domingo, 6 de abril de 2014

Ser rubio


Hay cosas que no entiendo, y la excusa de ser rubio es la forma que empleo para decir "and I don't give a damn". No puedo bailar. Existe un limite a cuanto lirismo puedo soportar... o no. Existe un limite a cuanto lirismo quiero soportar, ahora, en esta hora.
Control. ¿Qué es el control? ¿Puede uno ponerle puertas al viento? ¿Al tiempo? ¿Al amor? Es una tonteria, no funciona. Creeme, yo ya seguí esa carretera y vi a donde lleva. Al final del camino solo hay un espejo, y en ese espejo una ceja arqueada que te pregunta: ¿qué tramáis, morenos?
No funciona. Quieres contar los abrazos y que las ovejitas del sueño desfilen en orden cerrado. Izquierda dere, izquierda dere, izquierda dere. ¡Paso!
No funciona así. La vida tiene sus ritmos, sus mareas y sus corrientes. No entiende de tus deseos, de tus miedos, de tus ansias. La vida es vida. Esta ahí antes de ti y estará después. La unica diferencia eres tu. Tus abrazos profundos que queman, tu sonrisa que rasga, tu cuello, ese refugio imposible donde enterrar el hocico y embriagarme de tu olor. ¿Te echo de menos? Eres una herida que cada vez que la miro duele. Y no te vas a cerrar, claro que no. Viniste para quedarte y me alegro de que sea así. Dejando un recuerdo cada vez que nos veiamos, plantando tus larvas bajo mi piel. Y ahora tengo tatuajes hechos de tus heridas y arrugas en la sonrisa, sonrisa de perro pachon, cuando recuerdo lo que fue y no podría haber sido. Pero nadie nos aviso de que lo que haciamos era imposible, así que lo hicimos.

Hablas de soledad. Si algo he bebido estas semanas que se convirtieron en meses que se convirtieron en años es soledad. Soledad por galones, soledad profunda e intensa, que corta, rasga y divide, que deja tus pedazos expuestos para que la primera lluvia que pase cale y te empape por dentro. Rodeado de gente, rodeado de conversaciones. Oyendo sin escuchar, viendo sin mirar. Queriendo sin sentir. Creía que podía construir lo que solo nace, lo que solo se hace. Me equivoqué, aprendí, volví a equivocarme, volví a aprender. Ciclos de soledad absurda, el lemming que se tira del precipicio empujado por la manada, por su impulso genetico, por el ritmo. Bum bum suena el tambor, bum bum suena el corazón. ¿Sigue ahí, a la izquierda del esternón? No pregunto por si acaso. Igual en tu ultimo mordisco lo arrancaste y ahí solo queda un agujero oscuro, profundo, insaciable.
Y apareces. Apareces como una estrella que quema, que arrasa, que destroza. Me tiemblan las manos al leer tu nombre. Me pregunto, ¿me temblaran las rodillas al verla? ¿como me temblaban antes y lo disimulaba tan bien? Pasas. Eres una estrella fugaz. "Puedes atrapar el viento... llevar a casa el mar..." ya lo cantaban los Suaves. No puedo dejar el rock. Y cuando todo son luces de bohemia y siento crecer algo dentro de mi... ¿eso que he escuchado es un latido? ¿me habré confundido? Huyes como un cervatillo en la noche. Un cocodrilo no es un animal veloz, es un cazador paciente. Corre muchisimo una distancia muy corta y luego se para.
No quiero que te desvanezcas. No quiero que te vayas. Ni ahora ni nunca. Pero no te voy a obligar a nada. Nunca. Te quiero libre, grande, fuerte, creativa. Quiero que seas la mejor tu, quiero que nadie te regale nada, quiero que todo lo conquistes y te sientas orgullosa de hacerlo. Quiero estar a tu lado, no tirando de ti, no empujandote. Pero te quiero, maldita seas. Te quiero por lo que fuiste y por lo que, por mucho que cambies, nunca dejarás de ser. Y por lo que yo, por mucho que cambie, tampoco dejaré de ser.
Y ahora la bola está en tu tejado. Y yo, recojo mis pinceles, recojo mis instrumentos, recojo mi chistera y mi conejo, lo meto todo en mi mochila. Me calo el gorro de lana, me acaricio la barba y miro al horizonte. Porque si la vida no va a ser lo que yo quiero, será lo que pueda ser. Pero ahí en la mochila, entre todas esas cosas, hay alguna carta, hay alguna pregunta, hay muchos recuerdos. Y ahí vas a estar, siempre, hasta que decidas que ningun miedo, ninguna soledad, ninguna caricia, dura más de lo que nosotros queramos que dure. Te echo de menos, y te lo digo encantado.

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