viernes, 4 de septiembre de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XXXII)
So. And the story ends. O algo así. Hoy ha sido la penultima noche. He recibido mi diploma, he dicho unas palabras, me han felicitado. Me he puesto un uniforme muy guapo, de esos que follan solos. Luego a la noche he ido a tomar unas cervezas con unos amigos. Ha venido Tino, lo que ha sido maravilloso. Ha venido también Ronald. Axelle, la francesa, ha comentado que va a echar de menos tener que esforzarse por hablar inglés, hablar de cosas interesantes. Yo, un poco a mi pesar, también.
Ha sido bueno estar en el Ohq. Ir por la mañana a entender lo que la gente decía. Coger el teléfono preguntando que pasará. Subirse al metro, ir a un pub, poner la tele. Enfrentarse al idioma a diario a la vez que vives una vida. Que cuentas historias, que aprendes, que te ríes. Yo reconozco que también lo voy a echar de menos.
También ha sido bueno conocer a la gente. He hecho buenos amigos, conocido gente que merece la pena. Ayer Domi y yo nos tomamos unas cervezas en la escalera de incendios y hablamos de todo lo divino y lo humano. Ya he dicho alguna vez que esto merecería, solo por la experiencia. El dinero es casi secundario ante todo lo que aporta a nivel personal.
Y la dignidad. Hoy me han felicitado. No contaba con ello, pensaba que mis jefes tenían peor criterio de mi. Pero me han felicitado de corazón y, gente que no me conoce, lo ha comentado sorprendida. "Gua, están contentisimos contigo". No me sorprende. Me lo he ganado. Tampoco presumo, simplemente he hecho lo que tenía que hacer. Pero hoy he dado un discursito y he dicho algo que era verdad. Que yo vine aquí con la cabeza entre los hombros como una tortuga y me voy con la frente bien alta. Como un señor. Sabiendo que la gente que trabaja conmigo me respeta y cuenta conmigo. Incluso los ingleses, que para eso son mortales. Que Axelle, mi compañera, es respetada y querida por media base. Que hemos hecho un buen trabajo. Y que la medalla que me han dado, aunque se la dan a todo el mundo, yo me la he ganado.
Así que estoy contento. Y no voy a echarlo de menos, porque las despedidas lo bueno que tiene es que son hasta luegos, y que nos llevamos montones de historias, recuerdos y buenos momentos en la mochila. Así que gracías. A por los últimos dos días y el sabado dormiré en Madrid. Que ganas tengo ya.
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