miércoles, 9 de abril de 2014
Farewell
Siempre me ha gustado esta expresión. No es un "auf wiedersehen" que implica volver a vernos, no es un "adios" definitivo que suena a "dismissed". Es una forma de desear que todo te vaya bien, que tengas suerte. En español sería "que te vaya bonito", pero suena un poco cursi así que prefiero quedarme con la versión inglesa, que probablemente también será cursi pero como la gente no lo sabe, quedo bien.
Curioso lo que es el bronce. Una aleación metalica de cobre y estaño. El acero también es una aleación. Realmente, casi ningún metal se usa "puro". Y eso te dice algo sobre la vida, ¿no? Casi todo lo que realmente vale algo es una mezcla de determinados elementos. Citando a Ortega y Gasset, "yo soy yo y mis circunstancias". Pero para mi las circunstancias no son un hecho aislado (llueve), sino una relación (¿me hace feliz que llueva?), por tanto dinamica y sujeta a cambios. Interesante como para mi, casi todo en la vida está en continuo movimiento. De ahí el miedo a no coger el tren que pasa por delante, aunque, con cierto fatalismo, debemos asumir que quizás el tren no debía ser cogido. ¿Quién decide lo que está bien o mal? ¿Hay algún demiurgo tirando los dados en alguna esquina? No creo en Dios como una presencia onmisciente, sino como un conjunto de fuerzas, sujeto a sus propias leyes internas. Colocarle figura antropormofica hace más accesible su existencia, pero no elimina lo que es causa y efecto a escalas inimaginables. ¿Maldice la hormiga el Dios insensible que la pisa?
Camino sobre pies de bronce. Voy aprendiendo sobre la marcha. Y a veces, lo reconozco, necesito una mano firme que me apunte en una dirección o en otra. Recuerdo tus dedos de niña corriendo sobre mi antebrazo. Recuerdo tus silencios, esos silencios en los que me podía hundir. "¿En qué piensas?". Como me encantaba asomarme al pozo de tu mente y ver salir monstruos, maravillas y dioses. Como me acercaba a tus dibujos, sobrecogido, encontrando cosas que no sabía si podia ver alguien más que yo. ¿Estaba leyendote a ti o a mi mismo? ¿Quizás eramos los dos lo mismo?
Soy un nomada de pies de barro. Me enredo sobre todo lo que piso. Me quedo mirando las luces que vienen hacia mi, que bonitas son, hasta que el tren me pasa por encima.
Stirb nicht vor mir. No desaparezcas antes que yo. Sigue creando, sigue bailando entre rayos de luna, sigue haciendo posible lo imposible. Soy demasiado idiota para rendirme, demasiado testarudo para rendirme. Por eso me duelen las piernas, la espalda y el alma. ¿Cuando hay que decir basta? Algunas cosas merecen la pena tanto... ¿Y como sabes lo que merece la pena? En tu interior lo sabes. Siempre. Solo tienes que hacer un poco de silencio a tu alrededor, mirar el mar y escucharte a ti mismo. Pero bailar solo es una tragedia.
Me voy. A hundirme en monotonia, a dejar que un dia suceda a otro, a esconderme en la masa. A ser criatura gris sobre fondo gris. ¿Puedo serlo? Claro que no. Me está matando. Pero tu pintas palabras, tu pintas magia y, entre lineas, se te escapan cosas. Siempre te pasó así, siempre se te escurría tu naturaleza entre tus diferentes mascaras y capas. ¿Que como lo sé? Porque a mi me pasa igual. Entre ladrones nos entendemos. Y aunque parezca una tonteria, saber que existes, que estás ahí, me ayuda a continuar. Así que gracias. Y farewell.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario