miércoles, 29 de mayo de 2013

Si te gusta algo, habla de ello


Al fin y al cabo, son refuerzos positivos. Estaba pensando en eso antes. Ayer por la mañana comenté sobre mi ex novia. Por la tarde, me la encontré y charlamos. Recordamos cosas buenas, que al fin y al cabo no son más que consecuencia natural de nuestra forma de ser. Hay cosas que están ahí, las tienes delantes y no las ves y tiene que venir alguien de fuera a señalartelas. Y tu tienes que ser lo suficientemente flexible como para aceptar que, oye, igual tienen razón. Que por algo bendicen el agua. Así que ayer me recordaron aspectos de mi personalidad que hace tiempo que no veía. Sobre todo porque no tengo con quién ejercitarlos, porque existen rasgos de nuestro caracter que solo surgen en determinadas situaciones o con determinadas personas. Alisa es caprichosa, egoista, cruel y confia muy poco en si misma. Pero a la vez es agresiva, valiente, muy inteligente, muy divertida y llena de recursos. Esos aspectos son los que me atrajeron de ella y, curiosamente, son aspectos que también están en mí. Con el tiempo, a base de simplemente sumar un día a otro, me olvido de jugar, de bromear, de cultivarme. Dedico el tiempo a trabajar o evadirme y me olvido que, más allá del remo, hay una persona que tiene un carácter. Lo difícil en mi caso es permitir que esa persona transpasa el disfraz que me pongo, que voy a tener que ir quitandome poco a poco o adaptandolo si no quiero que me asfixie. Y en ese sentido me ayuda mucho hablar con gente como Alisa, que han tenido una presencia muy fuerte en mi vida aunque ya casi no aparezcan. Porque, mientras que con otra gente hay un anhelo y un ansia, que produce frustración, en estos casos hay una simple asunción de los hechos, de los que son y los que fueron. Pero aunque lo sepamos, a veces hay que decirlo. Aunque sea porque al decirlos parece que se convierten en más reales.

martes, 28 de mayo de 2013

Sobre la humildad de la lección


En mi último arranque literario, bocanada de aire entre periodos de inmersión, hice una lista de temas a desarrollar y este lo dejé en el tintero. Cuando la realidad me pegó en la cara no supe asumirlo y me hundí. Son cosas que pasan. Escribir es una enfermedad del alma y absorve tanta energia, tanta pasión, tanta... vida, que como no estés en forma y bien puede acabar contigo. Me sucedió, pero no soporto dejar las cosas a medias. Así que me he peleado con el mundo, he encontrado mi pequeña fuente de energia y voy a gastarla en esta reflexión. Va por ti, cabeza :-P

Decía que no aprendemos nada si tenemos las respuestas antes de las preguntas. Y que hay gente que lee o vé lo que quiere ver para afirmar su cosmovisión, permitiendo que los mitos les retroalimenten. Vamos a destripar esto un poquito. El ejemplo viene a cuento de algo que sucede en mi entorno. Siendo un estudiante, veo constantemente como el proceso de aprendizaje es uno de esfuerzo y superación. Y que si uno tiene las respuestas, ya no hace el esfuerzo.
Pero no solo eso. Es una actitud ante la vida la de no esforzarse. Si uno considera que ya sabe todo lo que necesita saber, deja de buscar. Se aparta de la curiosidad, de la inquietud, del nervio. Deja de ser joven, porque un requisito imprescindible de la juventud es el espíritu abierto, que busca descubrir y conocer. Ese cierto aire aventurero que me han achacado alguna vez, no es más que ansia de conocimiento y experiencia, inconformismo. Al fin y al cabo todo viene a referirse a lo mismo. Un dilema entre dos actitudes, con tantos matices entre el negro y el blanco como queráis ponerles al acercar la lupa y trabajar con la escala.

Vamos a seguir con esto. El aspecto de la cosmovisión es interesante. Las creencias son un factor fundamental del carácter, certezas absolutas que no se discuten. ¿Qué porcentaje de nuesrta personalidad son creencias? Depende de la persona, claro. Y depende de la actitud de dicha persona hacia sus creencias. Yo soy un esceptico. Me gusta plantearme que casi todo es relativo, pero eso está relacionado con mi espiritu inquieto, mi ansia de preguntas más allá de las respuestas. ¿A qué vengo a referirme? A libertad contra seguridad. Existen personas que necesitan de esa seguridad y por tanto construyen un entorno de afirmaciones, no de preguntas. Precisamente esta semana ha surgido el tema de los mitos romanticos y de las certezas sobre los pueblos antiguos. Uno puede trazar una linea y dividir las opinionies entre "las que dicen lo que yo quiero oir" (verdaderas) y "las que no"(falsas). La tolerancia que tengamos a la divergencia es lo que nos permitirá plantearnos nuevas opciones y relacionarnos con el mundo con una mentalidad abierta, dispuesta a diferentes opciones. Así pues ya tenemos dos sistemas, libertad contra seguridad, incertidumbre contra certeza.

¿Y cual es mi conclusión? No la hay. Os la dejo a cada uno de vosotros, que os planteéis vuestra posición en este extraño eje cartesiano. Y que seais conscientes de que, vuestro espacio dentro de dicho eje, será el que os permita relacionaros más facilmente con gente que comparta vuestra posición. Hablamos de lenguaje, de concepto del mundo, de mentalidad. De vuestro punto de vista. Así que mucha suerte y, si al artista se le ocurre algo, por favor sientese libre de comentar. Este artículo es tuyo, no mío. Un abrazo.

Llueve otra vez


Hubo un tiempo en que me gustaba el sonido de la lluvia. En que me gustaban las colinas verdosas vistas por mi ventana, en que extrañaba el mar gris acero, los arboles hasta donde alcanzaba la vista, las piedras de los escalones de la escuela. Hubo un tiempo en que este inevitable rito, el dia de la marmota, me aportaba calma y serenidad.

Pero ya no. Ya he tenido demasiada agua, llueve sobre mojado.  Escucho musica y sé que la verdad está dentro de mi. Rabia y soledad, el motor del rock. La triste realidad que se esconde detrás de tanta energia, tanta pasión, tanta fuerza. Como en el ying y el yang, toda epica surge de la tragedia y viceversa.

Reencuentro mis frases. Leo lo que escribí en verano y encuentro aquel consejo que me diera Rabanal, que me falta intransigencia y afirmarme a mi mismo. Escucho demasiado, me "adapto" demasiado. Y luego pasa lo que pasa. Soy demasiado liquido, me deslizo entre las palabras y las sensaciones, escapo, me disipo. No es tan facil. Hay cosas de las que no puedes escapar, realidades que te condicionan. Y entonces hay que volver al nucleo. Reencontrar porqué escuchas musica, porqué escribes, porqué viajas, porqué estudias. Que te mueve, que te llena, que eres. Esas preguntas son las que tienes que responder y solo puedes hacerlas desde el silencio. Un silencio muy profundo que surge de tu interior y te envuelve, que "devora" los sonidos y te permite ser tu mismo. Un periodo de reflexión.

Así que que llueva. Solo es agua. Sé que voy a volver a encontrar placer en la lluvia, sé que voy a volver a sonreír a los niños por la calle, sé que voy a volver a alzar mis puños en un concierto. Sé lo que soy y sé que lo voy a volver a ser. Este periodo de mi vida, este... espacio en blanco es solo eso. Un espacio en blanco.

P.D: Recuerda que "verloren ist nur, wer sich selbst gibst ". Y que "wenn alle untreue werden, so bleiben wir uns treu ". Y me importa una mierda el origen de estas frases, son parte de mi ser.

lunes, 27 de mayo de 2013

Sabes que has perdido el norte


Cuando dejas de escucharte a ti mismo y permites que el ruido a tu alrededor distorsione tus sentidos. Cuando permites que los arboles te impidan ver el bosque. Cuando te das cuenta de que da igual cuanto te esfuerces, este carro no avanza, y en ese momento levantas la cabeza y ves que estás empujando una pared.
Entonces es el momento de plantearte que eres y como eres. Y qué quieres ser. ¿Realmente merece la pena tanto esfuerzo? ¿Se valorará? Y aunque se valore... ¿qué pierdes en el proceso? Tienes que aprender a no escuchar. Pero eres una victima de tu curiosidad, de tu inseguridad. ¿Y si...?
Y si nada. Hay que recordar la ecuación de la eficacia, que obtienes a cambio de tu esfuerzo. La fé no sirve de nada si está aislada y mira a donde te ha llevado la cabezoneria. Además la fé se basa en certezas, no en posibilidades, y si dudas te caes. Y cuando surge la pregunta y se responde con un "no lo sé... necesito tiempo para pensarlo... " la respuesta es no. ¿Es una visión muy radical de la vida? Solo me ha traido problemas cuando he permitido que determinadas personas que no lo debían tener permitido atravesaran el circulo. Siempre por algun "y si..." de fondo.

Y hablando de personas, esto es un poco triste. Pero hay gente con la que te llevas y gente con la que no. En este momento de incertidumbre, de daño por tomarme las cosas demasiado en serio, de dudas sobre si valgo o no valgo, me vendría de maravilla poder hablar con doña Laura. Pero hay gente con la que, aunque por carácter os llevaríais genial, realmente nunca llegais a fraguar una amistad. No es la primera vez que me pasa. Así que me toca seguir solo e intentar reencontrarme a mi mismo, volver a ese nucleo de maldad, sentido del humor, curiosidad y... yo. Volver al camino de guisantes que dejo en este blog para encontrarme quien soy, hablar con gente que me aprecia y me conoce, preguntarme porqué. Más allá del mito, más allá del personaje, hacia la verdad desnuda.

Y en este momento de oscuridad vuelves a asomarte a mi vida. ¿Quién te ha dado permiso para asomarte? Con tus ojos estrechos de elfa y tu alma inmensa llena de preguntas sin responder, con tu gusto por dar y recibir dolor, con tus sueños susurrados entre lineas, con tu crueldad infinita de niña pequeña. Dado que no creo en el futuro, quizás estoy huyendo hacia el pasado. Quizás es, como decía esa canción de Blind Guardian, un secreto del pasado y del futuro, algo que fue y será, y quizás esa persona que me escuche, que me comprenda, que comparta conmigo esté ahí fuera esperandome. O quizás no. Diese Rosen kosten blut... so sprach der Meister saft und gut...

No quiero mirar al azul. Aún no es el momento, aunque sonrio cuando cierro los ojos y pienso en él. Pero, al igual que no acudo al amor mercenario porque cada uno recibe lo que da, y yo no puedo dar nada si no estoy bien, no quiero acudir ante él arrastrandome. Así no. Así que aguantaré y volveré a alzarme, una y otra vez y todas las que hagan falta, porque sé que desde algún lugar él me está mirando. Y nunca soportó, ni consintió, que su nene estuviera triste. Así que arriba, ostias.

domingo, 26 de mayo de 2013

Curioso esto del rol


En cierto sentido, sintomatico de como ha evolucionado nuestra sociedad. A ver, es una tontería, pero se me ha ocurrido ahora mientras me cepillaba los dientes. Hace un rato leí algo que me llamó la atención sobre un juego. Me meto en internet, descargo suplementos y una veintena de libros, leo sobre el tema, lo tengo todo ahí. Es como la musica. Si te gusta un grupo, no tienes más que meterte en internet y tienes tanta información como no consumirás en toda tu vida.
En cambio, hace quince años cuando yo empecé con esto del rol ahorrabas un par de meses, te comprabas un libro y lo jugabas con tus amigos. No tenías ni idea de que iba y, ahora mirando atrás, lo recuerdo y sonrío. Realmente eramos unos desgraciaditos. Pero estabamos juntos y lo compartiamos, y lo valorabamos muchisimo. Ahorrabamos semanas para comprar dados y nos los pasabamos los unos a los otros, entre semana en el instituto no lo comentabamos con nadie, porque jugar a rol era de gente rara y de lo que se hablaba era del morazo que te cogiste o de las pibas con las que te liaste.
Eso no ha cambiado. Pero ahora te metes en internet y te descargas cincuenta libros. Que no te lees. No puedes quedar con tus colegas para jugar, porque la parienta, los niños o dormir en el sofá se lo llevan todo. Cuando consigues organizar algo vais a lo de siempre. Ya sabéis jugar y tenéis información de sobra, pero no profundizáis porque queréis algo rápido, algo que funcione, algo que no os cueste mucho esfuerzo. Mientras que antes casi cada mes había gente que entraba o salía del grupo, y así conocí a gente muy interesante, ahora todos son grupos cerrados. Hemos ganado en calidad objetiva, pero hemos perdido en personalidad subjetiva. Me temo que en esto del rol, como en tantas otras cosas, hemos dejado que los arboles nos impidan ver el bosque.

Resignación


Cuando uno está acorralado, sus opciones pasan por explotar y romperlo todo o aceptarlo con estoicismo. En ocasiones, aceptar tus circunstancias y encontrar un modo positivo de pasar por ellas es una victoria incluso mayor que planear y vencer. O quizás estoy intentando convencerme a mi mismo.
Ayer me decía un compañero que lo que necesito es sexo. No le falta razón. Pero me ha recordado a una conversación que tuve con una amiga en Bulgaria, en un pueblo a orillas del volga mientras tomabamos kebapche y cerveza. Mi amiga me decía "aquel verano... demasiado sexo ". A mi me hizo gracia. Le dije "nadie tiene demasiado dinero, trabaja demasiado poco o practica demasiado sexo", dado que yo no comparto la moral cristiana que estigmatiza los placeres mundanos como algo negativo. ¿Como demonios vamos a saber valorar los placeres de la otra vida si no conocemos los de esta? Para mi sorpresa, mi amiga no negó ni aceptó lo que le dije, sino que me contestó "aún así no era un sexo animal, entiendeme. Yo no soy de esas chicas ".
La coletilla. Yo no soy de esas chicas. Sobraba, claro. Pero es lo que he dicho siempre de que las mujeres están educadas para ser mucho más sensibles a la presión del grupo que los hombres. En cambio ese "no era un sexo animal" me ha dejado pensando esta mañana. Porque eso es lo que decía mi colega. Yo no quiero un encuentro animal. No quiero esforzarme, sudar, desahogarme. Eso ya lo hago corriendo o nadando. Yo quiero un sexo emocional. Quiero mirar a los ojos a una persona, abrazarla, sentir. Quiero romper las compuertas de la presa de emociones en la que vivo, callandome y haciendo como que no pasa nada, como aquellas mujeres de la serie aquella americana, "mujeres desesperadas". Quiero desnudar lo que se esconde detrás de mi sonrisa, enseñar los dientes y que la persona que tenga delante me sonría y me enseñe los suyos. Quiero correr con la manada, mirar a la derecha y encontrar a alguien que está a mi lado y me guiña un ojo.
Pero no puedo. Así que vuelvo al postulado del primer parrafo. ¿Explotar o conformarse? Dado que no puedo vencer al mundo ahora mismo -y notese que es un "ahora mismo". El Norte no olvida. -, me venceré a mi mismo. Me agacharé y cogeré fuerzas, preparandome. ¿Resignación? No es una derrota. Me niego a ser derrotado. Y como el agua, que siempre encuentra un camino, la vida encontraré como colarse por las rendijas de la carcel en la que vivo, en parte hecha por mi mismo, en parte hecha por mis circunstancias. No estoy muerto. Y como cantaban Iron Maiden, no soy un numero.
Pero puedo actuar como si lo fuera. Y a ver cuantos idiotas se creen que, porque agache las orejas y siga a su dueño, el perro deja de tener dientes.

P.D: No puedo permitirme emocionarme tanto por una conversación casual con una chica especial. Disciplina. Siempre. 

sábado, 25 de mayo de 2013

Que no te guste demasiado


Hace un rato estaba reflexionando sobre porqué hay gente que encuentra un placer perverso en mandar. Antes pensé que las mujeres lo disfrutan porque les recuerda a la infancia, cuando organizaban la vida de Ken y Barbie como dioses omnipotentes. Posteriormente los chicos hariamos cosas parecidas con nuestros Gi-joes, he-man y demás juguetes americanos. En cambio, muchos de nosotros que disfrutabamos de esos juegos somos reluctantes a imponer nuestra voluntad sobre los demás.
¿Por qué? Yo pienso que existe un factor de responsabilidad importante. No me fio de una persona a la que le gusten demasiado las armas. Tampoco de una persona a la que le guste demasiado imponer su voluntad. En general pienso porque parten de una cierta banalización de cuestiones que, a mi al menos, me resultan muy serias. Y en parte porque me planteo que, si tienen tanta facilidad para desechar cuestiones de seguridad en ese aspecto, quizás también desechen otras.
Existe otro aspecto sobre el que estaba pensando. La honestidad de dicho autoritarismo. Existe gente que imponen su voluntad para ganar algo y gente que impone su voluntad para compensar un vacio interior. No sé cual me disgustan más. Las primeras son frías y calculadoras, mientras que las segundas por regla general son inconscientes y no comprenden porqué su conducta provoca rechazo. Ahora mismo estoy pensando en dos ejemplos concretos. Por regla general, disgustandome ambas personas (ya he dicho que no me fio de aquellos que están deseando decirle a los demás lo que deben hacer), considero menos molesta a la persona que simplemente vive en Disneylandia que a aquella que está deseando ganar puntos. Pero de una forma o de otra, considero que cuestiones como estas deben ser evaluadas con la cabeza muy fría y mucha distancia, porque toda acción conlleva una reacción y muchas veces nuestra autoridad para imponernos es inversamente proporcional a nuestra capacidad para discernir la necesidad de dicha imposición.
Y por ultimo, pensar que muchas veces es mejor el poder tras el trono que el rey que está a la vista de todos. Dependiendo del escenario, claro.

Esgrima verbal


Hace mucho que no aparecía por este blog, o quizás mucho es un termino que se refiere más a la intensidad de su presencia que a la frecuencia. Es la mayor damnificada por mi perdida de fé en mi adaptación a Ferrol, por mi rechazo a la misma. Cada uno da lo que recibe y yo he alcanzado mi tope de asimilación y empatia: a partir de ahora voy a devolver intolerancia con intolerancia. Aún así, ella es un daño colateral. Su nombre siempre me ha sonado a "verdad", en esa extraña relación que hacemos entre un concepto y su sonido. Probablemente venga del latin esa relación, idioma que tengo pendiente aprender.
Pero no solo es una cuestión semantica. Ante ella soy yo mismo y no puedo ser otra persona. No me sale. Mis defectos quedan sobre la mesa y no me averguenzo de ellos. Sus defectos también están ahí, pero no son un obstaculo en la comunicación.
Mi propio miedo es un obstaculo a la comunicación. Cuando un hombre y una mujer se comunican, siempre tiene lugar una forma de esgrima verbal. En este caso es una esgrima particularmente intensa, porque los filos están a la vista y no hay protecciones. Soy tan sincero con ella como lo puedo ser con nadie y eso me asusta. Tampoco tengo un soporte emocional, una red de colegas, aficiones y familia que me permita amortiguar los golpes que puedo recibir. Siendo así, cada corte hiere y daña muy profundamente. No consigo jugar cuando las apuestas están tan altas.
Aún así, juego. Porque el valor consiste en ser idiota, y uno es valiente cuando nadie mira, porque se está mirando uno a si mismo y es un público importante. Juego con cuidado, recordando aquello que nos explicara Jacobo el otro día en esgrima. La distancia de seguridad. La distancia de seguridad es la suficiente para que, dando un paso, alcancemos al rival. Y que este necesite dar un paso para alcanzarnos. Dentro de esa distancia, si tenemos tiempo y reflejos podemos sobrevivir. Pero una vez esa distancia se acorta y uno atraviesa la barrera invisible, ahí puede pasar de todo.
Y la necesito. Una vez acabe este curso, ella tendrá su vida de la que yo no seré parte. Porque no le hago falta ni se la he hecho ni se la haré. Y yo, estaré en otro sitio, peleando con otras cosas. Siempre se me ha dado bien sobrevivir, supongo que porque soy demasiado idiota para reconocer cuando me tengo que rendir. Aún así las cicatrices de la ultima vez que atravesé la barrera quedan y sé que tengo que tener cuidado. Porque ella aporta muchisimo y es uno de esos refuerzos sin los que uno no puede pasar. Ella tiene esa espalda en la que me podría apoyar y, rodeados de filos, mantener nuestra posición, pero al igual que se me da bien sobrevivir, se me da bien estropear las cosas con cuanta tía conozco. Así que tengo dos enemigos, uno que es mi sombra, al que como mucho puedo aspirar a mantener a raya pero nunca vencer, y otro delante mía, acero en mano, que cuando sonríe parte el cielo por la mitad y cuyas gallegadas son la banda sonora de este curso. De los pocos motivos para venir aquí que tengo, porque algún día quiero poder comentar "ah sí, la conozco ", porque citando a Su Majestad, me llena de orgullo y satisfacción. Porque mola moito, a pesar de si misma. Y porque durante la guardia me animó, como hace siempre, y me dio un motivo para sonreír y creer.
Así que este punto es suyo. Pero volveré a empuñar acero pronto y ya veremos quién rié el último.

P.D: Y sí, sigo siendo un vampiro social. Pero no me vale cualquiera.

jueves, 23 de mayo de 2013

Touching the bottom


No puedo más. He llegado abajo del todo. Acabo de salir de una comida en la que me estaba quemando hasta el aire. He ido al dentista y no he sido capaz de hacer bromas y ser yo mismo.
Ya ni me reconozco. Solo me quedan las drogas. Drogas de musica, drogas de libros, drogas de videojuegos, drogas de miniaturas. Lo que sea. Quiero encerrarme y no ver el sol. Necesito relacionarme con gente pero... Pero no quiero arriesgarme a lo mismo. No quiero seguir escuchando quejas, no quiero seguir escuchando tristezas, no quiero. No quiero. Solo quiero que me dejen en paz. Comer, dormir, reconstruirme. Estar tranquilo, disfrutar de mis cosas, ser yo mismo.
He pensado en recurrir a la prostitución. Pero cada uno recibe lo que da, y yo ahora mismo doy mucha pena así que lo que voy a recibir es eso. No soporto dar lastima. No soporto que alguien me acompañe a la puerta y me diga "¿Estás bien? ¿De verdad?". Lo agradezco y lo valoro como lo que es, pero aún no he avanzado lo suficiente por la senda de aceptarme como para reconocer que estoy jodido delante de nadie. Eso es cosa mía. No quiero dar pena.
Y sin embargo me doy pena. No me río, no construyo, no creo. Estoy cansado. Quizás eso es todo lo que tengo, cansancio físico, cansancio emocional, cansancio intelectual. Cojo un libro y me meto en él. Preparo la maleta y siempre me olvido algo. No me concentro. Estoy irascible, dolorido, hambriento, triste. Estoy muy jodido, demonios, y no veo como voy a salir de esta. He recordado aquel episodio de Generación X en el que Dagmar comentaba que, tras encerrarse y hartarse de porno y comics, reducía al ser humano a glandulas, metano y otras sustancias quimicas y se sentía duro y frío, como un trozo de carbono, y envidiaba a los adolescentes que miraban a los ojos sin miedo y creía que nunca podría ser capaz de relacionarse con otro ser humano. Ayer pasé una hora y media hablando por teléfono con Luis pero me supo a poco. No recuerdo nada de lo que he hecho, dicho o escrito esta semana. Mis días son una rueda continua, como un hamster y no veo el final del camino, porque ya no creo en él. Ya no creo en arco iris. No creo que conozca a una chica que me salve de mi mismo, ni siquiera creo que haga una amiga. No creo que aprenda ninguna verdad trascendente sobre la vida. Esta ciudad ha acabado con mi esperanza y con mi ilusión, con ese irreductible nucleo de infancia que me mantenía en funcionamiento cuando todo lo demás fallaba. Cuando a mi alrededor todos eran caras largas y tristes yo sonreía. Porque me gustaba una colina, porque me gustaba el mar, porque me gustaba una sonrisa.
Ahora solo tengo hambre y cansancio. Solo quiero dormir y que me dejen en paz. Que los días pasen a toda velocidad hasta que vuelva a ser yo mismo, a vestirme como quiero, a escuchar musica, a tomar decisiones. A aplicar la voluntad de poder, a tomar té y hacerme preguntas y jugar con ellas como un gato con un ovillo de lana. A hacer algo más que pulsar botones en una consola, que repetir gestos mecanicos, que ir cavando un foso cada vez más grande alrededor mío y no dejar que nadie lo atraviese.
Pero no sé como.

miércoles, 22 de mayo de 2013

La voluntad de poder


Der Wille der Machte. En alemán tiene mucho más sentido para mi que en español porque ese "wille" me suena a "ich will", yo quiero, como deseo consciente y activo. No como entiendo la voluntad en español, que es algo más profundo y reflexivo, más pausado y menos enfático. Así mismo Macht no es poder como en capacidad de hacer algo (kann), sino poder como en hacer algo (machen). Dos verbos muy activos para referirse a que el ser humano, en su naturaleza, se vé animado por el ansia de realizar acciones y decidir sobre ellas. Más que la voluntad de poder, yo lo traduciría un tanto libremente como el deseo de hacer. Ese impulso que nos lleva a tomar decisiones y llevarlas a cabo.

Este curso me está matando. Ayer una tontería como que me echaran para atrás la ITV me hizo echar espuma por la boca como un jabali que se encuentra a la parienta en la cama (¿arbusto?) con su mejor amigo (jabali-mate). Y lo que me jodió no fue tanto el tener que ir a arreglarlo, como que me cuesta tiempo y dinero. Dos cosas de las que ando bastante corto, por no decir muy corto ultimamente, y que limitan mi capacidad de decisión. ¿Qué quiero hacer? Mejor pregunta. ¿Qué puedo hacer? No duermo bien porque no compro una almohada en condiciones. No me despejo porque no viajo a alejarme de aquí. Y al final todo se reduce a, como dijera Deivid hace años, tiempo y dinero. El problema con estas cosas es que, cuando uno necesita algo y no lo tiene, termina robando. Y es lo que pienso hacer y que salgan las cosas como tengan que salir, pero no pienso seguir dando tanto de mi. El dolor físico, la soledad, la tristeza, el cansancio, n ose ven recompensados de ninguna manera en esta carrera de resistencia que nos lleva a... ¿a donde? No lo sé, ni nadie me lo va a indicar. Pero la voluntad de poder, esa voluptuosa ansia de libertad, ruje al fondo del armario y me reclama. Y a ratos voy a sacudirme la correa y ser yo mismo, porque, aunque la vida ya no dé para ser una gran historia, sino solo historietas divididas por enormes periodos de... de nada, al menos unas horas a la semana las quiero para mi y solo para mi. A eso hemos llegado.

martes, 21 de mayo de 2013

Flujos de energia


Hace tiempo que vengo leyendo sobre "gente toxica". Es un concepto que al principio me parecía muy divertido y muy new age, pero ahora con el tiempo estoy dandome cuenta de que maldita la gracia que tiene y de que, demonios, me está afectando más de lo que debería. Hablo de esa gente que está todo el día quejandose, que nunca está contenta con nada, que solo concibe un triunfo personal si puede pisar a alguien de camino... sí, todos le estáis poniendo nombres y apellidos.
Pero ahora voy a hablar de algo más. La "gente tóxica" me sirve como introducción para explicar un fenomeno curioso del vampiro social. No toda la sangre sabe igual. Existe gente cuya interacción te enriquece. Gente cuya conversación te comunica contigo mismo, gente cuyas ideas te refrescan y enriquecen, gente que hace de tu vida un lugar mejor. Todo lo contrario de la gente tóxica. Y entre esos dos espectros tenemos una gama intermedia inmensa con todo tipo de colores, formas, texturas  y sonidos.
Vale. Vamos a partir de la base de que en toda interacción humana hay un intercambio de energias, que en algunos casos puede ser muy desproporcionado. Eso es subjetivo, claro. Una persona puede pensar que no me aporta nada y realmente darme mucho. O viceversa. El problema en este caso es cuando uno supone a la alta. Uno puede salir de un examen, decir, "lo he hecho fatal" y luego tener un nueve. Eso está bien. Pero si sale diciendo "la he clavado" y tiene un tres, va a tener un problema.
A esa gente vengo a referirme ahora. Ya hace tiempo hablé de aquella gran frase "te quiero como amigo", contestada con un "pero hija, es que tu a mi como amiga... ". Esos puntos suspensivos significan: tampoco me aportas una mierda. Y eso no es ni bueno ni malo. He tenido que realizar un proceso de desatanización de la atracción, terrible. Antes creía que, si una chica me resultaba atractiva, estaba desmereciendola como persona. Que tontería. Puede ser una mujer inteligente, divertida, interesante y emocionalmente riquisima Y además estar riquisima por fuera. Que una cosa no quita la otra. Por supuesto, dado que la perfección no existe, probablemente estará desequilibrada psiquicamente. Bueno, otro punto más. ¿Quién dijo que galopar erizos fuera aburrido?

Pero quiero dejar constancia de esto para recordarlo más adelante. Existe un problema de juicio y de honestidad. Y alguna gente, que se cree que aporta mucho a mi vida, debería replantearse lo que significan mis silencios. Y como, a medida que voy alzando las murallas de mi castillo de soledad, cada vez me cuesta menos escuchar los gritos que vienen del exterior y cada vez me importan menos. Un saludo cordial

Amistad o...


Hoy me han planteado una pregunta que me tiene reflexionando desde que salí de clase. Una pregunta interesante, con matices. Una pregunta que dice mucho de quién la hace pero, sobre todo, dice mucho de quién la recibe arqueando una ceja.
¿Amistad u otra cosa? ¿Acaso puede existir una sin la otra? Ser amiga mía es un deporte de riesgo. Quizás por eso tengo tan pocas, aunque las que tengo son escogidas. No entiendo esa pregunta. Como he dicho anteriormente, no puede existir una sin la otra. Pero soy demasiado libre. "Casual" en inglés, "informal", que dice mi colega Ligia, una chica que me conoce más de lo que nos gustaría a los dos. Pero siempre es así. Una vez entras en el juego de palabras que es mi idioma y empiezas a entender lo que escondo, ya no hay vuelta atrás. O dominas el idioma y dialogas, te comunicas, o huyes. No hay como evitarlo.
Para mi, el sexo solo es otra forma de comunicación. No concibo el amor como posesión, obligación o norma social, porque en mi vida personal no existe más norma que la que yo acepto libremente. No hago nada por compromiso ni permito que nadie actue así hacia mi. Para mi el amor es la comunicación generosa de ideas, pensamientos, sentimientos. Amor es querer darle a otra persona sin preocuparte de recibir algo a cambio. ¿Quiero a mis amigas? Demonios sí. ¿Me acostaría con ellas?  No lo sé. Es como preguntarme si me comería una paella. Ahora mismo no, luego puede que sí. ¿Me convierte eso en un ser promiscuo y decadente?
Eeehh... siguiente pregunta.
No, volviendo al tema del sexo. Que debe ser un tema importante, dado que a mi alrededor todas las conversaciones tratan sobre posición, dinero o sexo. Y es muy difícil escapar de tu entorno cuando no tienes otro con el que contrastarlo. Perdón, que me voy del tema. Volviendo al sexo, lo considero algo terriblemente intimo. ¿Cambia una relación? Claro. Como compartir una noche en el hospital, contar un secreto vergonzoso y humillante, llorar en el hombro de la otra persona. Son momentos que condicionan una relación para siempre y marcan una frontera, un antes y un después. ¿Obligan a pasar la relación a otro nivel?
Eso es decisión personal y particular de cada persona. Alguna vez he escuchado esa pregunta hecha afirmación "ahora ya nada volverá a ser lo mismo". Pero lo fue. A veces. Volviendo al tema de la comunicación, si uno comparte un mismo idioma, una actitud, un sentido del humor, se puede evitar la trampa de los prejuicios, de las ideas preconcebidas, de la presión social. ¿Te acostarías con una chica con la que se ha acostado toda tu clase? En el momento en que se acuesta conmigo se está acostando solo conmigo. La adolescente, recuerdo impreso en la pared, tenía novia. Hablabamos de ella mientras nos besabamos. ¿Somos unos enfermos? Yo lo soy. Pero al menos soy un enfermo honesto, que vive de acuerdo a aquello en lo que cree. Y como creo en la libertad, no obligo a nadie a participar. Quizás por eso estoy tan solo. Porque la mayoria de personas que conozco tienen un vocabulario relativamente limitado, en que a cada concepto equivale un simbolo. ¿Por qué? Aprender idiomas te enseña que, un mismo concepto, puede tener asociado infinidad de simbolos. Viajar te enseña que, lo que para ti es normal, para otra gente puede no serlo. ¿Y qué más da? Vivir es aprender, vivir es experimentar, crecer, sufrir, vivir.

Hoy he recordado una expresión curiosa. Cuando era pibe, en Cádiz a irse le deciamos "picar billetes", porque es lo que hace el revisor cuando te montas en el tren, te pica el billete. Yo realmente tengo el billete mío picado. Al otro lado de la colina oscura me espera mi hermano y yo ya tengo mi billete picado, esperando a que se vaya el tren y me lleve. Eso es lo que esconde el fondo de mis ojos azules, la serena aceptación de la muerte, las paces conmigo mismo. Pero mientras esté a este lado, pienso vivir lo que pueda. Aprender, compartir, enriquecerme. Yo no le pido a la vida, pero tomo lo que me da. Si puedo beberme una sonrisa como quién bebe ambrosia, lo haré. Y no pediré nada porque, por suerte, alguna gente sabe hablar claro y esa es de las pocas condiciones innegociables que tiene mi amistad. Sed valientes. Sed sinceros. Sed orgullosos. Sed mi familia, una manada de lobos.


P.D: Para alguna gente debo ser una maldición, dada mi condición de "why not?". En fin. La vida es dura :-P

Fraggle rock


Ayer hablé sobre el Art Hostel, mi agujero en el mundo. Hace lo que parecen muchos años, pero apenas eran tres, conocí a una chica fantástica por internet que me enseñó muchas cosas. En mi línea de aquella epoca, decidí que lo adecuado era coger un avión y ver si era de verdad. En mi linea de siempre, fui yo mismo y abrí mi mente y aproveché. Aprendí, conocí, aventuré. Gané muchas cosas y perdí otras. Conducí mi vida en una dirección nueva.
Ese viaje, que trajo unas consecuencias sorprendentes, me descubrió un lugar. Mi colega Dari decía que para qué iba a Bulgaria, si Bulgaria era "un agujero en el mundo". Es verdad. Pero es mi agujero. El Art Hostel es el tipo de sitio en el que yo podría vivir. O donde iría cada fin de semana. Es mi equivalente al bar de Friends. Un lugar donde puedes conocer a alguien de cualquier lugar del mundo, hablar con educación y respeto, escuchar musica, contar historias, aprender. Donde ninguna idea es demasiado descabellada, donde nadie arquea una ceja. Puedes sentarte entre cojines y discutir sobre literatura eslava, puedes escuchar a Bob Marley mientras acaricias a un perro al que nadie conoce, puedes emborracharte hasta caer redondo y plantear a tus compañeros de mesa si existe el amor. Y al día siguiente, puedes sentarte en el jardin con un libro, admirando los grafitis y bebiendo té, quizás solo, quizás junto a una familia de paso, preguntandote que te traerá el día y la noche mientras las ideas hierven en tu mente como la sopa dentro del caldo.
Sí. Boris, Rali y la familia del hostel ha hecho un lugar mágico. Y me gusta llegar allí sin esperanzas ni expectativas y simplemente dejarme ir, a la deriva, en medio de la decadencia y la oscuridad. Mi fraggle rock particular.

Más cosas de las que quiero hablar. Esta es una pregunta que me gustaría hacerle a Rali. ¿La gente cambia? Yo considero que evolucionamos en lineas vectoriales, y a veces nuestra evolución desarrolla una curva. Pero generalmente tendemos a ser consecuentes. Esa consecuencia nos hace previsibles y esa previsibilidad es la que permite proyectar imagenes de futuro. ¿Esto saldrá bien o mal? Demonios. Mirate tu. Mira tu entorno. Y casi escuchas el cri-cri de los grillos adivinando el golpe.
Hace poco reflexioné sobre ello. Hace un año, en un concierto, vi a un chico cargando muchachas a hombros en un concierto heavy. Cosas de la vida, ese chico ahora es colega mío. Como he dicho alguna vez, la vida tiene sus ritmos y determinadas cosas son inevitables. Y me gusta que sea así, porque le da un cierto trasfondo a mi firme creencia en el destino.
El siguiente punto del orden del día es la motivación sobre la actividad. Cuando haces algo que quieres, te sale mejor que cuando simplemente debes hacerlo. Es natural y todos lo sabemos. ¿Por qué eso es así? Porque el cuerpo tiene su propio reloj interno. E intentar contradecirlo es absurdo, no podemos forzarnos más allá de determinado punto. Podemos simular el sexo pero no el amor. De igual forma, podemos cantar pero no podemos sentir. Y para funcionar más allá del movimiento mecanico tenemos que sentirnos bien. No basta con sobrevivir. Hace falta vivir.

El próximo punto, ser un hobbit a la sombra del ojo, lo dejo para tiempos mejores. No tengo ganas de homenajear a Tolkien. En cuanto a la ultima nota, más inspirado escribiré otro artículo sobre ello. Ahora estoy cansado. Cansado de enfadarme, cansado de esforzarme, cansado de ser optimista, cansado de querer ver un arco iris allá donde las lagrimas se confunden con lluvia. Que le den al mundo. Quiero romper algo.

lunes, 20 de mayo de 2013

Valiente


Curioso, que sea casi el apellido de Raquel, Valente. Pero ahora miro atrás y recuerdo esa mirada de la adolescente, esa actitud. Esa forma de no temerme, de no temerle, de no temer. Esa naturalidad cuando le pregunté "¿no te preocupa lo que puedan pensar los demás?" y me contestó "a ver, yo estoy bien contigo. Lo demás me da igual ".
Ya no quedan locas así. Ya no quedan niñas, mujeres, bichos, que no le tengan miedo a ser ellas mismas, que no le tengan miedo a equivocarse, que no me teman. No me mires con esos ojos, que no sé lo que esconden. ¿Por qué tanta vehemencia?
Estoy loco. Funciono a impulsos de la lengua, y solo una disciplina sorprendente en alguien tan anarquico me permite socializar. ¿Socializar? Esa palabra queda demasiado grande, lo que yo hago con mi entorno es como comparar una avalancha de rocas distribuyendose aleatoriamente por una ladera con una sinfonia de musica clasica.
Y aún así, funciona. Aún así me sorprendo cuando doy con gente que me conoce y me aprecia, con gente que me valora. Con gente que pierde su tiempo, un tiempo precioso, en aprender a interpretarme, a manejarme, a compartirme. A leer ese idioma imposible que es el que se extiende de mi cabeza al mundo. Y algunos de ellos y ellas, incluso, llegan a entrar en ese mundo. Se comunican.
No os mentiré. Algunos de ellos y ellas están aún peor que yo. Por eso los quiero, porque compartimos una pasión, una actitud, una locura. Porque, como escribiera Kerouac (aún tengo que leerlo, Aliusha), solo queremos quemar el mundo. Porque somos jovenes a la manera que dijera Nietzsche, como dinamita. Y porque, a veces, ser valiente y ser idiota es lo mismo. Pero siempre es mejor vivir y equivocarse a pasarse la vida encogidos a la sombra de nosotros mismos...

Amor e interés


Hoy ha sido un día curioso. Vuelta al cole de El Corte Inglés, tristeza, amargura, depresión... y me recuerdan algunas cosas importantes. La primera, que el amor nunca puede ser una decisión tactica. O quizás sí, pero debe ser una decisión tactica sutil. La base principal de la comunicación entre las personas es que exista un lenguaje común. A veces ese lenguaje está hecho a base de intenciones, de sugerencias, de formas de ver el mundo. De actitudes. Otras veces ese lenguaje son intereses comunes. Pero es inevitable que exista algo, lo que sea, que permita a dos personas comunicarse y compartir. Enlazar una mente con la otra y dejar que los pensamientos discurran. Yo lo necesito. Soy un vampiro social, lo reconozco. Y aunque en el norte estoy aprendiendo a pasar hambre, eso no me gusta.

El caso es que hoy me han planteado algo interesante. Pero no funciona. Porque como he dicho antes, el amor, la generosa comunión del espiritu, no puede ser algo forzado. Uno puede optar por la suspensión de la realidad, como en una pelicula, y simular que la persona que tiene delante posee virtudes de las que realmente carece. Proyectar. A veces, esa proyección funciona porque, como he dicho antes, el lenguaje se basa en actitudes. Y a veces esa persona responde al desafio y representais una obra de teatro, una danza del espiritu, en la que actuais como si el mundo no fuera a interferir y fuerais vosotros dos, solos, en el mundo. La amistad se basa a veces en eso, en secretos compartidos. Pero existen lineas que no se pueden cruzar y seguir respetandose uno mismo. Sucedió con la adolescente cuando me agredió verbalmente de esa manera y sucedió cuando me manipularon. ¿Mal hecho? Bueno. Hay errores que son propios de nuestras circunstancias y errores que son propios de nuestro carácter. Estos son muy difíciles de corregir, porque no los vemos como errores. Yo perdí hace tiempo a una amiga por timorata. Si alguien no es capaz de mirarme a los ojos y decirme "Ale, vete a la mierda", no lo quiero como amigo. Porque yo funciono por prueba y error y soy como los niños, la unica autoridad que reconozco tarde o temprano es el palo. Me gusta forzar los limites.
Porque, en ese sentido me temo que soy muy vikingo, considero que nadie se merece nada que no esté dispuesto a defender.

Y ahora quería comentaros algo sobre el valor, la fé y el honor. Sobre como uno hace lo que debe, aunque sabe que se va a equivocar. Sobre cuanta fuerza y esperanza hace falta para tirarse al vacio. Porque a todos se nos llena la boca hablando de libertad, pero nos da miedo lo desconocido. Queremos estabilidad, seguridad, confianza. ¡Qué tontería! Lo unico estable en la vida es el cambio, la unica certeza absoluta es la de la muerte. ¿Y realmente queréis avanzar por ese camino? Olvidaros. Meted las manos en los bolsillos, silbad una canción. Puede que llueva o puede que haga sol, pero ese sol que brilla sobre vuestra cabeza se os meterá dentro del pecho y os dará calor cuando no podáis más. Recordad que sois criaturas fuertes, criaturas de luz, y que las palabras y los hechos son vuestra relación con el mundo. Proyectaros. A veces, cuando os quejáis de que no os gusta la vida que lleváis, que os falta algo, que envidiais mi capacidad para coger una mochila y perderme... lo que queréis decir es que os falta ese valor. Si de verdad lo queréis, cogedlo. Equivocaros. Hace falta mucho valor para asumir que uno se equivoca y aprender de ello, levantar la mano y decir "he sido yo", asumirlo.
Y si no, tampoco pasa nada. Yo siempre digo que el mundo tiene que estar lleno de gente que teme saltar la valla, porque si no las vallas no servirían para nada. Sed chicas que cocinan tartas los domingos. Yo no voy a culparos por ello, todo lo contrario. Que Dios os bendiga. Pero la condición de "amigo de Ale" no es un título pequeño que se le dé a cualquiera. Y me temo que, como de tantas otras cosas, no sois conscientes de ello.
No sabes nada, John Nieve.

Yo, por mi parte, tengo miedo de soltar las riendas. Tengo miedo de dejar de asumir la responsabilidad, tengo miedo de lo que podría pasar. Tengo miedo de mi mismo. Y estoy aprendiendo a vivir con ese miedo, a superarlo, a bailar bajo la lluvia. Tensión. Maldita tensión siempre a la vuelta de la esquina.

Don't be greedy


Este fin de semana ha sido una bendición. Un claro entre las nubes. He pasado un tiempo maravilloso en un sitio donde hace calor y la gente vive mucho más despacio. He tenido mi particular versión de lo que antaño era Canarias. ¿Siempre que me voy al norte me quedará un referente de sur? Y si algún día acabo viviendo en Canarias... ¿A donde iré?
Mi consejo cuando uno pasa por periodos así es aprender de las cosas buenas y prepararse para las malas. Guardar los buenos sentimientos y sensaciones en la caja fuerte, porque te hará falta tirar de ellos, y volver a ponerte la mascara. Pero es difícil. Estos días he disfrutado de los compañeros, de la familia, de mi mismo. Me he reencontrado, me he reido, he visto sitios. He dado y recibido abrazos de verdad.


Aquí también hay cosas buenas, claro. Aquí hay colegas, está la piscina, la espada, los muñequitos. Tengo cosas que hacer que me gustan. Y eso es lo más que puedo decir. A nivel humano estoy en un paramo, aunque hay alguna gente muy buena. Pero no me hago ilusiones. Ya no. Simplemente espero que el tiempo pase rapido, que me duela lo menos posible, no vivir, no pensar, no sentir, no ser. Aunque no por ello voy a dejar de darle las gracias y valorar a esa gente que hace que duela menos.

¿Qué porqué he renunciado a nivel humano? Porque la comunicación es algo natural. Yo no fuerzo, o me entiendo con la gente o no, o me llevo bien o no. Puedo escuchar, comprender, entender... pero estoy cansado de ceder. Estoy cansado de tener paciencia. Estoy cansado de adaptarme. ¿Quién se adapta para mi? Hay una diferencia terrible entre adaptar y tolerar y, como dijera Vicen en invierno, tolerar a alguien es demasiado condescendiente. Hiere. Yo puedo ponerme una mascara, pero solo cuando detrás de ella cuento con una clavija donde encaje. Si no hay algo de mi que proyectar en la mascara, no puedo. E incluso cuando hay algo de mi, muchas veces el esfuerzo es demasiado.

¿Por qué? Porque mi naturaleza mecanica, robotica, choca con mi naturaleza creativa que trabaja a impulsos, a sensaciones, a vida.
 Pero ahora esa naturaleza está latente. La entierro bajo proyecciones, rutina, olvido. Dejo de conducir y pongo el piloto automatico, que sea lo que tenga que ser. Y en mi interior me rebelo, rujo, encerrado en una caja de costillas, incapaz de ser yo. Pero como dicen aquí, "es lo que hay". Al menos tengo motivos para haberme alegrado. Y ahora a sobrevivir en Mordor, bajo la sombra del ojo.


sábado, 18 de mayo de 2013

Asumete a ti mismo


Es un proceso difícil, pero este año lo estoy llevando a cabo. Date cuenta de tus limitaciones y no temas afrontarlas. Es complicado y exige mucha paciencia, mucha prueba y error, mucha tolerancia. El otro día una amiga me dijo que le sorprendía ver cuanto sufrimiento había pasado en mi vida. Me encogí de hombros. ¿Sufrimiento? Ni más ni menos que otra gente.
No pasa nada. No tiene nada de complicado reconocerlo. Ahora no hay nadie mirando ni tienes que ser el heroe de ningún pequeño. Solo tienes que ser tu mismo y mirarte a ti mismo en el espejo. ¿Ves esa sombra detrás del azul? Es el precio que pagaste. Y no pasa nada. Pero tampoco tienes porqué esconderlo. No hay que avergonzarse de llorar, de sufrir, de ser humano. Hay que poder permitirselo a uno mismo.
El otro día Vero me decía que no fuera tan malo conmigo mismo. Para dejar de ser malo conmigo mismo tengo que empezar a permitirme errores. Tengo que entender que, a veces, no llego. Y eso no es ni bueno ni malo. Simplemente sucede.
El equilibrio es una de las claves. Asumir que hay un momento para sacar las garras y morder y otro para simplemente tumbarte sobre tu barriga. Disfrutar de la lluvia y del sol. Compartir. Me quitas la correa y dejas que respire y vuelvo a ser yo. No es cuestión de poder respirar, es a qué sabe el aire y cuan viciado está. ¿Irse a vivir a una montaña? Demonios. Una ciudad pequeña es demasiado pequeña para mi. Como dijera Aliusha u Oksana, nos gustan los locos que quieren quemar el mundo, que se preguntan cosas ,que siempre quieren más, más, más. Quiero vivir. Y quiero aprender a hacerlo sin miedo.

jueves, 16 de mayo de 2013

Codigos


Dentro de cada grupo social existen codigos. Basados en usos y costumbres, los tabúes surgen para gestionar necesidades que dicho grupo gestiona emocionalmente. Con el tiempo dichas costumbres se convierten en tradiciones y dejan de tener un sentido vivo, para pasar a tener un sentido histórico. Existen porque han existido siempre y nadie se plantea como sería si no estuvieran allí.
Uno de mis problemas, motivado por el exceso de tolerancia, es la incapacidad para detectar dichos codigos. Son lenguajes secretos y normalmente no les encuentro el sentido. Necesito un porqué, como los niños pequeños. Y claro, cometo errores de bulto por inconsciente. Por actuar con lo que para mi es naturalidad, pero para otra gente es una aberración.
Hace dos días cometí uno de esos errores. Y me sabe feo porque lastimé a una persona que para mi es importante. Ya no es la primera vez que me pasa, revelando que el problema que existe entre esa persona y yo es más por nuestra naturaleza que por nuestra actitud. Tenemos diferentes escalas de valores y asumimos determinadas cosas de forma diferente, y va a ser muy difícil ponernos de acuerdo. Aún así, en este caso él tiene razón. Yo actué de forma negligente de acuerdo al codigo social de mi trabajo. Que es un codigo con el que me voy a chocar siempre, porque hay cosas que yo no asumo como normales ni pienso asumir. Si lo hiciera, renunciaria a mi naturaleza y mi esencia y dejaría de ser honesto conmigo mismo. En cambio al no hacerlo, constantemente me choco con ese tipo de cuestiones.
Es lo que hay. Cuando uno tiene que elegir entre ser honesto consigo mismo o hacer lo que los demás esperan de uno mismo, solo puede elegir la primera opción. La segunda es el camino facil y, si bien al principio puede parecer que tiene sus ventajas, a la larga te provoca falta de autoestima y heridas graves a tu personalidad. Este curso no va a acabar conmigo. Aún así, a horas de irme a despejarme si dios quiere, dedico un momento de reflexión a reconocer mi error. Y a anunciar publicamente que no será la ultima vez :P

miércoles, 15 de mayo de 2013

Te recuerdo


Me acuerdo de ti Me acuerdo de tus ojos rasgados, de elfa, ojos fijos que se te clavaban muy hondo. Recuerdo tu sonrisa, rápida como un apuñalada, de dientes muy pequeñitos y afilados. Recuerdo el tacto de tus labios, suaves, delgados, carnosos, y el impulso vehemente, devorador, de tu lengua de fuego.
Recuerdo tus manos, delicadas como el pecado, y la forma esbelta y juguetona de tus caderas. Recuerdo tu vientre terso, tu cabello de sombra, tu andar entre felino y desgarbado, ese aspecto a ratos muy infantil y a ratos muy maduro que tenías.  Recuerdo como trampeabas con mi mente, como chapoteabas en mis emociones y como asaltabas una y otra vez la fortaleza de mi estoicismo.
Recuerdo tus "¿por qué?" y tus silencios reflexivos. Recuerdo la oscuridad de tus dibujos y la belleza, nitida como un rayo laser, que atravesaba esos dibujos. Salvame. Salvame de mi misma.

Pero yo nunca he sido un mesías, sino solo un bufón. Y tu mano se separó de la mía, como arena que se escapa entre los dedos. Y ahora solo puedo recordarte.

martes, 14 de mayo de 2013

Ser extranjero está sobrevalorado


Durante mucho tiempo he considerado que mi conciencia de extranjero, mi personaje nomada y extraño era algo positivo de mi. Mi incapacidad de adaptación, mi eterno estar y no estar.  Mi perspectiva nueva y fresca, mi empatia artificial, mi capacidad de adaptación.
Pero estoy cansado de vagar. Aquí ser diferente es un defecto. Siempre eliges tribu, la standard o la antistandard. ¿Y qué pasa si no quiero participar? Si no quiero alinearme. Entre el amor y el odio, elijo la indefinición. Elijo la paradoja, que asusta e incomoda, y me aisla del mundo como efecto secundario de mi ansia de espacio personal y desarrollo.
Y mientras, sigo reencontrandome en Nietzsche. Sigo disfrutando de su discrepancia de optica, de su pasión escritora, de su autodestructora ansia de... ¿de qué? De paradoja, de amor y de soledad, de negación y afirmación. De curiosidad. Es leerlo y sentir una cosa... no sabría decirlo. ¿Quizás fé de converso? Quizás sea un extranjero, pero no soy el único extranjero. Y leo a Nietzsche hablar de los espiritus libres, de los valerosos, de los solitarios y pienso en tanta gente que he conocido y que me ha aportado tanto. ¿Donde estarán? ¿Qué habrá sido de ellos? Victimas de una guerra contra el tedio y la monotonia, contra el paradigma social, contra la vida. Pienso en sita Aliusha, en Elena la griega, en Jenny la artista, en Rabanal, en Ralitsa, en Gareth, en Boris. En tanta gente que conocí en otra epoca de mi vida, cuando era joven y salvaje y hermoso. O quizás nunca lo fui, pero lo aparentaba, con esa apariencia que tanto cunde en determinadas circunstancias.
Ahora estoy cansado. Sobre todo emocionalmente, y me duelen los huesos cuando me despierto y me siento viejo. Pero no durará para siempre. Hay algo en mi, un nucleo de irreductible cabezoneria, que dice que esto solo es una ola. Que volveré. ¿Quizás sea el eterno retorno del que hablaba el amigo Friedrich? Porque podemos negar nuestras circunstancias, pero nuestra naturaleza se afirma una y cien veces, en forma de irresistible crueldad que ejercemos sobre nosotros mismos a través de nuestro entorno.

El eterno conflicto


Entre ser y aparentar, entre compartir y dominar, entre formas distintas de ver el mundo. Llevadas desde el respeto y la tolerancia son factibles, pero deben ser contrastadas con otras fuerzas. Demasiado tiempo en un espacio demasiado estrecho en lo emocional provoca tensiones y las tensiones terminan generando cansancio, apatia, ganas de olvidarlo todo y simplemente entretenerse en estimulos. No pensar, no sentir. Solo percibir.

Te levantas de una siesta-interruptus y miras a tu alrededor en la habitación. Hace frío y está oscuro. Te duelen las piernas, intentas levantarte y no sale bien del todo. Maldita sea. Con la consciencia viene la percepción. Frío, hambre, tristeza. Ganas de matar aumentando. ¿Cuando fue la ultima vez que creaste algo? ¿Cuando fue la ultima vez que saliste del ciclo de presión-liberación-presión-liberación? ¿Cuando fue la ultima vez que fuiste tu mismo?
Pero la mascara no funciona. Sentimientos se cuelan entre las rendijas, el monstruo que escarba por debajo de la puerta empieza a ponerte nervioso con sus gruñidos. El ansia te puede y, de repente, miras por la ventana y te preguntas cuando fue la ultima vez que miraste a alguien a los ojos y tuvisteis unas conversación. No tu pose, ni tu figura, ni tu cuerpo, sino el tu real que se esconde entre las palabras y las formas. El que no puedes evitar ser, por más que lo intentes.
¿Quieres la verdad? ¡No estás preparado para la verdad! Grita Jack Nicholson en tu consciencia. Puede ser, puede ser que lo que se esconde al otro lado del espejo tenga miedo, tenga frio, esté solo. Puede que ese pequeño niño interior tuyo solo quiere que lo quieran, como todo el mundo. Que lo acepten.
Pero ya está bien. La autocompasión es una espiral oscura de la que no se sale y aquí, en la Tierra Oscura de Mordor donde se extienden las Sombras, el que cae no se levanta. Así que empuña una sonrisa, desenfunda los dientes y amenaza al mundo. Dado que no va a haber quien te quiera, quierete a ti mismo. Y entierrate en sensaciones, anestesiate, hasta que vuelvas a aquella idea del hogar que definiera el Ché Guevara. El hogar son tus amigos, tu familia, tu gente.

P.D: Grande Nietzsche, grande. El eterno retorno.

lunes, 13 de mayo de 2013

Se pasa la vida


Hace unos días que no aparezco por aquí. En verdad la explicación es sencilla: ya no levanto olas. Leo, escribo, pinto, sueño. Pero ya no aspiro a convertir esos sueños en realidad ni vivo historias que merezcan la pena ser contadas. He pasado a los cero grados, ni frío ni calor.
En cambio, esta mañana un compañero me ha recordado que esto existe. En parte porque vivo en High School Musical y asisto, día sí y día también, a situaciones esperpenticas. En parte, porque mi actitud hacía dichas situaciones condiciona mi forma de actuar. ¿Soy un cobarde por no participar? ¿O simplemente estoy hastiado? Hay un punto en el cual la neutralidad es un acto deleznable, como cuando los suizos permitieron pasar trenes y trenes cargados de judios camino de Alemania.

Creo que no. Que no estoy actuando mal, digo. Dado que solo vivimos una vez, no tengo tiempo para perderlo con quién no va a cambiar. En todo caso tendré que soportarlos mientras sean artistas invitados de mi mundo, pero en cuanto cambiemos de escenario ellos pasarán y, como decía el canto Bene Gesserit sobre el miedo, solo estaré yo.

Lo que me lleva a escribir este artículo son otras dos cosas. Por un lado, mi consciencia del tiempo y mi certeza de que las amistades, como las oportunidades, se pasan. Herr Joe, que es un tío que entiende y sabe de la vida, dice que no me tome las cosas tan a pecho. Herr Joe tiene razón, pero yo no puedo evitar ser lo que soy. Intento relajarme, take it easy, live and let live... y sé que si estuviera en otras circunstancias, con más tiempo y espacio y más yo, probablemente no le daría importancia. Pero como estoy tan concentrado, tan encerrado en tan poco espacio, tan rabioso, se la doy. Y valoro las cosas en su justa medida y doy lo que recibo. Así que es una lastima, pero puede que dentro de algún tiempo alguien se lleve una sorpresa cuando me llame, me diga de quedar o me pregunte que tal estoy.

El otro tema que me lleva a este artículo es una conferencia que nos han dado hoy. Un árbitro de primera nos ha hablado sobre su profesión. Lo de primera lo digo con segundas, tanto arbitra en primera división como se vé un hombre comprometido con lo que hace. Sabedor de que su profesión conlleva una serie de riesgos y exigencias, nos ha recalcado mucho las del plano físico, elige hacer lo que quiere aunque sabe que para ello debe renunciar a otras cosas. Intenta mantener un equilibrio emocional, formar un equipo, mantener una disciplina. Cosas que son muy de nuestro trabajo, pero vistas desde fuera. Y la verdad, viendolo y escuchandolo me he sentido mal. Una de mis compañeras le preguntó que cuanto cobra, lo que me ha hecho plantearme cuantos de mis compañeros tienen ese grado de implicación, ese grado de dignidad, ese punto de... orgullo. Incluso yo mismo, que tampoco soy perfecto, me pregunto si tendré esa capacidad para asumir las cosas. Como dijera él, si perdía su trabajo, que es aquello que le gusta, no diría que es una tragedia pero la verdad que mal vamos. Que demonios. Es una tragedia. Nos definimos por lo que hacemos hasta cierto punto y algo a lo que dedicamos tanto esfuerzo, energia, dedicación... pero hay que asumirlo. Que la vida existe hasta que se acaba y lo unico que nos queda es el orgullo de hacer lo más que podemos siempre, de creer en nosotros mismos y de querer y ser queridos. Y eso es hermoso, que demonios. Así que, aunque me encuentre sobreviviendo, me gusta poder asomar la cabeza fuera del agua y ver que ahí fuera hay gente que vale y que sabe lo que quiere. Me siento bien. Gracías, gente. Seguid ahí.

jueves, 9 de mayo de 2013

A veces, hay que tocar fondo


Cuando crees que no puedes aguantar más, que ya está bien, que vas a explotar. Cuando pasas por las lagrimas, la soledad, el dolor, el miedo, el frío. Entonces levantas la cabeza, por orgullo, por cabezoneria, porque eres demasiado idiota como para rendirte, y encuentras el sol. Y una sonrisa. Y alguien responde a esa sonrisa. Y cuando te das cuenta tienes al lado a un amigo, y al lado de ese amigo resulta que hay otro. Y de repente ya no estás tan solo y no hace tanto frío, y aunque sea por un rato te olvidas de la xenofobia, de la tristeza y de la sensación de vacío. Y notas como un calor por dentro, como una caricia en el alma, y te gustaría gritar al mundo entero que gracias. Que esa vocecita dentro de ti, que dice que no sabes si te lo mereces, se calle y se vaya a la mierda. Que si te quieren y te tratan bien es porque, que demonios, algo tendrás. Y que desde abajo del todo la unica dirección que te queda es hacía arriba. Así que a por ello. Que mañana es viernes y tengo chollo, gracías a un amigo que me ha dado algo que vale más que el regalo en sí, algo que vale el cariño y el apoyo que espero corresponderle en proporción, porque como dijera Deivid, un amigo no te dice que lo es, sino te lo demuestra. Y yo no sé ni que decir. Así que solo diré gracías. Muchas gracías, Vituco. Esta te la guardo.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Todo tiene un porqué


Hoy me han comentado que nos hemos equivocado en una presentación. Hemos puesto "Holyday", y dandole vueltas ahora he caido en que precisamente esa Y griega se latinizó con el tiempo, pero que en un primer momento debió escribirse precisamente así, como día sagrado, por ser las unicas festividades del calendario las religiosas. Como el AD del calendario inglés, Anno Domini, muchas veces olvidamos la influencia del latín y de la religión en esa cultura, la anglosajona, de la cual poca gente sabe cual es el componente sajón. Y como en el siglo X, cuando el mundo parecía que iba a acabarse, en esa isla en medio de ninguna parte se reunieron escandinavos, sajones, celtas y cuanta cultura antigua quedaba en europa, hasta ser barridos por los normandos, dando forma a esa extraña mezcla de idioma que posteriormente se extendió por el mundo de manos de piratas, aventureros y, en general, gente de mal vivir.
También me he dado cuenta de que, de nariz para arriba, una compañera mía se parece terriblemente a mi abuelo. Eso explica muchas cosas. También explica esa imagen del gallego eterno, del que salía en las fotos de Capa como miliciano, del que salía en los cuadros del autor valenciano este, del que veo en los albumes de familia en casa. Gente morena, de rasgos marcados, duros, ojos profundos y tristes, ceño marcado, sonrisa escasa pero preciosa en su escasez. La cara de mis tíos, de mis primos Barcala, de la parte de mi familia que se ha mantenido pura y orgullosa en la raza, si es que algo así puede existir para alguien que, como yo, defiende el mestizaje como riqueza.

Todo tiene un porqué. Yo continuo con mi voto de celibato social y por ahora me va bien. La guardia estuvo entretenida, me gusté mucho a mi mismo mandando la formación y me gusté aún más en el trabajo de inglés. Pero no sirve para nada. Es solo otra forma de tachar días del calendario hasta el fin de semana, cuando espero ver a Joey, a los chicos de esgrima, al mundo. Y mientras, sigo haciendo mi vida social por internet, descubriendo series, leyendo y haciendome preguntas. Viviendo, con curiosidad y cansancio, sabedor de que me puedo morir mañana y de lo mucho que echo de menos al piltrafilla. Así que mirad, no hay mal que por bien no venga :-) Hay que reforzar la actitud. Y como dice Angel, molar moito :-P Creerselo un poco, que demonios.

lunes, 6 de mayo de 2013

Cierro los ojos y te veo


Hace unos días que vengo soñando, a veces despierto y a veces no, con una larga escala de subida. El puente está iluminado solo por la luz roja y el la pantalla que marca la derrota ciega al timonel. En el ordenador del multihaz, el cabo primero sigue a lo suyo, mientras el oficial vigila o dormita, no se sabe, en la silla del comandante. El mundo está en calma y todo tiene sentido, pero noto una presión, un vacio.
Salgo al alerón. La luna brilla, imposible neón a miles de kilometros de altura y el mar es negro y plata. La estela del barco se pierde, de la proa al costado, abrazandolo como una melena de espuma y un poco más lejos, apenas a unos metros, las olas dibujan un paisaje de humedas dunas. El ronroneo del motor es tan lejano como la conciencia y, en ese momento, sé que estoy en paz.
He abierto el album de fotos de palabras. He llorado como un niño pequeño. Tengo frío y me abrazo. La herida sigue abierta y sigo estando vivo, sigo siendo yo. Si puedo llorar recordando lo que te quise, si puedo darme cuenta de lo que he perdido. En las lineas de mis amigos y conocidos, gente con la que ahora, apenas tres años después, ya no tengo trato casi, puedo volver a leerte. Puedo vernos caminando de la mano por el paseo maritimo, yo encabezonado en que tu llevaras la silla y tu encabezonado en hacerme feliz. Puedo vernos sentados delante del ordenador, con el "bla bla bla" de los Sims que tanto te gustaban o el maldito pokemon, que me aburrió hasta el infinito. O con los videos sobre la segunda guerra mundial o mi jura de bandera.
Es curioso. Las peliculas americanas nos venden que el amor está hecho de grandes momentos epicos, pero es mentira. Si tuviera que hacer un album de imagenes, como esas que nos ponen en las que se vé al chico y a la chica enamorandose; paseando de la mano, tirandose globos de agua, haciendo una barbacoa juntos, viendo el atardecer en el porche... no se me ocurriría nada parecido a eso para nosotros dos. Recordaría como volvía de navegar y sabía que estaba en casa cuando tu gritabas "¡neneeee!". Recordaría el cansancio infinito que me entraba cuando tenía que ir a recogerte después de comer y como quería escaquearme. Recordaría sentarme delante de la tele intentando leer, porque maldito lo que me interesaba la tele, mientras tu partías una bolsa de plastico con los dientes. Recordaría levantarme temprano los fines de semana, a veces de modo propio, a veces por sentimiento de culpa, con tu madre protestando siempre porque no la ayudabamos -ella es así-, mientras te cogía en brazos después de que ella te cambiara el pañal.
Demonios. Tres años. El primero todavía moló, dentro de la locura que fue. Y estos ultimos dos... ¿qué estoy haciendo para honrar tu memoria? ¿En qué hago mejor el mundo, enterrado en vida, tanto que hasta me he olvidado de lo que tu significabas y significas? Realmente estoy lejos de la gloria de Dios, en este sitio donde ni siquiera me llega tu recuerdo y apenas el del abuelo.
Pero esto no va a quedar así. Yo soy lo que soy, lo que tu me enseñaste a ser. Y no voy a perderte. No voy a perder el mar. No voy a perder el heavy. No voy a perder esas cosas que me identifican, que me hacen ser lo que soy. ¿Qué no tengo amor? ¿Y a quién pretendo engañar? Desde que tu te fuiste, supe que lo más a lo que podría aspirar en la vida era a una triste imitación de lo que tu y yo tuvimos, para pasar el tiempo hasta que nos volvamos a ver. Quizás por eso me he resistido tanto a verme enredado, quizás por eso nunca he ido a por una chica en condiciones, sino siempre a por aquellas que consideraba pasatiempos. Quizás por eso no he querido, ni he dejado que me quieran. Pero todo eso da igual. Lo importante ahora, pequeñajo, es que te he reencontrado por un momento y sé que nos volveremos a ver. Y si tengo que pasar sumergido semanas y meses hasta poder volver a llenar de historias el cuaderno que te enseñaré cuando nos veamos, lo haré. Por ti. Porque eres lo mejor que me ha pasado ni me pasó nunca, porque tu me enseñaste a no tener miedo, a creer, a luchar. Porque te quiero, piltrafilla. Y sé que, donde quiera que estés, ahora mismo me estás sonriendo. Espero que con el abuelo cerca, porque no sabes las ganas que tengo de veros a los dos y lo muchisimo que os quiero.
O quizás si que lo sabes, como siempre parecías saberlo todo sobre mi.

Living without love


Tuve hambre y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber.
Con esa oración tan sencilla, creo recordar que Jesús agradecía a las masas. No lo recuerdo muy bien, mi infancia católica queda muy lejos en el tiempo y el espacio. Aún así hoy he recordado esa frase, cuando he sido consciente de mi necesidad. De como el hecho de que Luis pueda venir en julio me alegra el día, que Oksana me escriba soltandome "una cascada de sensaciones" me entusiasme. De como cualquier pequeño resquicio de vida, un concierto, un paisaje, ¡algo! ¡maldita sea, algo! Me entusiasme y me haga rugir. Quiero vivir. Demonios, ya lo decía la canción. No soy un numero, no soy un prisionero. Mi sangre me pertenece solo a mi.
Pero es una maldición. La sensibilidad es una maldición. La incapacidad para ser maleable hasta el punto de decir una cosa, hacer otra y ser otra. El no querer ser amiguito de todo el mundo, el no tener miedo a pelearme con Dios bendito si se tercia. Que prefiero que todo el mundo se lleve bien, haya calma y sosiego, pero llega un momento que, como dijera aquel sabio "dios dame paciencia, porque como me des fuerza lo mato ".
Y no tengo fuerzas para nada. Estoy más debil de lo que he estado en meses. El fin de semana me resucita, así que esta mañana corrí como un jabato. Pero a medida que pasan las horas y el absurdo de unas cosas, la monotonia de otras, la miasma toxica de compañias podres... y una hora, y otra hora, y otra. Y así hasta el infinito y más allá. Y no tener a donde mirar. La ausencia de asidero, esa mano amiga que te diga "venga tío, tu puedes". Ese referente, ese decir "quiero ser como él/ella". Doña Laura juega en otra liga, de Rabanal hace semanas que no sé nada. Solo tengo a gente que sí, que vale, que son compañeros, pero tienen sus parejas y sus historias, y un día sucede a otro...
Pero tengamos fé. No quiero convertir este blog en mi paño de lagrimas. No hope, no life ? Que decían Iron Maiden en el "childhood's end". Pues no. Quizás este finde me despeje un poco, quizás juegue a muñequitos, haga hidromiel, me ría. Vamos a tener esperanza y buscar una solución de cara al fin de semana del puente, que ya está más cerca.
Y mi voto sigue en pie. No voy a dar un paso adelante hacia una chica hasta que alguna dé un paso adelante hacía mi. Así que me voy a hartar de leer, pero ya es mi turno de darme a valer un poco. Demonios.

Cuidarse. Solo es lunes, mañana estamos de guardia y veremos lo que va pasando. Y otro sabio consejo de un colega de hoy, no intentes nada, porque casi siempre te equivocas. O lo haces o no lo hagas.

domingo, 5 de mayo de 2013

Hay que dejar salir el odio


Entre la serie de broncas e historias que he tenido esta semana, una de ellas me ha llamado la atención. Un compañero me ha comparado con una chavala de mi clase, en lo que no es la más acertada de las comparaciones. Este compañero lo hace con un analisis parcial, claro. Es como cuando el Kike les decía a las niñas "tengo un amigo rubio con los ojos azules" y ellas se imaginaban al nota este de los Backstreet boys, sabrá dios como se llamaba. La manipulación estadistica existe desde el momento en que, si yo me como dos pollos y tu no te comes ninguno, la media aritmetica dice que cada uno de nosotros se ha comido un pollo pero tu sigues con hambre.
Por tanto, a pesar de que la comparación no es exacta, se merece un momento de reflexión la muchacha. Porque me recuerda muchisimo a mi abuela, mujer inquietante donde las haya. Mi abuela, que Dios tenga en su gloria, era un polo de negatividad natural. Todo era malo, todo iba a salir mal, todo eran problemas. A su vez se regodeaba en esos aspectos negativos, deseando ser aquella a la que le cayera el rayo, para luego poder pasarse todo el día quejandose. Claro, dinero atrae dinero, negatividad atrae negatividad. Como es lógico, a todos los que estabamos cerca eso nos quemaba hasta el infinito y más allá, de tal forma que creo que la última vez que yo presté atención a algo que decía mi abuela debió ser antes de empezar a afeitarme o por ahí.
Ojo, tampoco digo que mi compañera sea así. Pero tiene mucho de esa actitud. Y, al igual que intentar arreglar a mi abuela era una perdida de tiempo, intentar arreglar a esta chiquilla también. Tenemos que trabajar con lo que tenemos y listo. Yo no digo que sea buena ni mala, ojo. Cada uno tiene su forma de ver el mundo y existe gente que necesita esa actitud en la vida, quizás para compensar otras cosas, quizás por su misma naturaleza. Yo soy una persona demasiado laxa, demasiado poco estresada, y soy así porque tengo poco fondo emocional y enseguida me subo por las paredes. A alguna gente ese rasgo de mi personalidad les quema muchisimo pero, bueno, como dije ayer no puedes gustarle a todo el mundo. Es más, puedes no gustarle a nadie. Aunque eso te lo deberías hacer mirar.

Lo curioso de esta chica, al igual que en el caso de mi abuela y en el de otros compañeros míos, es que eligen vivir en una realidad de reacciones contrapuestas y extremas, probablemente para satisfacer algun ansia oculta o para simplemente darle sentido. Yo lo he hecho muchas veces este trimestre. Es la idea de "a falta de ser, parecer". Prefiero tener un amigo guapo, que ni es amigo ni nada, a que alguien me diga que me estoy equivocando en algo. Y así vivo, caminando entre amapolas, y si alguien intenta despertarme me enfado y grito y rujo y peleo, porque tengo una rabia terrible encerrada en mi. Una rabia hecha de complejos, de no sentirse bien con uno mismo, de forzar las cosas, de fantasear. Eso no sirve. Hay que aceptarse, asumir los defectos y disfrutarlos. Existen rasgos de nuestra personalidad que no podemos cambiar. Pues si no podemos cambiarlos, ¿qué demonios? Vamos a disfrutarlo. Es lo que decía Rabanal. No tienes que hacerte al mundo, tienes que hacer el mundo a ti. Por eso, como le dije el otro día a un colega, elijo no salir con ellos. No porque me caigan mal, sino porque en mi mundo no entran. Y prefiero estar solo y aprovechar el tiempo y sentirme satisfecho a forzar algo que no va a funcionar. Las cosas forzadas no valen. Se puede intentar y todo el mundo se merece una ocasión. Pero si ves que no va.... no sigas. No va a ir mejor.

Ayer me vino muy bien hablar con Aliusha. Me refuerza en mi idea de lo que soy y compartimos tanto. Probablemente sea de mis mejores amigas, aunque nos hemos visto tres o cuatro veces, pero da igual. Por internet, por teléfono, por webcam, en persona. Por tierra, mar y aire. Compartimos lo que somos porque nos comunicamos, con tanta naturalidad. Ayer Aliusha apuntaba que es algo común en los españoles el conformismo. Tendemos a hacernos a lo que hay, a no querer ir más allá. Yo soy una persona bastante de extremos y me inquieta ese pensamiento. ¿Puede ser? Los rusos tienden a ser demasiado ambiciosos y a nunca estar contentos, pero creo que mi colega tenía razón. Que aquí nos basta con llegar y así no puede ser. Existe un punto de orgullo.
Otra cosa que comenté con ella y me gustaría dejar claro aquí, para recordarmelo más adelante a mi mismo. Yo con la amistad, como con la fé, no admito terminos medios. Yo soy o no soy. Es como el amor, cuando uno dice "no sé si me gusta", lo que realmente está diciendo es "no me gusta".
Coñe, que se me pasan los macarrones.
A lo que iba. Toda amistad tarde o temprano es puesta a prueba. Tarde o temprano, en toda amistad tiene lugar un conflicto. Existe una primera fase de enamoramiento y fascinación en la que todos somos super colegas, nos queremos un montón y de puta madre. Luego se estabiliza. Pero en algún momento en medio, hay una crisis. Te peleas por algo. Una chorrada o algo grave. Y según se desarrolle esa pelea, según tu carácter se muestre de una forma o de otra, la confianza crecerá o desaparecerá. Yo digo que hurto el cuerpo, pero es mentira. No soporto los desafíos directos. Los perros, cuando están acorralados, atacan o huyen. Yo normalmente ataco. Y me gusta creer que la gente que tengo alrededor es así. No voy a justificarlo en mis experiencias y mis circunstancias, pero todo tiene un porqué. En mi caso, me gusta tener libertad absoluta. Soy un firme defensor de la idea de que yo soy lo que soy, con mis pros y mis contras, y o me tomas o me dejas. No puedes quedarte con una parte y desechar el resto, porque el resto tarde o temprano te va a dar en la cara y ese no es mi problema, sino el tuyo.
¿Qué pretendo decir? Que otra vez me he encontrado con limitaciones a mi capacidad de expresión. Si no puedo decir lo que pienso, siento y soy, entonces no digo nada. Y buena suerte. ¿Qué es infantil y ridiculo? Claro. Yo soy infantil y ridiculo. ¿Te supone mucho problema? Puedes tener mano izquierda y racionalizarme. Yo soy un tío que escucha, y si me argumentas bien trago con casi cualquier cosa. Pobrinho Carlos, que tiene el cielo ganado conmigo. Pero no me pongas barreras. Porque voy a darme la vuelta e irme, así seas la persona más especial e increíble del mundo. Y a partir de ahí seremos colegas, seremos conocidos, charlaremos de vez en cuando. Pero no volverás a estar dentro de mi corazón nunca. Que hay gente a la que le importará más o menos. Bueno, son cosas que pasan. Yo tengo la suerte o desgracia de valorar muchisimo la amistad. De hecho, para mi es más importante per se una amistad que una relación (aunque en mi caso no puede haber una sin la otra, mezclandose a veces demasiado ), pero como forma de expresión. Y como soy tan... plano en cierto sentido, establezco un lenguaje común. Configuro el mundo. Mis amigos son amigos de mis amigos, en base a una propiedad asociativa maravillosa que dice "si tiene el visto bueno de Ale, es porque es un/a crá ".
Así que fuera el odio. Ya me he dejado claro una vez más que, durante mi periodo laboral, mi vida social pasa por un libro y que me quedan días y semanas de autismo, con las honrosas excepciones conocidas. Y por supuesto mi vida social en femenino ha desaparecido. Sea, pues. Siempre nos quedarán los fines de semana como perfil bajo y las vacaciones para ser uno mismo. Y esa vida social por internet, que antes era un complemento y ahora queda como opción principal. Pero sin maldad. Eso del odio se lo dejo a quién no esté dispuesto a aceptarse a si mismo e intente vivir en una realidad paralela.

sábado, 4 de mayo de 2013

You keep me rocking


Gracías a Dios que existe el heavy en mi vida. Hoy recordé cuando, de adolescente, realicé esa terrible afirmación faustica que me persiguirá toda mi vida: "me da más vergüenza decir que nunca he ido a un concierto que decir que nunca he besado a una chica".
Pero me compensa. Me sabe. El ritmo del bajo, el tajo de la guitarra, la imposible cadencia de la bateria, el ritmo de la voz. Los puños al viento, la risa caótica... quién no lo ha vivido no lo conoce. Es como una maniobra en la mar, es como el abrazo de un buen amigo, es como reencontrarse a uno mismo. Es volver a ser, con mayúsculas, durante un glorioso instante en el cual todas las preguntas tienen respuestas, toda la existencia se condensa en una sensación. Es aquella histórica frase del novio de Rantxi: "esta canción es orgásmica", es religión vivida en primera persona del singular.

Claro que habrá quién no lo entienda. Como yo no puedo entender la locura del fútbol. Pero es a través de momentos como este, de epifanias en las que desconectas de todo y pones un punto y aparte en tu vida, cuando reconoces cosas que son importantes. Cuando te das cuenta de que no puedes evitar sentirte atraido por ella, que mira al mundo como si fuera a pegarle un bocado. Hace un rato he visto a aquella chica que conocí haciendome pasar por alemán por una apuesta. Me ha recordado a la espadachina pero... no. La espadachina tiene otra forma de mirar. Y es esa forma de mirar lo que me fascina, esa actitud, felina, de estar esperando para saltarle encima al mundo y clavarle las uñas, como si el mundo no pudiera hacerle daño y contraatacarle. No puedo con los desafios directos. Pero no depende de mi. ¿Cuando deja de ser un juego? Cuando hace daño. ¿Cuando se retira uno? Cuando le levantan la barrera. Cuando le dicen "donde hay confianza da asco". Asco. Que palabra tan intensa, ¿verdad? Estoy algo borracho. Cuando me emborracho, cuando estoy realmente agotado, cuando todo me da igual, empiezo a hablar solo en otros idiomas. Normalmente lo hago en alemán, porque es el que más he estudiado y el que más me gusta por su precisión. Hoy en cambio he escrito en inglés "you drown me in a spiral web of psychotic thoughts ". Suena tan bien. Bajas en la primera parte, lo escupes casi, luego abres la boca con spiraaal, dejado que la a se prolongue para rematar con ese golpe de lengua que es zogts. Asco es una palabra tan definitiva, con esa s aspirada que los madrileños omiten y que traza una linea infranqueable. Un proverbio musulman dice que los niños, los borrachos y los locos dicen siempre la verdad, o algo así. Yo añadiría que cuando estamos realmente cansados para disimular y se caen las mascaras también decimos siempre la verdad.
Recuerdo que hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, alguien se acercó a mi para jugar. Pero los chicos nunca elegimos. Podemos condicionar la decisión, pero cedemos la iniciativa por naturaleza. Yo estoy aburrido. Quiero compartir, como persona con una sexualidad extraña, pero ni me entienden ni yo me dejo entender. Que le den al mundo. Ya queda menos para irme de aquí a donde el aire es más limpio, donde no está todo encerrado y donde se puede ser uno mismo, en ese camino entre evitar los conflictos y no pelear ninguna, y alzarse y pelearlas todas. Aquí iba a poner "donde quizás no me quieran, pero tampoco les doy asco", pero esto es un miserable intento de autocompasión de borracho. Eso sí, queda tan bien que lo voy a dejar, aunque como comentario a pie de pagina. Y por supuesto, comentar que esta noche no se podía andar por Ferrol debido a la Fashion Night. Que manda caralho, la unica noche del año que está esto lleno de gente y es para ir de compras.

viernes, 3 de mayo de 2013

Pon las cosas en perspectiva


Asumelo tío. No le vas a gustar a todo el mundo. De hecho, es posible que no le gustes a nadie. Y aunque le gustes a todo el mundo, eso no te garantiza exito ninguno en la vida. Mira a Jesucristo, por ejemplo. Le caía genial a todo el mundo y eso no impidió que le crucificaran. Por cierto Jesús es tela de socorrido para ponerlo como ejemplo de cualquier cosa, por ejemplo, ten cuidado con los clavos. O no enfades al poder imperial. O evita las lanzas. ¿Véis? Todo un ejemplo.
Volviendo a mi tema, hay que saber poner las cosas en perspectiva. Vale que estoy muy solo, que me aburro, que me amargo... pero sigo molando moito, como dice Angel. ¿O no? Ese es el problema de la gente de izquierdas. Se pasan la vida buscando la verdad, mientras que la gente de derechas no duda: ellos ya encontraron la verdad. Y la tienen sentada en el hombro.

¿Qué a qué viene todo esto? Bueno, ahora pienso pegarme una siesta y ver el mundo de mejor manera. Ayer estuve reflexionando sobre el tema de la discriminación y los prejuicios. ¿Ustedes sabiais que si no fuera por las ideas preconcebidas puede que yo tuviera una hermana en Marina ? Y más antigua que yo encima. Pero no se puede luchar contra la estupidez. Que es lo que se habrá dicho más de una vez Eva, Eva la Grande, intentando sacar algo de provecho de mi.Al final hay un par de lecciones que saco en claro de esta semana, que aunque son cosas que ya sabía está bien que me las recuerden.
1- Siempre hay un pez más grande. No te preocupes ni te creas demasiado el centro del universo, cuando te des cuenta la vida te dará una palmada en la espalda y te recordará que, oye, hay gente que está peor. O mejor. O más calva. O que enfada al poder imperial más que tu.
2- Capta las señales. A veces la vida es muy sutil y se esconde entre las zarzas. Yo, que pertenezco al subtipo "blunt", no reconozco nada hasta que me pega en la cabeza. Por eso intento configurar mi mundo de acuerdo a esa norma, permitiendo y expulsando de él aquellos elementos que encajan más o menos. Claro que no soy tan freak control y dejo que la vida siga su ritmo, o al menos de eso intento convencerme a mi mismo. Pero lo reconozco, me cuesta horrores dejarme llevar y fuerzo muchisimo las cosas.
3-Take it easy. No hagas un mundo de una cosa que es una tontería. A veces te llevas bien, a veces te llevas mal. A veces te gritas como si no hubiera un mañana, a veces ni miras a la cara a esa persona. Son cosas que pasan. No intentes racionalizarlo todo ni andes a preugntar "por qué? por qué? por qué?".
Y date cuenta de un detalle importante. Quien quiera estar contigo, lo estará. Quién quiera hablar contigo, lo hará. Quien te valore, encontrará como demostrartelo. Y quién no lo haga, él se lo pierde. El recibir cariño empieza por quererse a uno mismo. Si tu ofreces amistad, confianza, consuelo y cariño a la gente y no te lo devuelve... oye, ellos se lo pierden. Lo que se da gratuitamente sin esperar nada a cambio no se pierde, porque ya estaba perdido antes de darse. No te sientas mal por no recibir lo que das, que tontería. Como si fueras a hacerlo. El equilibrio de energias sucede con el mundo en su conjunto, no con una parte concreta de este. Y recuerda que, si sientes necesidad de cariño, la solución no pasa por darle cariño a los demás y olvidarte de tus necesidades. La solución pasa por buscarlo, cojones. Que pareces nuevo.

Voy a echarme una siesta. Que os sodomice un pez, ea.

El hogar es


Donde se encuentra tu corazón. Donde están tus amigos y te sientes querido. Una idea tan fundamental y tan basica viene a mi mente tras el rebote de ayer. Que fue sistematico y social, pero como siempre llegó a mi con un retraso de un tiempo, dado que yo estaba ocupado metiendo la cabeza dentro de un cubo, como diría Jose.
Al fin, tras mucho esfuerzo, he recibido la bofetada emocional que venía necesitando. Ya me habré quedado a gusto. Pues no. Porque soy el perro verde, y no quiero tu amor temporero. Di no a los placebos emocionales. Por supuesto no puedo quejarme, ella ha jugado limpio y ha sido todo lo amiga mía que su naturaleza, situación y carácter le han permitido. Y hasta el final ha intentado evitar esa bofetada que yo tan insistentemente pedía. Pero es lo que hay. La cuestión "chicas que cocinan tartas los domingos" sigue sobre la mesa y la forma de vida estandard no es la mía, por mucha voluntad que le eche. Porque realmente el cansancio es lo que condiciona estas reacciones. Esa maldición gitana de "ya te cansarás de dar vueltas por el mundo y querrás sentar la cabeza ".
Pues mira, no. Porque ya veo a lo que me lleva querer sentar la cabeza. A llevarme un año estable en un sitio y, bendito Joe que siempre está ahí, no saber lo que es un abrazo. Y hace frío aquí fuera, ¿sabéis? Muchas veces, con la mejor intención del mundo, gente que no tiene ni puñetera idea de que va la pelicula viene a intentar arreglarme la vida. Y esas declaraciones de buena intención uno las reconoce como lo que son e intenta poner de su parte, entenderlos...
Ahora solo quiero hacer arder el mundo.
Y es un rebote idiota. Pero es el segundo en lo que llevamos de semana y ya empiezo a estar hasta las pelotas yo también. De no tener ninguna red emocional que amortigue los golpes y la soledad, de no tener un proyecto ni un objetivo. De mirar el movil buscando consuelo, el facebook, el... lo que sea. Y no encontrar nada, porque logicamente uno da lo que recibe y yo hace bastante tiempo que solo pido y no doy nada a cambio.
Pues nada. Sea pues. Le dije a Victor ayer que intentaré volver a Cádiz en la próxima oportunidad. Me preguntó "La tierra tira, ¿no?" y le dije que claro que no. Pero que este sitio me está pudriendo. Así que al final volvemos a huir, porque aunque algunos vamos de valiente, en el fondo no dejamos de ser niños que quieren que los quieran.

Buena suerte. Y que os vayan dando.

jueves, 2 de mayo de 2013

El racismo te pudre el alma


Verán, damas y caballeros, aquí el caballero que escribe es un tanto carácteristico. Doy por hecho que todo el que lee esto es porque me conoce personalmente, o como mucho internauticamente. Que no hay aquí ningún desconocido que no sepa de que le estoy hablando, por dios. Pero por si acaso voy a acotar la explicación. Soy un pibe rubio, pequeñito, con un arquetipo físico exagerado -muy pálido, muy rubio. Vamos, pinta de ruso - y con un arquetipo fonetico exagerado -vamos, que tengo un acento de Cádiz sumamente notorio -. Ambos rasgos permiten identificarme con grupos sociales y/o etnicos con los que estaré de acuerdo o no, pero llevo el uniforme y no me puedo quejar si me confunden.
Ahora bien, una de mis paradojas es que, a pesar de tener una identidad exterior muy clara, mi identidad interior no lo está en absoluto. No me considero gaditano. Tampoco me considero pangermanico ni pan-nada (pan con nueces, que está de categoria. Pero eso no lo soy, eso me lo como). Y hasta hace no demasiado tiempo, le decía a un compañero que me encantaba su forma de sentirse vinculado a un lugar y una cultura, por la sensación de nostalgia que le producía la ausencia y por el placer del reencuentro. Lo de siempre, si extrañas es porque quieres y el amor siempre es bueno.
Pero hay malentendidos. Veréis, yo llevo más de quince años viniendo a Galicia, no como el que va a la aventura, sino como el que viene a su segundo hogar. Mis abuelos son de aquí y yo me he criado escuchando gallego. Hace unos años, cuando hice el curso de marinero, me reencontré con un viejo amigo y me acoplé a su pandilla. Y por un proceso de asociación sus amigos fueron mis colegas y, pues que queréis que os diga, siempre he sido un enamorado de esto. Me gusta el clima, me gusta la comida, me gusta el paisaje, me gusta la gente. Me gustan sus modales, su actitud, su forma de ser. Me gusta su hospitalidad, su naturalidad, su sencillez. Incluso su sentido del humor negro y fatalista. Pero yo no soy gallego. Tampoco soy gaditano. Me temo que, como dijera aquel chaval en el instituto cuando apenas tenía diecinueve años, yo soy un "ciudadano del mundo". Eso no te supone un problema, hasta que das con gente que pone vallas al campo.

Veréis, hace tiempo leí un artículo de Perez-Reverte en el cual defendía la riqueza del mestizaje, contraria a esa defensa artificial del terruño. Decía que la naturaleza es sabia, que  España ha sido siempre lugar de encuentro, y que quién dude de los efectos que el mestizaje produce se pasee por Río de Janeiro o Cádiz y vea lo guapos y guapas que nos salen los niños. A mi me llamó la atención por la mención a Cádiz -nunca la he considerado un sitio especialmente importante-, pero venía por su historia y su forma de ser.
Pero ya ni eso nos queda. Cuando vine a Ferrol hace un año pensé en comprar la casa aquí y echar raices. Entonces aún pensaba que podría echar raices, pero aunque quisiera hacerlo ya sé que no lo haré aquí. Lo siento en las miradas. En los dialogos. El andaluz que viene un mes es un tipo interesante, curioso, una novedad. Como un cachorro. Pero cuando el cachorro se hace mayor y hay que sacarlo a pasear ya no tiene gracia. Que se vuelva a su tierra. Te llama la tierra.
Y llega la confirmación, no dicha pero pensada. Tu no eres de aquí. Tu no eres uno de nosotros. Ojo, que tengo la suerte de tener a mi lado personas de mente muy abierta. De gente que ha viajado, ha vivido y ha aprendido. Gente generosa que comparte. Pero a eso voy. No consiste en un regalo. La experiencia de la compañia mutua es humana. No tiene explicación que, tras un año aquí saliendo, relacionandome, conociendo gente... no tenga ni un puñetero amigo, ni colega gallego. Estoy empezando a conocer gente, pero sigue existiendo esa barrera. Ese "no eres uno de nosotros ". Que te hace pequeñito, te impide crecer, experimentar, relacionarte.
Y yo no quiero envenenarme. Perez-Reverte alza el puño contra el mundo porque es su naturaleza, y si no lo dice revienta. Pero yo me encojo de hombros y reduzco mi mundo, me quedo con lo que me gusta y dejo fuera todo lo demás. No os necesito. Si dios quiere en un par de semanas me iré para abajo. No porque "la tierra me llame", sino porque aquí me estáis pudriendo el alma con vuestra mirada estrecha, vuestros valles encogidos y vuestra falta de espíritu. Parece mentira. Una tierra que es mi segunda madre, una tierra que reparte a sus hijos por todo el mundo y no es capaz de acogerme y hacerme sentir querido.
Eso es lo que os ha legado el galleguismo. Y que os aproveche. Decían mis abuelos que el gallego, fuera de Galicia, no te servía de nada. Que mejor aprendiera inglés, francés, alemán, porque total en Galicia me podía entender en español con cualquiera. Menos mal que se murieron antes de ver esto. Porque a ver con qué cara le miro yo al buen hombre y le digo que hay sitios y gente que no me aceptan porque tengo acento andaluz. Aunque bueno, si Dios quiere ya lo comentaremos algún día, que algo me dice que él ya se lo vió venir la ultima vez que hablamos del tema, y me dijo que le parecía increíble que, después de toda una vida, resulta que el gallego que él hablaba no era el de verdad y que, en cambio, el que se estaban inventando cuatro colegas si que lo era.
Menos mal que nos tenemos los unos a los otros, exiliados arrastrados por la deriva, que podemos hablar, reirnos y abrir nuestra mente. Porque a todos estos nacionalistas que desean que el mundo sea la aldea de su tribu donde todos lleven el mismo uniforme, les aconsejo de todo corazón que le peguen un vistazo a lo que le pasó a nuestro amigo el bigotes. Y de lo que le sirvió pegarle fuego al mundo.


P.D: Decía Unamuno que el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando. Parece mentira que en una epoca en la que un avión a Polonia te cuesta menos que unos buenos zapatos y en la que cualquier cosa que quieras leer está a tu alcance en internet, mantengamos actitudes e ideas propias de finales del siglo XIX y hablemos de destino manifiesto, de superioridad cultural, de culturas serviles y de fanatismo religioso. Es que... vaya tela.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Hablas a mi alma


Viejo amigo loco, Nietzsche. A veces leo tus palabras y son como la bocina de los coches, como el sonido de la lluvia, como el vaso vacio. En cambio existen otros momentos, otras palabras, que son como una llama ardiendo en medio de la noche, como la foto de un viejo amigo, como el sentimiento al parar de correr. Están ahí, dentro de mi y a mi alrededor, siendo yo y siendo otra cosa a la vez. Le hablas a mi espiritu, a mi conciencia, de una forma tan intima y violenta que me recuerdas quién y que soy.
Ayer fue un buen día. Gracías por las pequeñas mercedes, cuando pensamos que vamos a explotar, que no podemos más, que el mundo es un infierno, el mundo relaja un poco la presión y tomamos un poco de aire. Ayer Joey me salvó de mi mismo, como suele, mediante ese sencillo aceptar las cosas que tiene él. Una frase que acabo de leer y me ha fascinado se refería a Epícuro y hablaba de la modestia de la voluptuosidad. ¡Demonios! La cabeza me ha vuelto a ella y he salido corriendo. La renuncia a los placeres, la busqueda por la busqueda. El invertir el ritmo normal de medios y fines, la separación del mundo prosaico, la enfermedad del espíritu que me come por dentro. La semilla de la locura, que se manifiesta en no saberse solo en la soledad de la noche. El hambre de la no sensación, la sensación de soledad en medio de la muchedumbre, el ansia de olvidar y ser olvidado. La pesada niebla, que como una capa envuelve las gruas que veo desde mi ventana y me recuerdan a un tiempo presente, antes de que las tareas cotidianas, el ordenador y el trabajo. La curiosidad que vuelve a mi como una ola y ahora quiero aprender latin, quiero escribir un poco de esa novela, quiero pintar miniaturas, quiero jugar videojuegos. Quiero hacer cosas con mi mente, en este descanso de mi cuerpo para luego querer hacer cosas con la gente y socializar. Quiero vivir, y ese ansia de vivir, esa hambre interior que me viene esquivando las ultimas semanas me quema por dentro, me devora, me abraza. Es el familiar rugido del motor cuando arrancas el coche y lo encuentras ahí, preparado para moverse y descubrir el mundo, cumplir sus tareas y quedar satisfecho. Es la identidad, la realidad que es uno, indisociable de lo que hace, porque mediante esas acciones se reconoce uno mismo como simbolos visibles, factibles, de su naturaleza. Es la actitud, la forma de identificarse, esos aspectos femeninos de mi carácter siempre cambiante, esquivo, propenso a evitar las definiciones. y a la vez categorico y enfatico. "Soy o no soy... pero mucho de ambos ".
Hoy me siento vivo. En parte por Joey y en parte por Nietzsche, en parte porque me han soltado la correa y en parte porque, que demonios, hasta los zombis necesitan ver un bosque a veces.