viernes, 18 de abril de 2014

A dos días, conclave


Hoy he ido a Tarifa. Tras haber quedado ayer con Estefi y con buena gente, esta mañana me he levantado tempranito, me he duchado y he fundido paginas de libro camino del sur. Este mundo extraño que nos estamos creando da un poco de miedo. Me he pasado dos horas sentado al lado de una mujer interesante, yo mi libro, ella su movil. Dos horas sin decir ni hola. Es incomodo.
Bajo del bus y no se sabe nada de nadie. Tipico. Mi movil va a saltos, dentro de poco explotará silenciosamente, cumpliendo con su obsolescencia programada con disciplina prusiana. Te echaré de menos, teclado inquieto. La buena voluntad y el criterio se imponen, a donde más o menos siempre, a una hora razonable. Va llegando gente.
Ha sido un buen día. Ha sido muy agradable volver a ver a gente buena, compartir cosas, historias. El tiempo de la historia se acelera. Ya quedé con los que quedo siempre, con los buenos. Ahora tocan extras. Mañana espero volver a ver a David el Gitano, comer pescaito, despedirme del sol y la playa. Ya tengo la cabeza casi puesta en Mordor, ultimos achuchones, a por ello. Pero hoy ha sido un buen día y, en general, mis sensaciones son buenas. He dormido, he descansado, me he sentido querido. Me he reido bastante, sin prisa, poquito a poco. Y parece que llegué ayer. Así que, como dice Clemence, cuando echas de menos es señal de que te lo has pasado bien. Y yo empiezo a echar de menos esto a punto de irme. Así que gracias.

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