miércoles, 22 de mayo de 2013

La voluntad de poder


Der Wille der Machte. En alemán tiene mucho más sentido para mi que en español porque ese "wille" me suena a "ich will", yo quiero, como deseo consciente y activo. No como entiendo la voluntad en español, que es algo más profundo y reflexivo, más pausado y menos enfático. Así mismo Macht no es poder como en capacidad de hacer algo (kann), sino poder como en hacer algo (machen). Dos verbos muy activos para referirse a que el ser humano, en su naturaleza, se vé animado por el ansia de realizar acciones y decidir sobre ellas. Más que la voluntad de poder, yo lo traduciría un tanto libremente como el deseo de hacer. Ese impulso que nos lleva a tomar decisiones y llevarlas a cabo.

Este curso me está matando. Ayer una tontería como que me echaran para atrás la ITV me hizo echar espuma por la boca como un jabali que se encuentra a la parienta en la cama (¿arbusto?) con su mejor amigo (jabali-mate). Y lo que me jodió no fue tanto el tener que ir a arreglarlo, como que me cuesta tiempo y dinero. Dos cosas de las que ando bastante corto, por no decir muy corto ultimamente, y que limitan mi capacidad de decisión. ¿Qué quiero hacer? Mejor pregunta. ¿Qué puedo hacer? No duermo bien porque no compro una almohada en condiciones. No me despejo porque no viajo a alejarme de aquí. Y al final todo se reduce a, como dijera Deivid hace años, tiempo y dinero. El problema con estas cosas es que, cuando uno necesita algo y no lo tiene, termina robando. Y es lo que pienso hacer y que salgan las cosas como tengan que salir, pero no pienso seguir dando tanto de mi. El dolor físico, la soledad, la tristeza, el cansancio, n ose ven recompensados de ninguna manera en esta carrera de resistencia que nos lleva a... ¿a donde? No lo sé, ni nadie me lo va a indicar. Pero la voluntad de poder, esa voluptuosa ansia de libertad, ruje al fondo del armario y me reclama. Y a ratos voy a sacudirme la correa y ser yo mismo, porque, aunque la vida ya no dé para ser una gran historia, sino solo historietas divididas por enormes periodos de... de nada, al menos unas horas a la semana las quiero para mi y solo para mi. A eso hemos llegado.

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