viernes, 3 de mayo de 2013
El hogar es
Donde se encuentra tu corazón. Donde están tus amigos y te sientes querido. Una idea tan fundamental y tan basica viene a mi mente tras el rebote de ayer. Que fue sistematico y social, pero como siempre llegó a mi con un retraso de un tiempo, dado que yo estaba ocupado metiendo la cabeza dentro de un cubo, como diría Jose.
Al fin, tras mucho esfuerzo, he recibido la bofetada emocional que venía necesitando. Ya me habré quedado a gusto. Pues no. Porque soy el perro verde, y no quiero tu amor temporero. Di no a los placebos emocionales. Por supuesto no puedo quejarme, ella ha jugado limpio y ha sido todo lo amiga mía que su naturaleza, situación y carácter le han permitido. Y hasta el final ha intentado evitar esa bofetada que yo tan insistentemente pedía. Pero es lo que hay. La cuestión "chicas que cocinan tartas los domingos" sigue sobre la mesa y la forma de vida estandard no es la mía, por mucha voluntad que le eche. Porque realmente el cansancio es lo que condiciona estas reacciones. Esa maldición gitana de "ya te cansarás de dar vueltas por el mundo y querrás sentar la cabeza ".
Pues mira, no. Porque ya veo a lo que me lleva querer sentar la cabeza. A llevarme un año estable en un sitio y, bendito Joe que siempre está ahí, no saber lo que es un abrazo. Y hace frío aquí fuera, ¿sabéis? Muchas veces, con la mejor intención del mundo, gente que no tiene ni puñetera idea de que va la pelicula viene a intentar arreglarme la vida. Y esas declaraciones de buena intención uno las reconoce como lo que son e intenta poner de su parte, entenderlos...
Ahora solo quiero hacer arder el mundo.
Y es un rebote idiota. Pero es el segundo en lo que llevamos de semana y ya empiezo a estar hasta las pelotas yo también. De no tener ninguna red emocional que amortigue los golpes y la soledad, de no tener un proyecto ni un objetivo. De mirar el movil buscando consuelo, el facebook, el... lo que sea. Y no encontrar nada, porque logicamente uno da lo que recibe y yo hace bastante tiempo que solo pido y no doy nada a cambio.
Pues nada. Sea pues. Le dije a Victor ayer que intentaré volver a Cádiz en la próxima oportunidad. Me preguntó "La tierra tira, ¿no?" y le dije que claro que no. Pero que este sitio me está pudriendo. Así que al final volvemos a huir, porque aunque algunos vamos de valiente, en el fondo no dejamos de ser niños que quieren que los quieran.
Buena suerte. Y que os vayan dando.
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