortunado, porque tengo muy buenos amigos que están deseando verme y siempre tengo algo que hacer.
Llevo unos días que facebook me da la respuesta a mis problemas sin buscarlo. Lo abro y aparece una imagen. Ayer hablaba sobre espejos. Hoy, sobre no volver a donde no queremos. Voy a seguir el consejo. La rabia es un sentimiento que cansa mucho, aporta muy poco y solo nos sirve para darnos cuenta de por donde no queremos ir. Es mejor concentrarse en lo que nos hace feliz y lo que nos gusta que en aquello que nos mutila y encierra, que nos hace más pequeños. Mejor seguir adelante.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario