lunes, 20 de mayo de 2013
Don't be greedy
Este fin de semana ha sido una bendición. Un claro entre las nubes. He pasado un tiempo maravilloso en un sitio donde hace calor y la gente vive mucho más despacio. He tenido mi particular versión de lo que antaño era Canarias. ¿Siempre que me voy al norte me quedará un referente de sur? Y si algún día acabo viviendo en Canarias... ¿A donde iré?
Mi consejo cuando uno pasa por periodos así es aprender de las cosas buenas y prepararse para las malas. Guardar los buenos sentimientos y sensaciones en la caja fuerte, porque te hará falta tirar de ellos, y volver a ponerte la mascara. Pero es difícil. Estos días he disfrutado de los compañeros, de la familia, de mi mismo. Me he reencontrado, me he reido, he visto sitios. He dado y recibido abrazos de verdad.
Aquí también hay cosas buenas, claro. Aquí hay colegas, está la piscina, la espada, los muñequitos. Tengo cosas que hacer que me gustan. Y eso es lo más que puedo decir. A nivel humano estoy en un paramo, aunque hay alguna gente muy buena. Pero no me hago ilusiones. Ya no. Simplemente espero que el tiempo pase rapido, que me duela lo menos posible, no vivir, no pensar, no sentir, no ser. Aunque no por ello voy a dejar de darle las gracias y valorar a esa gente que hace que duela menos.
¿Qué porqué he renunciado a nivel humano? Porque la comunicación es algo natural. Yo no fuerzo, o me entiendo con la gente o no, o me llevo bien o no. Puedo escuchar, comprender, entender... pero estoy cansado de ceder. Estoy cansado de tener paciencia. Estoy cansado de adaptarme. ¿Quién se adapta para mi? Hay una diferencia terrible entre adaptar y tolerar y, como dijera Vicen en invierno, tolerar a alguien es demasiado condescendiente. Hiere. Yo puedo ponerme una mascara, pero solo cuando detrás de ella cuento con una clavija donde encaje. Si no hay algo de mi que proyectar en la mascara, no puedo. E incluso cuando hay algo de mi, muchas veces el esfuerzo es demasiado.
¿Por qué? Porque mi naturaleza mecanica, robotica, choca con mi naturaleza creativa que trabaja a impulsos, a sensaciones, a vida.
Pero ahora esa naturaleza está latente. La entierro bajo proyecciones, rutina, olvido. Dejo de conducir y pongo el piloto automatico, que sea lo que tenga que ser. Y en mi interior me rebelo, rujo, encerrado en una caja de costillas, incapaz de ser yo. Pero como dicen aquí, "es lo que hay". Al menos tengo motivos para haberme alegrado. Y ahora a sobrevivir en Mordor, bajo la sombra del ojo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario