martes, 1 de abril de 2014
El sueño de la razón engendra monstruos
Ayer me hicieron afrontar algo que había dejado olvidado durante meses y años. Estaba demasiado empeñado en que tenía razón, en MI razón, como para plantearme las cosas desde la perspectiva de otras personas. Pero, si algo bueno tiene mi tendencia a ser bastante liquido, es que da igual como de cabezón sea -y lo soy mucho-, en el momento en que me muestran un camino "real", cambio de rumbo en automatico. Así que en ese momento me di cuenta de muchas cosas de las que debí habermelas dado hace ya años, si no estuviera tan encerrado en mi puta burbuja.
La frase de arriba viene referida a las justificaciones. A como uno se engaña a si mismo. Estuve leyendo sobre Ruanda ayer. La frase "había que matar para no ser sospechoso" se me quedó. Una vez uno racionaliza algo y lo convierte en hecho incuestionable... a partir de ahí todo es una espiral. El concepto de duda es algo no solo necesario, es fundamental para mantener una adecuada perspectiva. A partir de que colocamos la linea que divide lo Verdadero de lo Falso estamos acercandonos al precipicio del fanatismo. Y así, nuestra verdad unica se convierte en la verdad unica y afrontamos el mundo en terminos de conmigo o contra mi.
Ayer me dijeron que soy creepy. Lo soy. Tengo una amiga con la que no puedo hablar por el whatsapp porque está casada con un hombre muy celoso, que no debe entender muy bien eso de amigos, pero cada día miro sus fotos y estados. Pinto muñequitos. Leo cosas raras. Mis principios morales están lo suficientemente alejados de "lo normal" como para hacerme preocupante. Y dado que estoy a medio hacer, como me di cuenta ayer, aún puedo cometer patinazos terribles. Hasta cierto punto es normal. Ayer definí muy graficamente como, en Sofia el día veinticuatro de abril de dos mil once, asumí que mi hermano no iba a volver y una parte de mi murió. Y durante las siguientes semanas y meses fue naciendo otra, poco a poco, como nacería aquella que se despidió de Karen en el aeropuerto en marzo de dos mil siete. Estoy probando cosas. Y tengo que aprender muy rapido, pero voy a intentar hacerlo con cuidado, procurando no dejar que mis impulsos me cieguen, intentando evitar que los arboles me impidan ver el bosque. Intentando ser yo. Y sabiendo que, aunque dentro de mi hay un monstruo, no hay porqué sacarlo a pasear demasiado a menudo. Ese me lo guardo, como otras cosas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario