martes, 28 de mayo de 2013
Sobre la humildad de la lección
En mi último arranque literario, bocanada de aire entre periodos de inmersión, hice una lista de temas a desarrollar y este lo dejé en el tintero. Cuando la realidad me pegó en la cara no supe asumirlo y me hundí. Son cosas que pasan. Escribir es una enfermedad del alma y absorve tanta energia, tanta pasión, tanta... vida, que como no estés en forma y bien puede acabar contigo. Me sucedió, pero no soporto dejar las cosas a medias. Así que me he peleado con el mundo, he encontrado mi pequeña fuente de energia y voy a gastarla en esta reflexión. Va por ti, cabeza :-P
Decía que no aprendemos nada si tenemos las respuestas antes de las preguntas. Y que hay gente que lee o vé lo que quiere ver para afirmar su cosmovisión, permitiendo que los mitos les retroalimenten. Vamos a destripar esto un poquito. El ejemplo viene a cuento de algo que sucede en mi entorno. Siendo un estudiante, veo constantemente como el proceso de aprendizaje es uno de esfuerzo y superación. Y que si uno tiene las respuestas, ya no hace el esfuerzo.
Pero no solo eso. Es una actitud ante la vida la de no esforzarse. Si uno considera que ya sabe todo lo que necesita saber, deja de buscar. Se aparta de la curiosidad, de la inquietud, del nervio. Deja de ser joven, porque un requisito imprescindible de la juventud es el espíritu abierto, que busca descubrir y conocer. Ese cierto aire aventurero que me han achacado alguna vez, no es más que ansia de conocimiento y experiencia, inconformismo. Al fin y al cabo todo viene a referirse a lo mismo. Un dilema entre dos actitudes, con tantos matices entre el negro y el blanco como queráis ponerles al acercar la lupa y trabajar con la escala.
Vamos a seguir con esto. El aspecto de la cosmovisión es interesante. Las creencias son un factor fundamental del carácter, certezas absolutas que no se discuten. ¿Qué porcentaje de nuesrta personalidad son creencias? Depende de la persona, claro. Y depende de la actitud de dicha persona hacia sus creencias. Yo soy un esceptico. Me gusta plantearme que casi todo es relativo, pero eso está relacionado con mi espiritu inquieto, mi ansia de preguntas más allá de las respuestas. ¿A qué vengo a referirme? A libertad contra seguridad. Existen personas que necesitan de esa seguridad y por tanto construyen un entorno de afirmaciones, no de preguntas. Precisamente esta semana ha surgido el tema de los mitos romanticos y de las certezas sobre los pueblos antiguos. Uno puede trazar una linea y dividir las opinionies entre "las que dicen lo que yo quiero oir" (verdaderas) y "las que no"(falsas). La tolerancia que tengamos a la divergencia es lo que nos permitirá plantearnos nuevas opciones y relacionarnos con el mundo con una mentalidad abierta, dispuesta a diferentes opciones. Así pues ya tenemos dos sistemas, libertad contra seguridad, incertidumbre contra certeza.
¿Y cual es mi conclusión? No la hay. Os la dejo a cada uno de vosotros, que os planteéis vuestra posición en este extraño eje cartesiano. Y que seais conscientes de que, vuestro espacio dentro de dicho eje, será el que os permita relacionaros más facilmente con gente que comparta vuestra posición. Hablamos de lenguaje, de concepto del mundo, de mentalidad. De vuestro punto de vista. Así que mucha suerte y, si al artista se le ocurre algo, por favor sientese libre de comentar. Este artículo es tuyo, no mío. Un abrazo.
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