miércoles, 16 de abril de 2014

Message in a bottle


I've sending on an S.O.S... I've sending on an S.O.S...

El que cantaba esto flojito, entre dientes, era un perro que contemplaba su reflejo en un estanque. Junto a él, hombro con hombro si fuera una ranasaurio, nuestro ocasional batracio republicano hacía de fiel amigo del mejor amigo del hombre.

- Miralo, rana. Tan seguro de si mismo, tan correcto, tan sabio. Ese era yo. Antes me escondía detrás de una barba. O quizás lo soy. Al menos, intento serlo. Estar a la altura de mi personaje.
- ¿Qué buscas, perro?
- No lo sé. Cuando lo encuentre, lo sabré.
- Eso es una mierda casi tan grande como lo de las princesitas y los milagros de navidad. ¿Te digo lo que estás buscando? Estás buscando algo que te salve de ti mismo.

El perro giró la cabeza y arqueó una ceja. ¿Hum? Preguntó. Elabora. Me intrigas.

- Realmente no es tan intrigante. Hay cosas en tu vida que no te gustan, pero no tienes fuerza o no sabes como arreglarla. Buscas otra perspectiva. Algo como yo, pero con más estilo. ¿Con tacones? Ná, tu eres más de converse. Lo que está claro es que estás buscando alguien que también lleve mochila, alguien con quien compartir un bocata de tortilla.
- ¿Y si no aparece?
- Entonces seguirás buscando. Eres demasiado cabezota para rendirte. Y además, la busqueda se justifica a si misma, como tu dices siempre. ¿No?
- Yo digo muchas cosas.
- Y casi todas acertadas. Te seré sincero, perro. No tengo tiempo para perder con idiotas. Me aburre la sabiduria de galleta china, me aburren las poses, me aburren las respuestas. Me gustan las preguntas y tu tienes montones de ellas.

La rana se quedó mirando para el estanque, al igual que hacía el perro.
- Ey, esa rana parece tener barba.
- A ver si te vas a creer que soy yo el unico que está buscando... 

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