martes, 15 de abril de 2014

Algunas cosas no cambian


Y el problema es que no aprendo. Estaba deseando venir a Cádiz para... jugar al ordenador y pintar muñequitos. Bueno, pintar muñequitos no, que me dejé las pinturas arriba. Y tampoco puedo hacer eso esta vez, porque la alergia al perro me ha cogido fuerte y, a poco que me quedo en casa, me asfixio. Así que no tengo más remedio que estar en la calle o durmiendo. Bueno, al menos me harto de dormir. Me frustra mucho que una bola de pelo sea más importante que yo, pero esa bola de pelo está aquí todo el año y yo, un par de semanas.
El primer fin de semana ha estado muy bien, ojo. Quedé con Luis, con Ale, con Elo, comí churros, chino, filetitos de pollo, bocatas. Paseé y paseé. Pero es el problema que tiene esta ciudad para mi, que con la gente que tengo cuatro días son suficientes. Luego tengo que arrancar y esta casa, la casa de mi madre, es una trampa mortal donde te apalancas y entras enseguida en una rutina insana. Durmiendo. Viendo la tele. Durmiendo. Está bien para unos días pero no es para mi.
Y en cuanto a la gente, lo tipico. La oleada de "hasta cuando te quedas". Voy a resolver un par de asuntos y en cuanto pueda me iré. Y ya falta menos. ¿Para qué? No lo sé. Pero cuando llegue lo disfrutaré.

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